sábado, 15 de septiembre de 2012

LA VUELTA AL MUNDO

—Manéjeme con cuidado, soy un libro y quiero dar la vuelta al mundo.
El funcionario de Correos se ajusta las gafas y mira hacia el mostrador. Efectivamente allí hay un libro, sin dueño.
—¿Viene solo? —pregunta.
—Por supuesto, ya me cansé de estar durante años en la biblioteca, ahora quiero viajar y llegar a muchas manos.
El funcionario no sabe cómo explicarle que cualquier envío debe realizarse mediante el correspondiente paquete.
—Verá, debería haber venido envuelto.
—Perdone, lo desconocía. ¿Y no puede hacerlo usted? Soy un libro de bolsillo, será rápido. ¡Ah! Eso sí, le pido que me convierta en un bulto grande, muy grande, quiero ser un paquete lleno de sellos, ¿entiende?, que cada oficina de Correos por la que pase me estampe su sello. ¿Usted ha visto esas maletas salpicadas de etiquetas adhesivas que anuncian a qué lugares ha viajado su dueño? Pues algo así.
—Está bien, lo haré gustoso, pero dígame antes de envolverlo, ¿qué servicio desea?
—Huy, explíqueme eso que no entiendo nada, nunca había salido antes de mi biblioteca.
El empleado le habla de la nueva Paquetería 360º del Grupo Correos, le informa sobre los servicios más urgentes, aquellos otros que están orientados a empresas o a pequeño comercio, y finalmente le aconseja que elija el servicio Erasmus.
—¿Como las becas de los estudiantes? —pregunta el libro.
—Más o menos, se trata de un servicio de urgencia internacional. Ya que desea viajar por el mundo creo que será lo más adecuado.
—¡Me gusta! —exclama el libro—, además, yo me llevo muy bien con la gente joven. ¡No sabe lo feliz que me haría encontrarme por ahí con cualquier estudiante español!
—Está bien, pues lo voy a envolver.
El libro se deja coger por el empleado de Correos. Primero lo introduce en una caja con mucho cuidado (parece una caja de zapatos de talla grande), y después rellena los espacios que quedan vacíos con corcho blanco y con algunos trozos de plástico de burbuja. Por ultimo cierra la tapa, envuelve la caja con papel de embalar y la precinta.
—¿Soy un paquete bonito? —pregunta el libro desde el interior con una voz muy débil.
—Es un paquete precioso —contesta el empleado—. Por cierto, ¿a dónde lo envío primero?
—Uf, no sé qué decirle. ¿Qué le parece Francia, que está aquí al lado?
—Perfecto, pero tiene que darme alguna dirección.
—¡Ah!, envíeme donde quiera, a un colegio, a un instituto, a una universidad, o quizás a un hospital. A cualquier lugar donde sepan valorarme.
—¿Y una vez allí cómo piensa seguir viajando?
—De eso no se preocupe, ya me encargo yo, los libros sabemos explicarnos muy bien; encontraré a alguien tan amable como usted que sepa convertirme en paquete y enviarme a un nuevo destino.
—Está bien, pues solo me queda desearle buen viaje.
—¡Un momento, un momento! —pide el libro desde el interior del paquete—. ¿Usted cree que seré leído?
—Eso ya no se lo puedo asegurar.
—Pues sería una faena, porque los libros existimos para ser leídos. Hágame el favor, en una esquinita del paquete ponga usted: “CONTIENE LIBRO”.
El empleado obedece. Con un rotulador negro escribe las dos palabras y las subraya. Después coloca el sello de Correos con la fecha del día, deja el paquete en el cajón correspondiente y se dispone, solícito, a atender a un nuevo cliente.

14 comentarios:

Winnie0 dijo...

Lindísimo este relato mini....Los libros siempre (espero) existirán...... Un besote

Alicia Uriarte dijo...

Bello cuento en el que un libro, ese que nos depara un viaje a lo desconocido, decide regalarse dicho viaje a si mismo. Maribel, magnífica muestra de que la solidaridad bien entendida empieza por uno mismo.

Ojalá los libros no paren nunca de dar vueltas al mundo para llegar a todas las manos y destinos.

Un abrazo.


Spaghetti dijo...

Todos los libros hablan ...cuando encuentran quien les escuche.
Gracias Maribel por este relato tan entrañable.
bssosss

Blanca Miosi dijo...

Un libro que se prepara, se acicala, va al sitio donde será repartido y antes de lanzarse al mundo hace la pregunta del millón: "¿usted sabe si seré leído?"

Muy buena la analogía, Maribel! Me ha encantado leerte, como siempre, amiga,
Besos,
Blanca

Maribel dijo...

Seguro que sí, Winnie, siempre existirán.
Un abrazo.

Maribel dijo...

Que den vueltas, Alicia, que no mueran de aburrimiento en las estanterías.

Un abrazo.

Maribel dijo...

Gracias a ti, Spaghetti, por saber escuchar a los libros.
Un abrazo.

Maribel dijo...

Ese es el quid de la cuestión, Blanca. Son muchos los libros que salen al mundo vestidos de ilusión, pero ¿llegarán lejos? Lo más lejos que pueden llegar es a ser leídos, y algunos ni eso.

Un abrazo.

Mari Carmen Azkona dijo...

Qué buena reflexión en forma de cuento, Maribel. Pensarlo es descorazonador… Es como cuando regalas, con todo el cariño, un libro y sabes que no ha sido leído.

Besos y abrazos

Maribel dijo...

Pues desgraciadamente eso ocurre mucho, Mari Carmen, y no hay nada más triste que la tristeza de un libro.

Un abrazo.

sergio astorga dijo...

Maribel, la humanidad del libro contiene todas las peripecias de su creador. A veces es aceptado otras menospreciado.
Debemos aceptar que hay personas alérgicas a la humanidad.

Abrazos postales.

Maribel dijo...

Qué bueno lo que comentas, Sergio, muy bueno.

Un abrazo de libro.

moderato_Dos_josef dijo...

Gracias Maribel por comprar mi novela. Quizá debieras ver si puedes adquirirla actualizada, creo que ahora, una vez seguí los cambios de la guía de kindle, está mejor adecuada a la esstructura de Amazon.

Maribel dijo...

Gracias por el aviso, josef, intentaré conseguir la versión actualizada.

Un abrazo.