sábado, 29 de marzo de 2014

REALITY

El presentador inicia la llamada telefónica. Un tono, dos tonos...
—¿Es usted Manuela Pérez?
—Sí, soy yo, dígame.
Se escucha un redoble de tambor.
—¡Señora Pérez, acaba usted de perder un millón de euros!
—¡Aaa... —el grito queda ahogado—, ¿cómo dice?
—¡Que acaba usted de perder un millón de euros, señora! A ver, ¿dónde estaba hace cinco minutos?
—En la panadería, pero no he tardado nada.
—Ha tardado lo suficiente, señora. Y le recuerdo el lema de nuestro programa, patrocinado por un operador de telefonía fija: “Si no estás en casa, ya sabes lo que pasa”.
—¡Pero no me puede hacer esto! ¡He mandado quinientas cartas! ¡¡Me hace falta el dinero!! —grita finalmente Manuela Pérez.
—Toma, y a mí —ríe histriónicamente el presentador—. Lo siento mucho, señora, siga concursando. El millón de euros ha recaído en su vecina del quinto, que sí estaba en su hogar esperando mi llamada. Como tiene que ser.
—¿La del quinto? ¿La guarra esa? Por el amor de Dios, ¡usted está loco!
Se escuchan las risas del público en el estudio.
—Bueno, Manuela, antes de despedirme, dígame qué no va a hacer con el dinero que no ha ganado.
—¡Es usted un cabrón! —grita la señora a través del auricular—, ¡malnacido! ¡Mi marido está en el paro! ¡Vamos a perder la casa! ¿Cómo se atr... aaaaah, el coraz... me ahog... —balbucea Manuela.
—¿Señora Pérez? ¿Señora Pérez? ¿Acaso tenemos un infarto en directo? ¡Impresionante! ¡Aguante un poco señora, nuestros cámaras ya van en camino, se dirigen a su domicilio! ¡Ande, siéntese, tome un sorbo de agua! ¡Aguante, por favor!
Al otro lado se escucha un golpe sordo, como el que produce un cuerpo al chocar contra el suelo. Mientras, la vecina del quinto habla por teléfono con la empleada de una agencia de viajes y reserva un vuelo a Nueva York. Le apetece comprarse ropa.

martes, 18 de marzo de 2014

HOY QUIERO RECORDAR...

Tal día como hoy, hace cuatro años, se publicaba a través de la prensa la relación de novelas finalistas de la XXXIV edición del Premio Azorín, uno de los más prestigiosos que se convocan en este país, y que viene de la mano de editorial Planeta y la Diputación de Alicante.
Tal día como hoy, hace cuatro años, vivía uno de los momentos más importantes de mi carrera literaria, al comprobar que en esa relación de finalistas se encontraba mi novela El peso de las horas.
A partir de ese descubrimiento todo fue como un sueño para mí. Llamé a la Diputación de Alicante para pedir instrucciones (no sabía qué tenía que hacer), me desviaron a editorial Planeta, y fue allí donde me indicaron todos los pasos a seguir para comparecer, en calidad de finalista, en el acto de entrega de premios que se celebraría en el Hotel Meliá de la capital alicantina el día 24 de marzo siguiente, y donde se desvelaría, tras las votaciones del jurado, el título de la obra ganadora.
Y allí estuve, viviendo en primera persona una noche increíble, con muchos nervios y emoción, como conté en su momento en la crónica que podéis leer AQUÍ.
Mi novela, El peso de las horas, tras varias rondas de votaciones, llegó a la final junto a la titulada Madame Lamy, que había sido presentada bajo seudónimo, ambas con igual puntuación.
Y finalmente, en la última votación, se alzó con el premio Madame Lamy, novela que poco tiempo después salió al mercado con el título El amor del rey, y cuya autora resultó ser Begoña Aranguren.
Un solo voto me separó del preciado galardón y me colocó en una situación de privilegio (ser la finalista del Premio Azorín 2010) que en realidad no me condujo a nada, puesto que premio solo había uno y no fue para mí.
A pesar de ello, mi obra recibió los elogios del portavoz del jurado, Juan Eslava Galán, en la rueda de prensa posterior al fallo, como también recogieron los medios de comunicación:
“Aranguren Gárate ha concurrido al premio literario con el seudónimo Esther Williams y con el título ficticio de Madame Lamy y ha batido en una reñida votación final a El Peso de las Horas, de la escritora de Elche (Alicante) María Isabel Romero Soler, cuya obra ha sido especialmente valorada por el portavoz del jurado, el novelista histórico Juan Eslava Galán”.
Pero todo llega para quien sabe esperar. A lo largo de estos cuatro años, cierto es que he intentado en varias ocasiones que esta novela encontrara su sitio, el que merece desde entonces, aunque tampoco me obsesioné con ello; seguí trabajando, creando nuevas obras que acabaron dándome grandes satisfacciones, y decidí que El peso de las horas debía descansar.
Y llegó el momento de despertarla, de impulsarla de nuevo, de darle vida...Y no tardó en encontrar una editorial que confiara en ella, un sello con algo más de dos años de antigüedad que desarrolla un proyecto innovador, y que está publicando obras de calidad indiscutible, puesto que todas ellas provienen de reconocidos premios. Se trata de la editorial AUTORES PREMIADOS.
Hoy, cuatro años después, puedo decir que El peso de las horas tendrá su oportunidad, saldrá al mercado en el próximo otoño y podrá ser disfrutada por todos aquellos que quieran descubrir qué esconde la novela finalista del Premio Azorín en su XXXIV edición.
Más información en facebook de AUTORES PREMIADOS.

domingo, 9 de marzo de 2014

VIVENCIAS

Durante la última semana he tenido que leer, en calidad de jurado, un determinado número de relatos que fueron presentados a concurso bajo el tema “vivencias”.
Los participantes, anónimos para mí, debían relatar algún episodio de su vida que les hubiera dejado huella, y puesto que el concurso estaba dirigido a los mayores (término que últimamente ha venido a sustituir al más antiguo de tercera edad), era previsible que vivencias iba a leer muchas y variadas.
Si hay algo que proporcionan los años es libertad. Los mayores no tienen ningún reparo en abrir la caja de los secretos y dejarlos volar si las circunstancias animan a ello. Se pierden los miedos, se ganan valores.
Ha sido un lujo para mí bucear en tantos recuerdos, imborrables para las mentes de sus dueños; sentirlos como propios, sufrir o reír con sus protagonistas, meterme en su piel... No es la primera vez que soy jurado de un certamen literario, pero posiblemente sea ésta la que más he disfrutado.
He vivido la guerra desde la angustia de niños y niñas muy pequeños, he escuchado los bombardeos, las alarmas, he corrido al refugio... Me han enervado las injusticias e incomprensiones, los abusos de poder... También he sido cómplice de los primeros amores, la ausencia, el regreso, la enfermedad o los secretos de familia celosamente guardados durante muchos años que por fin han explotado para liberación de sus custodios. Bravo, valientes.
Se me ocurrió comentar en casa algunas de esas vivencias (sin poner nombre a sus dueños, puesto que en todo momento han sido desconocidos para mí, y sin entrar en demasiados detalles) y me di cuenta de que conseguía transmitir a los que me escuchaban la misma fascinación que había sentido yo al leer los textos. Cómo nos atrapa lo real, cómo nos deslumbran las vidas ajenas, o nos extrañan, o sencillamente nos seducen. «¿Eso pasaba antes?», «¿Eso es posible?».
Llevaba a mi hijo pequeño en el coche cuando me dijo: «Mamá, a tus años (gracioso el niño), tú también tienes que tener recuerdos de cosas que te hayan pasado en la vida. ¡Cuéntamelos!». Hice un poco de memoria y pensé que nada era importante ni merecedor de ser contado si tomaba como modelo las vivencias que guardaba en casa escritas en un puñado de folios ajenos. Pero ante su insistencia traté de recordar algo que me hubiese dejado huella, y le dije que en una ocasión presencié el atropello de un perro y lo vi morir delante de sus dueños. Me impactó mucho. Salieron tres o cuatro recuerdos más, curiosamente asociados siempre a hechos dramáticos o como mínimo preocupantes.
Un par de horas después, cuando recogí a mi hijo de su actividad deportiva, me preguntó de nuevo en el coche: «¿Te has acordado de algo más?». Y volvimos a casa invadidos por el espíritu del recuerdo. Si hacemos memoria, la vida sale a borbotones de su escondite, se muestra, se escenifica, se desnuda, para deleite de los que sienten fascinación por ella.

sábado, 1 de marzo de 2014

FINALISTA DEL PREMIO EDEBÉ DE LITERATURA JUVENIL

Es una noticia que ya conocían las personas de mi entorno, amigos y familia, y que ahora hago pública con gran emoción. Mi novela, EL ÚLTIMO TRUCO DE MAGIA, ha resultado finalista en la XXII edición del prestigioso Premio Edebé de Literatura Infantil y Juvenil, fallado el pasado mes de enero.
EL ÚLTIMO TRUCO DE MAGIA es una sorprendente historia de amistad, amor, fantasía y magia, una obra de la que me siento muy satisfecha y que verá la luz en 2015, pues será publicada por la editorial Edebé.
Más información en QUEDAMOS EN MI NUBE.