viernes, 20 de junio de 2014

ALAS PARA VOLAR

Nació en una jaula, no entendía de libertad, sin embargo, desde que su pico se hizo fuerte, se dedicó sin descanso a intentar romper el cordón que ataba la puerta de aquella cárcel. Y lo consiguió. Una mañana apareció partido en el suelo del balcón, la puerta abierta, la jaula vacía. «No sobrevivirá —sentenciaron sus dueños—, estos pájaros solo viven en cautiverio». Desde la rama de un árbol de la avenida, el periquito los observa, tan desvalidos, sin alas. Le entristece que no sean capaces de ser libres, que cada día acaben encerrados entre las mismas paredes, que no traten de romper cerraduras, destrozar puertas, franquear ventanas... Finalmente piensa que cada uno vive según su naturaleza. Abandona la rama e inicia el vuelo. El mundo lo espera.

16 comentarios:

San dijo...

Si que cada uno vive según su naturaleza, precioso texto.
Un abrazo.

Alicia Uriarte dijo...

Maribel, todo es relativo. Las puertas que para algunos significan libertad para otros son seguridad. Los armarios que para algunos son cárceles para otros suponen refugio. Acaso el buen camino lo vayan marcando esas barreras elegidas de forma voluntaria que, en todo caso, signifiquen áreas de descanso y reflexión para poder seguir la ruta vital.

Cuánto has dicho en tan pocas palabras.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

San, o según la que creen que es su naturaleza. Algunos no despliegan las alas porque ignoran que las tienen.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

Seguro que sí, Alicia. Lo que está claro es que la libertad es esencial a la vida, nacemos libres, sin necesidad de que nos tengan que explicar el concepto. Después, cada uno administra su libertad como quiere.
Es un texto para tirar del hilo, como tú muy bien has hecho.

Un abrazo.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

volver hubiera sido riegoso. Tal vez le hubieran cortado las alas, para que no volviera a escaparse.
Y eso puede ser también algo metaforico.

Maribel Romero dijo...

Sí, Demiurgo. Comida y agua hubiese tenido seguro, pero las alas cortadas es un precio demasiado alto.

Un abrazo.

Lola Mariné dijo...

¡Qué bonito, Maribel!
Besos

José Antonio López Rastoll dijo...

La libertad es un pensamiento, una nube, una forma de ver las cosas y vivir la vida. A mí lo que me admira de una persona no son los coches que posee o la ropa que usa. Sólo basta con mirarla a los ojos para saber cuánto alza el vuelo.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

La inspiración es la vida, Lola. O sea: basado en hechos reales.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

Eso sí es admirable, Jose, tienes razón.

Un abrazo.

Mari Carmen Azkona dijo...

Lo que él no sabe es que si tenemos alas y que nos permite, como has hecho tú, volar hacia mundos inimaginables, en los que incluso los periquitos son protagonistas de excepción :-)

Como dijo Virginia Woolf: "No hay barrera, cerradura ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente."

Besos y abrazos

Maribel Romero dijo...

Eso sí, Mari Carmen, la libertad de pensamiento no nos la quita nadie, o no nos la debería de quitar nadie porque, a veces, viendo cierto sectarismo, hasta lo dudo.

Un abrazo.

Esther Planelles dijo...

Pura filosofía oriental, o pedagogía "marisabeliense"...
La moraleja es tan buena que me estoy planteando comer alpiste, no sólo es más barato, sino que además, tengo más posibilidades de que me crezcan alas de verdad; las alas que me construyo siempre acaban chuscarradas.

Un sincero abrazo.

Maribel Romero dijo...

No obstante, Esther, tenemos que seguir en el empeño de construir alas. Pero, por si acaso, yo también me apunto al alpiste.

Un abrazote.

Chon dijo...

Muy bueno tu relato. La vida misma de la mayoría de los seres humanos. Hay algo de verdad en el hecho de que el cautivo no "sabe" vivir en libertad; es más cómodo que hasta el pensamiento te lo den hecho.

Maribel Romero dijo...

A veces da la impresión de que solo es libre quien desea serlo, Chon. Al final la libertad va a terminar siendo una elección, en vez de un derecho.

Gracias por pasarte por aquí, guapa.