viernes, 24 de septiembre de 2010

APRENDIENDO EL OFICIO



El padre esperaba en las inmediaciones de la casa, apostado bajo un sauce que se levantaba junto al río.
—¿Esto es el botín? ¿Un mueble viejo? —preguntó al hijo, al que aleccionaba en el difícil y arriesgado oficio de ladrón.
—Los dueños lo tenían encerrado en un armario bajo llave, he pensado que podría tener un gran valor.
El padre examinó la mesita de noche con la pericia de un anticuario. Se trataba de un mueble de madera maciza con patas torneadas y un fino labrado en el frontal de los dos cajones. Posiblemente un recuerdo de familia de suma importancia para sus dueños pero con el que no sacarían ni cincuenta euros en el mercado de artículos robados.
—Así no vamos a ninguna parte. Te he dicho mil veces que joyas y dinero. ¿Entiendes? Eso es lo que tienes que buscar.
De una patada lanzó el mueble al río y en pocos minutos la corriente lo hizo desaparecer. En su viaje, el agua consiguió despegar del interior de la mesita de noche, bajo el tablero, el boleto de lotería primitiva con bote que había resultado premiado dos días antes. Un papel demasiado fino para un río demasiado bravo. Posiblemente nunca llegaría al mar.

Maribel Romero Soler.

26 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Si es que no hay que fiarse de las apariencias.
De todas formas el padre tiene que motivar mejor al hijo.
Una vez, y no es broma, asistí a unas carantoñas emocionadas de un abuelo gitano (ya sé que no es políticamente correcto pero ocurre que es rigurosamente cierto) a su nieto de 13 años que había robado dos relojes a dos niños a la salida del colegio.
Si no recuerdo mal las palabras exactas fueron "Tú has robado los dos relojes?????" a la vez que le revolvía el pelo de la cabeza repetidamente y le acariciaba la mejilla después. Todo eso con los ojos brillantes.

En fin.
Es lo que hay.

Besos.

Winnie0 dijo...

No sólo lo que parece oro...es oro. Besos

Alicia Uriarte dijo...

El padre, está claro que intentaba que aquello que dice "de tal palo tal astilla" se haría realidad. El hijo se dejó llevar más por la intuición que por la razón. Al final, ni oficio ni beneficio. En fin.
Un abrazo.

Maribel dijo...

Jeje, Toro, ese chavalín de 13 años estaba "mu entrenao". Seguro que en la guardería ya robaba alguna que otra piruleta. Y el abuelo tan contento, claro.

Un abrazo.

Maribel dijo...

Ya lo creo, Winnie, hay que mirar las cosas con lupa.
Besos.

Maribel dijo...

Sí, Alicia, se quedaron los dos con un palmo de narices. Es que en todos los oficios hay que currárselo mucho, y a este padre le cogió ya un poco cansado. Quería lo fácil.
Besos.

Delirios de Muñekita CaT dijo...

Tu blog está excelente, me encantaría enlazarte en mis sitios webs. Por mi parte te pediría un enlace hacia mis web y asi beneficiar ambos con mas visitas.

me respondes munekitacat@hotmail.com

besos

Catherine

Gotzon dijo...

Bueno, hubiera sido peor si después se enteran de su hazaña..., mejor así, sino el niño las iba a pasar canutas...

Maribel dijo...

Hola, Muñekita. En cuanto pueda daré una vuelta por tus blogs.
Saludos.

Maribel dijo...

Vaya, Gotzon, veo que te has dado un buen paseo por aquí. Muchas gracias por tu tiempo, sé que todos lo tenemos escaso.
En cuanto al padre y al hijo es mejor así, sin duda, jeje. Ojos que no ven corazón que no siente.
Un saludito.

MiánRos dijo...

Ja ja, qué cosas, Maribel. Un placer leerte. Es una idea fantástica la que has buscado para este micro que imagino alguna vez se ha dado en realidad; que si fulanito ha perdido el décimo premiado, ¿dónde estará? je je.
Un fuerte abrazo.

Víctor dijo...

Me gustó. Para mi gusto, un final demasiado explícito. Pero repito: "para mi gusto" y "me gustó".

Un abrazo.

Maribel dijo...

Mián, si no se ha dado este caso en la realidad se habrá dado alguno parecido. La gente es muy rara, jeje.
Un abrazo.

Maribel dijo...

Me alegro de que te gustara, Víctor.
Es interesante el ejericio de darle otro final. ¿Cuál sugieres?
Un abrazo.

Maribel dijo...

ejercicio quise decir, claro, jeje.

Mari Carmen Azcona dijo...

“ Un papel demasiado fino para un río demasiado bravo. Posiblemente nunca llegaría al mar.”

Efectivamente Maribel, confirmo el final de tu relato. He bajado a la desembocadura de la ría a ver si encontraba el boleto premiado y no aparece. Puede que el papel sea fino, o que mis aguas no sean tu río...ilusiones desvanecidas. Las de los dueños del boleto, las de los ladrones y las mías, que mañana tendré que madrugar de nuevo para ir a trabajar.

Besos y abrazos.

Maribel dijo...

Y las mías desvanecidas también, Mari Carmen. ¿Qué se le va a hacer?
Al final, como siempre, la que sale ganando es Hacienda, jeje.

Un abrazo.

José Antonio López Rastoll dijo...

Hola Maribel,

Es algo así lo que ocurre con la buena literatura. Está escondida bajo siete llaves y es necesario un ladrón listo para robarla.
Este, desde luego, no pasa de Mortadelo y Filemón.

Un abrazote.

sergio astorga dijo...

Mecachis Maribel, eso si es tener el santo de espaldas, mira que ni los dueños ni los ladrones darse cuenta de la fortuna...

Un abrazo al río.
Sergio Astorga

Armando Rodera dijo...

Fantástico micro, Maribel, algo habitual en tus relatos cortos, que siempre son especiales.

Ya que no pude pasarme por tu anterior entrada quería felicitarte desde aquí por el lanzamiento en breve de tu libro infantil. ¡Es fantástico! Me han encantado todos los enlaces que nos has puesto.

Sabes que te lo dije hace tiempo. Tacita a tacita, tu nombre cada vez se hará más grande en el panorama editorial.

Un abrazo.

Maribel dijo...

José Antonio, yo soy capaz de hacerme ladrona de guante blanco para robar esa buena literatura. Si es que se deja.

Un abrazo.

Maribel dijo...

Sergio, alguien lo sabría, al menos el que colocó el boleto. ¿Que quién era? ¡Ah! Yo no.

Un abrazo bajo llave.

Maribel dijo...

Gracias por todo, Armando. Es halagador lo que dices, y suena muy bien eso de "tacita a tacita..." pero sinceramente cada vez lo veo más complicado.

Un abrazo.

Miguel Monte Real dijo...

Lástima que no lo hubiesen vendido, aunque sea por menos de 50 euros; al comprador le hubiese dado un patatús en caso de descubrir el boleto.

Y más aún si aparece ya caducado. Buen micro, como de costumbre.

Miguel Monte Real dijo...

En referencia a tu último comentario sobre que cada día lo ves más complicado, me gustaría animarte. Acabo de comprar un par de libros, "La estrategia del agua" de Lorenzo Silva y otro -no diré el título- de alguien que acaba de empezar y es su primera novela. No quisiera chafar la promoción del libro de cualquier autor novel,-todos sabemos la ilusión, expectación, trabajo y desvelos que han costado hasta parir la primera publicación- pero el texto me ha parecido, con toda franqueza, bastante indigesto. Quizá es lo que se lleva. En todo caso, y por lo que he leído en tu blog, la calidad de tus textos no admiten comparación con esta novela recién publicada.

Así que nada, al trabajo constante, y un poquito de suerte. Ánimo.

Maribel dijo...

Ay, Miguel, qué bien nos vendría un boletito así ¿verdad? Con bote y sin caducar.
Muchas gracias por las palabras de ánimo.
Un abrazo.