miércoles, 29 de septiembre de 2010

EN EL ZOO


—Y aquí tenemos un ejemplar de político —dijo el guía—, un ser sin escrúpulos, corrupto por naturaleza, que solo mira sus intereses, sin preocuparse de nada ni de nadie, un auténtico depredador.
—¿Y dice usted que está en peligro de extinción? —preguntó un visitante.
—No, amigo, qué más quisiéramos. El que está en peligro de extinción es el ornitorrinco.

Maribel Romero Soler.

viernes, 24 de septiembre de 2010

APRENDIENDO EL OFICIO



El padre esperaba en las inmediaciones de la casa, apostado bajo un sauce que se levantaba junto al río.
—¿Esto es el botín? ¿Un mueble viejo? —preguntó al hijo, al que aleccionaba en el difícil y arriesgado oficio de ladrón.
—Los dueños lo tenían encerrado en un armario bajo llave, he pensado que podría tener un gran valor.
El padre examinó la mesita de noche con la pericia de un anticuario. Se trataba de un mueble de madera maciza con patas torneadas y un fino labrado en el frontal de los dos cajones. Posiblemente un recuerdo de familia de suma importancia para sus dueños pero con el que no sacarían ni cincuenta euros en el mercado de artículos robados.
—Así no vamos a ninguna parte. Te he dicho mil veces que joyas y dinero. ¿Entiendes? Eso es lo que tienes que buscar.
De una patada lanzó el mueble al río y en pocos minutos la corriente lo hizo desaparecer. En su viaje, el agua consiguió despegar del interior de la mesita de noche, bajo el tablero, el boleto de lotería primitiva con bote que había resultado premiado dos días antes. Un papel demasiado fino para un río demasiado bravo. Posiblemente nunca llegaría al mar.

Maribel Romero Soler.

lunes, 20 de septiembre de 2010

UN PASITO MÁS

A falta de algunos detalles para concluir la corrección final, la editorial Edimáter ya ha incluido mi novela, CHARLI Y LOS CINCO PELIGROS, en su catálogo de novedades de la colección La osa menor rosa, destinada a lectores a partir de 8 años.

Si pincháis aquí podréis leer una breve sinopsis de la obra, y también podréis ver dos de las ilustraciones que aparecen en páginas interiores, que no son más que una pequeña muestra del excelente trabajo de José María Clémen.

En la sección de autores, Edimáter también ha incluido mi presentación y biografía, por lo que ya formo parte, con mucho gusto, de su plantel de escritores.
Creo que la siguiente noticia que dé sobre CHARLI Y LOS CINCO PELIGROS será que ya se encuentra en el mercado. Y espero que sea pronto. Comenzará entonces otra fase no siempre agradable para los autores, pero importante y necesaria: la promoción. Si confiamos en nuestra obra y queremos darla a conocer, debemos apostar por ella.

lunes, 13 de septiembre de 2010

EN LA ESQUINA


Llego a la esquina de siempre y dejo la bolsa en el suelo.
Él aparece primero. Impecable. Enfundado en un traje oscuro. Sonriente. Miro entonces mis ropas y suspiro, después me conformo. No hace falta traje para vender pañuelos.
Minutos más tarde llega ella, etérea, como si volara. Es tan hermosa.
Cuando están frente a frente se abrazan, y sus labios se unen, se sueltan, se unen, se sueltan...
Me aproximo a la chica hasta quedar muy cerca, por si se le cae algún beso, y entonces me mira.
—¿Pañuelos? —digo.
—No, gracias, tengo —contesta con amabilidad, a pesar de ser la misma pregunta de todos los días.
Siguen unidos varios minutos. Después se separan. Y se dicen adiós con la mirada. Y se susurran “te quiero”. Y se tocan los dedos como última despedida.
Y allí quedo yo, solo, en mi esquina, con un paquete de pañuelos en la mano, recogiendo unas migajas de amor.

Maribel Romero Soler.

jueves, 9 de septiembre de 2010

MÓVIL/INMÓVIL


Suena un móvil. Está encima de una barandilla y no hay nadie cerca. Me aproximo sigiloso, como si yo fuera un gato y el teléfono mi presa. No deja de sonar. Miro la pequeña pantalla y leo un nombre: “Laura”. Hace tanto tiempo que no he estado con una mujer... Finalmente lo cojo.
—Hola, cariño, me tenías preocupada, ¿por qué no contestabas a mi llamada?
—Hola —digo únicamente para no descubrirme.
—He llegado a pensar que cumplirías tu amenaza. Nunca más me digas eso mi amor, saldremos adelante, y juntos. Por favor, quítate los malos pensamientos de la cabeza.
—Vale —susurro.
—Te quiero, cariño.
—Y yo —concluyo.
Corto la llamada y guardo el teléfono con mano nerviosa en el bolsillo de mi chaqueta, como si con ese gesto fuera capaz de poseer a Laura, de hacerla mía. Después me asomo por el puente y miro hacia abajo. Un hombre yace medio escondido entre unos matorrales, ensangrentado, inmóvil...

Maribel Romero Soler.

lunes, 6 de septiembre de 2010

VÍA DE LA PLATA. MORILLE

Morille es un pueblo de la provincia de Salamanca, y cuando digo pueblo quiero decir exactamente pueblo. Calles sin asfaltar, perros que pasean por ellas en libertad, sin correas ni collares, vecinos que encalan afanosamente las fachadas de sus casas, mucho campo y mucha ganadería, principalmente bovina y caballar. Morille es por tanto un pequeño pueblo, pero alberga un tesoro: el alojamiento rural Vía de la Plata.
En la parte alta de este tradicional municipio salmantino se encuentra un caserón que ha sido construido respetando las formas y costumbres de la zona pero que en su interior reúne once habitaciones tipo dúplex con todo lujo de comodidades. Todas ellas tienen salida a terraza y a un jardín interior en proceso de expansión, con unas vistas formidables al campo charro.
¿Qué podemos encontrar en Morille y concretamente en Vía de la Plata? En primer lugar un trato exquisito por parte de Antonio y María José, los dueños, una pareja que ha hecho de este alojamiento rural su proyecto de vida. Como nos decía la propia María José: “esto no es un proyecto de negocio, esto es un proyecto de vida”. Y hay que tener un par para planteárselo y llevarlo a cabo. Desconozco qué han dejado atrás y tampoco es un asunto que me interese, pero cuando se toman decisiones importantes siempre hay renuncias, y con toda seguridad esta pareja, en algún momento, hizo borrón y cuenta nueva para apostar por otro futuro. Y merecen tener éxito.
¿Qué más podemos encontrar? Una gastronomía de fábula. Platos típicos de la zona pero con detalles de alta cocina. Todos ellos salidos de las manos y de los fogones de Antonio, y servidos por María José. Un placer para el paladar. Y no os digo nada de los desayunos: tostadas de pan de pueblo (me río yo de panishop), dulces típicos, zumo de naranjas recién exprimidas...
Pero aquí no acaba la cosa. Morille también ofrece absoluta tranquilidad, un enorme silencio, solo roto por el relincho de algún caballo, el sonido de un cencerro o el canto de las aves, y una imagen impresionante de la bóveda celeste en las bellas noches que escapan de la contaminación lumínica. Imposible contar todas las estrellas. Y muy posible ver alguna fugaz, de las que necesitamos de vez en cuando para pedir un deseo.
En los alrededores de Vía de la Plata se pueden hacer rutas en bicicleta (por gentileza del alojamiento, las bicis son gratuitas) y adentrarse por estrechos caminos pedregosos entre innumerables fincas de toros (que todo hay que decirlo, imponen bastante).
Morille es un pueblo para el disfrute de la naturaleza, con la ventaja de que su particular ubicación lo convierte en centro de operaciones para realizar distintas visitas. A tan solo 18 kilómetros se encuentra Salamanca, donde el viajero puede disfrutar de la ciudad universitaria por excelencia, combinando el ambiente de la urbe con la tranquilidad del retiro en el pueblo. En hora y media nos podemos adentrar en Portugal, visitando lugares tan pintorescos como el Parque Natural de Arribes del Duero, o disfrutando de un crucero ambiental por aguas internacionales desde la Estación Biológica Internacional de Miranda do Douro, con España a un lado y Portugal al otro, una excursión imprescindible. Y también tenemos relativamente cerca la ciudad amurallada de Ávila, cuna de Santa Teresa de Jesús, un gran descubrimiento.
A todos los amantes de la naturaleza y del turismo rural os recomiendo este viaje y por supuesto este alojamiento.

Vía de la Plata.
No apto para los muy urbanos.

La estancia ha sido por gentileza del Congreso Geriátrico de Valladolid, patrocinador del concurso de relato breve “Envejecer Vale”.

jueves, 2 de septiembre de 2010

BREVE GACETA INFORMATIVA DEL MES DE AGOSTO





No nos nacieron los periquitos pero tuvimos gatos. ¿Queréis alguno? El blanco y negro es macho y la atigrada es hembra. Preciosos ambos.

Y siguiendo con los animales, una nueva hembra vino a ocupar el espacio de la periquita que murió. Triste, pero tan natural como la vida misma. La nueva inquilina se llama Luna y bien podría parecer un canario porque es de un color amarillo intenso muy original.

Tal y como tenía previsto aproveché el mes para la lectura. Además de los libros que comentaba en la última entrada volví a leer EL LOBO ESTEPARIO de Hermann Hesse, leí por primera vez NAVIGATIO de Javier González, y estoy leyendo un libro de cuentos titulado DE LA DURACIÓN DEL AMOR, de Rafael Orihuel Iranzo, Premio Caja España de Libros de Cuentos en 2008.

Tuve mono de escribir pero al mismo tiempo no me apetecía iniciar nada extenso. Al final maté el gusanillo con una novela infantil que ya he presentado a un concurso (exigían poquitas páginas).

Aproveché los tres últimos días del mes, mis minivacaciones, para disfrutar del premio que obtuve en el primer concurso de relato breve “Envejecer vale”, consistente en una estancia de dos noches para dos personas en régimen de pensión completa en un alojamiento rural a elegir entre los de Castilla y León. El lugar elegido fue Vía de la Plata en Morille (Salamanca) y ha sido una experiencia maravillosa que merece capítulo aparte.

Por lo demás ha sido un mes de trabajo, muy caluroso y sin grandes novedades. Espero que en septiembre comience a moverse el mundillo literario y nos traiga alguna que otra sorpresa. De momento esperaré la salida al mercado de los libros de Felisa Moreno Ortega y de Lola Mariné, y quizás, con un poco de suerte, el siguiente pueda ser el mío.

Saludos a los que ya habéis regresado y felices vacaciones a los que os marcháis ahora.