sábado, 22 de octubre de 2011

SEÑORES LIBREROS, POR FAVOR...


Ya sabemos que es difícil publicar, también sabemos que es casi imposible conseguir una tirada grande, que las editoriales apuestan por tiradas pequeñas para después, si procede, realizar reimpresiones. Conocemos igualmente las complicaciones de la distribución de los libros, que llegan a pocas librerías y, normalmente, de alguna zona geográfica concreta, que suele coincidir con el lugar de residencia del autor. Todo esto lo sabemos, pero que además los libreros, los dueños de las librerías, pongan trabas a un cliente que quiere, pide y solicita comprar un libro... Por favor, un poquito de consideración.
Me comentaba una amiga hace unos días que había acudido a una librería de su población (en la provincia de Alicante) para comprar la novela infantil CHARLI Y LOS CINCO PELIGROS. Le dijeron que no la tenían (esto suele pasar precisamente por lo que he comentado antes, tiradas pequeñas, etc. etc.). Ella insistió en que la quería, que por favor la solicitaran. El librero también insistió (sin molestarse en hacer ningún tipo de averiguación) en que eso era muy difícil porque esa editorial no tenía distribución y no sé cuántas cosas más. Cuando mi amiga me lo dijo, le comenté que por supuesto que había distribución (aprovecho para dejar aquí la lista de distribuidores de Edimáter) y le dije además el nombre del distribuidor al que tenían que dirigirse en este caso concreto.
Mi amiga (a la que agradezco mucho el interés que se está tomando) regresó a la librería, les dio el nombre del distribuidor y repitió que quería el libro. Le dijeron que para uno solo que no pedían, que si patatín que si patatán, que los portes eran caros... En fin, que no les dio la gana de pedirlo, porque hasta donde yo sé, los libros se dejan en las librerías en depósito, los libreros no tienen que desembolsar ni un euro, los no vendidos los devuelven y de los vendidos hacen después la correspondiente liquidación. Ya que pedían uno, tampoco les hubiese importado, bajo estas condiciones, pedir diez, y permitir que el libro estuviera ante el público. Un libro te llega, te llama, te gusta o te invita a que lo compres cuando lo ves, lo tocas o lees su contraportada. Un libro en la librería es un reclamo. ¿Cómo podemos dar a conocer nuestro trabajo si los libreros no piden nuestros libros? Quizá sea un problema de espacio, quizá en algunas librerías no quepa ni un ejemplar más, quizá sea un problema de “yo paso, búscate la vida”, y es eso precisamente lo que hacemos los autores, buscarnos la vida, pero por favor, señores libreros, respétennos.
Por supuesto que no hablo de manera genérica, hay libreros que se dejan la piel por ayudarte, que los tienes siempre de tu lado, que te apoyan y te promocionan, hay libreros que merecen un aplauso, pero esta entrada va dirigida a los que merecen un tirón de orejas. Seguro que a alguno de vosotros os ha pasado alguna vez. ¿Verdad?

23 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Vaya, con el librero en cuestión.
Podría dedicarse a otra cosa en vez de a esa profesión.
Espero que recapacite.

Besos.

Lola Mariné dijo...

La verdad es que es bastante frustrante, con lo dificil que es todo.
A mi me pasó algo parecido en el corte ingles cuando pregunté por mi libro hace un par de semanas; me dijeron que estaba agotado en la editorial, lo que no es cierto, porque despues les pedi libros para mi y me los enviaron sin problema.
En fin, paciencia.

Alejandro Laurenza dijo...

Sí, Maribel, la dificultad está por todos lados. Qué se le va a hacer. Lo cierto es que sólo conseguimos sobrellevarlo por la convicción en lo que estamos haciendo.

En fin, escritores que quieran hacerse ricos abstenerse. :-)

Un abrazo.

Maribel dijo...

Creo que no va a recapacitar, Toro, habrá que mandarle a Terremoto Crazy, jeje.

Feliz sábado.

Maribel dijo...

Sí que es frustrante, Lola. Crees que has salvado el principal escollo, el de la publicación, y después te das cuenta de que con el libro en la mano es cuando empiezan los verdaderos problemas. Pero seguiremos adelante.

Un abrazo.

Maribel dijo...

Buen eslogan, Alejandro, jajaja. Está claro que quien quiera hacerse rico tendrá que meterse, como mínimo, a político (y además corrupto).

Un abrazo.

Spaghetti dijo...

A Javier Marías lo echaron de una librería de malos modos, por preguntar demasiado. Te dejo el enlace porque no tiene desperdicio.
http://www.elpais.com/articulo/portada/fin/idilio/elpepusoceps/20110925elpepspor_20/Tes

Maribel dijo...

Hola, Spaghetti.
Gracias por el enlace, si no lo leo no lo creo. Está claro que hay gente rara por el mundo. El librero de Viena era mucho peor que el que yo refiero en el post, jeje.

Un saludo y buen día.

MiánRos dijo...

Subrayo todas y cada una de tus palabras. Yo aún no me he cruzado con Charli (y mira que tengo ganas), bien es cierto que no he insistido tanto con un librero pero no creo que el resultado hubiera variado; si quisieran vender son ellos los que tendrían la intención de darme la posibilidad de pedirmelo a la editorial, y no ha sido el caso.
Esto me lleva a pensar que los márgenes con los que trabajan son tan excasos que no quieren hacer ni siquiera un pequeño esfuerzo que se salga de Madre.
Un fuerte abrazo,
Mián Ros

Maribel dijo...

Mián, yo creo que los márgenes de los libreros no son precisamente escasos. Lógicamente un libro, un solo libro, no les va a dejar mucho, y quizá sea éste el motivo por el que ni intenta buscarlo. Es más fácil recibir en su tienda el último premio Planeta, del que venderán con seguridad decenas de libros (eso sí deja margen), que una novelita determinada que le interesa a un cliente concreto. En cualquier caso todo se traduce en mínimo apoyo hacia los escritores que publicamos con editoriales modestas y prácticamente sin promoción. Otro escollo más en esta difícil carrera.

Un abrazo y gracias por interesarte por Charli.

B. Miosi dijo...

¡Vaya! qué indignación. Pero esto se les va a acabar pronto con la llegada de la digitalización. Muchas librerías como esas se quedarán sin libros para vender.

Faltaba más.

Besos,
Blanca

Teresa Cameselle dijo...

A mí no me ha pasado, pero sí a muchas compañeras en el ámbito de la romántica. Estos "profesionales" no se merecen el término y mucho menos el de libreros, como bien dices, el librero tiene que tener vocación e interés, por lo menos preguntarse por qué alguien pide un libro que él no tiene y si merece la pena hacerse con él, leerlo y tal vez descubrir un autor que recomendar a sus clientes.
Suerte con tu libro y que encuentre muchos buenos libreros que sí sepan valorarlo y aconsejarlo.

Y aprovecho para convocarte al HALLOBLOGWEEN.

Maribel dijo...

No había pensado en ello, Blanca. Pues también se les viene un buen problema encima a las librerías, aunque no creo que el libro papel desaparezca nunca.

Besos.

Maribel dijo...

Así es, Teresa, el librero debe interesarse enseguida por la obra que le pide un cliente, hacerse con ella, leerla, valorarla y aconsejarla si procede. Ahí está la diferencia entre un librero y un vendedor (y además con pocas ganas de trabajar).

Gracias por tu invitación a HALLOBLOGWEEN!

Alicia Uriarte dijo...

Maribel, es una pena que la cadena se rompa por el último eslabón. Esto demuestra que todas las partes son importantes. Seguro que el librero que sea un ávido lector se implicará mucho más en el proceso de difusión.

Como al parecer esta especie de libreros abunda, y para que no se reproduzcan, propongo que se les avise de que pueden llegar a formar parte del listado de "librero non grato" que haremos correr de blog en blog correspondientemente actualizado.

Un abrazo.

moderato_Dos_josef dijo...

Cierto Maribel, está mal hasta el tema de los libreros, luego el de los libros!Ya lo sabes...

Un abrazo.

Maribel dijo...

Todas las partes son importantes, Alicia, ya lo creo. Publicar no lo es todo.
Habría que madurar lo de esa lista, jeje, más de uno merecería estar ahí.

Un abrazo.

Maribel dijo...

Hola josef, en estos momentos, y en plena crisis, está realmente mal el mundo del libro, pero sigue viva la creatividad de los autores. Que no nos falte.

Un abrazo.

sergio astorga dijo...

Maribel, pones de nuevo el dedo en donde duele. El polvo de estrellas se queda imantado en la ilusión de nuestro escritorio.
Trabajar el surco que no hay de otra.
En casa del librero estantes vacíos, se diría.

Un abrazo libro en mano.
Sergio Astorga

Maribel dijo...

Y cómo duele, Sergio. Todo son zancadillas, no me explico cómo nos mantenemos en pie.

Un abrazo en equilibrio.

José Antonio López Rastoll dijo...

La distribución de los libros es pésima para los autores noveles. Yo no lo habría expuesto mejor, Maribel.
Seguro que si la hija de ese librero publicara un libro, se desviviría en promocionarlo, y lo colocaría en lo más alto del escaparate. Seamos menos racistas y más solidarios, caballero. Los negros de hoy serán los blancos del mañana. Fíjese en Michael Jackson.

Maribel dijo...

Jose, creo que nos hubiese interesado tener un padre librero.
Solidaridad poca en los tiempos que corren.

Un abrazo.

roye dijo...

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