lunes, 8 de octubre de 2012

SUEÑOS

Soñó que pulsaba un botón y paraba el mundo. El soldado se detuvo con el dedo en el gatillo, el ladrón con un pie en la ventana de la casa, el perro abandonado a punto de cruzar la carretera, el enfermo en la antesala de la muerte, el terremoto en el primer temblor, y él a dos pasos de su madre. Intentó alcanzarla pero no pudo. Gritar tampoco. Buscó desesperado el botón y lo pulsó de nuevo. La madre lo tomó entre sus brazos y lo llenó de besos; y el mundo y sus miserias siguieron rodando.
Maribel Romero Soler
La obra que ilustra este microrrelato es "El niño dormido" de Juan Francisco González.

16 comentarios:

Juan Luis Galán Olmedo dijo...

Cuantas veces nos gustaría pulsar ese botón. Y a su vez cuantas desactivarlo. Aunque normalmente nos acordaríamos de el en las malas situaciones sin percatarnos de que también nos perderíamos las buenas.

Breve pero intenso.

Me gustó mucho. Saludos.

Winnie0 dijo...

Ese botón que busco tantas veces.....Un beso

Alicia Uriarte dijo...

Dicen que parte de lo que soñamos no se puede vivir porque acaso la total libertad solo exista en ese mundo de los sueños.

Qué micro más redondo. La esencia del mismo acaso sea ese intento de parar ese mundo que a ratos parace ir demasiado rápido hacia la hecatombe.

Un abrazo.

Mián Ros dijo...

El día que inventen un mercachifle capaz de detenerlo todo, para desgracia, será en la nonata conciencia de un sueño.

Felicidades Maribel por el micro.

Abrazos.
Mián Ros

sergio astorga dijo...

Parar el mundo sólo en sueños y por supuesto uno se abraza a lo mejor que tiene para evitar ser devorado.

Abrazo pulsado.

José Antonio López Rastoll dijo...

Los besos de las madres y sus efectos mágicos, capaces de detener un instante e incluso cambiar la realidad. Son puro cariño, como el que "os" mando desde aquí.

Un abrazo.

Maribel dijo...

Gracias, Juan Luis. Me alegra tu visita.

Un abrazo.

Maribel dijo...

Creo que solo existe en sueños, Winnie.

Besos.

Maribel dijo...

El problema, Alicia, es que necesitaríamos varios botones, no todo merece ser parado, si no que se lo pregunten al niño del sueño.

Un abrazo.

Maribel dijo...

Gracias, Mián. La perfección, o casi, suele vivir en los sueños.

Un abrazo.

Maribel dijo...

Así es, Sergio, y cuando uno se abraza a lo mejor que tiene lo demás no importa.

Un abrazo.

Maribel dijo...

Sí, la madre es el refugio del hijo, y la venda en los ojos de la realidad.

Un abrazo.

Teresa Cameselle dijo...

Precioso tu microrrelato, Maribel, con lo difícil que es contar una historia tan completa en tan pocas líneas.
Precisamente venía a invitarte a mi Halloblogween, para que nos cuentes alguna historia tan buena como esta.
http://www.teresacameselle.com/2012/10/halloblogween-2012-bienvenidos-al-fin.html
¡¡Te espero!!

Maribel dijo...

Gracias, Teresa, ya había visto tu convocatoria. Lo intentaré.

Besos.

ALEJANDRO PÉREZ dijo...

Me has dejado sin palabras, Maribel. Después de tanto como dices, tan intenso y tan profuundo, en tan pocas líneas, ¿qué voy a decir yo?, pobre de mí, que acabo de llegar. ¡Maravilloso!, solo eso.

Besos.

Maribel dijo...

¡Hola, Alejandro! Me alegra mucho tu visita.
Gracias por el comentario. Tú siempre tan atento.

Besos.