miércoles, 4 de marzo de 2015

LOS LECTORES OPINAN





En este espacio de la Biblioteca Central Pedro Ibarra de Elche me reunía el pasado jueves, 26 de febrero, con once integrantes de su Club de Lectura y  dos encargadas de la biblioteca, Laura y Encarna, todos ellos lectores de El peso de las horas, novela que había sido recomendada para el mes que nos acaba de dejar. Las mujeres fuimos mayoría: doce frente a dos caballeros.

Aquí traigo, a modo de pequeñas pinceladas, algunas de las impresiones de los lectores. Y añado que para mí fue muy enriquecedor conocer sus distintos o coincidentes puntos de vista y conversar con ellos sobre diferentes aspectos de la novela.

- El peso de las horas les enganchó enseguida, todos estuvieron de acuerdo en que les resultó muy adictiva.

- El lenguaje les pareció sencillo, muy entendible, incluso una de las tertulianas comentó que la historia la sintió tan cercana que era como si se la estuviera contando una amiga.

- El personaje de Elisa lo definieron como rebelde, valiente, atrevido y también egoísta. Su revés, Asile, les gustó mucho, coincidieron en que da bastante juego a la novela. Sólo una de las lectoras manifestó no entender la presencia de ese personaje fantástico. «¿Quién es? ¿Qué representa?», me preguntaba.

- Genaro les pareció un bonachón, algunas lectoras lo veían como un hombre básico, algo simple. Llegados a este punto, uno de los caballeros añadió que en la creación de este personaje se notaba la mano femenina porque, según su criterio, un escritor no hubiese diseñado a Genaro con ese perfil.

- Los diálogos les parecieron ágiles, fluidos y con mucho ritmo.

- La voz narrativa en primera persona también la consideraron muy acertada para esta novela que les llevó a la reflexión y añadieron que encontraron muchos momentos intimistas. Una lectora dijo que le parecía una novela de "autoayuda", del tipo de las de Paulo Coelho.

- En cuanto a personajes secundarios, la madre de Elisa y su novio cubano fueron los preferidos, les gustaron tanto sus perfiles como la relación que mantenían. «Se dan lo que necesitan mutuamente», aseguraban. Una lectora, sin embargo, citó a otros personajes que por diferentes circunstancias le llamaron más la atención: la vecina taciturna y el doctor Font. También les entusiasmó a todos la presencia del perro en la historia.

- Una de las asistentes manifestó que cuando leyó el inicio de la sinopsis: «Elisa Lalira acaba de salir de la consulta del doctor Font con una mala noticia: le quedan tres meses de vida...», pensó que no podría leer la novela, pero que se armó de valor, empezó con ella y se llevó una grata sorpresa.

Esto me ha ocurrido con más de un lector, incluso me consta que hay gente que tiene el libro y aún no lo ha leído por miedo a su carga emocional. Yo insisto en que dentro no hay ningún drama, pero respeto la decisión de cada uno. Sin embargo, otra lectora comentó que nunca vio muerte en la novela, ni siquiera cuando la estaba leyendo, que en todo momento vio vida, y una gran mayoría coincidió en que «con esa portada de la chica paseando al perrito es impensable que algo trágico nos aguarde en la historia porque la imagen del libro invita al optimismo». Esto no lo había pensado, pero me parece una observación acertada. A veces las portadas hablan.

- Por último, uno de los caballeros destacó esta frase de la página 15 como elemento esencial de  reflexión: «Quizás el destino elige a personas como yo para abandonar el mundo porque sabe que nuestros huecos pasan desapercibidos, como ocurre con los agujeros del gruyere, nunca echamos en falta el queso que podía ocupar ese espacio». Y añadió que quedó complacido con el cierre de la novela (los finales no son fáciles).

Estos son sólo algunos de los muchos comentarios, opiniones, curiosidades o anécdotas que surgieron a lo largo de casi dos horas de tertulia agradable y muy entretenida. Sólo me resta expresar una vez más mi agradecimiento a Laura y Encarna, encargadas de la Biblioteca Pedro Ibarra de Elche, y a cada uno de los miembros del Club de Lectura. Gracias.

6 comentarios:

Esther Planelles dijo...

Yo me lo leí en tres días; tardé más por mi sobrino, se me quejó porque no dejaba de leer todo el rato, y como hay que darles buen ejemplo sobre lo saludable de diversificar actividades...
Me encantó la resolución del nudo y la forma tan natural de insuflar vida a los personajes. Me pregunto si alguien más tuvo la fortuna de conocer a su divertido revés.
Felicidades al club de lectura por existir, a la biblioteca por unir mundos y a la autora por su cercanía.

Un abrazo.

Alicia Uriarte dijo...

Maribel, me ha gustado leer las impresiones sobre tu novela de otros lectores. Recuerdo con cariño al personaje de Elisa, dispuesta a dar un vuelco a lo que le quedaba de vida sin darse cuenta que ni en situaciones límites llegamos a ser dueños de la misma.

Maribel, enhorabuena por haber podido disfrutar en vivo y en directo de la opinión de un público entregado ya que siempre te puede aportar un matiz, un gesto, un detalle, un destello,..., que tú ni te habrías planteado. Y enhorabuena también a esas personas que han vivido ese viaje con Elisa descubriendo los distintos elementos de su equipaje vital.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

Esther, yo también felicito a la biblioteca por su valor, y al club de lectura y a ti por lo mismo. Gracias a todos.
Ah, yo nunca me he encontrado con mi revés, pero te aseguro que me encantaría.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

Me alegro, Alicia. Se me olvidó otro comentario de una lectora que decía que le habían gustado mucho las metáforas sobre el tiempo y el estado de ánimo. Enseguida me acordé de ti, porque, si no me equivoco, me comentaste algo parecido.

Un abrazo.

José Antonio López Rastoll dijo...

Muy agudas las opiniones de tus lectores. Como siempre conservo mis notas, comento algunos detalles.
Recuerdo que, por aquello de la mano femenina, en la novela también se describen cualidades positivas de Genaro: "Era un hombre constante, con una gran capacidad de trabajo y espíritu de sacrificio, preparado para alcanzar cualquier objetivo que se propusiera". Desde luego, no me parece en absoluto un libro de autoayuda. La frase de la página 15 es una de mis favoritas, aunque prefiero esta de la página 64: "Miguel se había muerto y estaba enterrado, su madre se había muerto y estaba sin enterrar y yo, que sabía que me iba a morir, estaba perdiendo el tiempo de manera alarmante..."
Carpe diem, compañera.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

Jose, tendrías que haber estado en la tertulia. Tu aportación hubiese sido muy importante. A ver si hay otra ocasión.

Un abrazo.