domingo, 4 de mayo de 2014

SER MADRE

Mírala, siempre va con prisas. Apenas tenemos unos segundos para hablar cada día en la puerta de casa, con el coche en doble fila, cuando viene a llevarse la olla de la comida, al niño si ese día no fue a la guardería o quizás el último pantalón que me dejó para arreglar. Después de dar a luz le quedaron algunos kilos, ahora está perfecta.
—Tengo prisa, mamá, no puedo esperarme ni un minuto, además, el coche aquí está fatal.
Nadie diría que lleva una vida tan ajetreada, está guapa. El nuevo corte de pelo le sienta de maravilla, la hace más joven. Yo quiero preguntarle cómo le ha ido el día en la oficina, si se le pasó el dolor de cabeza, si tiene algo nuevo que contarme..., pero no puedo entretenerla, pobrecita, ¡va loca!
Mírala, ya se marcha, y saca la mano por la ventanilla para despedirse. No me ha dado tiempo a darle un beso hoy. Me quedo en medio de la calle, con una sonrisa bobalicona en los labios y la mano levantada. Tampoco he podido decirle que recogí el resultado de los análisis y que posiblemente muy pronto no pueda prepararle la comida, ni quedarme con el niño, ni arreglarle más ropa para dejarla de su talla. Pero mejor que no lo sepa, ¿para qué preocuparla? ¡Va tan liada! No sé cómo saca tiempo para todo, ayer tuvo Aquagym, esta tarde Pilates.
Mírala, ya dobla la esquina. Y sigo en la misma postura, como una estatua tonta, deleitándome con la contemplación de la imagen que ya no veo. Después vuelvo a casa y me dedico a todo lo que no he podido hacer durante el día por atender lo suyo. Pero no me importa, mañana volveré a verla, y aunque sea solo por unos segundos seré feliz, porque es mi hija y la quiero.
Felicidades, madres. Hoy y siempre.

6 comentarios:

Alicia Uriarte dijo...

Hoy me he tenido que agarrar a que soy madre y que cada uno de mis hijos han hecho más énfasis en ello con sus respectivos regalos para intentar que no me entristeciera demasiado por celebrarse el primer día de la madre en la ausencia de la mía.

Me ha gustado mucho el relato. Me ha ayudado a recordar que yo no viví tan aprisa cuando la tuve a mi lado y afortunadamente pude disfrutar mucho de ella.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

Alicia, sé que este primer día de la madre sin ella ha tenido que ser duro, pero ya que no podemos evitar que se nos vayan los seres queridos, al menos te queda la certeza y el buen recuerdo de haberla disfrutado mucho. De alguna manera es como seguir teniéndola al lado.

Un abrazo.

José Antonio López Rastoll dijo...

Afortunadamente, las mujeres de hoy en día compaginan su labor de madres y abuelas con otras facetas de su personalidad. La vida no dura toda la vida.

Un abrazo.

Chon dijo...

Buen relato,Maribel, y sobre todo, auténtico. Sí que hay mujeres, Jose Antonio, que compaginan la vida laboral, pero no son la mayoría. Yo que trabajo con personas mayores de sesenta estoy cansada de ver como muchas se dejan sus actividades porque tienen que cuidar de los nietos, ayudar a los hijos, tanto económicamente como con otros menesteres.

Maribel Romero dijo...

Seguro, Jose, que las abuelas más jóvenes así lo harán, pero todavía quedan muchas "de las de antes".

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

Cierto, Chon. El papel de las abuelas (y abuelos) en la sociedad actual es importantísimo. No seríamos quienes somos sin ellos. Avanzamos gracias a su sacrificio, en todos los sentidos.

Gracias por pasarte por aquí.

Un beset.