viernes, 12 de julio de 2013

EL ESFUERZO DE ESCRIBIR

Hace un tiempo, una conocida que había leído algunas cosas mías, me dijo: “Lo que más envidio de vosotros es la facilidad que tenéis para expresaros”, refiriéndose, claro está, a los escritores en general.
Creo que en aquel entonces le dediqué una sonrisa de cortesía a modo de respuesta, y posiblemente lo hice porque no me apetecía confesarle que yo no tengo ninguna facilidad para escribir. A mí escribir me supone un gran esfuerzo y cada vez es mayor.
En algún momento, hace ya muchos años, llegué a opinar como ella, y era capaz de escribir un relato de diez páginas en una noche, y apenas tenía que pensar nada, porque la historia fluía y fluía. Y al final, cuando lo terminaba, hasta me gustaba, hasta me parecía el mejor relato jamás escrito, y le buscaba rápidamente destino en algún concurso que jamás ganaría.
Con el tiempo he perdido esa fluidez, esa capacidad para llenar hojas y hojas en una noche, esa ilusión por el mejor relato escrito, incluso ese interés enfermizo por participar en concurso alguno. Ahora necesito días y días para rellenar un par de páginas, que reviso y modifico, y que la mayoría de las veces no me satisfacen.
No, no tengo facilidad para escribir. La he perdido por el camino literario que sigo desde hace años. Incluso “la prosa sencilla” o “el lenguaje fácil” que se mencionan en algunas reseñas, me supone un gran esfuerzo. No es fácil para mí escribir fácil, pero seguro que me resultaría mucho más difícil escribir difícil, porque no soy amiga de las complejidades.
Escribir es un trabajo y como todo trabajo —habría que añadir “bien hecho”—, requiere dedicación, constancia, seriedad, interés, responsabilidad, disciplina y amor por el oficio. Cuando conseguimos reunir todos estos ingredientes es cuando surgen las dificultades, cuando más nos exigimos y más esfuerzo nos supone teclear un par de renglones. Al menos a mí.
Si tú eres de los que tienes facilidad para escribir, yo también te envidio.

14 comentarios:

sergio astorga dijo...

Maribel, tu lo has dicho y no me dejas ni añadir ni una sola coma.
La naturalidad es un largo proceso.
No hay buenas fresas en un semana.

Abrazos difíciles.

Tracy dijo...

Tú lo has dicho, es un trabajo, pero gratificante ¿a que si

Maribel Romero dijo...

Es el titular perfecto, Sergio: "La naturalidad es un largo proceso".
Seguramente tan largo como la vida. Sigamos viviendo.

Un abrazo natural.

Maribel Romero dijo...

Depende del día y del estado de ánimo, Tracy, pero somos incapaces de abandonar. ¿Por qué será?

Un abrazo.

Mari Carmen Azkona dijo...

Te aseguro, Maribel, que para mí nunca ha sido fácil, y cuanto más escribo más complicado se me hace. Quizás sea por la responsabilidad, o el nivel de exigencia… o porque soy consciente de lo poco que sé y lo mucho que me queda de aprender. Pero lo que sí tengo claro es que no podría pasar sin ello.

Besos y un fuerte abrazo

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

No me envidies, no tengo esa capacidad. Antes tenía cierta facilidad para escribir...textos muy menores, que no resistieron correcciones.
Lo que tenía facilidad para soñar, sueños que podrían haber dado lugar a ideas. Pero eso también dejó de pasar.
Escribir es para mí algo arduo, que exige esfuerzo, que me pone malhumorado y falto de entusiasmo ante otras cuestiones. Pero no puedo dejar de hacerlo.

Alejandro Laurenza dijo...

Tenés razón, Maribel. Y nunca falta alguien que quiere contarte su vida para que escribas un libro, siempre pensando que escribir resulta fácil. :-)

Saludos!

Maribel Romero dijo...

Veo que coincidimos, Mari Carmen. No podríamos pasar sin ello a pesar de que cada vez nos resulte más complicado escribir. Nos esclavizan las historias que aún no hemos contado.

Un abrazo fuerte.

Maribel Romero dijo...

Pues, Demiurgo, ya somos tres, o cuatro, o mil... Veo que el sentimiento es parecido y que estamos totalmente enganchados a la escritura, aunque duela. Como una droga.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

Es cierto, Alejandro, qué curioso que a todos nos ocurran las mismas cosas. Nunca falta ese tipo que ha tenido una vida fascinante y te la quiere contar para que tú, con esa facilidad innata que posees, escribas la novela, jajaja...

Un abrazo.

José Antonio López Rastoll dijo...

Escribir es una maravillosa putada. Creo que, tras el primer libro, uno empieza a darse cuenta de que cualquier cosa no vale. Eso te hace sostener un pulso contigo mismo cada vez que tecleas. Yo corrijo hasta los mensajes de móvil.
Por otro lado, dicen que sarna a gusto no pica, y a mí me gusta cada vez más mi profesión. Parece mentira que una cárcel proporcione tanta libertad.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

Me encanta, Jose. Yo, que no tengo facilidad para escribir, de ningún modo lo hubiese explicado tan bien. Fantástico.

Un abrazo.

Juan Luis Galán Olmedo dijo...

Según uno escribe más, cada vez escribe menos y cada vez revisa más. Completamente de acuerdo contigo.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

Es reconfortante encontrar en vosotros a almas gemelas, Juan Luis. Gracias.

Un abrazo.