martes, 11 de septiembre de 2012

EL EVANGELIO SEGÚN JESUCRISTO

Publicado en 1991, este libro levantó una gran polémica en Portugal —república laica—, cuando el gobierno vetó su presentación al Premio Literario Europeo de ese año alegando que “ofendía a los católicos”. En señal de protesta Saramago abandonó su país natal y se instaló en la isla de Lanzarote, donde vivió hasta su muerte en 2010.
EL EVANGELIO SEGÚN JESUCRITO es uno de los libros que he leído este verano, concretamente el último, y he de reconocer que ha sacudido mis cimientos. Alguien me preguntaba en Twitter si era un libro religioso y yo contestaba: «es un evangelio, pero distinto en lo esencial a los que ya conocemos».
Esta obra sobre la vida del hijo de Dios mezcla episodios de los evangelios canónicos con la propia fabulación del autor, pero se trata de una ficción tan bien llevada que resulta perfectamente creíble, incluso nos hace pensar si no será ésta la realidad, y ficción la que contienen los antiguos textos de los evangelistas. ¿Dónde está la verdad?
En este evangelio no hay ángel anunciador, al menos como lo conocemos; José, el carpintero, muere crucificado en Séforis por un error de los soldados romanos —típica ironía de Saramago—; durante mucho tiempo Jesús guarda un rencor hacia su padre por algo que descubre de él; es un incomprendido por su familia y abandona el hogar a edad muy temprana... No obstante, se nos sigue presentando un Jesús milagroso, que incluso lleva a cabo algunos de los milagros más conocidos por los textos sagrados: el de las bodas de Caná, la multiplicación de los panes y los peces, la curación de enfermos... No resucita, sin embargo, a Lázaro, porque su hermana, María de Magdala, así se lo pide, en una de las frases más intensas y lúcidas de toda la obra: «Nadie en la vida tuvo tantos pecados que merezca morir dos veces». ¿De qué hubiese servido la resurrección de Lázaro si su final, como el nuestro, era precisamente morir? ¿Para qué duplicar el dolor de la pérdida?
En este evangelio -según Saramago diría yo-, no se pone en duda la existencia de Jesucristo, pero sí deja claro que si éste hubiera podido elegir sobre su destino, seguro que habría decidido vivir la vida de los hombres y ser feliz junto a María de Magdala, puesto que en una conversación que mantiene con su padre celestial descubre que su muerte en la cruz no es más que un capricho del creador y que no va a servir para nada. Ya han pasado más de dos mil años. ¿Para qué ha servido?
En este evangelio lo único que se pone en tela de juicio es la bondad de Dios, y creo que es en este extremo donde la iglesia se siente ofendida y maltratada, pero os digo una cosa, no hay más que leer, éste o los otros evangelios, para sacar conclusiones.
Especialmente recomendable un pasaje en el que se encuentran, en una barca sobre un lago, Dios, Jesucristo y el diablo, y mantienen una larguísima conversación en la que cada uno se da a conocer. ¿Quién sale victorioso?
Un libro absolutamente recomendable para creyentes y para no creyentes.

16 comentarios:

Neogéminis dijo...

Interesante propuesta.
Saludos!

Spaghetti dijo...

Es Saramago uno de mis escritores-pensadores favoritos. Cuando leí "El Evangelio según Jesucristo" quedé impresionado por el aspecto humano de la vida de Jesús, acercándose a la lógica particular de Saramago. Es una gran recomendación, porque (como en todos sus libros) nos hace reflexionar y ser mejores personas.
Maribel, me gusta como lo presentas y tus apreciaciones acerca de la muerte, según Saramago.
Tiene otro libro, "Intermitencias de la muerte", que empieza y acaba con la misma frase ... "Al día siguiente no se murió nadie" ...porque la muerte se va de vacaciones y entonces se pregunta por la resurección sin la cual las religiones perderían la razón de ser.
Todos los libros de Saramago rondan sobre una idea, en principio, absurda y genial, que poco a poco se va desarrollando en un análisis profundo, hasta cobrar un sentido único y universal.
Gracias Maribel, por traernos a Saramago - al que siempre llevo conmigo.
bssoss.

Luis Rodriguez dijo...

De Saramago he leído Todos los nombres, Ensayo sobre la ceguera y Las intermitencias de la muerte ( la primera parte me pareció brillante, cuando comienza la parte de la "muerte enamorada" ya no me entusiasmó tanto). Lamentablemente, con "El evangelio" me sucedió algo extraño, que perdí las ganas de leer esta obra. Que la tengo durmiendo y esperando. Los motivos son inciertos, porque he leído "Las puertas de la misericordia de Tomás de Matos, una obra con la misma intención (con otra perspectiva) y que es el triple de extensa y me sentí más cómodo para continuar leyendo.
Es decir, no es por el personaje, no es por la extensión. No sé, esperaré el tiempo adecuado para volver a internarme entre sus páginas, por ahora, sin éxito

Winnie0 dijo...

Maribel lo compré hace 5 años y se me resistió en el primer intento...pero hoy, lo vuelvo a sacar de la libreria gracias a ti....Ya te contaré...pero lo cojo un tanto escéptica. Un beso

Alicia Uriarte dijo...

Maribel, interesante esta propuesta de lectura y aunque diviso un punto muy interesante por lo que bien parece una humanización del personaje de Jesucristo creo intuir que Saramago acaso buscó poner en tela de juicio ciertas creencias de la religión católica llevando así a la reflexión sobre las mismas.
De momento lo apuntaré hacia la parte final de la infinita lista de libros pendientes para un momento en que tenga la mente preparada para una lectura de este corte.

Gracias por compartir tu opinión y tus sensaciones.

Un abrazo.

Maribel dijo...

¡Hola, Neo!

Seguro que te gustará, o como mínimo te hará reflexionar.

Un abrazo.

Maribel dijo...

Hola, Spaghetti.

También Saramago es uno de mis escritores-pensadores favoritos, creo que ya lo he comentado en alguna ocasión. Su estilo y lucidez para tratar los temas absurdos y geniales es inigualable.

Leí hace unos años "Las intermitencias de la muerte" y también me gustó mucho.

Recomendar a Saramago es un deber.

Un beso.

Maribel dijo...

Bienvenido, Luis.

A mí "Las intermitencias de la muerte" me gustó al completo. La segunda parte, con esa humanización de la muerte enamorada, me sedujo.

Lo que comentas del evangelio le ha ocurrido a otros lectores, quizá el principio no enganche demasiado, pero yo te animo a que lo intentes en otra ocasión. Seguro que le sacarás un gran partido.

Un saludo.

Maribel dijo...

Winnie, como le decía a Luis, le ha pasado a algunos lectores. Tal vez la forma de escribir de Saramago, apenas sin diálogos o con diálogos indirectos, con escasos puntos y prácticamente sin puntos y aparte, no sea la más atractiva para el lector, pero considero que este libro es indispensable. Eso sí, te aconsejaría que lo leyeras sin ideas preconcebidas, sin escepticismo ni fe. En plan neutral.

Un abrazo.

Maribel dijo...

Alicia, déjatelo para unas vacaciones en las que puedas dedicarle ese tiempo de calidad que a ti te gusta. Es un libro sin fecha de caducidad. Por cierto, está en e-book, así lo he leído yo.

Un beso.

Alejandro Laurenza dijo...

Es un muy buen libro. Hay que aceptar las condiciones que impone Saramago, claro, con párrafos extensos, muy extensos, separando las oraciones sólo por comas. Pero una vez que logramos internalizarlo, la lectura es magnífica.

Un abrazo!

Maribel dijo...

Exacto, Alejandro, no se puede explicar mejor.

Un abrazo, amigo.

sergio astorga dijo...

Maribel, me gusta tu comentario. Has cumplido con tu deber. Invitar a la lectura de Saramago es dialogar con brillantes.

Abrazos intermitentes

Maribel dijo...

Es lo que nos queda, Sergio, su obra y nuestro deber de recomendarla.

Un abrazo que vuele.

Blanca Miosi dijo...

Extraordinaria reseña, Maribel. Justo acaban de regalarme "El año de la muerte de Ricardo Reis". Saramago siempre será uno de los grandes de la literatura hispana, es evangelio no lo he leído.
Gracias por darlo a conocer, un beso, Maribel.

Maribel dijo...

Seguro que te gustará, Blanca. Yo tampoco conozco el título que mencionas. Tomo nota.

Un abrazo.