sábado, 21 de noviembre de 2015

ANIVERSARIO


Tal día como hoy, hace un año, presentaba en el Claustro Alto de la Biblioteca Pedro Ibarra de Elche EL PESO DE LAS HORAS, la novela finalista de la 34º edición del Premio Azorín, uno de los más importantes que gestiona editorial Planeta, en colaboración con la Diputación de Alicante.

No puedo quejarme de que no estuviera bien acompañada ese día, pues no faltaron amigos, familiares y seguidores que me arroparon en todo momento, sin embargo, un par de episodios indeseados vinieron a enturbiar un acto en el que había depositado toda mi ilusión, pues se trataba de vestir de largo a esa novela finalista que desde el 2010 esperaba su oportunidad. Por una parte, uno de los presentadores, el escritor José Luis Ferris, no pudo asistir porque continuaba convaleciente de un grave accidente de tráfico sufrido meses atrás. Tuvo, no obstante, la amabilidad de enviarnos su discurso escrito, que fue leído en el acto y que siempre le agradeceré. Por otra parte, y me tocaba más de cerca, dos días antes de la presentación mi hermano sufrió un derrame cerebral, así, sin más, mientras paseaba al perro; y el esperado día 21 de noviembre se encontraba en la UCI de un hospital. 

Llegué a planterarme la anulación de este evento, pero era realmente difícil avisar a tanta gente que antes había sido invitada. Mis padres, en un principio, decidieron no asistir, pues ya son personas mayores y sus ánimos no estaban para fiestas, aunque fueran literarias. Sin embargo, allí se presentaron y estuvieron acompañándome, haciendo de tripas corazón, y no saben lo importante que fue su presencia para mí.

La presentación se llevó a cabo con éxito, pero estas circunstancias que la rodearon me llevan a sentirme en deuda con EL PESO DE LAS HORAS. Siento que le debo una presentación en condiciones, que quizá ya nunca se produzca.

Podría seguir hablando de esta obra, de que fue elegida libro del mes en el Club de Lectura de las Bibliotecas de Elche, de las favorables reseñas con las que cuenta, de que ha sido prestada más de noventa veces en mi ciudad, de que ha estado presente en las Ferias del Libro de Alicante, Sevilla y Madrid, de, de, de... Pero solo me apetecía recordar ese día, el día de su presentación. 

Ahora que todo ha quedado en una anécdota, espero que esas piernas que se ven en la portada del libro sigan caminando. EL PESO DE LAS HORAS todavía tiene mucho que contar.

4 comentarios:

Alicia Uriarte dijo...

Maribel, enhorabuena por este aniversario. Si bien en la primera parte narras lo azarosa que fue la presentación de esta obra, seguro que ello no impedirá que siga caminando con ese garbo que muestran esas piernas de la portada. Seguro que será un camino de largo recorrido.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

Gracias, Alicia. Tengo el pálpito de que la novela renace, de que es ahora cuando empieza realmente a caminar. Nuevos lectores la están descubriendo y sus impresiones son inmejorables. En un mercado donde hay tantísimo libro, creo que ya no cabe decir que los títulos "caducan" al mes o a los dos meses de llegar a las librerías. Al contrario, algunos tardan en ser descubiertos precisamente porque tienen que esperar su turno. Apostaré por el optimismo.

Un abrazo.

José Antonio López Rastoll dijo...

Las circunstancias que rodean la vida de un libro no se pueden controlar. Fue un parto difícil el de El peso de las horas, pero lo que cuesta se valora más cuando se logra.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

Lo único que podemos controlar, Jose, es lo que escribimos. Y a veces no estoy tan segura. El peso de las horas venía ya con embarazo de riesgo, desde el 2010. Aún hay que dar gracias porque llegó vivo. Y ya camina.

Un abrazo.