domingo, 31 de mayo de 2015

FERIA DEL LIBRO DE MADRID

La Feria del Libro de Madrid ya está en marcha en el Parque de El Retiro desde el pasado viernes 29 de mayo, y se prolongará hasta el domingo 14 de junio.


Dos de las editoriales publicadoras de mis libros tienen presencia en este importante evento. Por una parte Autores Premiados con todo su catálogo, que incluye mi novela El peso de las horas. Ocupa la caseta 322.

Por otra parte Edebé, que exhibirá entre sus títulos El último truco de magia. Ocupa la caseta 309.

Yo no podré viajar a la capital, pero si alguien pasa por alguna de estas casetas y ve mis libros que me lo diga, me hará mucha ilusión.




sábado, 16 de mayo de 2015

DE NUEVO FINALISTA


El jurado deliberando. Foto cedida ayer por el ayuntamiento de Barbastro (Huesca).

Vuelvo a alcanzar la final de un certamen literario y, una vez más, como finalista me quedo. Ha sido en el Premio Internacional de Novela Corta "Ciudad de Barbastro", que en la tarde de ayer falló su 46ª edición, un certamen de solera, de los más importantes en su género, entre cuyos ganadores se encuentran nombres tan destacados en la literatura como los de Fernando Marías, Eduardo Mendicutti, Luis Leante, Blanca Riestra o Cristina Fallarás, entre otros.

Recientemente la prensa recogía la noticia de la gran calidad de las obras seleccionadas, doce de un total de más de doscientas novelas presentadas, y he de reconocer que en ese momento ya me sentí premiada, aunque lógicamente en el día de ayer estuve pendiente del teléfono como seguro que lo estuvieron los otros once seleccionados.

No ha podido ser. Es la sexta vez que quedo finalista en un certamen de novela (en dos de ellos conseguí el premio, modesto pero premio) y gracias a estos reconocimientos varias de mis obras se han visto publicadas. Para mí es una inyección de confianza, una garantía de calidad y, aunque me haya quedado con un sabor agridulce, un deseo de seguir adelante y crecer en la literatura.

Sólo me resta dar la enhorabuena al ganador: el escritor, ensayista, poeta y crítico literario Juan Malpartida, y a todos los que se alzaron con alguno de los premios de los distintos certámanes que convoca el ayuntamiento de Barbastro.

Gracias al jurado por situar mi novela entre las mejores y a todos los que confían en mi trabajo literario.

viernes, 8 de mayo de 2015

FERIA DEL LIBRO DE SEVILLA


Ha dado comienzo la Feria del Libro de Sevilla y se prolongará hasta el próximo día 17 de mayo. Aunque yo no podré asistir, en la caseta número 30 se encuentra mi novela El peso de las horas, finalista de la XXXIV edición del Premio Azorín.

Precisamente ayer, en la presentación de otra obra mía, tuve la oportunidad de charlar con lectores que ya han disfrutado de El peso de las horas y las opiniones no pueden ser más favorables. Es una novela que enamora.

Si vas a visitar la Feria del Libro de Sevilla, no dejes de pasarte por la caseta número 30, encontrarás literatura de calidad, novelas finalistas o ganadoras de importantes premios, que cuentan con el aval de jurados expertos y con la confianza de una editorial joven, con un proyecto literario serio y ambicioso.

viernes, 1 de mayo de 2015

LA CAJA



La caja era de mi abuela. Pequeña, de madera barnizada, sin tallas, dibujos ni adornos. Cabía dentro de una mano. Me la regaló cuando cumplí diez años. Aún recuerdo con exactitud sus palabras cariñosas: «Querida, esta caja perteneció a mi abuela y ahora es para ti, aunque la veas insignificante guarda un tesoro. Sólo te pido una cosa: jamás la abras».
Fue como rogarme que no tocara ni un caramelo de la bolsa que me acababan de regalar por mi cumpleaños, o decirme que podía salir a la calle para estar con mis amigas pero no jugar con ellas. “Un tesoro” y “no abrir” son expresiones contradictorias en la mentalidad de una niña. A partir de ese día me invadieron sentimientos enfrentados. Mil veces agité la caja con la intención de descubrir qué escondía, pero ningún sonido salió jamás de su interior. No tenía candado ni llave. Su cierre era sencillo, podía haberla abierto tirando suavemente de la tapa, sin embargo, nunca lo hice. La caja encerraba algo más que un contenido incierto, encerraba una promesa, un pacto de lealtad, un roce de dedos que transmitían más fuerza que un huracán, el que se produjo cuando ese pequeño objeto de madera pasó de sus manos ancianas a las mías tiernas como brotes de un rosal. La caja me acompañó siempre, la cuidaba con cariño, como se cuida a una mascota, la acariciaba, pasaba el índice por sus aristas y después la guardaba con cuidado en mi mesita de noche, envuelta en un pañuelo de cuello que también perteneció a mi abuela.
 Hoy soy una mujer y todavía conservo ese obsequio, en otra mesita de noche, en otro hogar, pero envuelto en el mismo pañuelo. Hoy sé que la caja está vacía, que siempre lo estuvo, y no he necesitado abrirla para cerciorarme de esa realidad, porque la madurez me ha llevado a comprender que el tesoro era ella, la viejita simpática que me acariciaba el pelo, que horneaba para mí mis rosquillas preferidas o me contaba mil cuentos inventados en las noches de invierno, muy pegadita a mi cuerpo, con su camisón de franela de amapolas desgastadas, cuando yo le pedía alguna vez que se acostara conmigo en los fines de semana que venía a pasarlos a casa. La caja es ella, y por eso, a veces, la aprieto contra mi pecho y siento que ha vuelto de su estrella para quitarme el flequillo de encima de los ojos; un testigo que ha pasado de una abuela a otra, y a otra más, un símbolo que es amor, y que yo, si algún día tengo una nieta, también se la regalaré, para que ese trozo de madera, sin lustre ni valor, siga guardando un tesoro.

Mi colaboración en la revista Las 4 Esquinas de La Gineta (Albacete)