lunes, 27 de diciembre de 2010

SON MIS AMIGOS



Al finalizar el año siempre dedico una entrada a los libros leídos durante los 365 días consumidos. En esta ocasión la voy a dedicar a mis amigos, o mejor dicho a los libros escritos por mis amigos, y que a lo largo de este 2010 he tenido la suerte de leer y disfrutar. Son diez libros. Son diez amigos. Y me siento orgullosa de ellos, de sus obras y de sus éxitos. Miradlos bien. ¿A que son bonitos? Libros de poemas, de cuentos, de reflexiones, novelas... Libros que han escrito personas como yo, que aman las letras y que viven intensamente la pasión de la literatura.
Creo que se ven bien, pero me voy a permitir el lujo de relacionarlos uno a uno, porque sus títulos merecen quedar escritos con mayúsculas, y por supuesto también los nombres de sus autores:

EL CARCELERO DE ISBILIYA.......................ARLETTE GENEVE
EL AUTOBÚS 538 (MADE IN BUJURÓN)......SANTIAGO SOLANO GRANDE
NUNCA FUIMOS A KATMANDÚ....................LOLA MARINÉ
ETERNAMENTE HELENA.........................MANUELA MACIÁ
EL MIRADOR....................................JOSÉ ANTONIO LÓPEZ RASTOLL
CORALES........................................EMILIO PORTA
BESOS DE ROSA Y AZUL.......................TERESA RUBIRA
TRECE CUENTOS INQUIETANTES.................FELISA MORENO ORTEGA
LEÑA Y PAPEL Y OTROS CUENTOS...............ALEJANDRO PÉREZ GARCÍA
TEMPORAL.........................................SERGIO ASTORGA

Estos son los libros de mis amigos leídos durante el 2010. Otros llegaron antes. Y otros vendrán después. Que no se me enfaden los que faltan, les llegará su turno. Lo prometo.

Hasta el próximo año.

¡Feliz 2011!

viernes, 17 de diciembre de 2010

5 IMÁGENES VALEN MÁS QUE 5.000 PALABRAS


Comienza la presentación de CHARLI Y LOS CINCO PELIGROS con la biblioteca llena de gente.


Parte del público infantil. Los niños estuvieron participativos, ocurrentes, preguntones, simpáticos... Qué bien me lo hicieron pasar.


Firmé muchos libros. Al principio uno a uno.


Después vino la avalancha.


Y tuve la oportunidad de conocer en persona a Natalia, de La libreta de notas, una amiga seguidora de este blog. Fue un placer, Natalia.

¿Qué más se puede pedir?

¡¡¡MUCHÍSIMAS GRACIAS A TODOS!!!

miércoles, 15 de diciembre de 2010

GRACIAS A LA NIEVE. GRACIAS A ALICIA

¡Vaya homenaje que me acaban de hacer en vísperas de la presentación de CHARLI Y LOS CINCO PELIGROS! Todavía estoy en una nube.
Si hay alguien que se las pinta sola para organizar sorpresas, ésa es Alicia Uriarte, gran amiga y compañera del foro literario La Nieve, y os aseguro que me acabo de llevar una y bien grande.
Os invito a visitar La Nieve porque mis palabras se pueden quedar muy cortas si os hablo de las bondades de este foro literario y de sus gentes. En estos momentos podéis ver este bonito homenaje, pero en cualquier otra ocasión disfrutaréis de interesantes contenidos y podréis participar con vuestras opiniones.
Con permiso de Alicia y de José Antonio, me traigo un par de fotos, porque si algo me ha emocionado especialmente es ver a esos peques acompañados de sus mayores leyendo a Charli.


GRACIAS A LA NIEVE. GRACIAS A ALICIA. GRACIAS A TODOS.
(Y ahora, dentro de un ratito, me voy a la radio).

domingo, 12 de diciembre de 2010

DISCURSO DE VARGAS LLOSA


Os dejo el discurso pronunciado por Mario Vargas Llosa con ocasión de la entrega del Premio Nobel de Literatura por parte de la Academia Sueca. Si no lo habéis leído os invito a hacerlo, es una verdadera maravilla para todos y especialmente importante para los que amamos la escritura.

Mario Vargas Llosa: Elegio de la lectura y la ficción.

lunes, 6 de diciembre de 2010

SIGO TRABAJANDO CON CHARLI


La publicación de una novela siempre es un logro para su autor (aunque sea de género infantil y parezca, por ello, menos importante). Los pasos a seguir son los mismos que con cualquier otro género literario, las esperas idénticas, los desengaños similares, y la satisfacción de ver la obra en una librería seguramente bastante parecida.
Pero no se agota el trabajo del escritor con haber conseguido la publicación. Casi podríamos decir que es entonces cuando empieza realmente, porque lo que de verdad todo escritor persigue es ser leído.
Llevo días atareada con Charli, atando todos los cabos para poder realizar una presentación antes de Navidad, y finalmente va a ser posible y en el mejor de los escenarios: una biblioteca (pronto colgaré la invitación).
Mientras tanto me van llegando comentarios sobre la novela que me llenan de alegría y que agradezco. Me satisface saber que gusta a niños de 6 años y a jovencitas de 1º de la ESO, que hace reír a los adultos, y que muchos padres y madres la leen mano a mano con sus hijos en un ambiente de camaradería lectora que a mí me encanta. He recibido opiniones de amigos escritores, de amigos profesores, y de amigos escritores y profesores. Éste es el caso de Rafaela Lillo Moreno, que ha ejercido como profesora de Lengua y Literatura en institutos de la Comunidad Valenciana, que es escritora y poeta, y que opina lo siguiente: “Me ha encantado, de veras. Le encuentro muchas virtudes: es ágil, derrocha un humor que encantará a los niños y nos hace sonreír a los adultos, está muy bien conseguida la perspectiva narrativa (se nota que tienes hijos de esa edad), muy bien la trama, y muy acertado el léxico que utilizas porque es adecuado para los niños de la edad que aconsejas pero no es un lenguaje infantiloide sino apropiadamente culto, fresco y pedagógico. Bueno yo puedo decirte que he empezado a leerlo (el principio es genial, engancha a rabiar) y ya no lo he podido dejar”.
Doy las gracias a todos y sigo trabajando con Charli para complacer a los lectores más pequeños.

CHARLI Y LOS CINCO PELIGROS
Autora: Maribel Romero Soler
Ilustraciones: José María Clémen
Editorial Edimáter

domingo, 28 de noviembre de 2010

PEDAZO DE NOVELA



Pues sí, pedazo de novela. No voy a hacer una reseña de TODO EL AMOR Y CASI TODA LA MUERTE de Fernando Marías porque seguro que circulan muchas por la red de más categoría y profundidad de la que yo pudiera colgar aquí, pero sí me apetece decir que es de lo mejor que he leído en mucho tiempo. Con una mezcla de relato fantástico, género negro y algo de novela romántica, casi erótica, el autor nos conduce por diversas historias que se entrecruzan a lo largo de la narración de manera magistral.
Si algo destaca en esta obra es la belleza de su prosa, de muy alto nivel, que no decae en ningún momento, ni siquiera para narrar los episodios más duros, y los hay muy duros, extremos diría yo. Creo que Fernando Marías se ha puesto el listón muy alto con esta novela de altura que fluye con una naturalidad que asusta.
Por ponerle algún pero diré que no me terminó de convencer el final (quizá porque no deseaba que se acabara nunca), pero esto suele ocurrir siempre que una novela alcanza el súmmum en su desarrollo. Es muy difícil cerrarla.
En un mundo literario en el que todos los premios están bajo sospecha, tengo que decir que TODO EL AMOR Y CASI TODA LA MUERTE de Fernando Marías, Premio Primavera de Novela 2010, es para quitarse el sombrero.

lunes, 22 de noviembre de 2010

ENTREVISTA A UN LECTOR



¿Cómo te llamas? Javier.

¿Cuántos años tienes? Nueve.

¿Te gusta leer? Sí.

¿Cuál es el último libro que has leído? Charli y los cinco peligros.

¿Qué es lo que más te ha gustado? Cuando en el desierto de hielo el perro se resbala y después chupa el hielo.

¿Qué peligro de los que tiene que vencer Charli te ha impactado más? El del dinosaurio.

¿Y cuál de las armas que ha usado te ha parecido mejor? La astucia.

¿Te han gustado los dibujos? Sí, me molan.

¿Crees que es un libro de chicos, de chicas o es indiferente? Indiferente ¿Por qué? Porque las aventuras le gustan a todo el mundo.

¿Qué otros libros de los que has leído te han gustado? En busca del tesoro del Rey Abú (de Fátima Fernández Méndez), y El castillo de las ranas (de Jostein Gaarder).

¿Recomendarías Charli y los cinco peligros a tus amigos y amigas? ¿Por qué? Porque es un libro muy entretenido y pueden pasar el rato divirtiéndose mientras leen.

Gracias, Javier. Pídete lo que quieras.

jueves, 18 de noviembre de 2010

LLEGA CHARLI Y LOS CINCO PELIGROS

Aunque se demoró un poco más de lo previsto, Charli por fin ha llegado al mercado editorial. Como sabéis se trata de una novela infantil ilustrada para niños y niñas a partir de 8 años, cuya publicación ha corrido a cargo de la editorial EDIMÁTER.
Sé que los que pasáis por aquí de vez en cuando estáis un poco creciditos pero quizás os apetezca regalarla a vuestros hijos, sobrinos, nietos, amigos, hijos de amigos, vecinos, hijos de vecinos, enemigos, hijos de enemigos... O sencillamente os apetezca regresar por unos momentos al pasado y sacar al niño o niña que lleváis dentro.
Si éste es el caso solo tenéis que dirigiros a vuestra librería habitual y pedir la novela (la editorial me garantiza que llega a todas partes), o bien realizar la compra on line a través de la tienda virtual de Edimáter (funciona muy bien, yo la he probado, y recibiréis el librito en casa en pocos días y con toda comodidad).
Por último, para aquellos que me manifestaron su deseo de recibir la novela dedicada, les cuento que podrá ser posible, ya que he conseguido que la editorial me pase algunos ejemplares para distribuirlos yo. En este último caso enviadme un e-mail y ya os informaré.
Se me olvidó decir que el precio de la novela es de 8 euros en todas las librerías, incrementados con 2,50 para los que opten por la compra on line.

Os dejo con la ficha técnica del libro.


ISBN: 978-84-96870-43-7

Autor: Maribel Romero Soler

Ilustrador: José María Clémen

96 páginas

Formato: Rústica con solapa

Tamaño: 14 x 20 cm

Cubierta: Color plastificado brillo

Ilustraciones interiores en blanco y negro

A partir de 8 años

Charli es un niño de nueve años al que le encantan las aventuras. Su perro, Seven, siempre le acompaña, y él lo cuida con gran cariño. En una excursión programada por el colegio a la biblioteca municipal, Charli encuentra un libro titulado Instrucciones para encontrar un tesoro, que le llama poderosamente la atención, porque el libro actúa como si estuviera vivo. Al abrir el extraño libro, Charli se encuentra con una serie de preguntas que éste le plantea. Sus respuestas marcarán el tipo de aventura que vivirá. Y un día, estando de compras con sus padres en un centro comercial, se ve transportado de forma mágica junto a su perro a ese lugar que había elegido, viviendo una serie de apasionantes aventuras para poder encontrar un tesoro escondido, y teniéndose que enfrentar a 5 peligros, para lo cual contará con cinco armas: La Inteligencia, La Agilidad, La Astucia, La Lógica y El Amor.

Valores implícitos:
La importancia de la familia, al considerarla como el bien más preciado que podemos tener. El respeto y el cariño hacia los animales de compañía. El descubrimiento de cualidades humanas tan importantes como la inteligencia, la astucia, la generosidad o el amor, con las que podremos vencer muchas de las dificultades que nos surjan.

viernes, 12 de noviembre de 2010

MEMORIA HISTÓRICA

En mi casa siempre nos gustó llamar a las cosas por su nombre. Teníamos un gato que se llamaba gato, un perro que se llamaba perro, un vacío en el estómago que se llamaba hambre y un temblor en el pecho que se llamaba miedo.
A mi madre no le mordió una rata, la violaron; mi padre no se fue a América, lo asesinaron, y el cura del pueblo no confesó al abuelo, lo hinchó a hostias. Dios nos pillaba entonces un poco lejos.
En el patio de mi casa olía a rosas y en la calle olía a pólvora. Estallaban las bombas y crecían los muertos. Algunos niños escribían su nombre en las paredes con sangre y un palito. La sangre era de otros. El palito era suyo.
Por las noches no mirábamos al cielo, por las mañanas no mirábamos al suelo. Por las tardes no mirábamos. Pero oíamos.
Una detonación, otra, otra, otra, otra...
En el huerto de arriba, junto a la iglesia, hay naranjos. Unos metros más abajo, frente a la carretera, hay un sembrado de huesos que nunca dieron flor.
La guerra era la guerra, el horror era el horror y el olvido nunca dejará de ser el olvido. En mi casa siempre nos gustó llamar a las cosas por su nombre.

Maribel Romero Soler.

lunes, 8 de noviembre de 2010

MARCHANDO UNA DE DISPARATES

Hace tiempo que no traigo por aquí a mis queridos disparates, y me apetecía comenzar la semana con un poco de humor. Os recuerdo que son frases auténticas que alguien dijo alguna vez, la mayoría de ellas sacadas de titulares de prensa o de noticias difundidas a través de la radio o la televisión.
Pertenecen a ERRORES Y DISPARATES DE LA LENGUA, de Belén García Redondo. Editorial LIBSA.



Una persona corriendo se chocó contra una señal de "pare".

Por fortuna, el estado de este vecino es de suma gravedad.

En el incendio de un barco resultaron muertos, a consecuencia de las quemaduras, cuatro muertos.

El atraco fue cometido a punta de pistola.

Muy nuboso, lluvia ligera, y puede nevar por encima de los ochocientos mil metros.

Se trata de un individuo de treinta y un años que, en compañía de otras dos personas, se apoderaron de ochocientas cincuenta mil personas.

En estos instantes Juan Pablo II coge el incensario, se da la vuelta, y comienza a incinerar a la multitud.

(...) uno llevaba una navaja en la mano y el otro un satélite.

(...) la institución pública ha puesto en marcha los nuevos cursos de fornicación.

Como dice la sentencia latina, Mens sana in corpore insepulto.

Feliz semana.

martes, 2 de noviembre de 2010

ENCANTAMIENTO


El muchacho, que en realidad era un perro al que una bruja malvada había transformado en príncipe, miró fascinado a la hermosa princesa y dijo: ¡guau!

viernes, 29 de octubre de 2010

HALLOBLOGWEEN

Teresa Cameselle me invitó hace unos días a participar en HALLOBLOGWEEN una interesante iniciativa para que todos los blogueros saquemos esa historia de terror, real o ficticia, que llevamos dentro. ¿Os animáis a participar?
Yo de momento acepto, y creo que es buena ocasión para rescatar un relato que ya apareció por aquí hace un par de años (y que ahora regresa de su tumba).



HASTA MAÑANA

Ese ruido que oyes tras la ventana no es el viento, soy yo. No importa que te quedes inmóvil en la cama, que cierres fuerte los ojos, que apenas respires, que te tapes hasta las orejas, ya te he visto. Sé que te han negado mi existencia, que te han dicho que soy un invento, una ficción, que la noche solo tiene oscuridad y la oscuridad no es nada, que cuando se apagan las luces de tu dormitorio únicamente estás tú sobre la cama, el escritorio a la derecha y el armario ropero enfrente. Nada más. Sé que te aterra dormir solo y que te despiertas varias veces durante el sueño. Lo sé porque te observo, las manos sudorosas, la espalda rígida, la boca seca. Hay un vaso de agua sobre la mesita de noche pero ni siquiera intentas alcanzarlo. Estás paralizado, los pies fríos, el corazón al galope. Intentas llamar a tus padres pero no te sale ni un hilo de voz. No sólo te ahoga el pánico, también la vergüenza, ya eres mayor, te lo dicen todos los días.
Pero esta noche es diferente, no sólo es el ruido, también notas un peso sobre la colcha, como si alguien se acostara a tu lado, alguien mucho más frío que tus pies y mucho más rígido que tu espalda. Cierras más fuerte los ojos, hasta dolerte, y decides dejar de respirar, como si fuera fácil. El silencio queda roto por los latidos de tu corazón desesperado, pompom, pompom, pompom… No, no vendrán. Tus padres no vendrán, creen que es el sonido del viejo reloj despertador, ellos no piensan en tu corazón. Ellos no, yo sí.
Ahora empiezas a ver luces en tu particular noche de ojos cerrados. Primero son luces chillonas, círculos concéntricos, una especie de estrellitas intermitentes. Luces que se transforman en caras espantosas, están ahí, dentro de tus pupilas, las ves nítidas, te observan, se acercan, si levantaras la mano podrías tocarlas. Piensas entonces en abrir los ojos y borrar aquellas imágenes con la contemplación de la verdadera oscuridad pero yo estoy a tu lado y me verías a mí. No sabes quién soy, qué aspecto tengo, cuáles son mis intenciones. Decides continuar con los ojos herméticos, las manos juntas metidas entre las piernas, los hombros encogidos. No puedes resistir más y gimoteas con impaciencia. Lo haces con la intención de ser oído pero tus padres duermen plácidamente, hasta yo los oigo roncar. No vendrán. A ellos no les importas, a mí sí.
Más ruido. Sobre tu cabeza, en el techo, parecen cochecitos rodando o canicas, como si tuvieras un grupo de chavales encima de tu escayola. Hasta oyes risas. Ya te han explicado que por las noches las tuberías se dilatan, los muebles crujen, son sonidos normales, pero tú no lo crees. ¿Qué tuberías pasan por el techo? ¿Qué muebles cuelgan por encima de tu cabeza? No, no son los muebles, soy yo, me gusta divertirme.
No te han servido de nada los gemidos, ni permanecer inmóvil, el miedo persiste, se apodera de cada uno de tus músculos. Ruegas que me vaya, que pasen las horas, que se haga de día, que tu padre necesite ir al baño y se levante, que a tu madre se le ocurra ver si estás bien arropado.
Sientes unos dedos fríos sobre el rostro, casi metálicos, y crees que te vas a morir. No te preocupes, soy yo. Te acaricio.
Los primeros rayos de luz, aún muy tenues, comienzan a colarse por las rendijas de la persiana y me tengo que ir. No me gusta el día. Un peso frío se levanta de tu lado, el colchón recupera su forma, incluso chirría el somier.
Otra vez el viento y las tuberías dilatándose y los muebles crujiendo, todos los sonidos juntos, no te preocupes, soy yo y mi despedida.
Entonces se enciende la luz del pasillo. Tu madre va a beber agua y pasa por tu cuarto, te ve despierto y sudoroso. ¿Tienes calor?, te pregunta, te destapa un poco, no entiende esa manía tuya de taparte hasta las orejas. Te recuerda que sólo te queda una hora de sueño, que la aproveches, después te da un beso y te nota el rostro helado, tampoco lo entiende, te vuelve a tapar. Y tú, vencido por la angustia, comienzas a relajarte hasta caer en los brazos de un pequeño sueño reconfortante, muy pronto sonará el despertador y, como siempre, te levantarás cansado y con ojeras. Tus padres te recordarán que te acuestas muy tarde y tú no dirás nada, no me delatarás. Pero ahora duerme, mi niño, duerme. Mañana será otro día. Y volveré.

Maribel Romero Soler.
Relato ganador del I Concurso de Relato Fantástico El Caldero Mágico. 2008.

miércoles, 20 de octubre de 2010

VISTA ORAL


—Le aseguro, señoría, que mi tortuga no se comió el calcetín de mi vecino.
—Sin embargo —intervino el fiscal—, hay un indicio de que pudo haber sido ella, y es que en otra ocasión se comió el tanga de su vecina.
—Pero porque era verde y lo confundió con una hoja de lechuga.
—Basta —intervino el juez—, me parece muy triste este alegato. Por favor, que pase la tortuga.
El animal entró en la sala con su acostumbrada lentitud y con el caparazón mojado.
—Espero que sea importante el asunto —dijo—, nunca salgo de casa los días de lluvia.
—¿Se comió usted el calcetín? —preguntó el juez a bocajarro.
—Jamás, a mi vecino le huelen los pies. Y quiero aclarar que el tanga de su señora esposa, con sabor a menta, se lo comió mi amo. Ya está bien de cargar siempre con las culpas de otros.

Maribel Romero Soler.

Microrrelato seleccionado en el mes de Octubre. III Concurso de Microrrelatos de abogados.es.
Palabras obligatorias: calcetín, tortuga, indicio, alegato y lluvia.

domingo, 17 de octubre de 2010

LOS PERROS MUERTOS


Miro por la ventana el desolador paisaje. El cerro, antes cubierto de un verde manto, se asoma ante mis ojos despoblado y triste. Curiosamente a este paraje siempre se le ha conocido como el Monte Pelado. Siempre. Incluso antes de ser arrasado por el incendio forestal que destruyó pinos, carrascas y otras formas de vida. Debía ser un nombre premonitorio. Hoy sólo es una elevación de tierra yerma que se erige sobre el valle herida de muerte, que nos muestra su cabeza rapada, como signo ineludible de haber luchado incansablemente por la vida. Miro el Monte Pelado y recuerdo al tío Seve tras su última sesión de quimioterapia, sentado en su sillón favorito, intentando esbozar una sonrisa mientras nos decía a todos “esta puñetera no va a poder conmigo”, pero pudo, desgraciadamente pudo.
Ya han transcurrido cinco años desde su muerte y apenas uno desde la mía. Sí, desde mi muerte, así he decidido llamarlo. ¿Cómo denominar si no a este infierno que me asola?
Mientras lo miro, se me ocurre un nuevo apelativo para el Monte Pelado, quizás el Monte Olvidado, porque este recóndito rincón del mundo parece haber sido creado para el olvido, así vivimos aquí, olvidados, aunque nosotros, pobres infelices, no podemos olvidar.
Estoy cansada. Cansada de ver siempre la misma tristeza, pero no puedo moverme. Sólo me queda cerrar los ojos y soñar con la imagen del paisaje exuberante que nunca contemplaré. Pronto vendrán a trasladarme del sillón a la cama, así lo dijo hace un ratito la enfermera rubia con acento extranjero. Pronto. Si pudiera hablar pediría para mi ventana macetas de barro con geranios rojos, como las que adornaban los balcones de la casa de la abuela, en el pueblo, esas flores atrevidas que parecían provocar con el descaro de una mujerzuela el rigor de las paredes blancas recién pintadas. Quiero alegría. Quiero saber qué ropa está de moda. Quiero oler un perfume nuevo, floral y especiado, o fresco y salvaje, quizás una fragancia marina.
Entra la enfermera acompañada de dos ayudantes. Me cogen sin esfuerzo, debo pesar muy poco, y me trasladan en apenas unos segundos a la cama. Los asistentes, dos chicos de apenas veinte años, ni siquiera me miran, salen enseguida de mi cuarto, y ella, la enfermera, me tapa hasta el cuello y me toca la frente, después se va.
Allí estoy, mirando el techo, no quiero dormir, no es hora de dormir todavía, y pienso entonces en la última vez que algún miembro de mi familia vino a visitarme. Hace ya tiempo pero no sé medir el tiempo, no tengo reloj, en realidad no lo necesito, no hace falta que ningún artilugio me indique cada cuantos segundos me consumo porque no hago otra cosa que consumirme. Sí, ya lo recuerdo. La última persona fue mi madre y vino acompañada de una amiga, o vecina o familiar, yo no la conocía. Lloró como siempre. Me peinó y me lavó la cara con unas toallitas húmedas, en un gesto automático que repite en cada una de sus visitas. Tomó mi mano derecha y se la mostró deforme y retorcida a su acompañante mientras le decía: “ya ves, así ha quedado, totalmente paralizada, no habla, no anda, y con la mentalidad de una niña de ocho años”. Y yo pienso ¿qué les pasa a las niñas de ocho años?, ¿nadie se da cuenta de que las niñas de ocho años sienten y padecen? Me siento un monstruo, una atracción de circo, la mujer barbuda, el hombre más pequeño del mundo, la pulga torero.
Mi madre continuó: “conducía ella, con lo prudente que siempre ha sido al volante, ¿cómo se le ocurrió adelantar en una curva? Ahí la tienes, con treinta y cinco años y dos hijos de cuatro y seis”.
Mis hijos, cuatro y seis años, cuánto tiempo hace que no los veo. Cuatro y seis años. Ya les queda menos para cumplir ocho, mi edad, así podremos jugar los tres juntos. ¿Podremos? Recuerdo sus caritas de ángel, rubios, con ojos castaños, el pequeño siempre ha tenido mucho carácter y el mayor es sensible y delicado, como las amapolas que crecen a los lados de las carreteras. No recuerdo la carretera ni la curva. Una vez pregunté a Eloy ¿quién retira los perros muertos de las carreteras? Me inquieta ver un perro atropellado en medio del asfalto, con las tripas fuera o sencillamente tumbado como si durmiera un plácido sueño, no puedo verlo, me entristece enormemente, pero ¿quién se los lleva? ¿Existe algún ángel recogeperros?
Eloy, mi marido. Hace un año que no lo veo, desde el accidente. Murió. Se lo oí decir a mi madre en una de sus visitas, lo comentaba con la amiga que vino a acompañarla, totalmente ajena al dolor que me causaban sus palabras. Me pareció cruel y deseé que se marchara.
Ahora la echo de menos y quiero que vuelva a verme, que traiga a sus amigas, a sus primas, que traiga a una excursión, que cobre por ello, pero que vuelva, que me muestre como un ejemplo de la imprudencia, de la fatalidad, que me peine y me lave la cara con toallitas húmedas, que me ponga colonia barata sobre el camisón y las sábanas de mi cama, pero que vuelva.
Entra otra enfermera. Ya ha cambiado el turno. También es extranjera, colombiana creo.
Disuelve en un vaso de agua el contenido de un pequeño sobre blanco y remueve la mezcla con una cucharilla mientras me pregunta “¿cómo estás mi amor?”. Sé que es una forma de hablar pero me gusta oírla, me gusta ser el amor de alguien. Acerca el vaso hasta casi rozar mi cara e introduce una goma flexible en el recipiente por uno de sus extremos y en mi boca por el otro animándome a succionar. Sabe que no quiero. Es un sedante para que duerma y yo no quiero dormir, sólo me queda pensar, recordar y no deseo ser privada de ese privilegio. “Venga mi amor, un poquito”, me da golpecitos suaves en la mejilla, nunca se enfada. “Bebe agüita buena”. Finalmente bebo, me lo dice con tanta dulzura que no me puedo negar, además ya he aprendido a vencer al sedante, aunque me lo tome no puede conmigo, me duermo cuando yo quiero, al menos en eso mando.
Todavía me queda algo de tiempo para recordar a Eloy. Nos queríamos. Nos conocimos en el instituto y siempre estuvimos juntos. Aquella noche habíamos salido a cenar con amigos. La típica cena que se organiza una vez al año para quedar con los amigos de siempre a los que curiosamente no ves nunca. Habíamos bebido, Eloy más que yo, por eso cogí el coche. Él me preguntó “¿estás bien?” mientras me daba las llaves, y yo le contesté “¿no me ves?”, en un tono sugerente, preludio de la sorpresa que tenía preparada para él cuando llegáramos a casa, pero nunca llegamos a casa.
Los niños estaban con mi hermana, con quien viven ahora, lo sé por mi madre, como todas las cosas que sé desde que estoy aquí. Ella no se siente con fuerzas para cuidarlos, está mayor y rota por el dolor, es mejor que vivan con su tía, los quiere como hijos, como los hijos que nunca pudo tener. Ahora los veo, alegres y juguetones, pisando el césped del parque mientras su padre los persigue haciéndose pasar por un monstruo terrible, reímos todos y yo saco el móvil y les hago una foto. Somos felices. Sí, felices, este es el síntoma de que ya me voy a dormir, el sedante, a pesar de todo mi esfuerzo, está haciendo su efecto.

Los primeros rayos de sol entran por la ventana, los percibo a través de los ojos cerrados y no los quiero abrir, intento recordar lo que he soñado esa noche pero el sueño se desvanece como el humo de un cigarrillo. Oigo el traqueteo de los carros que ya circulan por los pasillos, las asistentas van a entrar a las habitaciones a asearnos. Pienso en el edificio donde nos encontramos, en lo alto del Monte Pelado, un antiguo convento de monjas de clausura que conserva sus formas sacras, aunque en el proceso de remodelación le han dado un aire modernista. No es feo, quizás lo hacemos feo nosotros, los internos. Si fuera un hotel estoy segura de que tendría un gran éxito, “un antiguo convento, alejado del mundanal ruido, en lo alto de una montaña, una pasada”, eso dirían todos los que lo hubieran visitado.
Entra una asistenta y me dice buenos días, entonces abro los ojos y observo que el sol invade ya gran parte de la habitación. “Hoy tienes visita”, me dice, “vamos a ponerte guapa”. Me pongo muy contenta por la noticia y quiero ponerme guapa. Entre dos auxiliares me lavan, levantan mi cuerpo y me cambian las sábanas porque se han mojado un poco durante la noche. Yo no noto nada, ningún dolor, ninguna sensación, no noto sus manos sobre mí y esa falta de sensibilidad me angustia cada día. Por fin me levantan de la cama y me sientan en el sillón, frente a la ventana, donde yo quiero colocar los geranios rojos.
A los pocos minutos veo entrar a mi madre acompañada del doctor y yo soy feliz. Ella me besa mil veces e inmediatamente saca el cepillo de su bolso para peinarme y deja el frasco de colonia encima de la cama. Pregunta al doctor por enésima vez “¿podrá andar?, ¿podrá hablar?”. El doctor le explica con paciencia los pormenores de la fisioterapia, la rehabilitación, los ejercicios bajo el agua, y ella insiste “¿podrá andar?, ¿podrá hablar?”. El especialista sonríe y aprieta su brazo en un gesto cariñoso y solidario. Entonces le expone a mi madre que la dirección del centro ha decidido grabar a los internos y mostrar esas imágenes al público, para que la gente tome conciencia de los verdaderos peligros de la carretera, porque no hace falta inventarse nada para llegar al corazón del ser humano, no hace falta inventar, sólo mostrar la realidad, y en ese centro estamos los más perjudicados por accidentes de circulación, en algunos casos, como yo, verdaderos despojos humanos. A mí me parece una idea excelente, es ya para lo único que puedo ser útil, pero veo sorprendida que mi madre se niega. “No, doctor. Ella ha sido muy guapa, guapísima, y no quiero que nadie la vea así”. Él insiste y le pide que lo piense con más calma, que tiene tiempo para contestar, pero que no olvide que podemos ayudar a mucha gente, “una imagen vale más que mil palabras”, le dice. Mi madre comienza a peinarme y no comenta nada y yo quiero hablar, yo quiero decir que estoy de acuerdo e intento hacerlo con la mirada, noto que los ojos están a punto de salírseme de las órbitas pero ellos no se dan cuenta, me duele la cabeza por el esfuerzo, mi madre no deja de peinarme y el médico, a pesar de no tener prisa, todavía espera una contestación. En ese momento concentro todas mis fuerzas, reúno la poca energía que me queda, y del mismo modo que el día que contraje matrimonio logro decir “sí quiero”. A mi madre se le cae el cepillo de la mano y el doctor se levanta rápidamente como si le hubiera dado la corriente, los dos se miran maravillados y piensan que lo que acaba de ocurrir es glorioso, sin duda el principio de mi verdadera recuperación, esas dos palabras significan que comprendo y decido, que tengo voluntad y la controlo, y a partir de ahí se presenta una nueva oportunidad de vida para mí, y yo, sinceramente, también lo creo.

Maribel Romero Soler.
Primer accésit XXVI Concurso de Cuentos "Los Cuentos de La Granja". 2008.

domingo, 3 de octubre de 2010

COLABORACIÓN EN "TIRANO BANDERAS"


Hace varios días mi buena amiga Mari Carmen Azcona me invitó a participar en la revista digital TIRANO BANDERAS, que publica, con muy buen oficio, la Asociación de Escritores en Red MARQUÉS DE BRADOMÍN a la que ella pertenece.
Mi colaboración, en forma de relato, ya se puede leer en el nº 11 de la revista, y ha sido un verdadero placer compartir páginas con otro buen amigo colaborador, José Antonio López Rastoll, y con todos los miembros escritores de tan fructífera asociación.
Doy las gracias a Mari Carmen Azcona, a Emilio Porta, a Santiago Solano y, en general, a todos los integrantes de Escritores en Red.

Os invito a leer la buena prosa y los buenos versos de TIRANO BANDERAS.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

EN EL ZOO


—Y aquí tenemos un ejemplar de político —dijo el guía—, un ser sin escrúpulos, corrupto por naturaleza, que solo mira sus intereses, sin preocuparse de nada ni de nadie, un auténtico depredador.
—¿Y dice usted que está en peligro de extinción? —preguntó un visitante.
—No, amigo, qué más quisiéramos. El que está en peligro de extinción es el ornitorrinco.

Maribel Romero Soler.

viernes, 24 de septiembre de 2010

APRENDIENDO EL OFICIO



El padre esperaba en las inmediaciones de la casa, apostado bajo un sauce que se levantaba junto al río.
—¿Esto es el botín? ¿Un mueble viejo? —preguntó al hijo, al que aleccionaba en el difícil y arriesgado oficio de ladrón.
—Los dueños lo tenían encerrado en un armario bajo llave, he pensado que podría tener un gran valor.
El padre examinó la mesita de noche con la pericia de un anticuario. Se trataba de un mueble de madera maciza con patas torneadas y un fino labrado en el frontal de los dos cajones. Posiblemente un recuerdo de familia de suma importancia para sus dueños pero con el que no sacarían ni cincuenta euros en el mercado de artículos robados.
—Así no vamos a ninguna parte. Te he dicho mil veces que joyas y dinero. ¿Entiendes? Eso es lo que tienes que buscar.
De una patada lanzó el mueble al río y en pocos minutos la corriente lo hizo desaparecer. En su viaje, el agua consiguió despegar del interior de la mesita de noche, bajo el tablero, el boleto de lotería primitiva con bote que había resultado premiado dos días antes. Un papel demasiado fino para un río demasiado bravo. Posiblemente nunca llegaría al mar.

Maribel Romero Soler.

lunes, 20 de septiembre de 2010

UN PASITO MÁS

A falta de algunos detalles para concluir la corrección final, la editorial Edimáter ya ha incluido mi novela, CHARLI Y LOS CINCO PELIGROS, en su catálogo de novedades de la colección La osa menor rosa, destinada a lectores a partir de 8 años.

Si pincháis aquí podréis leer una breve sinopsis de la obra, y también podréis ver dos de las ilustraciones que aparecen en páginas interiores, que no son más que una pequeña muestra del excelente trabajo de José María Clémen.

En la sección de autores, Edimáter también ha incluido mi presentación y biografía, por lo que ya formo parte, con mucho gusto, de su plantel de escritores.
Creo que la siguiente noticia que dé sobre CHARLI Y LOS CINCO PELIGROS será que ya se encuentra en el mercado. Y espero que sea pronto. Comenzará entonces otra fase no siempre agradable para los autores, pero importante y necesaria: la promoción. Si confiamos en nuestra obra y queremos darla a conocer, debemos apostar por ella.

lunes, 13 de septiembre de 2010

EN LA ESQUINA


Llego a la esquina de siempre y dejo la bolsa en el suelo.
Él aparece primero. Impecable. Enfundado en un traje oscuro. Sonriente. Miro entonces mis ropas y suspiro, después me conformo. No hace falta traje para vender pañuelos.
Minutos más tarde llega ella, etérea, como si volara. Es tan hermosa.
Cuando están frente a frente se abrazan, y sus labios se unen, se sueltan, se unen, se sueltan...
Me aproximo a la chica hasta quedar muy cerca, por si se le cae algún beso, y entonces me mira.
—¿Pañuelos? —digo.
—No, gracias, tengo —contesta con amabilidad, a pesar de ser la misma pregunta de todos los días.
Siguen unidos varios minutos. Después se separan. Y se dicen adiós con la mirada. Y se susurran “te quiero”. Y se tocan los dedos como última despedida.
Y allí quedo yo, solo, en mi esquina, con un paquete de pañuelos en la mano, recogiendo unas migajas de amor.

Maribel Romero Soler.

jueves, 9 de septiembre de 2010

MÓVIL/INMÓVIL


Suena un móvil. Está encima de una barandilla y no hay nadie cerca. Me aproximo sigiloso, como si yo fuera un gato y el teléfono mi presa. No deja de sonar. Miro la pequeña pantalla y leo un nombre: “Laura”. Hace tanto tiempo que no he estado con una mujer... Finalmente lo cojo.
—Hola, cariño, me tenías preocupada, ¿por qué no contestabas a mi llamada?
—Hola —digo únicamente para no descubrirme.
—He llegado a pensar que cumplirías tu amenaza. Nunca más me digas eso mi amor, saldremos adelante, y juntos. Por favor, quítate los malos pensamientos de la cabeza.
—Vale —susurro.
—Te quiero, cariño.
—Y yo —concluyo.
Corto la llamada y guardo el teléfono con mano nerviosa en el bolsillo de mi chaqueta, como si con ese gesto fuera capaz de poseer a Laura, de hacerla mía. Después me asomo por el puente y miro hacia abajo. Un hombre yace medio escondido entre unos matorrales, ensangrentado, inmóvil...

Maribel Romero Soler.

lunes, 6 de septiembre de 2010

VÍA DE LA PLATA. MORILLE

Morille es un pueblo de la provincia de Salamanca, y cuando digo pueblo quiero decir exactamente pueblo. Calles sin asfaltar, perros que pasean por ellas en libertad, sin correas ni collares, vecinos que encalan afanosamente las fachadas de sus casas, mucho campo y mucha ganadería, principalmente bovina y caballar. Morille es por tanto un pequeño pueblo, pero alberga un tesoro: el alojamiento rural Vía de la Plata.
En la parte alta de este tradicional municipio salmantino se encuentra un caserón que ha sido construido respetando las formas y costumbres de la zona pero que en su interior reúne once habitaciones tipo dúplex con todo lujo de comodidades. Todas ellas tienen salida a terraza y a un jardín interior en proceso de expansión, con unas vistas formidables al campo charro.
¿Qué podemos encontrar en Morille y concretamente en Vía de la Plata? En primer lugar un trato exquisito por parte de Antonio y María José, los dueños, una pareja que ha hecho de este alojamiento rural su proyecto de vida. Como nos decía la propia María José: “esto no es un proyecto de negocio, esto es un proyecto de vida”. Y hay que tener un par para planteárselo y llevarlo a cabo. Desconozco qué han dejado atrás y tampoco es un asunto que me interese, pero cuando se toman decisiones importantes siempre hay renuncias, y con toda seguridad esta pareja, en algún momento, hizo borrón y cuenta nueva para apostar por otro futuro. Y merecen tener éxito.
¿Qué más podemos encontrar? Una gastronomía de fábula. Platos típicos de la zona pero con detalles de alta cocina. Todos ellos salidos de las manos y de los fogones de Antonio, y servidos por María José. Un placer para el paladar. Y no os digo nada de los desayunos: tostadas de pan de pueblo (me río yo de panishop), dulces típicos, zumo de naranjas recién exprimidas...
Pero aquí no acaba la cosa. Morille también ofrece absoluta tranquilidad, un enorme silencio, solo roto por el relincho de algún caballo, el sonido de un cencerro o el canto de las aves, y una imagen impresionante de la bóveda celeste en las bellas noches que escapan de la contaminación lumínica. Imposible contar todas las estrellas. Y muy posible ver alguna fugaz, de las que necesitamos de vez en cuando para pedir un deseo.
En los alrededores de Vía de la Plata se pueden hacer rutas en bicicleta (por gentileza del alojamiento, las bicis son gratuitas) y adentrarse por estrechos caminos pedregosos entre innumerables fincas de toros (que todo hay que decirlo, imponen bastante).
Morille es un pueblo para el disfrute de la naturaleza, con la ventaja de que su particular ubicación lo convierte en centro de operaciones para realizar distintas visitas. A tan solo 18 kilómetros se encuentra Salamanca, donde el viajero puede disfrutar de la ciudad universitaria por excelencia, combinando el ambiente de la urbe con la tranquilidad del retiro en el pueblo. En hora y media nos podemos adentrar en Portugal, visitando lugares tan pintorescos como el Parque Natural de Arribes del Duero, o disfrutando de un crucero ambiental por aguas internacionales desde la Estación Biológica Internacional de Miranda do Douro, con España a un lado y Portugal al otro, una excursión imprescindible. Y también tenemos relativamente cerca la ciudad amurallada de Ávila, cuna de Santa Teresa de Jesús, un gran descubrimiento.
A todos los amantes de la naturaleza y del turismo rural os recomiendo este viaje y por supuesto este alojamiento.

Vía de la Plata.
No apto para los muy urbanos.

La estancia ha sido por gentileza del Congreso Geriátrico de Valladolid, patrocinador del concurso de relato breve “Envejecer Vale”.

jueves, 2 de septiembre de 2010

BREVE GACETA INFORMATIVA DEL MES DE AGOSTO





No nos nacieron los periquitos pero tuvimos gatos. ¿Queréis alguno? El blanco y negro es macho y la atigrada es hembra. Preciosos ambos.

Y siguiendo con los animales, una nueva hembra vino a ocupar el espacio de la periquita que murió. Triste, pero tan natural como la vida misma. La nueva inquilina se llama Luna y bien podría parecer un canario porque es de un color amarillo intenso muy original.

Tal y como tenía previsto aproveché el mes para la lectura. Además de los libros que comentaba en la última entrada volví a leer EL LOBO ESTEPARIO de Hermann Hesse, leí por primera vez NAVIGATIO de Javier González, y estoy leyendo un libro de cuentos titulado DE LA DURACIÓN DEL AMOR, de Rafael Orihuel Iranzo, Premio Caja España de Libros de Cuentos en 2008.

Tuve mono de escribir pero al mismo tiempo no me apetecía iniciar nada extenso. Al final maté el gusanillo con una novela infantil que ya he presentado a un concurso (exigían poquitas páginas).

Aproveché los tres últimos días del mes, mis minivacaciones, para disfrutar del premio que obtuve en el primer concurso de relato breve “Envejecer vale”, consistente en una estancia de dos noches para dos personas en régimen de pensión completa en un alojamiento rural a elegir entre los de Castilla y León. El lugar elegido fue Vía de la Plata en Morille (Salamanca) y ha sido una experiencia maravillosa que merece capítulo aparte.

Por lo demás ha sido un mes de trabajo, muy caluroso y sin grandes novedades. Espero que en septiembre comience a moverse el mundillo literario y nos traiga alguna que otra sorpresa. De momento esperaré la salida al mercado de los libros de Felisa Moreno Ortega y de Lola Mariné, y quizás, con un poco de suerte, el siguiente pueda ser el mío.

Saludos a los que ya habéis regresado y felices vacaciones a los que os marcháis ahora.

sábado, 31 de julio de 2010

FELICES VACACIONES



Acabo el mes de julio con los deberes hechos. He conseguido corregir mi última novela, y aunque todavía me quedan un par de trámites, creo que podré presentarla a tiempo a un importante concurso de género juvenil.
Mañana comienza agosto y llega el momento de las despedidas, y no porque sea yo la que me vaya de vacaciones, que no es el caso, sino porque doy por hecho que los que os vais sois vosotros.
Voy a tomarme un descanso bloguero, que aprovecharé para recargar pilas y para dedicarme a la lectura. De momento acabaré EL MIRADOR, del escritor alicantino José Antonio López Rastoll, un libro imprescindible para los amantes de lo breve, con relatos muy bien armados, cargados de ironía y con finales sorprendentes. Calidad literaria en estado puro.
Quiero mencionar también otros dos libros que han llegado a mis manos de parte de sus autores. Por un lado el poemario CORALES, de Emilio Porta, obra que obtuvo el XXI Premio de Poesía “Blas de Otero” del Ayuntamiento de Majadahonda. Una delicia de versos. Por otra parte LEÑA Y PAPEL Y OTROS CUENTOS del inquieto y carismático Alejandro Pérez García.
Buena lectura para el verano es la que me proporcionarán estos amigos que han conseguido encontrar su espacio en el mundo literario y que merecen ser nombrados, tanto ellos como sus obras.
En septiembre más. Espero volver con renovadas energías y con alguna noticia interesante.
Mientras tanto FELICES VACACIONES A TODOS.

lunes, 26 de julio de 2010

CONDENA INJUSTA


—Señor letrado, proceda.
—Gracias, señoría —el abogado sacó un documento de su maletín—. Aquí tengo el informe que demuestra a todas luces que la mercancía incautada a mi cliente no era droga, sino arena de la playa.
Antes de que el fiscal interviniera con su alegato, se oyó un timbre estridente que anunciaba el fin de la hora de patio. El hombre recogió ceremoniosamente la maqueta que representaba la sala del juzgado, y guardó en una bolsa de plástico las marionetas del acusado y de la defensa, fabricadas en sus ratos de soledad con papel higiénico y una camiseta vieja. Más tarde, con el teatro desmontado bajo el brazo, se dirigió a su celda, dispuesto a cumplir, un día más, el castigo de una condena injusta.

Maribel Romero Soler.
Seleccionada en el mes de julio en abogados.es
Palabras obligatorias: arena, condena, sala, maqueta e informe.

miércoles, 21 de julio de 2010

SIMPOSIO


—Hace ya tiempo que aquí nadie cree en los milagros —dijo Dios dirigiéndose a la corte celestial—, el mundo está perdiendo la fe, tenemos que hacer algo.
—¿Y por qué no les mandamos un terremoto para que espabilen? —preguntó un ángel rubio con pecas.
—¿Otro? Ya llevamos veinte este año y lo único que hemos conseguido es que el cielo se nos llene de almas, casi no cabemos.
Un angelito negro con las alas sucias levantó la mano.
—Perdone, señor Dios, es que los manda usted siempre al sitio equivocado. ¿Por qué no se jubila?

Maribel Romero Soler.

sábado, 17 de julio de 2010

¿HAY UNA LITERATURA DE VERANO?


Después de un tiempo apartada de la lectura (entiéndase literatura) por motivos varios, me apetecía comenzar algún libro de ocio o entretenimiento para soportar mejor el calor del verano. Como no soy seguidora de las obras de moda, y afortunadamente los libros no tienen fecha de caducidad, antes de comprar un título nuevo o de sacarlo de la biblioteca, suelo comprobar en mis estanterías qué libros tengo pendientes de leer (que siempre los hay). El primero que tomé fue Bora Bora, de Alberto Vazquez-Figueroa, pero después de leer el principio de la primera página: “El afilado peine de dientes de cerdo se posó delicadamente sobre la piel del antebrazo...”, me di cuenta de que no era la historia que deseaba, y no es porque no me guste Vazquez-Figueroa, que me encanta —no tengo más que recordar la trilogía “Océano-Yaiza-Maradentro”, que me pareció sublime—, es porque me dio la impresión de que iba a ser más de lo mismo. Cogí entonces El cacique, de Luis Romero, Premio Planeta del año 1963, regalo de una persona que ya no está entre nosotros, y comencé también las primeras líneas: “Después de la última curva comienza a divisarse el campanario. En seguida van apareciendo los tejados pardos, las casas, los corrales, el ejido con las eras, el pueblo entero...”, y a pesar de que no me disgustaron, si unimos este comienzo al título, más o menos nos podemos hacer una idea de hacia dónde nos dirige el autor, y tampoco es lo que me apetece leer en este momento. De vez en cuando también recurro a un clásico, pero el verano tampoco me parece la estación adecuada para este tipo de lectura. Buscando buscando me acordé de Boris Izaguirre (José Antonio, te tuve en mi mente) y no sé por qué me pareció que era la literatura que necesitaba para entretenerme y no calentarme la cabeza. Comencé a leer Y de repente fue ayer, pero después del primer capítulo (lo siento, Boris, te dejaré para el otoño) no ha conseguido engancharme en lo más mínimo.
Lo malo de tener ganas de leer y de no saber qué, es que la obra te tiene que atrapar desde la primera línea porque de lo contrario mejor te dedicas a escuchar música. Pensé entonces en una novela juvenil. ¡Sí! ¿Por qué no? Una novela juvenil es estupenda para el verano, y siguiendo la recomendación de mi hijo de 13 años he comenzado Nunca seré tu héroe, de María Menéndez-Ponte, un ejemplar perteneciente a la 27ª edición, y que estoy disfrutando desde la primera página. Me venía bien, además, adentrarme en una obra de este género porque mi próximo trabajo literario consistirá en la corrección de mi última novela, dirigida a público juvenil, y siempre es interesante comprobar el tono empleado en otras obras de este tipo.
En resumen, que me ha costado decidirme, y creo que tiene mucho que ver la estación en la que nos encontramos. ¿Creéis que hay una literatura de verano? ¿Qué opináis?

jueves, 15 de julio de 2010

EL VACÍO Y LA NADA



Pasaba los días incubando el vacío,
alimentando la nada...
Nos reíamos de su embarazo psicológico,
del huevo imaginario,
del hijo inexistente más allá del deseo.
Hasta que un día se le cruzó la vida
y se convirtió en muerte.
Hoy el nido está vacío.
Hoy no queda nada.

* Ha muerto mi periquita en el intento de ser madre, por lo que se conoce como "huevo bloqueado".

sábado, 10 de julio de 2010

ESPECTÁCULO


Fue un gran error montar la carpa junto al Congreso de los Diputados. "¡Pasen y vean! ¡El mayor espectáculo del mundo! ¡No se pierdan a los payasos!", gritaba por un megáfono el animador del circo. Y la larga cola de público entró a ver a los ministros.

Maribel Romero Soler.

martes, 6 de julio de 2010

PRÓXIMA PUBLICACIÓN


Hace tiempo que no comento nada sobre mis proyectos literarios pero ha llegado el momento de poder dar una buena noticia: la publicación de mi novela infantil está cada día más cerca. Aquí podéis ver la portada, y para los que conocíais la existencia de la novela, tengo que explicar que ha habido un cambio de título. CHARLI Y LOS CINCO PELIGROS es en realidad el título original de esta obra infantil dirigida a niños a partir de 8 años. A sugerencia de la editorial lo cambié por el de UN MISTERIO TRAS LAS PUERTAS, título con el que siempre me he referido a la novela en los diferentes posts; sin embargo, en el último momento, la editorial volvió a sugerirme otro cambio de título y recuperé el primitivo, que creo además que es el más representativo de la historia que cuento.
La obra ha sido ilustrada por José María Clémen, todo un artista con gran experiencia en la ilustración de libros infantiles y juveniles, y os adelanto que ha quedado genial.
Ahora mismo estamos ultimando la corrección del texto, y espero que pronto pueda anunciaros que la novela está acabada y en el mercado. Me hace mucha ilusión porque, a título de curiosidad, os confesaré que se trata de la primera novela que escribí y, aunque ya han pasado algunos años desde entonces, va a ser también la primera que vea la luz.
¿Por qué una obra para niños?, os preguntaréis algunos. Pues mirad, os transcribo lo que aparecerá al respecto en la solapa de la portada del libro, junto a mis datos biográficos: “El profundo respeto que siente hacia el lector infantil y juvenil la impulsa a escribir algunas de sus obras para este público admirado y exigente. Ofrece a los niños historias plagadas de aventura, fantasía y diversión, sin olvidar la educación en valores”.
No me siento una escritora de género infantil y juvenil pero siempre que tenga algo interesante para contar a este tipo de público lo haré, no en vano mi última novela (que comenzaré a corregir en breve) es juvenil, y además va a ir a concurso.
La obra va a ser publicada por EDIMÁTER dentro de su colección LA OSA MENOR. Seguiré informando.

sábado, 3 de julio de 2010

ANTOJO


Odio las ventanas. No me gustan las miradas indiscretas. Odio los hoteles con vistas a la catedral, los edificios de lujo frente al parque, los comercios caros junto a la Plaza Mayor. Detesto las cámaras de fotos y los teléfonos móviles. Me gusta que se respete mi intimidad. No me agradan los sábados por la noche ni los domingos por la mañana. No soporto el ruido. Me molestan las zapatillas con lengüeta, los zapatos de tacón y los dichosos patines. Maldita moda. Y me duelen estos surcos que se empeñan en seguir abriendo sobre mi piel, a veces, incluso, por debajo de ella. Más ruido, más coches, más contaminación. No deseo un índice demográfico, un espacio destacado en el mapa ni una página en la Wikipedia. Sí, soy ciudad, pero siempre quise ser pueblo.

Maribel Romero Soler.

viernes, 2 de julio de 2010

FALLO DE LOS CERTÁMENES "LA LECTORA IMPACIENTE"

Ya se pueden consultar en la web de La Lectora Impaciente los fallos del Octavo Certamen Internacional de Poesía y del Tercer Certamen Internacional de Fotografía Digital.
También se puede consultar a partir de hoy el fallo del Séptimo Certamen Internacional de Relato Breve.

Muchas felicidades a todos.

lunes, 21 de junio de 2010

LA VIDA ES CRUEL


Harto de la vida decidió quemar su dinero —el del monopoly—, prendió fuego a la casa —la de sus suegros— y tiró el coche por un barranco —el de su jefe—. Después quiso suicidarse. Lo intentó con la pistola de juguete de su hijo pero fracasó. Al comprobar que seguía vivo trató de cortarse las venas con un lápiz pero fue inútil. Se dedicó entonces a fabricar una larga soga con papel higiénico, pero se rompió antes de ser enganchada al árbol más alto del jardín. Avergonzado de sus actos no tuvo más remedio que huir. Vendió la casa y el coche —los suyos— y se largó del país con todo el dinero —el de verdad—. Dicen que mientras subía al avión, acompañado de una linda mulata, repetía con tristeza: “qué vida más cruel”.

Maribel Romero Soler.

viernes, 18 de junio de 2010

ADIÓS, SARAMAGO


"Al día siguiente no murió nadie. El hecho, por absolutamente contrario a las normas de la vida, causó en los espíritus una perturbación enorme, efecto a todas luces justificado, basta recordar que no existe noticia en los cuarenta volúmenes de la historia universal, ni siquiera un caso para muestra, de que alguna vez haya ocurrido un fenómeno semejante, que pasara un día completo, con todas sus pródigas veinticuatro horas, contadas entre diurnas y nocturnas, matutinas y vespertinas, sin que se produjera un fallecimiento por enfermedad, una caída mortal, un suicidio conducido hasta el final, nada de nada, como la palabra nada".

Así comienza Las intermitencias de la muerte, una obra maestra del gran maestro José Saramago, Premio Nobel de Literatura en 1998.
Hoy sí se ha producido, al menos, una muerte, la suya, y yo lo he sentido tanto como si hubiera muerto alguien de mi familia.

Descanse en Paz.

miércoles, 9 de junio de 2010

LAS COSAS CAMBIAN


Quiero hablar contigo. Mira, nos hacemos mayores y las cosas cambian. Es natural, no soy el único al que le pasa. Tú te ríes por las calles alegremente, tarareas canciones, incluso a veces das pasos de baile. A mí esas cosas ya me dan vergüenza. Tú sueñas con dar la vuelta al mundo, con salir a pasear el fin de semana, con subir los escalones de dos en dos y decir “puedo”. Yo solo deseo tirarme en el sillón de casa cuando llego cansado. Tú todavía insistes en que pongamos un negocio juntos, una fábrica de sueños o una tienda de ilusiones, y yo tengo miedo de invertir mis ahorros. Ya no soy el mismo de hace unos años y debes admitirlo. Pero no me mires con esa cara abuelo, solo quiero que no me des el beso de siempre en la puerta del colegio, que me lo des más tarde, cuando no me vean mis amigos. ¡Qué ya he cumplido ocho años!

Maribel Romero Soler.
Primer accésit Concurso "ENVEJECER VALE".

Hace unos días recibí una llamada telefónica del Presidente del Congreso de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, entidad convocante del certamen, en la que me comunicaba que había resultado ganadora del primer accésit del concurso "ENVEJECER VALE", cuyo objetivo es reflexionar acerca del envejecimiento y de los aspectos relacionados con la dignidad de esa etapa de la vida.
Este premio me llevará a disfrutar de una estancia de dos noches en régimen de alojamiento y desayuno en la casa rural que yo elija (que las hay chulísimas, por cierto), de la provincia que igualmente elija en la Comunidad de Castilla y León. Y en ello estoy, decidiendo destino (que seguramente será Salamanca), casa y fechas.
Gracias por el premio.

sábado, 5 de junio de 2010

EL ARTE DE LLORAR A CORO. UNA NOVELA SINGULAR


El último post de Lola Mariné hablando de libros, y el micro que colgué en la entrada anterior y lo que significa, me animan a hablaros de una novela inusual, EL ARTE DE LLORAR A CORO, del danés Erling Jepsen, de la que se hizo una adaptación cinematográfica que fue la candidata por Dinamarca al Óscar de habla no inglesa en el año 2007, y que además obtuvo el Premio de la Juventud del Festival de Cine de San Sebastián en 2006.
Lo primero que sorprende de esta novela es la voz narrativa, que corresponde a un niño de once años demasiado ingenuo para mi gusto, aunque hay que aclarar que la historia está ambientada en la época de finales de los setenta y seguramente todos éramos entonces mucho más pardillos.
Allan, que así se llama el joven protagonista, nos presenta, a través de escenas cotidianas, a su familia, una familia aparentemente normal, diría más, una familia políticamente correcta, o todavía más, una familia ejemplar, que sin embargo dentro de las paredes de su casa vive un auténtico infierno. El padre se presenta como un hombre débil, pusilánime, que se deja vejar por su vecino a la más mínima nimiedad, incapaz de defenderse, un hombre beato, aficionado a recitar discursos fúnebres en todos los entierros que se producen en el pueblo, conozca al finado o no. En resumen, un buen hombre. Allan lo adora, o eso da a entender al principio, porque más tarde el lector se da cuenta de que entre el amor y el temor hay una línea apenas imperceptible. Allan no adora a su padre, le tiene miedo.
La novela comienza algo plana. Es fácil que entren ganas de dejarse el libro tras el primer capítulo, pero cuando el lector intuye, adivina o de una vez descubre un incesto dentro de ese hogar sagrado es cuando no quiere dejar la lectura. No encontraremos ningún dato escabroso, ningún detalle sórdido, ninguna escena de sexo explícito, lo bueno de esta obra es que el mensaje hay que leerlo entre líneas; son los ojos de Allan los que nos harán ver, como meros espectadores, lo que ni él ni su familia son capaces de observar dentro de su casa. O sencillamente no quieren apreciar.
Detalles del tipo “papá está muy nervioso, voy a llamar a Sanne para que duerma con él porque así se relaja”, nos dan las pistas. Es en ese momento cuando la niña de catorce años baja de su cuarto y se acuesta en el sofá con su padre, echan una manta por encima y de ese modo todo queda tapado, una sola manta es capaz de cerrar los ojos al mundo. La madre duerme plácidamente en su habitación, el niño vuelve a su cuarto para descansar y el horror permanece en el salón apoderándose de una niña de catorce años a la que nadie va a ayudar nunca.
Y lo más sorprendente de esta narración es que el niño asume como normal lo que ha visto en su casa desde que nació. No cuenta los hechos como una confesión dolorosa, los cuenta como simples vivencias. Para él su familia es perfecta, lo raro es lo que hacen los demás. En una ocasión es invitado a comer a casa de un compañero de colegio y el niño se sorprende de que los miembros de la familia de su amigo “hablen en la mesa, conversen, ¡qué poca educación!”. También se sorprende de que la madre de su compañero se siente a comer con ellos, cuando la suya nunca lo hace, siempre está pendiente de lo que pueda faltar en la mesa y con un trapo en la mano por si cae algo.
Con esa apariencia de perfección van sobrellevando su vida, pero es en el momento en que Sanne comienza a sufrir las secuelas del abuso de su padre, cuando la familia hace piña para llevarla a un psiquiatra, pues la niña está loca. La atiborran a pastillas cada vez que sufre temblores, cada vez que dice chaladuras, cosas que se inventa, porque lógicamente lo que cuenta la muchacha no puede ser verdad a los ojos del mundo, aunque todos saben que lo es.
Llegan incluso a internarla en un sanatorio mental, y es entonces cuando la novela alcanza un buen nivel de interés al descubrir que el pequeño Allan trata de rescatar a su hermana de ese centro de locos, y lo consigue viviendo una auténtica aventura.
Sanne, para castigar a su padre, llega incluso al asesinato, pero una familia ejemplar como la de ellos tiene que tapar, no solo el incesto, sino también los delitos de los que la joven trata de autoinculparse. Todo queda justificado con su locura. Es mejor ser una familia perfecta con una hija loca, que una familia de degenerados con una hija víctima.
A todo esto hay un hermano mayor que vive independizado en otra población y que al principio parece que va a ayudar a su hermana, pero la sensación final es la de “que cada palo aguante su vela”. Allan es el único que ve en Sanne a una chica que sufre, pero al mismo tiempo necesita el equilibrio que supone su padre en la familia. Así lo piensa él, así ha sido educado, así lo cree porque no ha conocido otra cosa. Su padre es el pilar de la estabilidad de todos y si para ello hay que sacrificar a Sanne tampoco es tanta la pérdida.
Sinceramente creo que el tema es para debate. La novela no es una obra magistral de la literatura pero aborda un drama familiar de manera más que original. Te lleva a pensar qué se cocerá realmente dentro de muchos hogares que consideramos normales, incluso te invita a reflexionar sobre tu propio hogar, sobre si estás transmitiendo a tus hijos los valores más adecuados o la forma de vida más justa, porque al fin y al cabo somos los responsables de llenar de contenido a esos envases vacíos que son los niños.
Ya sabéis: EL ARTE DE LLORAR A CORO de Erling Jepsen.
Editorial LENGUA DE TRAPO
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jueves, 3 de junio de 2010

JUEGOS DE NIÑOS


La cena se enfriaba en la mesa pero no importaba, era de plastilina. Jugábamos a papás y mamás. Mi hermano gritaba como un loco y daba patadas en las puertas, y yo, con las manos cubriéndome el rostro, hacía como que lloraba. Me aburría.
—¿Por qué no jugamos a médicos y enfermeras? —propuse entonces.
Me miró con ojos de fuego. “Puta”, masculló. Después se fue a la cocina y cogió un cuchillo.

Maribel Romero Soler.

jueves, 27 de mayo de 2010

SELECCIONADA EN MAYO EN ABOGADOS.ES



ALTA TECNOLOGÍA

Soy el prototipo del abogado perfecto, un nuevo concepto de asistencia letrada. Insobornable, justo, legal. Algo impensado en el comportamiento humano. No tengo mano izquierda, tampoco buen olfato, ni siquiera vista de lince, pero a la mínima señal de delito me pongo a funcionar. Uso la misma batería que un teléfono móvil, soy ligero como una pluma y quepo en un bolso. Diseño japonés. Mis prestaciones son inmejorables pero temo que los técnicos que trabajaron en mi creación cometieron un grave error: me incorporaron sentimientos. El día de la personación en mi último juicio el magistrado me confundió con un mp4. Y, sinceramente, me dolió.

Maribel Romero Soler.