viernes, 23 de septiembre de 2011

CRÓNICA DE MARINA D'OR: I SEMANA DEL ARTE


Esta es la entrada a la gran carpa que daba cabida a la I Semana del Arte de Marina D’Or, un amplísimo espacio reservado a más de cien artistas que durante una semana han expuesto al público, en diferentes stands, sus distintas creaciones.

En el centro de la carpa, y rodeado de arte por donde se mirara, se ubicaba el espacio reservado a charlas y conferencias. Allí nos presentamos sobre las doce de la mañana, y fuimos recibidas y atendidas muy amablemente por las coordinadoras del evento, que con ayuda del servicio técnico ultimaron todos los detalles para la puesta a punto del escenario donde se celebraría nuestra charla: “Cómo ser escritora y no morir en el intento”, programada para las 12,30 horas del pasado sábado 17 de septiembre.


La carpa tenía la particularidad de que la megafonía llegaba hasta el último rincón. El espacio destinado a la charla no era una sala cerrada e independiente del resto, sino una zona diáfana y abierta a toda la exposición, de manera que los visitantes que paseaban por sus instalaciones, desde cualquier lugar, podían estar escuchando nuestras palabras. No obstante esto, fueron muchos los que se animaron a tomar asiento en las sillas reservadas al efecto, y con más público del que en realidad esperábamos (hay que recordar que era un sábado a las 12,30 horas, en pleno verano, temperatura rondando los 30º y una playa maravillosa a la vuelta de la esquina), comenzamos nuestra disertación siguiendo el siguiente programa:

- Ser escritor/a. ¿El escritor nace o se hace?
- Quiero publicar.
- ¿Sistema tradicional o autopublicación?
- Los concursos literarios.
- Breve lectura de textos de las autoras.

La introducción corrió a cargo de Teresa Rubira, yo fui la moderadora y la encargada de la exposición general de cada punto del programa, y las restantes compañeras, Manuela Maciá, Paqui Pérez y Rafaela Lillo, fueron tomando la palabra a lo largo de la charla para enriquecerla con sus opiniones y comentarios.


Creo que todos nos sentimos como en una reunión de amigos, al menos para nosotras fue así.

Cerca de las dos de la tarde dábamos por finalizada la charla, con la satisfacción de que una de las asistentes nos dijera desde el espacio que ocupaba entre el público: “Me habéis emocionado”, frase y momento que nunca olvidaré. Otras personas se acercaron hasta el escenario para felicitarnos y hacernos saber que habían disfrutado mucho con nuestras palabras. Desde aquí quiero agradecer a todos su asistencia, su entrega, su simpatía y su apoyo. Gracias de corazón.


Finalizada la actividad que nos había llevado hasta Oropesa del Mar, tuvimos en realidad muy poco tiempo para recorrer la exposición, que cerraba a las dos de la tarde y abría de nuevo a las cinco. Nos detuvimos en algunos de los stands para contemplar las pinturas de los diferentes artistas, con sus distintas técnicas y estilos, todas ellas magníficas, destacando sobre las lonas blancas que ejercían de paredes como una explosión de color.

Acompañamos hasta su stand a Antonio Zaballos, reconocido pintor salmantino que exponía sus vistosas y elaboradas obras (no dejéis de hacerle una visita) y que tuvo la amabilidad de asistir como público a nuestra charla. Mientras contemplábamos sus cuadros, sus bellas composiciones y coloridos marcapáginas, se hicieron las dos de la tarde y tuvimos que abandonar la carpa. Antonio nos asesoró y ejerció de guía gastronómico, puesto que ya llevaba una semana en la exposición y sabía dónde comer bien. Y no solo hizo de guía sino que acabó siendo compañero de mesa, ya que finalmente comió con nosotras.

Tras la comida, exquisita y bien servida, disfrutamos de la tertulia y el café hasta casi las cinco de la tarde, hora en la que Antonio Zaballos se despidió para volver a la exposición. Nosotras, sin embargo, nos dispusimos a dar una vuelta para conocer un poco Marina D’Or.

Aquello no es más que lo que el anuncio proclama: grandes complejos hoteleros, muchos apartamentos, piscinas, balnearios, zonas de ocio para los más pequeños y una playa extraordinaria, o sea, una ciudad de vacaciones.

Si algo nos sorprendió fueron los jardines, de inspiración gaudiana (me recordaron al Parque Güell), que una vez los atraviesas dan acceso directo a la playa.


Alrededor de las siete de la tarde el viaje tocaba a su fin para tres de nosotras, que nos dirigíamos a la estación de Oropesa del Mar para coger el tren y regresar a nuestros respectivos hogares, mientras que las dos restantes decidían quedarse en Marina D’Or dispuestas a disfrutar del estupendo apartamento que la organización había puesto a nuestra disposición.

18 comentarios:

Winnie0 dijo...

Maribel qué bonito debió de ser y el tiempo parece acompañó. Seguro que aquellos que os escucharon ya fuera sentados o por el recinto disfrutaro. Un beso

B. Miosi dijo...

Maribel: Me emociona saber que en tu país hay tanta gente dispuesta a escuchar y participar en asuntos culturales. ¿Cómo pueden acudir a una charla, si no? en la que se habla de qué es ser escritor, o las vivencias de escritores... La verdad, te felicito por esa obra divulgativa que tanta falta hace para que los que escribimos nos sintamos reconocidos. Al menos así me siento yo a través de tu experiencia.

Muchas gracias,

Blanca

Maribel dijo...

Fue un día muy especial, Winnie, lo disfrutamos mucho.

Un abrazo.

Maribel dijo...

No creas, Blanca, en general las manifestaciones culturales o artísticas atraen a muy poca gente.
Cuando mi compañera Teresa comenzó con la introducción (divertidísima por ciero, es toda una show woman), dijo al público: "Pueden estar tranquilos, no les vamos a vender ni un libro". Y es que a veces da la impresión de que la gente tiene miedo de acercarse a un evento cultural o a una exposición de pintura porque temen encontrarse cara a cara al artista, o al escritor, o al conferenciante. Creo que piensan que siempre hay un interés detrás.
Nosotras, efectivamente, no fuimos a vender libros sino a hablar, y claro que hay gente a la que le interesa la escritura, gente como tú y como yo, escritores en ciernes, soñadores, artistas...
Por ejemplo, al final de la charla se acercó a la mesa un pintor y me dijo que se había sentido muy identificado con la experiencia que yo conté acerca de un concurso literario, porque a él, dentro de su disciplina, le había ocurrido algo parecido. Ese fue el secreto: sentirse identificado con lo que contábamos, contagiarse de nuestro entusiasmo.
Al dirigirme al público comenté que lo mejor que podíamos contar era lo que mejor conocíamos, y lo que mejor conocíamos era lo que nos había pasado a cada una, por tanto la aportación más valiosa era nuestra experiencia, nuestro testimonio.
No te puedo decir que tuviéramos a una multitud, pero sí que tuvimos al mejor público.

Un abrazo.

Alicia Uriarte dijo...

Maribel, se os ve estupendas.

Siempre he pensado que los buenos comunicadores son aquellos que creen en lo que dicen. Es por ello que estoy segura que para el auditorio fue una oportunidad única la de contar con vosotras en el escenario.

Enhorabuena a las cinco por esta nueva experiencia.

Un abrazo.

Susana dijo...

Vaya jornada intensa e interesantísima, Maribel. Da gusto que existan eventos culturales de este tipo.

Un abrazo.

Maribel dijo...

Gracias, Alicia. Creemos en lo que decimos y en lo que perseguimos, eso sí es cierto, y quizás el público lo supo ver así.

Un abrazo.

Maribel dijo...

Susana, no lo podías haber descrito mejor: intensa e interesante. Así fue para nosotras.

Un abrazo.

TORO SALVAJE dijo...

:)

Veo que fue un magnífico día.
Que bien.

Besos.

Maribel dijo...

Una experiencia más, Toro.

Un abrazo.

Ricardo Miñana dijo...

Gracias por compartir el bonito evento.
que tengas un feliz fin de semana.
un abrazo.

Maribel dijo...

Muchas gracias a ti por pasarte por aquí, Ricardo.
Que tengas también un feliz fin de semana.

Un abrazo.

Lola Mariné dijo...

Debió ser un dia genial para ti y tus compañeras.
Se te ve muy guapa en las fotos.

Maribel dijo...

Lo fue, Lola.
Bueno, mi hijo dice que en la foto en la que estoy sentada en los escalones del escenario parezco una yonqui. Y es que la noche anterior dormí muy poco.

Un abrazo.

arte-bejar dijo...

Hola Maribel:
Fue un honor para mí compartir ese día con vosotras, tanto en la charla muy interesante, como la sobremesa, espero no tardemos demasiado en repetirlo, saludos a todas tus compañeras.
besos
Antonio Zaballos

Maribel dijo...

Hola, Antonio. Gracias por tu visita.
Lo mismo digo, fue un gusto conocerte. Mis compañeras también te mandan saludos.
A ver si en otro evento artístico-cultural volvemos a coincidir.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Fue un día genial con compañeras más geniales todavía. Así da gusto. Besos. Teresa

Maribel dijo...

Es cierto, Teresa, lo pasamos estupendamente.
Besos.