martes, 1 de septiembre de 2015

SEPTIEMBRE



... «Desde el primer momento de convivencia todo fue fantástico. Me sentía la mujer más feliz de la tierra. Era un hombre atento y cariñoso. Ya ve que no estamos casados y me refiero a él como mi marido. Félix con sus pinturas y yo con mi trabajo de dependienta. Aunque nunca ganó mucho jamás me importó. Entre los dos cubríamos los gastos básicos y nos podíamos permitir algún capricho. Sólo una sombra amenazaba mi paz interior: el recuerdo de su mujer muerta. No podía evitar sentir celos cuando lo veía aparecer cada día quince con el consiguiente ramo de rosas blancas. Nunca tuve el suficiente valor para preguntarle por ella, cómo era, cuánto la quiso, cuándo murió. O quizá prefería no saberlo. Un día le pedí acompañarle al cementerio. Necesitaba estar ante la tumba de la mujer que era capaz de remover sus cimientos, que lo hacía comparecer ante ella los días quince de cada mes como si cumpliera una orden judicial. No tuvo inconveniente. Cuando llegamos ante el nicho yo estaba muy nerviosa. Pensé que hubiese sido mejor no haber ido. Él retiró las flores secas del mes anterior y colocó el espléndido ramo de rosas blancas que portaba. En la lápida tan sólo pude leer su virginal nombre: María. No había fechas ni palabras de recuerdo. Me sorprendió. Junto al nombre pude ver una fotografía suya. Era una mujer joven y guapa, con el pelo negro, igual que su profunda mirada»...

Pertenece a "Septiembre", del libro de relatos LOS MESES CUENTAN. Cada mes un relato. En librerías, y por 0,99 euros en Amazon.

Feliz mes.
 

6 comentarios:

José Antonio López Rastoll dijo...

Estupenda forma de comenzar el mes. Acabo de terminar un libro de relatos de lo que yo denomino un "cuentista cenizo". Todos tratan de divorcio, de cáncer o de las dos cosas juntas. Tan opresivos y tan tristes que parecen mentira.
Necesito un chute de Maribel Romero.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

Bueno, hay quien opina que "Los meses cuentan" tampoco es la alegría de la huerta, pero siempre nos quedará Mayo. Gracias por el chute que me has dado tú a mí.

Un abrazo.

Esther Planelles dijo...

El equilibrio entre realidad y ficción es lo que suele funcionar mejor, incluso en los relatos más disparatados, ya que el componente humano es omnipresente.
Lo mejor de los libros de relatos es que son tan plásticos que nunca te cansas de leerlos.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

Sin embargo, Esther, el relato es un género menor, con escasos seguidores, como la poesía, a pesar de que todos comenzamos por ahí, tanto leyendo como escribiendo.

Un abrazo.

Alicia Uriarte dijo...

Pues yo animo a continuar con el resto del calendario de LOS MESES CUENTAN a quienes aún no lo han leído.
Un libro de relatos es como un caleidoscopio, tiene la posibilidad de ofrecer capsulas de todos los colores para originar emociones de todos los matices.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

Dicho así, Alicia, ¿quién se resiste a leer relatos? Solo el que no desee emocionarse, vibrar, sentir... Gracias por tus palabras.


Un abrazo.