jueves, 8 de octubre de 2015

ÚLTIMO REGALO




Ya en su lecho de muerte, al abrir el paquete vio salir una sombra oscura y se asustó. No imaginaba que, cincuenta años atrás, él había envuelto para ella un trozo de la noche en la que se besaron por primera vez.

Formará parte del libro de microrrelatos "Inspiraciones nocturnas II" (tema "la noche").



8 comentarios:

Esther Planelles dijo...

Un buen motivo para no temer a la oscuridad de la muerte.
Tal vez, alguien podría dedicarse a escribir un final feliz para cada persona, a veces, los deseos de los demás tienen más fuerza que los nuestros, porque no están salpicados de culpa.

Un abrazo y felicidades.

José Antonio López Rastoll dijo...

A través de una historia, podemos hacer realidad imposibles. He aquí un imposible maravilloso.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

Gracias, Esther. No estaría mal que alguien se dedicara a escribir finales felices para cada persona, siempre que los destinatarios fueran después capaces de interpretarlos.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

Menos mal que existe la ficción, Jose.
Me gusta tu nueva imagen peluda.

Un abrazo.

Alicia Uriarte dijo...

Qué bonito, Maribel. Poder guardar para ese momento final un trozo de noche, una estrella fugaz, una bocanada de brisa marina, un rayo de sol, un eclipse lunar,..., siempre unidos a un gesto de amor, pasión, amistad, solidaridad,...
Enhorabuena, por haber sabido capturar el instante.
Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

Gracias, Alicia. Sí, sería el mejor regalo final, el testimonio de que el amor estuvo vivo durante tanto tiempo...

Un abrazo.

María José Aguilar Rueda dijo...

De vuelta por estos paseos, me encuentro con delicias como esta y me pregunto dónde me metí tanto tiempo... A pesar de la imposibiliad, tremendamente visual. Enhorabuena, Maribel.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

Gracias, María José. No importa dónde te metiste, importa que has vuelto.
Un abrazo.