jueves, 20 de mayo de 2010

UN CUENTO PARA EL JUEVES



Estoy bien, mamá... No, todavía no trabajo de médico pero tengo un buen empleo... Es cuestión de tiempo, debo homologar mi título extranjero para poder ejercer... Tranquila, todo llegará... ¿Recibiste el dinero? Estupendo... Lo sé, mamá, sé que das gracias al cielo por mi gran suerte. Yo también las doy... Te llamaré el próximo jueves. Un beso.

Sergei cuelga el teléfono y se mira el reloj con desesperación. Ningún cliente esa tarde, es Nochebuena y lo que prima es la familia. Sabe que tiene que pagarle al casero. Cada mes la misma amenaza “o me pagas o vas a la puta calle”. Y habla en serio. Con dos polvos lo tendría resuelto pero ningún cliente cruza la puerta del local. Se acerca a la barra y se sirve un whisky. En Georgia no bebía, la primera vez que probó el alcohol fue en España. Todo lo probó en España por primera vez. Mientras paladea el licor recuerda a Igor y a Dimitri, sus pequeños hermanos, primero enfermos, después muertos. Por eso se hizo médico. Si pudiera resucitarlos...
Abstraído en sus pensamientos no repara en don Anselmo. Acaba de entrar. Es su principal cliente, dirige un banco, está casado y tiene dos hijos. Con él tuvo su primer encuentro, arropado por la oscuridad y el miedo. Me gusta tu culo de melocotón, le dijo entonces. Redondo, duro y aterciopelado. Desde aquella primera vez son muchas las ocasiones en las que lo tiene pegado a sus espaldas, resoplando como una cafetera. Con un poco de suerte podrá pagar el alquiler, no sería la primera vez que don Anselmo exige sus servicios dos y tres veces en la misma tarde. Sin embargo se equivoca. El banquero tiene prisa. Esa noche cena con sus suegros. Pavo relleno con pasas. Como de costumbre. Algo rápido, le pide. Sergei entiende el gesto y lo acompaña al reservado. Se arrodilla ante él como si lo hiciera ante un altar, y mientras don Anselmo se pierde en los brazos del placer, el joven médico georgiano piensa en el abrigo que se acaba de comprar su madre con su último envío de dinero. Y consigue dominar las náuseas.

Maribel Romero Soler.

35 comentarios:

Winnie0 dijo...

Puff Maribel es terrible pero genial de impactante. Lástima de final para un profesional....llegar de paises lejamos es complicado. Un beso

No Comments dijo...

Impactante, humillante, terrorífico, cruel, triste historia realista para algunos... y paro ya.

Un saludo indio

Gotzon dijo...

ya me has dejado mal cuerpo para todo el día...

Maribel dijo...

Winnie, a este paso va a ser complicado también para los que siempre hemos estado en este país.

Amigo indio, triste historia realista, tú lo has dicho. Detrás de cada persona se esconde una tragedia, y a veces una gran tragedia.

Gotzon, no me extraña, dentro de tu pecho late un corazoncito.

Gracias a los tres por venir.

Natalia dijo...

Brutal, como siempre.

Resulta espeluznante pensar que para muchas personas ese está siendo su presente, o que pueda ser su futuro inmediato. El hecho de pensar la realidad que puede acontecerle a algunas personas, mientras otras están como si nada, es, simplemente, horripilante.

Y a la vez tan cierto.

Enhorabuena. Con tus palabras consigues miles de cosas.

Un saludo:

Natalia

Susana dijo...

Qué historia tan cruda, Maribel... hasta queda mal decir que "me ha gustado mucho"... :-(

Da gusto leer textos tuyos. De cualquier temática.

Un beso

Teresa Cameselle. dijo...

Uf, qué desagradable.
Pero bien contado, eso sí.

Maribel dijo...

Hola, Natalia. Pues es verdad, lo explicas muy bien. Gracias por tu comentario.

Susana, estoy contigo, queda mejor decir "no me ha gustado nada", jeje. Gracias, amiga.

Teresa, muy desagradable, sin duda, sobre todo para el que lo vive, mucho más que para el que lo lee. Gracias.

Abrazos a las tres.

sergio astorga dijo...

Maribel, me ha llamado mucho la atención el titulo "Un cuento para el Jueves" tal vez pienses en una serie de cuentos para la semana, o para los meses o para fechas especificas.

También me llama la atención y me gusto la manera de contar. Los planos temporales están bien marcados, claros, directos. No vendes, mantienes la tensión hasta el final y produces, cuando menos en mi lectura, una ambigüedad a resolver. Cuan fácil es sucumbir en la pobreza a la degradación de nuestros sueños. Cuan fácil toleramos la vejación cuando podemos maquillar la imagen que los otros tenían de nosotros (llámese familia, amigos). Cuan fácil es no tener ayuda y auto flagelarse. Cuan fácil es verse atrapado y no encontrar la salida

Tu cuento provoca, inquieta, mortifica y confronta, quiero decir, al final de cuentas que es un excelente cuento para el jueves y que su huella persiste en los días por venir.

Abrazo crudo, pero real.
Sergio Astorga

TORO SALVAJE dijo...

Que bien escrito está y como duele.
Cuanta miseria.

Besos.

José Antonio López Rastoll dijo...

Pues me ha encantado. Real como la vida misma. Tienes una habilidad especial para crear personajes de carne y hueso.
Y me recuerdas a un amigo que tuve que se hizo chapero. Pero este fue por vicio.
Un abrazo.

MiánRos dijo...

Este cuento no tendría que ser para ningún jueves, ni para ningún día de la semana. Y sí realmente tendría que ser un cuento. Un cuento que jamás cobrara vida.

Me gusta el estilo de narración de tus relatos, Maribel. Encantadísimo de leerte. El tema escogido es tristemente fiel a cuanto nos rodea; qué horror.
Besos,
Mián Ros

Paloma Hidalgo dijo...

Muy bueno, me ha gustado mucho, duro, certero,magnífico.
Muchas gracias por tu comentario.Un beso

Maribel dijo...

Apreciado Sergio, no es mala idea, pero en este caso el cuento es el que cuenta el hijo a la madre cada jueves en su llamada telefónica.
Tu análisis, como siempre, impecable, y no solo el literario, también y sobre todo el humano. Cierras el círculo con tus sabias palabras, ya poco puedo añadir. Simplemente gracias.
Un abrazo para el jueves.

Maribel dijo...

Sí, Toro, demasiada miseria y el dolor más vivo que nunca.
Un abrazo.

Maribel dijo...

Gracias, José Antonio.
Oye, el tema de tu amigo también da para un relato ¿te animas?
Un abrazo.

Maribel dijo...

Hola, MiánRos. Pues tienes toda la razón y lo más lamentable es que nos va a costar un poco cambiar el mundo.
Pero lo intentaremos.
Un abrazo.

Maribel dijo...

¡Hola, Paloma! Bienvenida y gracias por tu comentario.
Un abrazo.

Mara dijo...

Hace poco tiempo que descubrí tu blog y me gusta mucho. Gracias por este cuento tan real, me ha encantado.

Maribel dijo...

Gracias a ti, Mara, y bienvenida a este espacio.
Un saludo.

B. Miosi dijo...

Bien expuesto y bien escrito, Maribel. La primera parte, se entiende de inmediato como una conversación telefónica, aunque ya se vislumbra algo, algo...

Y claro, en las líneas del siguiente párrafo todo queda absolutamente claro. Contado desde la perspectiva de Sergei, podemos enterarnos de lo que piensa, de lo que espera, de la tristeza que siente por sus hermanos muertos.
Finalmente la crudeza de la escena del reservado...
Me queda una duda. Pensé que los que se dedicaban a estos menesteres ganaban bien, sobre todo teniendo buenos clientes, pero Sergei definitivamente concerva la mentalidad de pobre.
Me ha entristecido tu relato, Maribel. Es algo que no se lo desearía al hijo de nadie.

Besos,
Blanca

rapanuy dijo...

Quizás, debería haberse decantado hacia la urología cuando estudió la carrera de medicina… así podría cobrar dos veces por el mismo trabajo. ¿Humor macabro? Sí, lo sé. ¡Pero, las cosas hay que sacarlas y no dejarlas dentro!... ¡ay! Otra vez.

Bromas aparte, triste realidad y buen cuento.
Bueno, no lo que cuenta el cuento, si no, como se cuenta la historia que cuenta el cuento. ¿Esta claro, no?

Saludos.

Maribel dijo...

Hola, Blanca. Eres una gran lectora porque siempre ves más allá de lo escrito.
La prostitución tiene esos desequilibrios. La hay de superlujo y la hay de superpena. No obstante a Sergei, por lo visto, no le iba mal, puesto que con dos polvos tendría resuelto el problema del alquiler (que no es poco). Lo que sí suele ser común entre los inmigrantes, se dediquen a lo que se dediquen, es que mandan a sus familias (las que permanecen en sus repectivos países) hasta el último céntimo de lo que ganan, y apenas se quedan lo necesario para subsistir. Si te das cuenta hay un par de referencias a ello en el relato, tanto en la conversación telefónica como al final.
Gracias por tus apreciaciones.
Un abrazo.

Maribel dijo...

¡Qué ocurrente, rapanuy! Oye, a lo mejor era urólogo, habrá que preguntarle...
Sí, es una triste realidad, y me ha quedado claro lo que cuenta el cuento y cómo lo cuento, jeje.
Gracias por venir, amigo.

Alicia Uriarte dijo...

Maribel, estas historias y aunque nos echemos las manos a la cabeza otras aún mucho más duras, son las que te hacen pensar que cuando a algún acontecimiento, pensamiento, situación … le añaden la palabra “mundial” eso que se comenta es erróneo desde la misma base. No hay manera de que haya paz, justicia, solidaridad,… mundiales mientras tengamos constancia de que existen estos grandes dramas personales. Sólo me queda pensar que ese médico venderá el cuerpo pero quisiera pensar que su alma permanecerá intacta por no tener precio.

Compañera me ha encantado, tanto como me ha impactado, el desarrollo del relato. Me ha recordado, salvando las distancias, a un licenciado en Bellas Artes cubano que ha habitado desde hace quince día por nuestro instituto. Ha estado trabajando en una subcontrata de una contrata que ganó la subasta del Gobierno Vasco para la retirada de todas las barreras arquitectónicas que nos quedaban en el instituto. Su labor ha sido la de pintor. Ya ves, a cambio de más libertad cambio en la esencia de la palabra pintura. Había hablado varias veces con él pero sólo de trabajo. El viernes acababan y me buscó para despedirse. Me contó su historia. Me dijo que entendía mi trabajo pues la docencia había sido parte de su trabajo en Cuba. Que estaba homologando los títulos y que nunca dejara de transmitir a mi alumnado que le había tocado la varita de la fortuna por vivir dónde viven. Siempre lo he intentado hacer.

Maribel, podía haber hecho un relato pero me apetecía que mi artista acompañase a tu médico.

Un abrazo y feliz fin de semana a todos.

B. Miosi dijo...

Exactamente, Maribel, percibí lo que dices, tienes razón, por un fugaz instante pensé: "Todo por mandar hasta el último centavo" y es que es una tendencia universal según veo. Como emigrante te digo que es el primer arrebato que siente uno, una especie de sentimiento de culpa por haber abandonado la tierra, la patria, y haber dejado a los seres queridos atrás.
Con el tiempo uno va madurando y llega a comprender que el concepto "patria" es un estigma tribal que aún no hemos podido borrar, pero hacemos el intento (algunos), la Tierra va ocupando el lugar de "región", y en un futuro supongo que será la Vía Láctea.
Mira en lo que ha devenido tu cuento.

Besos,
Blanca

Rafa dijo...

Muy buen relato, aunque bastante crudo, lo que no quiere decir que no haya pasado.
Vete tu a saber, lo de mal que lo estrán pasando esas personas a las que le prometen mucho, con la única intención de amularlos y explotarlos.
Un abrazo

Maribel dijo...

Pues es cierto, Alicia, el apelativo "mundial" no deja de ser una etiqueta poco representativa de las realidades humanas y "mundiales".
Yo también confío en que el médico no venderá su alma, como seguramente tampoco la venderá el pintor cubano que refieres. Creo que a pesar de las necesidades, ellos saben a qué le pueden poner precio y qué no tiene precio.
Un abrazo.

Maribel dijo...

Blanca, ya no sé si es el amor a la patria, el sentimiento de culpa por abandonarla o qué otra razón pero sí hay un sentido enorme de responsabilidad familiar. El emigrante sale de su país para mejorar y en esa mejora entran, sin ningún género de dudas, los familiares que se quedan. A veces, incluso, llevando una vida en los países de acogida absolutamente humilde, pero a los suyos que no les falte nada. Es así.
Un abrazo.

Maribel dijo...

Hola, Rafa. Seguro que habrá casos reales muy parecidos a éste, incluso peores. Siempre habrá un sinvergüenza deseoso de aprovecharse de la desgracia ajena.
Un abrazo.

sqa dijo...

Hola. Me gustó mucho y realmente no deja indiferente. Me parece una historia grande y con su lado de ternura. Un abrazo maribel.

Mari Carmen Azcona dijo...

Magnífico, impactante, duro, triste... me ha erizado el vello. Podría buscar muchos más adjetivos a este cuento que espero que quede en nuestras conciencias un jueves, un viernes...todos los días.
La dura realidad enfrentada a los sueños.

Besos y abrazos.

Maribel dijo...

Hola, Carlos. Gracias por venir y por tu comentario.

Mari Carmen, la dura realidad enfrentada a lo sueños. Con eso me quedo.

Abrazos a ambos.

Marien dijo...

Qué fuerte es la historia, aunque tambien es cierto que real y terrible. Por un alquiler, por un abrigo, por un plato de comida..A veces hay que pensar que tenemos suerte cuando nos llegan cosas así. La realidad da nauseas.
Besos

Maribel dijo...

Pues sí, Marien, la cruda realidad que vivimos es repugnante.
Un abrazo.