sábado, 13 de febrero de 2010

UNA CARTA DE AMOR (¿O ERA DE HUMOR?)

Tú sabes bien, corazón, que por ti daría todo, mi más preciado tesoro, el reloj Rolex de oro y la pluma de Dupont. No me importaría dar hasta el chaleco de lana, aquel que tejió tu hermana y que pica mogollón. Ni la bufanda de seda, ni la corbata granate y, aunque suene un disparate, daría la vida entera. Porque tú eres mi princesa, la razón de mi existencia, y tu nombre no es Letizia pero sí Rodolfa-Hortensia.
He comprado para ti una casa en la montaña, con un abeto en la puerta y en el salón una araña. No cariño, no te asustes, no es un bicho detestable sino una lámpara vieja que se sujeta de un cable. También tengo para darte mi colección de billetes, los hice de chocolate y saben de rechupete. Y mi caja de hojalata, donde guardo mis secretos, un botón de una chaqueta, un sello y un esqueleto. El esqueleto es de goma, no te debes preocupar, jamás he matado a nadie, te lo puedo asegurar.
Rodolfita de mi vida, mi Rodolfita-Hortensita, recuerdo cuando te vi en nuestra primera cita. Llevabas un gran escote, los zapatos de tacón, minifalda escandalosa. ¡Ay qué tímida por Dios! Te sentaste junto a mí. Perdón, te sentaste encima (una niña modosita, ya lo dijo mi vecina). Y yo quedé subyugado ante tanto desparpajo, ante esas manos expertas que se movían por bajo. “Nunca he estado con un hombre”, me dijiste, lo recuerdo, “he estado con tres y cuatro y con el cura del pueblo. Pero el cura no es un hombre, es un siervo del Señor, con él no existe el pecado si rezas una oración”. Yo te creí, mi princesa, y te adoré desde entonces, te regalé una maceta y un crucifijo de bronce. Y sellamos nuestra unión con un abrazo y un beso, lo demás ya no lo cuento, a nadie le importa eso.
Y ahora, niña adorada, tras el paso de los años, sigues siendo mi princesa, la dueña de mi rebaño. Me diste catorce hijos, cuatro rubios, diez morenos. Uno se parece al cura, algún otro al butanero. Los mellizos son iguales que Jesús el panadero. Y la niña chiquitita, nuestra querida Raquel, es clavada, clavadita a mi hermano Rafael. Eso queda en la familia y a mí me pone orgulloso y si alguien me critica es porque es un envidioso.
Mi querida princesita lo eres todo para mí, las estrellas de mi cielo, champú anti-caspa en mi pelo, un remanso de ternura, la correa en mi cintura, pura pasión, puro fuego, mi americana de cuero, un sol enorme, amarillo, el jamón del bocadillo, el gran amor sin medida y la suerte de mi vida.
Y por eso en este día, que es nuestro aniversario, yo te regalo un rosario y te escribo poesía. Y que todo el mundo sepa que mi amor es verdadero. Por ti lo daría todo, porque puedo y porque quiero.
...
Maribel Romero Soler.

16 comentarios:

Maribel dijo...

Con permiso de San Valentín, me apetecía ponerle un poco de guasa al Día de los Enamorados.

Winnie0 dijo...

Pues yo agradezco la guasa que pones al día del corte ingles...jaja Un beso Maribel

Felisa Moreno dijo...

Jajajaj, qué buena esta carta, tiene todos los complementos necesarios para ser una horterada y precisamente por eso, es perfecta. No es fácil escribir así, hay que manejar muy bien la ironía.

Un beso.

Carolina Pérez dijo...

¡Qué bueno, me ha encantado!

Maribel dijo...

¿Día del Corte Inglés? Jajajaja, muy bien dicho, Winnie. Besos.

Maribel dijo...

La cuestión, Felisa, es que escribir buenos textos de humor es muy difícil, yo le tengo mucho respeto al humor. Esta carta no llega a tanto, es una mera chorrada, te dejas llevar por tus instintos más horteras, como bien dices, y sale sola, jajaja.
Un abrazo.

Maribel dijo...

Gracias, Carolina. Encantada de tu visita. Saludos.

Alicia dijo...

Maribel,sabes que me encantan tanto "los días de" que me apunto también al del Corte Inglés como dice Winnie.
Yo he escrito una carta para el día de San Valentin. Te la encontrarás por el camino. La mía ha sido de amor.
Me ha encantado tu carta de humor. Chica vales lo mismo para un roto que para un descosido ja,ja,ja.

Besos y que tengas feliz día.

Maribel dijo...

Alicia, yo respeto los "días de" y me apunto a los que puedo, pero en este caso me lo he tomado un poco en broma. En primer lugar por cambiar de registro (los últimos textos que he colgado son muy trágicos), y en segundo lugar porque me cuesta mucho escribir una carta de amor, lo que se dice amor (aunque he escrito algunas, no voy a negarlo).
Que tengas tú también un feliz día. Voy a encontrarme en el camino con esa carta tuya.
Besos.

Lola Mariné dijo...

¡Jejeje! Muy bueno, Maribel.
Esto es amor y lo demás son tonterías.
Feliz domingo.

Maribel dijo...

Además de verdad, Lola, locura de amor, diría yo. Feliz domingo.

Jose Ignacio dijo...

Hola Maribel. Me parece una carta muy divertida. Me recordaba esas letrillas de cancioneros de primeros del siglo XX que contaban chascarrillos e historietas de corralas. No es fácil. Te felicito.
Por cierto, El Corte Inglés no es precisamente santo de mi devoción, pero cualquier pretexto es bueno para hablar de amor, de cualquier amor, incluso del que tenemos a nuestro lado.
Un beso.

Maribel dijo...

Hola, José Ignacio. Como le decía a Felisa, no es tan difícil dejarse llevar por el humor más básico, el que todo el mundo entiende. Es mucho más complicado para mí escribir una verdadera carta de amor sin caer en tópicos ni cursilerías, pero para hacerlo bien ya estáis otros. He visto que has resultado ganador del certamen de Onda Marina. FELICIDADES. Tú sí que sabes escribirle al amor.
Un abrazo.

¡Ah! Por cierto, yo tampoco soy de Corte Inglés. Se pueden contar con los dedos de una mano las veces que he ido y me sobran dedos.

Miguel Monte Real dijo...

"clavadita a mi hermano Rafael", jajaja. El amor es ciego, sordo, y lo que haga falta. Buen post satírico. Un abrazo.

Maribel dijo...

Así es, Miguel, ciego, sordo y tonto, jajaja.
Un abrazo.

siempreconhistorias dijo...

Una guasa tiernita y buena, que Hortensita se lo merece.
Me reí, Marible, todo un logro.
Un beso fuerte.