viernes, 18 de julio de 2014

CORRESPONSAL

Comprobó la cámara y los micros, tomó el móvil, guardó el portátil en su maletín y salió del hotel. Tenía que grabar un reportaje sobre la guerra. Medios modernos al servicio del horror más antiguo. La actual cadena de televisión para la que trabajaba quería carnaza, sangre, algún muerto civil aplastado entre ruinas, y él era un profesional, no podía abstraerse de la realidad alegando objeciones de conciencia. Pisó la calle y el estruendo de las bombas lo dejó sordo. Hombres, mujeres y niños huían, mientras los soldados intentaban alcanzarlos con sus disparos y él con su cámara. «Un corresponsal no puede cambiar el curso de la Historia —se dijo tragando saliva, mientras observaba a un pequeño tirado en el asfalto—, pero al menos puede mostrarla». Con ese convencimiento dejó al niño en el suelo, agonizante, y siguió captando imágenes desoladoras para el mundo.

8 comentarios:

Lola Mariné dijo...

Tremendo relato.
A veces un trabajo que te apasiona se puede convertir en algo espantoso.
Besos

sergio astorga dijo...

EL horror siempre deja argumentaciones lucidas.

Abrazo disparado.

Esther Planelles dijo...

Con tu relato me has hecho recordar ese inamovible principio que siguen los científicos naturalistas en su trabajo de campo:"estudiar y documentar la naturaleza salvaje sin intervenir jamás en el devenir de los acontecimientos".
Me pregunto si habrá quien estudie, de igual forma, a la especie humana.

Maribel Romero dijo...

Sí, Lola, hay trabajos que requieren una coraza para poderlos desarrollar sin que te toquen el corazón.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

El horror también deshumaniza, Sergio. No hay nada peor que acostumbrarse a él.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

Abres un interesante debate, Esther. Lo cierto es que la mayoría de los horrores vienen de la mano del hombre y de su capacidad de raciocinio. Viva la naturaleza salvaje.

Un abrazo.

Esther Planelles dijo...

Pues 'al hilo de lo dicho' te recomiendo una lectura, "El inventor de palabras" de Gerard Donovan. Una novela cuya prosa y argumento me han impresionado porque contrastan con la dureza del tema.

Abrazotes.

Maribel Romero dijo...

Tomo nota, Esther. Además, me apetece leer algo interesante este verano. Gracias.

Un abrazo.