lunes, 15 de abril de 2013

EN ESTE PAÍS SE LEE POCO

Sí, lo sé, la información no es nueva, pero me sorprende que año tras año los datos no cambien. Y en este momento, próximos a celebrar el Día Internacional del Libro, las estadísticas son verdaderamente alarmantes:
- La industria editorial española ha dejado de ganar en tres años casi 400 millones de euros.
- Cada temporada se acumula una pérdida del 20% desde hace cinco.
- Según el último informe de hábitos de lectura y compra de libros, realizado por el Ministerio de Cultura en 2011, el 38,6% de la población española declara no leer libros.
¿Cuándo van a cambiar estos datos? No hay una cultura lectora en nuestro país, no la hay en nuestros hogares. Analicemos cuántos miembros componen nuestras familias y pensemos después cuántos de ellos leen. Si esto lo multiplicamos por miles obtendremos las cifras del Ministerio de Cultura.
Quizá tengan que pasar un par de generaciones para que las cosas cambien. Los niños y jóvenes de hoy, que leen de manera habitual en los colegios e institutos, posiblemente no dejarán de hacerlo cuando lleguen a adultos, y es muy probable que sepan transmitir el gusto y el valor de la lectura a los suyos.
Y no es cuestión de crisis. En momentos de bonanza la gente tampoco leía, además, hay un dato revelador: algunas bibliotecas, en las que, como sabemos, los libros se prestan y no hay que desembolsar ni un sólo euro, pasan días sin recibir ni una sola visita.
La lectura es entretenimiento pero ante todo es formación. Una persona que lee es una persona que piensa, que tiene criterio, que no se guía por lo que oye, que sabe diferenciar la información veraz de la manipulada, que sabe expresarse y que pierde los miedos.
Definitivamente en este país no es que se publique mucho, es que se lee poco, y está en nuestra mano cambiar las estadísticas.
Fuente: La muerte del escritor de clase media. El Confidencial.

16 comentarios:

Tracy dijo...

No creo que se lea menos, lo que sí sucede es que se gasta menos en libros, por la jodida crisis yes lógico.

José Antonio López Rastoll dijo...

Del artículo al que nos envías, Maribel, me ha hecho gracia la clasificación de los escritores en castas. Está claro que es difícil hacer de la escritura una profesión, y no sólo una afición, pero lo de "escritor en la nada" me ha sonado a flotar en líquido amniótico.
En cuanto a que en este país se lee poco, creo que exageras. Por cierto, ¿qué echan esta noche en la tele?

Un abrazo.

Alicia Uriarte dijo...

Tras leer detenidamente el artículo he sentido un sabor agridulce.

Agrio, por lo que supone de futuro incierto para todos los escritores que aspiráis, no solo a disfrutar de la escritura, sino a hacer de ese disfrute vuestro modo de vida. Dulce, porque hay excepciones que acaso se puedan generalizar. Así es mi caso. Que nadando contracorriente leo más que nunca y jamás había comprado tantos libros. Acaso una excepción, acaso un granito de arena pero ¿porqué no pensar que igual el mundo tiene que dar un giro copernicano a todos los niveles y esto incluye también el cultural?

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Maribel Romero dijo...

Hola, Tracy. Quizá no se lea menos, sino igual de poco que siempre.
Cierto que la crisis contribuye a que se compren menos libros, pero no hay justificación para las bibliotecas sin lectores.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

Como habrás observado, Jose, he aprovechado el interesante artículo para centrarme en el tema de los lectores, o de la falta de ellos, porque me resultaba demasiado doloroso ponerme en la otra parte, en la de los "escritores en la nada". Triste panorama.
Aunque no te lo creas, hace meses que no veo la tele, no podría decirte qué echan esta noche.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

No me extraña, Alicia.
Leí el artículo cuando se publicó, hace un par de días, y me pareció deprimente, pero no porque esté exento de razón, sino por lo contrario.
Me siento identificada con el perfil de una de esas clases de escritores, la más baja. Tengo 10 libros publicados que no me proporcionan ni un mísero sueldo, veo cómo la mayoría de lectores se inclinan hacia los títulos y autores de moda y no dan oportunidades a los menos conocidos, sufro rechazos editoriales, tengo que promocionarme sola...
Realmente a veces no me explico cuál es la razón para seguir en esto, para continuar dándole a la tecla con nuevas ideas y nuevas ilusiones.
Ojalá, Alicia, muchos lectores fueran como tú, todo un ejemplo a seguir. Lees como nunca, compras más libros que nunca, y das oportunidades a escritores que no viven de la literatura pero que sueñan con poderlo conseguir.

Un abrazo.

TORO SALVAJE dijo...

Hola Maribel.
Yo si creo que se lee menos.
Mucho menos.
Lo veo en la gente joven.
Y me da mucha pena.
No saben lo que se están perdiendo.
Si algo he disfrutado y sigo disfrutando cada día es del placer de leer.
Leer es vivir mil vidas.

Besos.

Maribel Romero dijo...

Hola, Toro. Los jóvenes leen mucho, pero es el WhatsApp. Se pasan todo el día pegados a los móviles, y claro, después les falta tiempo para coger un libro. Menos mal que en los colegios e institutos les ponen lecturas obligatorias, y mira que es triste la palabra "obligatoria" cuando se trata de lectura. En fin, mal futuro le veo al libro. Hoy estoy pesimista.

Un abrazo.

Carmen Grau dijo...

Quizá se lean menos libros, pero se lee más de todo lo otro: noticias en Internet, mensajes de texto, qué están pensando tus amigos en Facebook o Twitter... El amor a la lectura debería fomentarse desde la infancia; sin embargo, creo que es un error obligar a leer tal como hacen en los colegios e institutos. Los niños a los que se les obliga a leer son los que no leerán de adultos. En vez de eso, habría que pasar más tiempo con ellos leyéndoles y leyendo nosotros mismos. El ejemplo siempre es más instructivo que el forzarles a hacer algo que no quieren. Además, si hace ya veinte y treinta años nos las ingeniábamos para "hacer ver" que habíamos leído un libro, ahora, con wikipedia estoy segura que consiguen engañar a los profesores de manera aún más fácil y convincente.

sergio astorga dijo...

Maribel, este comentario no existe simplemente porque yo no existo.
Soy un fantasma

Abrazo para leerse.

Maribel Romero dijo...

Hola, Carmen. Sí, las estadísticas se refieren a lectura de libros, porque ciertamente leemos muchos tweets, blogs, facebooks y demás fenómenos sociales nacidos con las nuevas tecnologías, que de algún modo van desplazando al libro, lo cual no deja de ser triste.
Yo tampoco soy partidaria de la "lectura obligada", pero sí de que se obligue a leer, que no es lo mismo. Creo que debe ser obligatorio en un colegio o instituto la lectura de un libro, como mínimo, por trimestre, pero dejando libertad al alumno para que decida qué quiere leer. Lo que no me gusta nada es que te impongan determinado título en concreto, y me consta que tampooco gusta nada a la gran mayoría de alumnos. Sin hablar, en este caso, del perjuicio para los pequeños escritores de género infantil y juvenil, que no tienen manera de franquear las puertas de un centro escolar, porque son las grandes editoriales y sus obras las que cortan el bacalao.
Obligación de leer (esto si se hace con animación lectora, actividades, visitas de autor, etc. es un goce para los alumnos) y libertad para elegir. Y digo obligación porque tengo comprobado que eso de que te vean leer en caso, o de que leas con ellos, en muchos casos no funciona.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

Carmen, quería decir "leer en casa", no "leer en caso".

Maribel Romero dijo...

No me asustes, Sergio. ¿Es entonces un comentario fantasma?

Un abrazo que existe.

Carmen Grau dijo...

Gracias por la aclaración, Maribel. Es que a mí la palabra "obligar" no me gusta nada, pero tiene sentido lo que dices. Ojalá pudieran los niños escoger las lecturas, aunque fueran cómics. Yo solo puedo hablar por experiencia propia y la de mis hijos. Siempre digo que soy lectora voraz gracias a haber leído cómics de pequeña y más tarde porque veía a mi madre leer libros. En cuanto a lo de leer en casa, a veces tengo peleas con mis hijos porque quieren que leamos juntos más rato cuando a mí ya se me cierran los ojos y no puedo más. Me gustaría algún día que me hablaras de cuándo no funciona. Como te digo, a mis hijos les encanta que les lea. Por curiosidad, he hecho la prueba con otros niños. A veces en una biblioteca pública, en la sección infantil, me he puesto a leer en voz alta (pero no muy alta, para no molestar) un libro de niños y a los pocos minutos se ha formado un corro a mi alrededor para escucharme y ver los dibujos. Lo he hecho varias veces y no ha fallado nunca.

Maribel Romero dijo...

Es cierto, Carmen, a los niños les encanta que les lean, sin embargo, es un poco más complicado que sean independientes en la lectura, es decir, dar el paso de que les lea mamá a coger el libro y leerlo solos.
El ejemplo de los padres lectores es fundamental. Digo que a veces no funciona porque no siempre, de esos padres, nacen hijos interesados por la lectura. Mis padres no han sido lectores y a mí me gustó desde siempre. Yo no dejo de leer, termino un libro y empiezo otro, y mis hijos, por el momento, leen lo "obligado" en sus centros escolares. Fíjate qué paradójico.

Un abrazo.