sábado, 10 de diciembre de 2011

LO ÚNICO QUE TENEMOS


Tras muchos meses en paro conseguí un trabajo de asistenta de noche. Cuido de una enferma hasta las ocho de la mañana. Cuando acabo mi jornada y regreso a casa, él se va. Apenas disponemos de unos minutos para darnos un beso y despedirnos. Esta mañana le he visto la tristeza en la mirada.
—No te preocupes —me ha dicho—, me las arreglo bien solo.
Él sabe que mi trabajo es importante, que es en realidad lo único que tenemos. Le he ayudado a ponerse la chaqueta y se ha ido sin volver la cabeza. Ya es todo un hombre, pronto cumplirá diez años.

Maribel Romero Soler

28 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Ohhhhhhh, cuanto dolor...

Besos.

Winnie0 dijo...

Qué penita!!! Siempre me sorprendes con estos finales inesperados Maribel. Un beso

José Antonio López Rastoll dijo...

Siempre logras pulsar las teclas para transmitir emoción y dolor a partes iguales, y te guardas un as en la manga para el final.

Un abrazo.

moderato_Dos_josef dijo...

Desgarrador!!!

Bsos.

Manuel dijo...

Un retrato de muchas familias actualmente que no pueden escoger.
Mas duro aún cuando la sensación es de que no es una situación temporal.
Un beso

Alicia Uriarte dijo...

Maribel, quisiera pensar que lo que leo entre lineas, además de una situación desgarradora como muchas otras que cada vez abundan más, es que en la escuela al niño le darán cariño para mitigar el que no tiene tiempo de darle la madre y que a la madre le pagarán bien por ese trabajo que les ayuda a tirar adelante. Creo que, a pesar de todo, no tienen solo una casa. Siento que entre ambos han conseguido un hogar.

Un abrazo.

Neogeminis dijo...

Pobrecito!!!!!...tan duro y pronto le ha tocado madurar!...
Conmovedor.
Espero que las cosas mejores para que puedan compartir mucho más.

Un abrazo.

Juji dijo...

Bellísimo, duro y tierno. Pero hay algo que me sorprende: En mi infancia mis padres trabajaban y todos teníamos horarios diferentes, llevaba la llave colgadita por si llegaba a casa y no había nadie (cosa que pasaba el 90% de las veces) y teníamos las tareas repartidas... y aún así mi infancia fue feliz. Así que, ¿por qué hoy en día la gente se sorprende tanto de algo así?

MiánRos dijo...

Jope qué duro. Me gustó, Maribel.

Las cosas no son a veces como nos gustaría, sino como vienen.

Un abrazo,
MIán Ros

Maribel dijo...

Es la vida, Toro.

Besos y feliz domingo.

Maribel dijo...

Me alegra saber que guardo una sorpresa para ti, Winnie.

Un beso y feliz domingo.

Maribel dijo...

Bueno, Jose, en eso de guardarse un as en la manga tú eres especialista, jeje.

Un abrazo y feliz domingo.

Maribel dijo...

Gracias por venir, josef. Feliz domingo.

Un abrazo.

Maribel dijo...

Hay situaciones familiares realmente dramáticas, Manuel, y además auténticas.

Un abrazo y feliz domingo.

Maribel dijo...

Seguro que sí, Alicia, la escuela es a veces un remanso de paz y cariño para el que lo necesita.

Un abrazo y feliz domingo.

Maribel dijo...

Son muchos niños los que se ven obligados a mudurar antes de tiempo, Neogéminis. Es triste.

Un abrazo y feliz domingo.

Maribel dijo...

Hola, Juji, feliz domingo.
Te diré que yo a los nueve años (la edad del niño de esta ficción) era muuuuuuy miedosa y no había noche que no llamara a mi madre para que se acostara un ratito conmigo. Quizá lo sorprendente sea que este niño pase la noche solo. Ya sabes que la noche siempre ha estado rodeada de fantasmas. Es algo que impone.

Un abrazo.

Maribel dijo...

Así es, Mián, y hay que aceptar lo que venga.

Un abrazo y feliz domingo.

No Comments dijo...

Se me puso la piel de gallina. ¡Madre mía! Cuando me esperaba otra cosa, bofetón en la cara.
Soberbio.

Un saludo indio

Maribel dijo...

Gracias, indio :)

Un abrazo.

sergio astorga dijo...

Maribel, aguda mirada de una realidad desoladora.
La entereza es la única manera de resistir. Conclusión que me deja la lectura de tu texto.

Un abrazo que por hoy es lo único que tengo para dar.
Sergio Astorga

Maribel dijo...

Seamos, pues, enteros, Sergio. No nos queda otra.

Un abracito.

B. Miosi dijo...

Triste es la realidad, Maribel. Lo has reflejado perfectamente en tu cuento, que ya no es tanto un cuento, es el diario vivir de muchos.

Besos, amiga,
Blanca

Mari Carmen Azkona dijo...

Maribel, como la vida...Es un texto duro, bello y tierno, de los que ya no estamos acostumbrados a ver en nuestro entorno más próximo, y por eso nos duele.

Enhorabuena por el texto, por lo que dices y por cómo lo has hecho. Me habías engañado, no era la pareja que creía.

Besos y un fuerte abrazo.

Maribel dijo...

Pues sí, Blanca, hay muchas familias con situaciones delicadas, y no son cuento.

Un abrazo.

Maribel dijo...

Quise engañarte, Mari Carmen, jeje, y me alegro de haberlo conseguido.

Un fuerte abrazo.

Armando Rodera dijo...

Me encantan tus micros, Maribel, siempre nos sorprendes de una u otra manera. Eres toda una maestra.

Aprovecho también para felicitarte por tus últimos logros literarios, estás lanzada!! Me alegro muchísimo por ti, te lo mereces gracias a tu talento, trabajo, esfuerzo y sacrificio.

Un abrazo.

Maribel dijo...

Muchas gracias, Armando.
Podría hacer mías tus palabras porque ¡tú sí que vas lanzado!

Por cierto, sigo con El color de la maldad.

Un abrazo.