miércoles, 24 de julio de 2013

GRACIAS

SIEMPRE ES GRATIFICANTE DESCUBRIR QUE EL TRABAJO HECHO HA SERVIDO PARA QUE ALGUIEN DISFRUTE.
¡FELIZ VERANO!

jueves, 18 de julio de 2013

¿DE QUÉ SIRVEN LAS RESEÑAS?

Aunque el título se presente guerrero, esta entrada sólo pretende ser una reflexión sobre el verdadero valor, a día de hoy, de una reseña literaria.
Quizás, antes de entrar en materia, habría que hacer una distinción entre diferentes tipos de reseñas, y a mí se me ocurren tres:
Las espontáneas. Son las que escriben y publican aquellos que, sin conocer al autor de la obra ni tener ningún tipo de vinculación con él, deciden comprar un libro, leerlo y compartir con los demás su impresión de lectura a través de un blog. No importa que el reseñador sea escritor, lector, electricista o domador de fieras. No hay un interés en la publicación de esa reseña que no sea el de mostrar una opinión, dar a conocer una valoración sobre el libro leído o rellenar un espacio en una página virtual que, constantemente, pide a su administrador nuevos contenidos.
En teoría son las reseñas más fiables y a las que todo autor aspira. Que un lector de Valladolid, Lugo o Algeciras compre un libro tuyo (vaya usted a saber por qué), lo lea, escriba una reseña sobre él y la publique en un blog, es todo un privilegio. Si además deja el libro en buen lugar el privilegio se convierte en sueño.
Las espontáneas serie B. En principio tienen las mismas connotaciones que las anteriores, las obras son compradas libremente, se leen y reseñan con la misma libertad, pero existe una importante diferencia: el comprador-lector-reseñador conoce al autor de la obra, es amigo suyo, seguidor o sencillamente colega.
La fiabilidad de estas reseñas ya se pone en entredicho, porque de todos es sabido que es muy difícil ser objetivo cuando la que manda es la amistad. Siempre nos dejaremos llevar por el cariño o la admiración, y evidentemente, si algo negativo tiene la obra reseñada, jamás será citado. Esta amistad se presume, por ejemplo, entre escritores. Raramente un escritor deja en mal lugar a otro, por una cuestión de colegueo. Y eso, el lector de la reseña, lo nota.
Las especializadas. Aquí entrarían las de las ¿cientos? de páginas, revistas o espacios literarios que se dedican precisamente, con más o menos criterio, o con más o menos acierto, a hacer reseñas. Y sólo hablo de Internet. Estas páginas, que han crecido en los últimos años al mismo ritmo en que ha crecido el número de escritores, reciben los libros gratis, cedidos por las editoriales o por los propios autores, y paradójicamente tienen que pagar el tributo de la gratuidad. ¿Cómo vas a poner verde un libro regalado y además regalado con la única finalidad de que se haga promoción de él? Hay excepciones, claro está, pero normalmente las reseñas que aparecen en estas páginas siempre son favorables. Quizás en algunos casos se pueda apreciar ligeramente que el libro no fue del gusto del reseñador, pero se presenta la opinión tan disfrazada que siempre da lugar a pensar que la obra merece una oportunidad y que hay que apostar por ella.
¿Y qué opinan los lectores de estas reseñas? ¿Se fian de ellas? ¿Les ayudan a elegir lectura o a decidirse por determinado libro? ¿O se limitan a dejar comentarios del tipo “muy interesante” “pinta bien” “tomo nota” “lo tendré en cuenta”...?
Por supuesto que esta entrada no pretende ser una crítica hacia las reseñas literarias, que merecen todo mi respeto. Puedo decir que sobre mis obras las ha habido de las tres clases mencionadas, y siempre he mostrado mi gratitud a los reseñadores, publicándolas además en este blog, como seguiré haciendo cuando surja una nueva reseña sobre algún libro mío.
Pero sí creo que es interesante plantearse el valor de una reseña a día de hoy, teniendo en cuenta que su finalidad es la de atrapar a los lectores, conseguir que el libro se venda, se lea y se comente. Y yo, sinceramente, en un momento de punto muerto como el que vive la literatura (dejamos al margen a Dan Brown, J. K. Rowling, Ken Follett y alguno más), creo que las reseñas no cumplen con su cometido. Es mi opinión.
¿Qué opináis vosotros?

viernes, 12 de julio de 2013

EL ESFUERZO DE ESCRIBIR

Hace un tiempo, una conocida que había leído algunas cosas mías, me dijo: “Lo que más envidio de vosotros es la facilidad que tenéis para expresaros”, refiriéndose, claro está, a los escritores en general.
Creo que en aquel entonces le dediqué una sonrisa de cortesía a modo de respuesta, y posiblemente lo hice porque no me apetecía confesarle que yo no tengo ninguna facilidad para escribir. A mí escribir me supone un gran esfuerzo y cada vez es mayor.
En algún momento, hace ya muchos años, llegué a opinar como ella, y era capaz de escribir un relato de diez páginas en una noche, y apenas tenía que pensar nada, porque la historia fluía y fluía. Y al final, cuando lo terminaba, hasta me gustaba, hasta me parecía el mejor relato jamás escrito, y le buscaba rápidamente destino en algún concurso que jamás ganaría.
Con el tiempo he perdido esa fluidez, esa capacidad para llenar hojas y hojas en una noche, esa ilusión por el mejor relato escrito, incluso ese interés enfermizo por participar en concurso alguno. Ahora necesito días y días para rellenar un par de páginas, que reviso y modifico, y que la mayoría de las veces no me satisfacen.
No, no tengo facilidad para escribir. La he perdido por el camino literario que sigo desde hace años. Incluso “la prosa sencilla” o “el lenguaje fácil” que se mencionan en algunas reseñas, me supone un gran esfuerzo. No es fácil para mí escribir fácil, pero seguro que me resultaría mucho más difícil escribir difícil, porque no soy amiga de las complejidades.
Escribir es un trabajo y como todo trabajo —habría que añadir “bien hecho”—, requiere dedicación, constancia, seriedad, interés, responsabilidad, disciplina y amor por el oficio. Cuando conseguimos reunir todos estos ingredientes es cuando surgen las dificultades, cuando más nos exigimos y más esfuerzo nos supone teclear un par de renglones. Al menos a mí.
Si tú eres de los que tienes facilidad para escribir, yo también te envidio.