jueves, 18 de julio de 2013

¿DE QUÉ SIRVEN LAS RESEÑAS?

Aunque el título se presente guerrero, esta entrada sólo pretende ser una reflexión sobre el verdadero valor, a día de hoy, de una reseña literaria.
Quizás, antes de entrar en materia, habría que hacer una distinción entre diferentes tipos de reseñas, y a mí se me ocurren tres:
Las espontáneas. Son las que escriben y publican aquellos que, sin conocer al autor de la obra ni tener ningún tipo de vinculación con él, deciden comprar un libro, leerlo y compartir con los demás su impresión de lectura a través de un blog. No importa que el reseñador sea escritor, lector, electricista o domador de fieras. No hay un interés en la publicación de esa reseña que no sea el de mostrar una opinión, dar a conocer una valoración sobre el libro leído o rellenar un espacio en una página virtual que, constantemente, pide a su administrador nuevos contenidos.
En teoría son las reseñas más fiables y a las que todo autor aspira. Que un lector de Valladolid, Lugo o Algeciras compre un libro tuyo (vaya usted a saber por qué), lo lea, escriba una reseña sobre él y la publique en un blog, es todo un privilegio. Si además deja el libro en buen lugar el privilegio se convierte en sueño.
Las espontáneas serie B. En principio tienen las mismas connotaciones que las anteriores, las obras son compradas libremente, se leen y reseñan con la misma libertad, pero existe una importante diferencia: el comprador-lector-reseñador conoce al autor de la obra, es amigo suyo, seguidor o sencillamente colega.
La fiabilidad de estas reseñas ya se pone en entredicho, porque de todos es sabido que es muy difícil ser objetivo cuando la que manda es la amistad. Siempre nos dejaremos llevar por el cariño o la admiración, y evidentemente, si algo negativo tiene la obra reseñada, jamás será citado. Esta amistad se presume, por ejemplo, entre escritores. Raramente un escritor deja en mal lugar a otro, por una cuestión de colegueo. Y eso, el lector de la reseña, lo nota.
Las especializadas. Aquí entrarían las de las ¿cientos? de páginas, revistas o espacios literarios que se dedican precisamente, con más o menos criterio, o con más o menos acierto, a hacer reseñas. Y sólo hablo de Internet. Estas páginas, que han crecido en los últimos años al mismo ritmo en que ha crecido el número de escritores, reciben los libros gratis, cedidos por las editoriales o por los propios autores, y paradójicamente tienen que pagar el tributo de la gratuidad. ¿Cómo vas a poner verde un libro regalado y además regalado con la única finalidad de que se haga promoción de él? Hay excepciones, claro está, pero normalmente las reseñas que aparecen en estas páginas siempre son favorables. Quizás en algunos casos se pueda apreciar ligeramente que el libro no fue del gusto del reseñador, pero se presenta la opinión tan disfrazada que siempre da lugar a pensar que la obra merece una oportunidad y que hay que apostar por ella.
¿Y qué opinan los lectores de estas reseñas? ¿Se fian de ellas? ¿Les ayudan a elegir lectura o a decidirse por determinado libro? ¿O se limitan a dejar comentarios del tipo “muy interesante” “pinta bien” “tomo nota” “lo tendré en cuenta”...?
Por supuesto que esta entrada no pretende ser una crítica hacia las reseñas literarias, que merecen todo mi respeto. Puedo decir que sobre mis obras las ha habido de las tres clases mencionadas, y siempre he mostrado mi gratitud a los reseñadores, publicándolas además en este blog, como seguiré haciendo cuando surja una nueva reseña sobre algún libro mío.
Pero sí creo que es interesante plantearse el valor de una reseña a día de hoy, teniendo en cuenta que su finalidad es la de atrapar a los lectores, conseguir que el libro se venda, se lea y se comente. Y yo, sinceramente, en un momento de punto muerto como el que vive la literatura (dejamos al margen a Dan Brown, J. K. Rowling, Ken Follett y alguno más), creo que las reseñas no cumplen con su cometido. Es mi opinión.
¿Qué opináis vosotros?

15 comentarios:

Tracy dijo...

Sólo me dejo llevar por la primeras aunque las lea todas.

Maribel Romero dijo...

Gracias, Tracy, tu opinión es importante.

Un abrazo.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Las primeras son espontaneas, claro que uno va conociendo quienes son las que las hacen. Y va valorando su opinión.
Hay algunos que pueden opinar sinceramente en el segundo caso.
Hay quienes hacen reseñas profesionales sin perder la condición de lector. Aun cuando reseñan libros de sus amigos.
Sé de un critico de cine que estuvo peleado con su amigo y socio, porque criticó duramente una pelicula que este produjó.

Lola Mariné dijo...

Yo distinguiría básicamente entre "profesionales" y espontáneas, pero de un modo o de otro, son opiniones de alguien que se ha tomado la molestia de leer un libro y yo valoro mucho eso, y además se toma la molestia de comentarlo.

Para mí son importantes, dan una medida de lo que los lectores opinan de mi trabajo. Aunque hay que sabe distinguir las que son sinceras, "peloteo" y malintencionadas, que también las hay.

Creo que no hay que darles más importancia de la que tienen en un momento en que la comunicación entre lectores y escritores es tan fácil.

Besos

Maribel Romero dijo...

Hola Demiurgo. Está claro que esto de las reseñas no es una fórmula matemática y que cada una de las clases citadas admite sus variantes.
En el segundo caso yo también quiero pensar que los amigos son sinceros, es más, estoy convencida de que lo son la mayoría de las veces, otra cosa es qué piensan los lectores de las reseñas, los posibles compradores de esos libros reseñados.
En cuanto al tercer caso, pues mira, soy de la opinión de que un profesional tiene que ser profesional hasta el fin, y si se pelea con un amigo por una crítica negativa de su obra, ya hará las paces tomándose una cerveza, pero en el trabajo ha de ser muy serio y honesto.

Gracias por intervenir.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

A veces, Lola, da la impresión de que las reseñas se escriben para los escritores, cuando su finalidad, a mi modo de ver, es dar orientación a los lectores. Y desde esa óptica planteo el tema, no desde la autoría, sino desde el otro lado.
Lógicamente a mí me encanta que pongan bien mi trabajo, pero no se trata de eso, sino de valorar si, como lectora, me sirve leer las reseñas de las obras de otros, si les hago caso, si me fío, si me impulsan a leer el libro reseñado.
En cuanto a valorar el trabajo del reseñador, volviendo al lugar de autora, por supuesto que lo hago, siempre lo he valorado y agradecido muchísimo. Es más, ha habido ocasiones en que determinadas páginas literarias se han dirigido a mí, y no al contrario, para pedirme un libro, y saben que jamás se lo he negado, precisamente porque valoro mucho su interés por los autores.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Alejandro Laurenza dijo...

Maribel,

Como lector, las reseñas o recomendaciones que más me sirven son las de aquellos escritores que escriben de la forma en que me gusta leer. Un caso emblemático para mí es el de Ernesto Sábato. Por el llegué a Dostoiewski, Camus, Nietzche, Hemingway, Tolstoii, Faulkner, Flaubert y varios otros. En la mayoría de los casos no me defraudó.

El resto de las recomendaciones me queda dando vueltas en la cabeza, es cierto, y pueden concretarse algún día en lectura o no.

Saludos!

Alejandro Laurenza dijo...

(perdón, me sobró una "i" en el tipeo de Tolstoi)

Maribel Romero dijo...

Alejandro, es muy interesante tu aportación porque daría lugar a una nueva clase de reseñas, aquellas que proceden de personas que gozan de nuestra confianza, bien porque las consideramos objetivas, porque nos gusta cómo las escriben (a veces la reseña es un género literario en sí mismo y hay verdaderos especialistas) o porque ya les hicimos caso en otras recomendaciones y nunca nos defraudaron.
Y ciertamente existe esa "predilección" por determinados reseñadores o páginas que se dedican a ello, ya que, por la razón que sea, se han ganado nuestra confianza, y creemos en su criterio aunque estén reseñando el libro de su mejor amigo.

Un abrazo.

José Antonio López Rastoll dijo...

Yo siempre defenderé no casarse con nadie a la hora de escribir una reseña. Si bien es cierto que enfatizas los aspectos positivos de una obra, también se debe mencionar aquello que menos te ha gustado.
O, al menos, intentarlo. A nadie convencerás si no eres sincero.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

Cierto, Jose, y tú eres experto en ello. Tus reseñas son totalmente fiables, además de muy originales.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Somos de los que hacemos reseñas para una revista literaria online de los libros que recibimos gratuitamente de editoriales y autores, pero nos consideramos profesionales y aunque el libro nos lo hayan enviado gratis no nos casamos con nadie y las reseñas no están compradas.

Carlos Porras dijo...

Hace algunos años yo reseñaba libros para un periódico. Las editoriales me enviaban sus novedades. Yo reseñaba favorablemente los que me parecían que merecían ser promocionados. Sobre los otros, los que no me parecían meritorios, guardaba silencio. Los promotores de las editoriales, se alegraban cuando publicaba una reseña de una de sus novedades y no preguntaban cuando la reseña no aparecía nunca. El obsequio de novedades no les garantizaba elogio a un libro bueno, pero sí el silencio ante el malo.

Maribel Romero dijo...

Interesante lo que comentas, Carlos. Gracias por participar.