domingo, 7 de febrero de 2010

EL MONSTRUO


La habitación era oscura y fría, y el silencio aciago quedó roto por el sonido metálico del instrumental al chocar contra el mármol. Un muchacho, de no más de 12 años, yacía desnudo sobre una camilla, atado de pies y manos, con los ojos abiertos llenos de horror. El monstruo se acercaba. “Te llevará el monstruo si no duermes”, le decía su madre cuando era pequeño. Aquella noche él quería dormir pero los lamentos humanos se lo impedían, los golpes, las detonaciones... El monstruo encendió una lámpara y las pupilas del niño se contrajeron. Una mano huesuda blandía un bisturí y la hoja afilada se hundió con precisión en el pecho del pequeño. La vida comenzó a emerger del orificio como el vapor de un géiser, tiñendo de púrpura la cara del monstruo. Gruñó. Los gritos, sin embargo, no eran del muchacho. Procedían de otros niños que observaban la escena y aguardaban su turno. El monstruo se llamaba Mengele. Corría el año 1943.
...
Maribel Romero Soler.

14 comentarios:

Winnie0 dijo...

Ay Maribel que recorrido frío he sentido en mi cuerpo al leer tan pocas líneas.....¡Espléndido el terror que al final representan mis ojos!. Besos

Nuria dijo...

Hola Maribel:
Impresionante relato lleno de terror. He podido sentir el miedo de estos niños al leer el texto.

Saludos
Nuria.

Estonetes dijo...

Acabo de descubrir este blog y me parece fantástico. Volveré.

Maribel dijo...

Winnie, te mereces un premio por inaugurar siempre los comentarios, jajaja. Estás al acecho. Quería probar un poco con el terror, si te he provocado ese recorrido frío por tu cuerpo me doy por satisfecha (qué mala soy). Besos.

Maribel dijo...

Hola Nuria. Gracias por tu visita y tus comentarios. Éste es el típico caso de que la realidad supera la ficción, no es más que un retrato de la Historia. Saludos.

Maribel dijo...

Hola Estonetes. Y yo estaré encantada de que vuelvas. Un saludo.

Miguel Monte Real dijo...

Nada hay mejor para un relato de terror que tenga visos de credibilidad. Entonces no es un cuento, sino la brutal realidad. Un saludo, y si me lo permites, seguiré pasando.

Maribel dijo...

Hola, Miguel. Bienvenido.
En la realidad está el verdadero terror al que hay que temer, no en las historias que inventamos para la literatura o el cine.
Me encantará que vuelvas. Saludos.

siempreconhistorias dijo...

Qué duro Maribel. Qué terrible presencia obligada a la observación. Qué horror.
Puffffffffff.
Muy bueno, desde luego.
Beso.

Lola Mariné dijo...

¡Uf! Me has dejado impresionada.
Realmente, un auténtico monstruo, Menguele, y visto desde los ojos de los niños resulta escalofriante.

Maribel dijo...

Demasiado duro, Izaskun, no quiero ni imaginármelo (y fue verdad).
Besos.

Maribel dijo...

Ya lo creo, Lola. Si echamos mano a la Historia podríamos escribir muchos relatos de terror.
Un abrazo.

Alicia dijo...

Maribel, terrible recordar los experimentos del llamado "angel exterminador". Mengele inyectaba en las venas toda clase de substancias, como fenoles, cloroformo, nafta, insecticidas... Algunas veces, directamente en el corazón. El mataba a los "objetos" de sus experimentos para hacerles autopsias. Hacía VIVISECCIONES, para estudiar los límites de resistencia a los traumas y el dolor en los seres humanos. De más está decir que lo hacía con la persona consciente y sin anestesia...

Me supera la existencia de semejantes atrocidades. A mi, en mi paso por la facultad de ciencias químicas, ya me costó tener que tabajar en el laboratorio con los pollitos para extraerles el higado y contar nucleos de celulas o con los ratones de laboratorio en la asignatura de enzimología así que esto me parece de seres descerebrados.



Maribel ¿cuántas veces más tendremos que extremecernos ante la realidad que supera a la ficción?

Besos

Maribel dijo...

Alicia, es todo tan atroz que cuesta creer que fue verdad. Leí hace mucho tiempo un libro titulado "Los médicos asesinos" que me marcó mucho. Ojalá no tuviéramos que extremecernos nunca más ante una realidad que supera la ficción, pero lamentablemente siguen produciéndose lapidaciones, mutilaciones, ablaciones y todo tipo de violaciones de derechos humanos. Qué impotencia, ¿verdad?
Un abrazo.