sábado, 14 de diciembre de 2013

CHARLI Y LA MARAVILLA, por Francisco Gómez

Dice D. Antonio Machado a su heterónimo Juan de Mairena (no recuerdo bien, cosa de haber leído tantas cosas y tener ya fallos en la memoria) que la poesía es una honda palpitación del espíritu. Algo parecido sentí el viernes 13 de diciembre en la biblioteca infantil y juvenil de San José de mi querida y odiada "city". La escritora Maribel Romero presentaba el libro "Charli y el cofre del tesoro" (segunda parte tras "Charli y los cinco peligros") de las aventuras de un niño de nueve años, su amiga Sandra y su inseperable perro Seven.
Fui con la hermosa compañía de mi hermana Mariángeles y mi sobrino del alma Sergi a disfrutar del acto literario en este rincón tan agradable como es la biblioteca de San José. La cosa prometía. Sabía que en mi interior circularían un cúmulo de sensaciones y emociones que me apresté a vivir con mi hermana y mi sobrino que se puso en primera línea para no perderse una. Alguna amiga me acusa de ser demasiado sentimental, un ser emocional en exceso (¡qué le vamos a hacer, tontos somos y tontos moriremos!). Observaba con suma atención cómo la escritora conectaba con los chavales, de qué manera les hacía participar de la historia de Charli, Sandra y Seven, allí presentes, cómo los niños seguían el hilo narrativo que les proponía Maribel.
Sabía, lo sentía, creedme pues así palpitó mi corazón, que estaba ante la contemplación de una maravilla ante mis ojos. La fascinante aventura de enganchar al azúcar de los hogares a la lectura de forma divertida, entretenida.
Mi sobrino, el muy figurilla, disfrutaba como un enano y le contaba a la escritora con los otros niños, las peripecias de Charli en su primer libro mientras Maribel como hábil Penélope, entretejía la seductora prenda del cofre del tesoro.
Uno notaba correr un río de agua por dentro al tiempo que las pupilas te jugaban una mala pasada acuosa. Me parece que muchos de los que allí estábamos sentíamos circular un algo extraño por los ojos, la honda palpitación del espíritu, al decir de D. Antonio, y así lo notaba en los papás, en la mirada atenta de Maribel, en mi hermana, en el amigo librero Paco Trigueros...
Gracias sean dadas a Maribel Romero por conquistar poquito a poco a Sergi para la lectura, como a otros muchos niños que allí estaban haciendo paciente cola para que la autora les firmase sus libros.
Maribel eres culpable de que uno anote nueva hoja imborrable en su álbum sentimental, esa inquietante palpitación, de la que siempre habla el caminante de las veredas de Úbeda, Baeza, Sevilla, Soria y Colliure.
Suerte y espero nuevas aventuras de Charli y sus amigos. Sergi seguro que aguardará expectante.
Francisco Gómez. Escritor y periodista.
Artículo publicado también en FRUTOS DEL TIEMPO.

4 comentarios:

José Antonio López Rastoll dijo...

Una crónica emocionada que no hace más que confirmar que te llevas de calle a niños y mayores.
Espero disfrutar de las aventuras de Charli esta Navidad... si mi hijo me deja. Que me dejará: el muy bestia devora los libros como churros (juro que no he tenido nada que ver).

Un abrazo.

Alicia Uriarte dijo...

Maribel, emociona leer que con tu buena letra, y la creatividad que imprimes en cada uno de tus pasos, te vas llevando de calle a los jóvenes-y no tan jóvenes-. Supongo que el otro día te sentirías un poco como el Flautista de Hamelín al poder comprobar que el eco de tu obra va atrayendo a esa multitud de pequeñajos.

Gracias a Francisco Gómez por habernos hecho sentir con sus palabras más cerca ese momento de la presentación de las nuevas aventuras de Charli. A ti, Maribel, mi enhorabuena por este nuevo paso.

Estoy ya a la espera de que Edimáter me haga llegar los ejemplares. Será un buen regalo de Reyes para mi sobrina y para mí.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

Qué suerte tienes con ese hijo, Jose. Ya me dirás quién devora antes a Charli.
Respecto a la crónica, realmente es muy sentida, ha sido una grata sorpresa.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

Muchas gracias, Alicia. Este gesto espontáneo de Francisco Gómez, nacido de las sensaciones percibidas en la presentación de Charli, a mí también me ha emocionado. Nunca tienes verdadera conciencia de lo que transmites, hasta que alguien te lo dice con el corazón.

Espero que Charli te arranque más de una sonrisa esta Navidad.

Un abrazo.