sábado, 23 de noviembre de 2013

¿QUIÉN ERA MADAME CURIE?

Nunca me he interesado especialmente por la vida de esta científica polaca nacionalizada francesa, pionera en el campo de la radiactividad, que atesora, entre otros, los méritos de haber sido la primera persona en recibir dos Premios Nobel en distintas especialidades: Física y Química; y la primera mujer en ser profesora en la Universidad de París, en sustitución de su esposo, Pierre Curie, y tras el trágico fallecimiento de éste.
Rosa Montero me ha acercado a este personaje y ha sido realmente maravilloso descubrirlo. A través de un diario escrito por la propia Marie Curie tras la muerte de su esposo, atropellado por un carro de mercancías cuando estaba a punto de cumplir 47 años, Montero hilvana una historia tierna y muy humana, que no se puede catalogar exactamente de novela, sino de reflexiones personales, de pensamientos sobre la vida de esta mujer valiente, que entrecruza con sus propias vivencias, con sus propios sentimientos, puesto que comparte con ella el haber perdido a su compañero de vida demasiado pronto (el periodista Pablo Lizcano).
Marie era una mujer apasionada en todas las facetas de su vida, en la ciencia y en el amor, formaba con Pierre Curie un binomio perfecto, y su muerte la dejó, no sólo viuda, sino también huérfana, sola, desvalida, perdida como un náufrago en una isla desierta.
Fue muy difícil para ella salir adelante con dos hijas pequeñas, y no por su condición de mujer (ya reconocida como una eminente científica), sino por la imposibilidad de ser feliz sin el ser amado. A través de su diario nos olvidamos de su labor en el campo de la ciencia y descubrimos a la amante esposa desesperada:
“Tus labios, que yo solía decir eran exquisitos, están pálidos, descoloridos. Tu barbita canosa; apenas se ve tu pelo porque la herida empieza justo ahí y podría verse el hueso superior de la derecha de la frente levantado... Qué golpe ha sufrido tu pobre cabeza, que yo acariciaba tan a menudo tomándola en mis manos. Y una vez más te besé los párpados que tú cerrabas tan a menudo para que yo los besara, me ofrecías la cabeza con un movimiento familiar que recuerdo hoy y que veré difuminarse en mi memoria; ya el recuerdo es confuso e incierto.
Cuánta piel, cuánto roce, cuánto deleite en el cuerpo del otro hay en estas líneas, Y cuánta desesperación por haberlo perdido”.
LA RIDÍCULA IDEA DE NO VOLVER A VERTE nos revela el perfil desconocido de esta científica brillante, pequeños detalles de su día a día, de sus sueños o sufrimientos, y convierte la admiración que podamos sentir por una Premio Nobel, en un cariño sincero hacia la mujer que había detrás de este reconocido galardón.
Marie murió en 1934, a los 67 años, de una anemia perniciosa provocada por la radiación. Un año más tarde, en 1935, su hija mayor, Irène Joliot-Curie, sería también galardonada con el Premio Nobel de Química, junto a su marido Frédéric Joliot, por el descubrimiento de la radiactividad artificial.
Es este un libro homenaje al matrimonio Curie, y un homenaje también a Pablo Lizcano, que dejó a Rosa Montero cuando ambos tenían todavía muchos proyectos juntos. Se trata de una lectura sin sobresaltos, que a veces se agarra al corazón, para saborearla y disfrutar de cada detalle. La recomiendo.

10 comentarios:

José Antonio López Rastoll dijo...

Yo recuerdo haber estudiado a esta señora en el colegio, así que figúrate.
Se hace un nudo en el estómago cuando se piensa en la pérdida del ser querido, sobre todo cuando forma parte de ti y es como si te arrancaran un brazo.

Abrazos.

Alicia Uriarte dijo...

Maribel, la verdad es que a día de hoy siguen siendo bastantes pocas las oportunidades que se dan a las mujeres científicas, sólo por ser mujeres. La realidad es que muchas de mis tocayas de carrera más jóvenes sólo encuentran trabajo y proyectos fuera de nuestro país. Así que, a modo de reflexión, acaso no esté de más esta lectura que nos recomiendas. De paso convendría que nos diésemos cuenta que no podremos sobrevivir sin todo ese talento científico y que detrás de todas ellas, además de grandes cerebros, también late un corazón.
Comentar que Pierre Curie se negó a recibir el Nobel en solitario si no lo compartía con Marie. Lo que es histórico es que ella ya era una investigadora de primer nivel cuando lo conoció, y siguió produciendo descubrimientos importantes tras su muerte. Además de tener una visión social de la investigación muy adelantada a su tiempo, como era no patentar los descubrimientos para permitir que otros científicos pudieran ampliarlos. Y no sigo por no destrozar capítulos que seguro Rosa Montero habrá recogido en su libro.
Maribel, me es muy fácil entender que Rosa Montero se quedase fascinada al leer el diario de Marie y que le sirviese como base para hacer este trabajo que nos recomiendas.

Un abrazo.

Lola Mariné dijo...

A mí tambien me la descubrió Rosa Montero con su libro que ya comenté en mi blog.
Hasta entonces había creído que SOLO era la mujer de Pierre Curie.
¡Qué idea machista! Mea culpa.

Maribel Romero dijo...

Cierto, Jose, es difícil sobreponerse de una pérdida así. El diario de Marie destila desgarro, tristeza profunda. Y las aportaciones personales de Rosa Montero te hacen pensar sobre el momento de la despedida definitiva. No somos capaces de comprender la muerte. Yo cada vez la comprendo menos.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

Alicia, mientras leía este libro, en todo momento pensé en ti, por ser de la disciplina de Marie Curie. Y suponía que muchas de las "anécdotas" narradas, tú las debías conocer bien, como demuestras con los aportes que haces sobre Pierre Curie, etc. En el aspecto más humano, esta mujer me ha sorprendido, y te recomiendo el libro si tienes ocasión de leerlo, pues quizá también te haga descubrir una dimensión desconocida de la famosa científica.
Es triste que este país invierta tan poco en investigación en términos generales, y que además las mujeres científicas se vean perjudicadas por pensamientos machistas. Madame Curie era respetada por sus compañeros, debería ser un ejemplo.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

Ya he visto el comentario que hicieste en tu blog, Lola. A mí me ha parecido una lectura interesante en todos los aspectos. Por una parte, para conocer algún concepto científico (estoy verde como una lechuga) y por otra para descubrir la vida personal y familia de los Curie.

Un abrazo.

sergio astorga dijo...

Maribel, no redundare en lo ya dicho.
La vida de Marie, es fascinante al igual que la vida creativa de muchas mujeres creativas, que tienen que superar la estupidez congénita del varón.
Rosa Montero no es la primera vez que rescata el tema. El de Curie no lo he leído pero si el de Historias de Mujeres tambien de Rosa Montero donde revela la vida de mujeres creativas. Creo que sería interesante tambien leerlo.

Abrazo químicamente viable.

Maribel Romero dijo...

Es una estupidez que perdura en el tiempo, Sergio.
Buscaré el título que dices de Rosa Montero. Gracias por el apunte.

Un abrazo creativo.

Blanca Miosi dijo...

Voy a conseguir ese libro, Maribel. Siempre he admirado a Marie Curie, pero ahora admiro su finura de sentimientos grabados en los trazos de Rosa Montero. No sé si ese extracto sea original del diario de Marie, pero la genialidaad con que está escrita le merecería otro Nobel, esta vez como literata.
En todo caso, admiro a Montero por escribir un libro tan original y humano.

Maribel Romero dijo...

Blanca, el extracto transcrito es original del diario de Marie. Cuando leí el libro pensé lo mismo que tú, que hay personas geniales en todo lo que se propongan hacer, y que del mismo modo que triunfó en la ciencia, esta interesante mujer podría haber triunfando en las letras, porque te aseguro que hay más fragmentos de literatura exquisita dentro de su diario. Te va a gustar.

Un abrazo.