domingo, 9 de noviembre de 2014

LOS SUEÑOS MUERTOS, de Francisco J. Segovia Ramos




"El libro llegó a sus manos a través de los siglos. La mansión parecía el lugar adecuado para resolver el enigma e invocar al ser primigenio. Mientras tanto, alguien vigila agazapado en las sombras, en busca de una presa a la que mutilar...".
  
Los sueños muertos confunde al principio, y confunde porque al llevar la etiqueta de “Finalista I Premio de Novela de Terror Ciudad de Utrera”, el lector espera encontrarse en sus primeras páginas con un vampiro, un hombre lobo o algún fantasma escapado del más allá, sin embargo, cuando comienzas la lectura, lo que encuentras en este libro es prácticamente poesía, aunque el horror viene más tarde.

Con capítulos muy cortos, que en ocasiones se pueden identificar con breves relatos independientes, esta novela nos invita a la reflexión más filosófica, y para ello utiliza un cuidado monólogo interior. No es necesario leer más de cuatro líneas para comprobar que nos encontramos ante una narrativa de altura. Destacaría la riqueza de su léxico y la maestría en el manejo de diferentes voces narrativas, pasando de la primera a la tercera persona sin olvidar la perspectiva de la segunda. Se hace patente, además, que detrás de este libro hay un poeta, un pensador, un artista de la palabra que consigue despertar la admiración del lector por lo escrito.

Es a partir de la segunda mitad cuando la “atmósfera asfixiante” que se menciona en la contraportada del libro se convierte en verdadera angustia y te mete el miedo en el cuerpo. Es también en estos capítulos donde se deja notar la influencia de Poe y Lovecraft. Esoterismo, misterio, asesinatos, símbolos diabólicos y un nombre: Astaroth...

¿Hay algo más siniestro y sobrecogedor que un sótano oscuro y tenebroso de una mansión misteriosa?  Los sueños muertos es uno de esos libros que no se pueden explicar. Hay que leerlo.

Finalista I Premio de Novela de Terror Ciudad de Utrera.
Pertenece a la Colección Tánatos, de la editorial Autores Premiados.

8 comentarios:

Alicia Uriarte dijo...

Maribel, pues tal como lo cuentas sí que parece que es una obra para tener en cuenta en próximas lecturas.

Gracias por compartir tus sensaciones. Siempre ayuda tener una referencia a la hora de elegir qué leer. Tu blog siempre ha sido un buen lugar al que acudir para ello.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

Francisco Segovia es un autor que merece ser descubierto, Alicia.

Un abrazo.

José Antonio López Rastoll dijo...

Es que un libro, independientemente de su género, debería captar al lector mediante el lenguaje. Luego habrá lectores que prefieran más acción, más reflexión o más poesía. Pero ese impacto estético, además de una buena historia, es lo que nos lleva a recomendar a un autor.
He visto todo ello en tu reseña, y me fío.

Un abrazo.

Lola Mariné dijo...

Pues no sé yo si entre el titulito y el nombre de la editorial...
Un beso, guapa.

Maribel Romero dijo...

Cierto, Jose, la buena literatura lo es independientemente de su género; después estarán los gustos personales, pero todo el mundo sabe identificar un libro bien escrito. El impacto estético que refieres está asegurado en Los sueños muertos.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

"No hay sueños que nazcan muertos. Los matamos nosotros con nuestras inseguridades".

Lola, estas palabras son las que me dedicó el autor en el libro. Quizá te convenzan más.

A la editorial no le puedo cambiar el nombre, jeje.

Un abrazo.

Francisco J. Segovia dijo...

Gracias por tu reseña, Maribel, y me alegra que te haya gustado la novela. Espero pronto poder hablar de la tuya, que tiene muy buena pinta y, por supuesto, a ver si coincidimos pronto.

Un beso

Maribel Romero dijo...

Gracias a ti, Francisco, por permitirnos conocer tu talento literario.

Un abrazo.