martes, 10 de marzo de 2015

LOS LIBROS NO CADUCAN

Es lo bueno que tienen. Algunos, con el tiempo, se convierten en clásicos; otros pasan al olvido, pero si alguien los rescata de su escondite y los desempolva, vuelven a adquirir plena vigencia.

Los libros no caducan, no mueren porque les nazcan nuevos hermanos, ni siquiera porque el librero los retire del escaparate. Siempre tendrán cerca la mano amiga de un lector que abra sus cubiertas y se recree en su contenido. Y cuando esto sucede, el libro vuelve a vestirse de gala, como si de una novedad editorial se tratara.

Algo así le ha ocurrido en los últimos días a Los meses cuentan, un libro de relatos publicado en formato papel en 2011 y en versión Kindle para Amazon un año más tarde.


Un par de lectores que han descubierto esta obra recientemente y me dicen que les ha gustado muchísimo; otro buen amigo y buen lector que comenta, así de pasada, mientras habla de otro libro, que de los que ha leído míos este es su preferido; y por último una opinión vertida en Amazon hace cuatro días convierten a Los meses cuentan en rabiosa actualidad.

  Lo dicho, los libros no caducan y siempre están dispuestos a ser descubiertos.

4 comentarios:

José Antonio López Rastoll dijo...

Y tanto que no caducan los libros. La misma cualidad tienen el té, el ron o el cine de terror. Cada vez que observo a quienes se enorgullecen de tener muchos amigos en facebook, yo pienso que no hay nada tan íntimo como que te cuenten una historia.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

Sin duda, Jose. La palabra "amigo" se está desvirtuando un poco últimamente y las redes sociales contribuyen a ello.

Un abrazo.

Alicia Uriarte dijo...

Maribel, sigamos defendiendo el entrañable regusto de leer, de dejarse envolver por la tersura del papel o por la pantalla del ebook para perdernos entre párrafos. Los libros, y sin duda este de LOS MESES CUENTAN, seguirán siendo compañeros perfectos, amigos fieles, un fruto siempre fresco y sin fecha de caducidad.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

Los mejores compañeros, Alicia, aunque sus hojas amarilleen con el tiempo o acumulen polvo. Una nueva lectura los rejuvenece. Lo dicho, siempre tienen vigencia.

Un abrazo.