sábado, 5 de junio de 2010

EL ARTE DE LLORAR A CORO. UNA NOVELA SINGULAR


El último post de Lola Mariné hablando de libros, y el micro que colgué en la entrada anterior y lo que significa, me animan a hablaros de una novela inusual, EL ARTE DE LLORAR A CORO, del danés Erling Jepsen, de la que se hizo una adaptación cinematográfica que fue la candidata por Dinamarca al Óscar de habla no inglesa en el año 2007, y que además obtuvo el Premio de la Juventud del Festival de Cine de San Sebastián en 2006.
Lo primero que sorprende de esta novela es la voz narrativa, que corresponde a un niño de once años demasiado ingenuo para mi gusto, aunque hay que aclarar que la historia está ambientada en la época de finales de los setenta y seguramente todos éramos entonces mucho más pardillos.
Allan, que así se llama el joven protagonista, nos presenta, a través de escenas cotidianas, a su familia, una familia aparentemente normal, diría más, una familia políticamente correcta, o todavía más, una familia ejemplar, que sin embargo dentro de las paredes de su casa vive un auténtico infierno. El padre se presenta como un hombre débil, pusilánime, que se deja vejar por su vecino a la más mínima nimiedad, incapaz de defenderse, un hombre beato, aficionado a recitar discursos fúnebres en todos los entierros que se producen en el pueblo, conozca al finado o no. En resumen, un buen hombre. Allan lo adora, o eso da a entender al principio, porque más tarde el lector se da cuenta de que entre el amor y el temor hay una línea apenas imperceptible. Allan no adora a su padre, le tiene miedo.
La novela comienza algo plana. Es fácil que entren ganas de dejarse el libro tras el primer capítulo, pero cuando el lector intuye, adivina o de una vez descubre un incesto dentro de ese hogar sagrado es cuando no quiere dejar la lectura. No encontraremos ningún dato escabroso, ningún detalle sórdido, ninguna escena de sexo explícito, lo bueno de esta obra es que el mensaje hay que leerlo entre líneas; son los ojos de Allan los que nos harán ver, como meros espectadores, lo que ni él ni su familia son capaces de observar dentro de su casa. O sencillamente no quieren apreciar.
Detalles del tipo “papá está muy nervioso, voy a llamar a Sanne para que duerma con él porque así se relaja”, nos dan las pistas. Es en ese momento cuando la niña de catorce años baja de su cuarto y se acuesta en el sofá con su padre, echan una manta por encima y de ese modo todo queda tapado, una sola manta es capaz de cerrar los ojos al mundo. La madre duerme plácidamente en su habitación, el niño vuelve a su cuarto para descansar y el horror permanece en el salón apoderándose de una niña de catorce años a la que nadie va a ayudar nunca.
Y lo más sorprendente de esta narración es que el niño asume como normal lo que ha visto en su casa desde que nació. No cuenta los hechos como una confesión dolorosa, los cuenta como simples vivencias. Para él su familia es perfecta, lo raro es lo que hacen los demás. En una ocasión es invitado a comer a casa de un compañero de colegio y el niño se sorprende de que los miembros de la familia de su amigo “hablen en la mesa, conversen, ¡qué poca educación!”. También se sorprende de que la madre de su compañero se siente a comer con ellos, cuando la suya nunca lo hace, siempre está pendiente de lo que pueda faltar en la mesa y con un trapo en la mano por si cae algo.
Con esa apariencia de perfección van sobrellevando su vida, pero es en el momento en que Sanne comienza a sufrir las secuelas del abuso de su padre, cuando la familia hace piña para llevarla a un psiquiatra, pues la niña está loca. La atiborran a pastillas cada vez que sufre temblores, cada vez que dice chaladuras, cosas que se inventa, porque lógicamente lo que cuenta la muchacha no puede ser verdad a los ojos del mundo, aunque todos saben que lo es.
Llegan incluso a internarla en un sanatorio mental, y es entonces cuando la novela alcanza un buen nivel de interés al descubrir que el pequeño Allan trata de rescatar a su hermana de ese centro de locos, y lo consigue viviendo una auténtica aventura.
Sanne, para castigar a su padre, llega incluso al asesinato, pero una familia ejemplar como la de ellos tiene que tapar, no solo el incesto, sino también los delitos de los que la joven trata de autoinculparse. Todo queda justificado con su locura. Es mejor ser una familia perfecta con una hija loca, que una familia de degenerados con una hija víctima.
A todo esto hay un hermano mayor que vive independizado en otra población y que al principio parece que va a ayudar a su hermana, pero la sensación final es la de “que cada palo aguante su vela”. Allan es el único que ve en Sanne a una chica que sufre, pero al mismo tiempo necesita el equilibrio que supone su padre en la familia. Así lo piensa él, así ha sido educado, así lo cree porque no ha conocido otra cosa. Su padre es el pilar de la estabilidad de todos y si para ello hay que sacrificar a Sanne tampoco es tanta la pérdida.
Sinceramente creo que el tema es para debate. La novela no es una obra magistral de la literatura pero aborda un drama familiar de manera más que original. Te lleva a pensar qué se cocerá realmente dentro de muchos hogares que consideramos normales, incluso te invita a reflexionar sobre tu propio hogar, sobre si estás transmitiendo a tus hijos los valores más adecuados o la forma de vida más justa, porque al fin y al cabo somos los responsables de llenar de contenido a esos envases vacíos que son los niños.
Ya sabéis: EL ARTE DE LLORAR A CORO de Erling Jepsen.
Editorial LENGUA DE TRAPO
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25 comentarios:

Winnie0 dijo...

Tomo muy buena nota porque has conseguido intrigarme. Ya el primero de julio recuperaré mi tiempo para leer. Besos Maribel

TORO SALVAJE dijo...

Tomo nota de la novela.
Hace tiempo trabajé algunos años en temas de protección de menores.
La mayoría de abusos sexuales que padecen son causados por familiares.
Eso es así de crudo y real.
Desde abuelos, a tíos o padres.
Y casi siempre causados por hombres.
Y la mayoría de las veces se tapan. Por vergüenza o para que no le pase nada al autor de los mismos.
Da miedo.

Besos.

moderato_Dos_josef dijo...

Parece una excelente y dura novela. Conozco muy bien la editorial lengua de Trapo, puesto que asistí a un curso de narrativa en el que una de sus editoras habló para nosotros, más bien nos dio una buena clase.
Saludos!

Mari Carmen Azcona dijo...

Interesante reseña Maribel.
Por desgracia vemos cada día en las noticias, que detrás de muchas puertas de estable y normal apariencia se esconde la puerta al infierno en vida.

Gracias por la reseña, besos y abrazos.

Alicia Uriarte dijo...

Maribel, no te imaginas lo duro que es adivinar, presentir, sentir, intuir... que pasa algo en una familia y que no puedes hacer absolutamente nada. Nadie habla. No sería la primera vez que encima nos cae la denuncia a nosotros por meter las narices.

Recuerdo hace bastantes años a una alumna que vivía en un mundo interior. Suspendía y cuando no venía a clase su madre lo justificaba todo. Una borrachera del padre que llevó a una paliza a la criatura, por no acceder, con unos moretones que pudimos ver cuando ya estaban amarillentos abocó a separar a la hija del hogar. La madre aún decía que como iba abandonar al marido, que antes de darse a la bebida había sido un hombre bueno. También hemos tenido el curso pasado el caso de una alumna que acusó a su padre de abusos y maltratos. Al final era falso. Se trató de venganza por quererla atar en corto pues andaba en ambientes turbios.

Maribel, la realidad a veces es más dura y cruda que la ficción.
Buena crónica. Gracias.

Un abrazo

Maribel dijo...

Ay, Winnie, no siempre tenemos tiempo para leer, pero ya te resarcirás este veranito en vacaciones, seguro.
Un abrazo.

Maribel dijo...

Y lo más dramático, Toro, es cuando estas situciones se "normalizan" en el seno de la familia. No hay nada peor que la costumbre y ya sabemos que somos animales de costumbres.
Un abrazo.

Maribel dijo...

Hola, josef. En mi opinión no es una excelente novela, literariamente hablando, pero sí es un excelente tema y un original enfoque.
La editorial Lengua de Trapo suele hacer apuestas literarias algo atípicas, sabes que eligiéndolos te sorprenderás.
Un abrazo.

Maribel dijo...

Mari Carmen, todavía asusta más pensar que cualquiera de esas puertas son las que te tropiezas cuando andas por tu barrio, la tele nos separa algo de la realidad pero la realidad a veces la tenemos al lado y no la vemos.
Un abrazo.

Maribel dijo...

Alicia, planteas algo interesante y es el tema de la denuncia falsa. Cuando leía esta novela y observaba la indefensión de la muchacha, sentía una rabia inmensa al comprobar que nadie la creía. En este caso su padre no era un borracho, ni pendenciero ni mujeriego, era un vecino formal, ¿cómo iba nadie a creer las neuras de la chica?
Esto me llevó a pensar que muchas veces ocurrirán casos parecidos en los dos sentidos, por una parte abusos que nunca se destaparán porque la propia familia no los cree y menos los demás; y otros que jamás han existido y los menores utilizan como arma para conseguir ciertos propósitos. Estos segundos casos son muy perjudiciales y efectivamente la tarea de la sociedad, desde los educadores hasta los jueces, se ve muy dificultada, pero ante la mínima sospecha creo que hay que intentar descubrir la verdad. Es preferible meter la pata a dejar a un menor en la más absoluta indefensión.
Un abrazo.

Sergio G.Ros dijo...

Una reseña muy original, original digo porque no todo el mundo apuesta por reflexionar sobre un libro en los tiempos que corren... parece como si que un libro te hiciera reflexionar o pensar estuviera mal visto... pues hoy todo debe ser acción, historia... por eso me quedo con tu análisis, querida amiga.
Besos.

Maribel dijo...

Huy, Sergio, pues estoy yo muy pasada de moda porque a mí me sigue gustando que un libro me aporte algo, me invite a pensar, y que no solo sea un entretenimiento para pasar el rato. Está muy bien la acción pero también es muy necesaria la reflexión.
Un abrazo, amigo.

Lola Mariné dijo...

Tomo nota, Maribel, parece una novela interesante, aunque bastante dura.
Los niños aceptan como natural lo que viven porque es lo unico que conocen, cuando crecen es cuando se dan cuenta de las cosas.
Besos.

José Antonio López Rastoll dijo...

Hola Maribel,

Fantástica reseña que pone de relieve los trapos sucios de las familias perfectas.
Me recuerda "El beso", novela de Kathryn Harrison. En ella, la escritora narra en primera persona los abusos a los que fue sometida por su propio padre, con el consentimiento de su novio y de su familia.
Un abrazo.

Maribel dijo...

Lola, es duro el tema. La novela, sin embargo, al estar impregnada de la ingenuidad infantil de su narrador resulta bastante suave, aunque el mensaje que percibe el lector sea terrible.
Un abrazo.

Maribel dijo...

José Antonio, creo que ésa es una de las principales conclusiones que sacas: cuanto más perfecta sea la familia peor.
Fíjate que la novela que refieres, que yo no he leído, sí debe ser más dura, al estar narrada por la propia víctima de los abusos. En este caso el niño sencillamente habla de las cosas que pasan en su casa, y entre esas cosas está, sin ser él demasiado consciente (o quizá sí), la tragedia.
Un abrazo.

Armando Rodera dijo...

Por lo que cuentas debe ser una novela muy interesante, Maribel. Aunque no lo sea literariamente, la historia es dura y profundiza en los entresijos de una familia, lo que se oculta a los demás y nunca conocemos.

Es cierto que para uno es normal sólo lo que conoce y le parecen extrañas cosas perfectamente naturales. Yo también he oído casos espeluznantes en el instituto donde trabajé, pero ya sabemos que en todos los sitios cuecen habas.

A mí también me gustan las novelas que te hacen reflexionar. Gracias por traernos esta reseña hasta tu blog. Un abrazo.

Maribel dijo...

Bueno, Armando, lo de literariamente también sería discutible, ya sabes que los que escribimos leemos como escritores, no como meros lectores. Supongo que en realidad la literatura está al servicio de lo que cuenta. Cuando alguien lee una obra que le impacta dice: "me encantó", y seguramente no se fije en ningún aspecto literario, sólo en que le gustó su mensaje.
A mi modo de ver a esta obra le falta tensión narrativa, es muy lineal, aporta algunos datos superfluos y guarda otros que serían superinteresantes. Quizás es un tipo de narración buscada por el autor para conseguir ese tono de ingenuidad que impregna toda la obra, pero para mi gusto le falta algo.
El tema es muy interesante, por supuesto, y que te invita a reflexionar no lo dudes. Yo también agradezco que un libro me deje pensando.
Un abrazo.

MiánRos dijo...

Fantástica reseña, Maribel.

Toda novela que me hace reflexionar, dese luego, ya tiene mi aprobación para recomendarla, como has hecho tú.
La tendré en cuenta, aunque la lista de próximas es incalculable ya.

Un abrazo, amiga.
Mián Ros

Maribel dijo...

Ya me lo imagino, MiánRos, hay tanto por leer...
Lo bueno de hablar de libros es que, al menos, mientras les va llegando su turno, ya sabemos algo de ellos, de lo que cuentan, lo que transmiten. Es una forma de adquirir cultura literaria. Si alguna vez oyes a alguien hablar de "El arte de llorar a coro" (por ejemplo, también podría ser cualquier otra novela), ya dispones de criterio para opinar.
Yo también lo hago con los libros que leen los demás. Es una buena estrategia.
Un abrazo.

Gotzon dijo...

Hola Maribel, acabo de leer que has sido premiada con dos accesit en el concurso envejecer vale. (yo también presenté un relato)
No se si has leido el fallo:

fallo del concurso Envejecer vale

Enhorabuena, yo me quedo con aquello de al menos haberlo intentado, pero con la calidad de tu escritura habré hecho el ridículo, jajaja, saludos.

Maribel dijo...

Gracias, Gotzon, lo sabía porque recibí una llamada telefónica comunicándomelo, pero el fallo escrito no lo había visto. Por cierto, que el fallo tiene fallo, jeje. Yo soy la ganadora del primer accésit, el segundo no es mío, además, si recuerdas las bases solo se podía presentar un relato. Supongo que se darán cuenta y lo arreglarán, sobre todo cuando se dé cuenta el autor del relato premiado con el segundo accésit y lo reclame.
No siempre es cuestión de calidad, a veces es la chispa, la sorpresa, la habilidad para tocar la fibra sensible... Ya lo colgaré cuando tenga un ratito.
¡Y tú no puedes quejarte, que estás en racha!
Saludos.

Marien dijo...

Tomo nota de tu recomendación.Aunque es un tema duro me has dejado con el gusanillo. A la lista¡¡¡¡¡¡¡
Besos

Gotzon dijo...

jajaja, Maribel, bueno, no me quejo, mi relato creo que no se ajustaba muy bien al tema propuesto, pero ya lo tenía escrito y quise probar suerte, te dejo un enlace por si te apetece leerlo (puede que ya lo hayas hecho)Atardecer

Saludos y otra vez FELICIDADES!

Mara dijo...

Felicidades. ¡Supermerecido!