martes, 3 de septiembre de 2013

OCURRIÓ EN AGOSTO: VISITA AL MAESTRAZGO

El Maestrazgo es una comarca que se extiende por el norte de la provincia de Castellón y el sureste de la provincia de Teruel, o sea, que aúna en su territorio a la Comunidad Valenciana y a la Aragonesa.
Concretamente al Maestrazgo turolense me escapé unos días dispuesta a desconectar no sé muy bien de qué, quizá de comprobar que tampoco en agosto pasa nada que me haga saltar de la silla.
El paisaje de esta comarca es realmente abrumador y muy distinto al que me es más familiar, el de mi entorno alicantino.
Altas montañas tapizadas de verde, profundos barrancos, nacimientos de ríos, animales en libertad y pueblos que parecen sacados de algún escenario medieval.
Cantavieja es la capital del Maestrazgo turolense y allí establecimos el centro de operaciones. Es una población pequeña, con poco más de 700 habitantes, pero llena de vida y de historia.
La Iglesuela del Cid o Mirambel son también dos poblaciones de obligada visita. El verdadero atractivo consiste en pasear por sus calles y observar los sobrios edificios de piedra, los artesonados de madera rústica, las calles adoquinadas o la naturaleza que las rodea.
Uno de los parajes naturales más bonitos lo ofrece la ruta de senderismo que conduce al nacimiento del río Pitarque. Nace en la misma población, llamada como el río, y se adentra por un sendero mayormente llano, con escasos desniveles, y que se extiende durante unos cinco kilómetros hasta llegar al nacimiento (después hay que volver).
En el tramo final son muchos los excursionistas que disfrutan del bello espectáculo de la piedra y el agua, deseosos de escalar un par de rocas o de meter los pies en el río. Doy fe de que el agua está congelada y a los pocos segundos de tener los pies sumergidos no los sientes.
Es momento de detenerse, de descansar de los cinco kilómetros recorridos, de respirar aire muy puro, de sentir el frescor en la piel, de deleitarse con el espectáculo del agua, y de tomar fuerzas para regresar.
La vuelta, en contra de lo que pueda parecer, se hace bastante llevadera, sin la ansiedad de saber que algo maravilloso te espera al final, porque la maravilla ya la has disfrutado antes. Son diez kilómetros que merecen la pena y que no hay que dejar de recorrer en la visita al Maestrazgo.

6 comentarios:

sergio astorga dijo...

Maribel, las cosas ocurren, discurren, concurren.
Buenas caminatas. Tiempo para desordenar lo ordenado.
Bienvenida.

Un abrazo ocurrido en septiembre

Maribel Romero dijo...

Así es, Sergio: ocurren o no ocurren, discurren o no discurren, concurren o no concurren... Y el bombo de la lotería sigue girando.

Buen septiembre para ti.

Un abrazo en orden.

Alicia Uriarte dijo...

Maribel, buena forma de despejarse, depurarse, relajarse y, en definita, tomar aire para continuar la marcha.

Bellas y refrescantes imágenes.

Un fuerte abrazo.

Maribel Romero dijo...

Me alegra mucho mucho tu regreso, Alicia. Gracias.

Un fuerte abrazo.

blocdejavier dijo...

Me apunto la excursión; inevitable nominarte: http://blocdejavier.wordpress.com/2013/10/06/premis-liebster-award/

Maribel Romero dijo...

¡Muchas gracias por la nominación!
Un saludo.