martes, 1 de diciembre de 2015

DICIEMBRE




«A las doce de la noche sólo hay en la calle putas y maricones». Miguel recordó las palabras de su abuela mientras se miraba el reloj. Las doce y cinco marcaban las agujas del viejo Thermidor, y el corazón, como un pájaro enjaulado, comenzó a golpearle el pecho intentando hallar un hueco por donde huir del hombre. El muchacho se adentró en el callejón húmedo y oscuro. A su paso, algunos gatos saltaron de un lado a otro lanzándole miradas desafiantes, argentadas como el filo de una navaja. El joven caminaba encogido, arrebujado en su trenca de fieltro gris, intentando vencer el frío de diciembre y el miedo calado hasta los huesos. Apenas levantaba la mirada del suelo, sucio y resbaladizo. Recordó mentalmente el plano: una vieja fábrica derruida, dos casas de planta baja con sus obsoletas fachadas cuajadas de grafiti, un amplio solar invadido por las ratas y la basura, y a continuación, aparentemente abandonado, un mugriento local con una oxidada persiana metálica. Hacia allí se dirigió. Miró con precaución en todas las direcciones antes de golpear en la chapa. Estaba solo. Aquel callejón bien podía pertenecer a un pueblo fantasma. Dio tres golpes y aguardó unos instantes, después levantó la persiana y se introdujo en un espacio lóbrego, inquietante como una pesadilla. Volvió a bajarla a sus espaldas y se estremeció al comprobar que la oscuridad lo  envolvía por completo. ¿Dónde se había metido? Sus piernas se negaban a dar un paso hacia ninguna parte y el silencio le atenazó los sentidos. Estaba paralizado y meditabundo cuando una voz quebrada como un lamento lo sacó de su abstracción...

Pertenece a "Diciembre", del libro de relatos LOS MESES CUENTAN. En librerías, y por 0,99 euros en Amazon.