jueves, 30 de octubre de 2014

HALLOBLOGWEEN 2014



LA NIÑA

—¡Mami, mira lo que traigo!

La madre, en la cocina, cortaba la lechuga para la ensalada; giró la cabeza hacia la dulce voz de su hija y se le congeló la sonrisa que comenzaba a dibujarse en sus labios.

—¿Qué llevas en brazos?

—Un gato, mami.

—¿Cómo se te ocurre traerlo? Sabes que en casa no podemos tener gatos, tu padre es alérgico.

—Pero es que estaba solito...

—¡Por Dios, además le falta un ojo! Haz el favor de sacar a ese animal de aquí.

—¿Y qué pasa porque le falte un ojo? También te podría faltar a ti.

Las últimas palabras de la niña retumbaron en los oídos de la madre como una alarma, la voz le había cambiado por completo, como si perteneciera a otra persona, y no pudo evitar que un escalofrío recorriera cada centímetro de su piel.

—Anda, hija, te ruego que saques al gato de casa —pidió confundida, tratando de aparentar una tranquilidad que en ese momento no sentía.

—No eres buena —sentenció la pequeña con gravedad, al tiempo que el gato clavaba su único ojo azul en el cuchillo que la mujer portaba en la mano y emitía un maullido que cortaba la respiración.

La niña y el animal abandonaron la estancia y la madre retomó su tarea de trocear la lechuga en juliana. Estaba de espaldas a la puerta cerrada y no pudo apreciar cómo, transcurridos varios minutos, esta se abría lentamente. Sin ruido. Tan sigilosa como el gato que ya le rozaba las piernas y la sombra que se cernía sobre ella.

El grito fue aterrador. Se escuchó en todo el barrio.

Una hora más tarde, cuando el marido llegó al domicilio y entró en la cocina, la mujer yacía en el suelo sobre un charco de sangre. Múltiples cortes se apreciaban por todo su cuerpo, y el pelo, totalmente revuelto, le ocultaba el rostro. Sentada en un rincón y con semblante tranquilo, su pequeña hija acariciaba la cabeza de un gato que nunca había visto antes, un gato que lo miraba fijamente con sus profundos y enigmáticos ojos. Solo uno de ellos era azul.


Un año más participo en Halloblogween, una idea original de Teresa Cameselle. Para leer más relatos de esta convocatoria visita el blog de Teresa.

36 comentarios:

Esther Planelles dijo...

¡Aaaaayyyyy! Creo que nunca más volveré a comer lechuga descuartizada...

Me encantan las historias de "susto", y este cuento espantoso es tan escalofriante como el que publicaste en "Quedamos en mi nube".

Un abrazo fantasmagórico.

Tracy dijo...

Me has metido el miedo en el cuerpo de golpe.
No meteré un gato tuerto en mi casa jamás.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Lo del gato con un sólo ojo me recuerda El gato negro de Poe.
Niños caprichosos o un deseo urgente. A veces es una receta para el terror, cuando le salen voces extrañas.
Interesante contribución.

Laura Nuño dijo...

Cada vez me gusta más este Halloblogween. Muy buen relato. Me ha sobrecogido.
un besin,
Lala

San dijo...

Jooooo!!!! con la niña y con el gato. Muy bueno MªBel, da un repeluz que hiela.
Besos y feliz halloween.

Neogéminis Mónica Frau dijo...

escalofriante!...un relato estupendo hilvanado con los elementos esenciales que le aportan tenebroso misterio, desarrollo breve y expresivo y contundente final.
=)

Juan L. Trujillo dijo...

Yo apuesto por la vida y la sonrisa. Bastante terror me causan la vista de los telediarios.
Muy bien escrito, por otra parte.
Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

Esther, tampoco te fíes mucho de algún lindo gatito.

Un abrazo miau.

Maribel Romero dijo...

Harás bien, Tracy, jajaja...

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

No recordaba el cuento, Demiurgo, pero por lo visto mi subconsciente sí, porque cuando acabé la historia pensé que me había quedado muy Poe.
Al final todas las influencias salen. Somos lo que leemos.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

A mí también, Laura, es divertido y se leen relatos muy buenos.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

Bueno, San, el tuyo también corta la respiración, jajaja...

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

Me alegro de que así lo veas, Neo, y de que lo disfrutaras.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

Ay, Juan, esas también son mis apuestas, pero era lo que tocaba, terror puro y duro, jeje.

Un abrazo.

G a b y* dijo...

Ese toque siniestro, da al relato una fuerza maléfica que lo hace más aterrador. Para un día de Halloween, un gato al que temer y una niña con inocencia dudosa, son ingredientes que dan, sin dudas, un resultado impactante. Muy bien logrado desde tus letras, por cierto!
Una vez más nos cruzamos en este evento anual. Un gusto!
Gaby*

Mari Carmen Azkona dijo...

¿Hay algo más aterrador que la escena de un niño albergando el mal en su interior? A mí siempre me impactan. Escalofriante… Se me han puesto los pelos de punta. Me ha gustado mucho, Maribel.


Feliz noche.

Maribel Romero dijo...

Es un placer para mí que nos crucemos, Gaby, y tener la oportunidad de leerte.
Los gatos y los niños dan mucho juego, y en este caso el juego resultó algo macabro.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

Cierto, Mari Carmen. Los niños representan la inocencia, la candidez, pero cuando adquieren un tinte malvado resultan terroríficos. No hay más que acordarse de la niña del Exorcista, o de las gemelas del Resplandor.

¿Te animas al Halloblogween?

Un abrazo.

Sindel dijo...

Uy que bueno este relato! Es espeluznante de principio a fin, tiene un ritmo de suspenso que no deja parar al leerlo, y el final maravilloso.
Te felicito! Me encantó!
Un beso.

Yessy kan dijo...

Una trama estupenda, aterradora muy bien lograda. Lo mas espeluznante es ver a la hija cargando ese gatico que sin duda alguna es el autor de semejante crimen.
Saludos

Maribel Romero dijo...

Gracias, Sindel, por leerlo y por disfrutarlo.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

No sé qué decirte, Yessy, la niña tampoco era un angelito, aunque quizá fuera el gato el encargado de endemoniarla...

Un abrazo.

Alicia Uriarte dijo...

Maribel, menudo cóctel el de la niña y su nuevo amigo, el gato. No sé, no sé. Acaba de entrar un gatito en la familia así que intentaré no juzgarle por lo que acabo de leer. Por lo menos hice bien en recibirle con los brazos abiertos cuando lo trajo mi hijo. Vete a saber, de no haber sido así,...

Y, como que no quiere la cosa, van cinco años participando en este encuentro tétrico.

Un abrazo.

Felisa Moreno dijo...

A mí me encantan los gatos, pero después de leer este relato no sé si fiarme de ellos.
Muy buen relato con un estupendo cóctel, niña-gato tuerto, cuchillo.
Enhorabuena, un beso asustado.

Maribel Romero dijo...

Cinco años, Alicia, pero que han pasado volando. Cuando menos lo esperemos estará Teresa convocándonos para el Halloglogween de 2015.
Esta oportunidad de visitarnos, de leernos, de saborear, de descubrir... No tiene precio.

Ah, me da a mí que tu gatito es bueno, no te preocupes.

Maribel

Maribel Romero dijo...

Pobres gatos, Felisa, siempre en medio de las historias más truculentas. Pero lo cierto es que no sería lo mismo con un perro, ¿verdad?

Un abrazo.

Charo dijo...

Madre mía! Se me ha puesto el vello de punta...es aterrador! Los niños malvados me dan mucho miedo y los gatos ni te cuento. El relato es perfecto, conciso y terrorífico!
Enhorabuena y encantada de leerte!

Inma Cerezo dijo...

No sé si me dio más miedo el gato ola niña...
Muy buen relato.
Saludos!

Maribel Romero dijo...

Jeje... Charo, tus niños también me han dado a mí mucho miedo. Gracias por pasarte.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

Yo tampoco lo tengo claro, Inma. Posiblemente la maldad resida en la suma de los dos. Gracias por venir.

Un abrazo.


José Antonio López Rastoll dijo...

Nunca se le puede dar la espalda a una puerta ni, como suelen recomendar los psicólogos de tres al cuarto, crear un trauma a un niño. Se le dan dos hostias y en paz... al marido. Y que se joda si tiene alergia.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

Está claro, Jose, jajaja...

Un abrazo.

Teresa Cameselle dijo...

Uffff, esa última frase es de las que provocan escalofríos. Muy bueno tu relato.
Gracias por participar en el Halloblogween.

Maribel Romero dijo...

Gracias a ti, Teresa, por convocarlo y dirigirlo tan magníficamente un año más.

Un abrazo.

Juan Carlos dijo...

¡Que terrible! Lo peor es que, ahora que tengo gata (no tuerta), me lo creo.
Siento el retraso, pero estoy apenas empezando el halloween. Te agradezco mucho la recomendación del video del niño que no quería comer pulpo, me ha encantado. Besos.

Maribel Romero dijo...

Gracias, Juan Carlos, por pasarte por aquí.
Me gustaría ver al niño que no quería comer pulpo cuando crezca. Menuda lucidez.

Un abrazo.