jueves, 30 de julio de 2009

FELICES VACACIONES

Nos acercamos al octavo mes del año y por estas latitudes es el mes de vacaciones por excelencia. Sé que muchos blogueros vais a desaparecer e iniciar vuestro período de descanso. Algunos viajaréis y los que no, como mínimo, os alejaréis del ordenador para disfrutar del campo, la playa, la ciudad desierta o todo lo que podáis tener a vuestro alcance. Yo me quedaré por aquí, pero sí pienso hacer alguna escapada de esas que te permiten volver a dormir a casa. Afortunadamente vivo en un enclave que me ofrece esa posibilidad: muchas playas, turismo de interior, parques temáticos...
Me despido de todos los que os marcháis con el deseo de que disfrutéis a tope y volváis con las pilas recargadas para afrontar de nuevo la rutina. Yo estaré a medio gas, no desapareceré del todo pero reduciré mi actividad bloguera.
Quiero deciros adiós con una lista de libros, son los que llevo leídos este año (a ver si coincidimos en algún título), todos muy recomendables, por si os apetece llevaros alguno en la bolsa de viaje.

- El orden alfabético………..……………...Juan José Millás
- Las espinas del amor……………………..Arlette Geneve
- Veinte maneras de bajar al sótano…….Roque Pérez Prados
- Al sur de la frontera, al oeste del Sol…. Haruki Murakami
- La carretera……………………....………… Cormac McCarthy
- Memorias de un ahogado………………... Juana Cortés
- La asesina de los ojos bondadosos...... Felisa Moreno Ortega
- Las memorias de Maigret................... Georges Simenon
- Mujeres de los Fiordos............. Relatos de escritoras noruegas
- Cuentos para esperar en los semáforos...... Aster Navas
- La décima clave................................... Antonia J. Corrales
- En busca del tesoro del Rey Abú...... Fátima Fernández Méndez

Me complace además que en esta relación de libros se incluyan las obras de muchos amigos, de compañeros con los que comento y comparto inquietudes, alegrías y penas, y quiero resaltar sus nombres con mayúsculas y en negrita porque se lo merecen:

ARLETTE GENEVE, ROQUE PÉREZ PRADOS, JUANA CORTÉS, FELISA MORENO ORTEGA, ASTER NAVAS, ANTONIA J. CORRALES y FÁTIMA FERNÁNDEZ MÉNDEZ. Permitidme añadir un nombre más: BLANCA MIOSI, cuya novela EL LEGADO. LA HIJA DE HITLER, estoy leyendo en estos momentos y me tiene enganchadísima (es muy buena, de lo mejor que he leído últimamente).

Cambio de tercio para hablar ahora de mi libro. Veréis que no he dado mucho la lata sobre él en este blog, pero transcurridos ya unos dos meses desde su publicación quiero que sepáis que DOSCIENTAS CUESTIONES DE DERECHO QUE TODO EL MUNDO QUIERE SABER se va introduciendo poco a poco en el mercado y ya son muchas librerías las que lo tienen a la venta. Aquí tenéis toda la información.

A los que os vais y a los que os quedáis os deseo: ¡FELICES VACACIONES!

lunes, 27 de julio de 2009

¿QUÉ PREFIERES?

Los niños preguntan mucho desde que comienzan a dominar, aunque sea con su lengua de trapo, el lenguaje, y suelen atravesar una determinada etapa en la que, uniendo ya un buen dominio del lenguaje con unos enormes deseos de conocer cuanto desconocen, preguntan mucho más. Mi hijo de ocho años debe de encontrarse en esa etapa y me tiene martirizada (cariñosamente hablando) porque además le ha dado por preguntarme qué prefiero.
—Mamá ¿cuál es tu comida preferida?
—No tengo comida preferida.
—Mamá ¿qué canción de Michael Jackson te gusta más? (están él y el hermano muy sensibilizados con su trágica muerte).
—Me gustan todas.
—Sí, pero ¿cuál es tu preferida?
—No tengo ninguna preferida.
—¿Cuál es tu nombre de mujer preferido?
—Maribel —contestó por no repetir respuesta y por demostrarle que uno debe ser feliz con lo que tiene.
—¿Y tú segundo preferido? —me dice el niño tan alegremente porque con toda seguridad no coincide en gustos con mi primer nombre preferido.
—No tengo ninguno.
—Y cuando eras pequeña ¿cuál era tu libro preferido?
—Me gustaba mucho leer pero no tenía ningún libro preferido.

Todo este interrogatorio quasi policial me ha llevado a darme cuenta de que no tengo preferencias. ¡Dios mío! ¿Qué clase de persona soy? Es cierto. Todas las respuestas que he dado a mi hijo son ciertas: no tengo una comida preferida, no tengo una canción preferida, ni un nombre de mujer o de hombre preferido, ni siquiera un libro preferido.
Os aseguro que cuando me he dado cuenta casi me deprimo. Qué vulgaridad.
Decidme, por favor, ¿tenéis algo preferido, aunque sea la marca de la pasta de dientes?

jueves, 23 de julio de 2009

ESPIONAJE Y CORTESÍA

Hay dos frases que tengo permanentemente en la cabeza. La primera la escuché de boca de Mariano Sánchez Soler, escritor, periodista y profesor de los talleres de Novela Negra que convoca cada año la Universidad de Alicante, en uno de los cuales tuve la suerte de participar hace un par de ediciones. La frase es la siguiente: “los escritores no se leen se espían”. Se refería Mariano a que los que escribimos leemos (o nos leemos entre nosotros) de otro modo. Yo no diría exactamente espionaje pero sí es cierto que el lector-escritor actúa de diferente manera a como lo haría el lector-lector. Cuando tenemos en nuestras manos cualquier obra, sea de amigo, conocido o desconocido, no podemos evitar hacerle una lectura analítica. Sin intención de buscar el fallo lo vemos, sin necesidad de rastrear el párrafo sublime lo encontramos, sin pretender adivinar por qué escribió aquello o por qué dio entrada a determinado personaje, lo intuimos. Nosotros también escribimos, y es por eso que somos capaces de ponernos en la piel del compañero que ha volcado todo su talento en una obra que, sin pretenderlo, no solo leemos sino que también analizamos.
Esta reflexión me lleva a la segunda frase. Pertenece a Fernando Marías, gran escritor, creo que por todos conocido, autor de obras como La luz prodigiosa, El niño de los coroneles o Cielo Abajo. La escuché durante una charla que nos ofreció con motivo de Mayo Negro, la semana que la ciudad de Alicante dedica al género, y en la que él participó como conferenciante. Antes de su intervención pública, tuvo la deferencia de reunirse con un reducido grupo de amigos que aspirábamos a ser escritores. La frase es la siguiente: “por cortesía jamás diría a un compañero que su obra no me gusta”.
Fernando me pareció muy elegante con esa manifestación, además de que lo demostró en muchos otros momentos de la charla. Creo que la cortesía en este mundo literario es bastante utilizada y de manera sabia. Lo más cortés cuando algo no gusta es callar y tengo la impresión de que es el recurso que solemos utilizar todos. En líneas generales, salvo que el autor lo pida expresamente, nadie da una crítica negativa sobre cualquier obra que haya leído. La pondrá muy por las nubes si le gustó mucho o será sencillamente cortés si no le gustó tanto, pero nunca dirá abiertamente que le parece lamentable (bueno, sí, esos juicios valientes se los reservan los que firman bajo anónimo). Todos presentamos nuestra obra con frases del tipo “espero que te guste”, “espero no decepcionarte”. Sólo a los muy íntimos somos capaces de pedirles: “dame tu impresión sincera, sin ocultarme nada, dime la verdad”. Y es comprensible.
Aparte de la cortesía, que afortunadamente existe y me parece muy necesaria, yo también hablaría de respeto. Una obra que ha pasado por todos los filtros editoriales, que ha llevado a una empresa a arriesgar su dinero para sacarla al mercado y que demuestra públicamente que apuesta por ella, te puede gustar más o menos, pero sin ninguna duda merece un respeto.
Espionaje y cortesía. ¿Qué opináis?

lunes, 20 de julio de 2009

EN BUSCA DEL TESORO DEL REY ABÚ


Si la anterior entrada la dedicaba al género negro, en esta ocasión la dedico al blanco blanquísimo con una novela infantil de reciente aparición: EN BUSCA DEL TESORO DEL REY ABÚ. Se trata del último libro de la escritora y amiga Fátima Fernandez Méndez, publicado por Edimáter e ilustrado por Marina Seoane. Pertenece a la colección "La Osa Menor (rosa)" que abarca a lectores desde los 8 años (la misma que, si todo transcurre según lo previsto, publicará mi novela infantil el próximo año), y en él Fátima nos cuenta una historia divertida, llena de aventuras y de fantasía, de las que permitirán a los peques y a los no tan peques disfrutar este veranito. Es en definitiva un homenaje al mundo de los sueños.
Tengo que deciros que en mi casa hemos invertido los roles y
ha sido mi hijo pequeño, Javier, de 8 años, el que me la ha leído a mí y los dos hemos disfrutado mucho. Le deseo a Fátima todo tipo de suertes y éxito con esta nueva novela.
Y ya metidos en materia os preguntaría: ¿soléis leer, aunque sea de vez en cuando, algo de literatura infantil o juvenil o la dejastéis de lado al mismo tiempo que os olvidastéis de las muñecas y los cochecitos?

jueves, 16 de julio de 2009

EN BLANCO Y NEGRO

La pareja dormía. El halo de luz de mi linterna dejaba entrever los rostros de un par de ancianos arrugados, con cabellos blancos y bocas desdentadas resoplando en mitad de la noche. Una imagen verdaderamente grotesca.
No fue difícil entrar en la casa. La cerradura de la puerta de servicio, en la parte posterior del chalet, era de un mecanismo sencillo, y venció al primer intento de la herramienta. No había perros ni alarma.
Resultaba evidente que los dueños, seguramente amedrentados por la cantidad de robos que se producían en la zona, habían optado por poner las cosas fáciles y evitar problemas con los cacos, nada más abrir el primer cajón del interior del armario ropero, el Polaco encontró un sobre con bastante pasta y sobre la mesilla de noche de la anciana, un joyero aparecía repleto de anillos, pulseras y algún que otro peluco. Mientras revisábamos el resto de las habitaciones, los ronquidos del viejo alcanzaron unos decibelios dignos de sanción. “¡Cómo duerme el hijoputa!”, exclamó el Polaco entre susurros. Encontramos, sin grandes dificultades, una cámara de vídeo, una cámara fotográfica, un ordenador portátil, un par de móviles y algunas piezas de decoración que aparentaban tener valor. No dimos con más dinero. Guardamos el botín y volvimos al dormitorio principal en un gesto rutinario que repetíamos por costumbre, despedirnos de los dueños. El viejo seguía roncando como un bendito, mientras que la mujer parecía estar inmersa en una terrible pesadilla que se dejaba notar a través de su rostro desencajado, es más, por el ritmo de su respiración diría que no dormía.
Estábamos ya en la puerta del dormitorio cuando el Polaco de repente se dio la vuelta, miró a los viejos y sacó su pistola.
—¿Pero qué haces inútil? —le pregunté.
—Me dan alergia los ricos —contestó.
No me dio tiempo a detenerle. Dos disparos sonaron con apenas unos segundos de diferencia y las cabezas de los viejos comenzaron a sangrar profusamente.
—¿Te has vuelto loco, subnormal? ¿Qué necesidad había de esto?
—No me toques los huevos con sensiblerías. ¿Has visto lo que hay aquí? Estos cuadros valen una pasta y seguro que si seguimos buscando encontramos más material.
El Polaco desapareció de mi vista adentrándose en el salón de la casa mientras yo me quedé mirando aquel espectáculo sangriento. El viejo fue el primero en caer, estaba boca arriba y le faltaba un ojo y parte de la cara. La anciana tenía una extraña postura. Parecía como si en el intervalo de los escasos segundos que habían separado un disparo del otro se hubiera intentado incorporar y se la veía medio sentada en la cama, apoyada contra el cabezal, con un orificio en la frente por donde manaba gran cantidad de sangre. Estaba perplejo ante aquella visión dantesca. Jamás había matado a nadie y jamás había presenciado cómo otros lo hacían. Me estaba acercando a ellos cuando volvió a entrar el Polaco.
—Ni se te ocurra tocar nada —ordenó.
—Sólo quería tapar a la vieja, tiene medio cuerpo fuera de las mantas.
—¡Y qué más da, cabrón!
El Polaco ya tenía preparado todo el botín y abandonamos la casa. Salimos por la puerta principal, como dos señores, fue tan simple como descorrer los dos cerrojos y girar tres vueltas de llave. Junto a la entrada –en este caso la salida–, había un mueble alto sobre el que descansaba un pequeño cofre que llamó mi atención. Estaba cerrado con un candado. Lo cogí y me lo guardé dentro del jersey.
—¿Qué es eso tío? —preguntó el Polaco.
—No sé, un cofre que me ha gustado.
—Déjalo, tampoco es plan de llevarnos hasta la dentadura postiza, gilipollas.
—¿Qué pasa? Tú has cogido lo que te ha dado la gana. ¡No me jodas!
—Está bien, pero que sepas que todo lo de valor se reparte.
—¡Que te den por culo!

Hora y media más tarde ya estábamos en el almacén, un viejo y mugriento local abandonado donde malvivíamos. Antes de llegar a nuestro dulce hogar, con el dinero que había en el sobre, el Polaco compró caballo, necesitaba urgentemente meterse un chute. Ya en la puerta, comenzó a sacar de la furgoneta parte de la mercancía birlada en el chalet. Un par de tipos pasaron junto a él, pero en el barrio nadie hacía preguntas. Mientras el Polaco arrimaba contra una pared algunos de los cuadros robados, yo me senté en la piltra y saqué del jersey el pequeño cofre. Bastó con introducir por la cerradura la punta de un destornillador y hacer presión para que el candado saltara. El Polaco se acercó, también tenía curiosidad por conocer su contenido. Eran fotos. Pequeñas fotos en blanco y negro. “¡Vaya mierda!”, exclamó, “puto cofre, ¿qué te creías que había dentro?”.
Mi colega se largó a su rincón y encendió un canuto, mientras yo me dedique a ojear aquellas fotografías. Una pareja aparecía con su bebé en brazos, seguramente se trataba de los viejos del chalet con su hijo. A medida que avanzaba curioseando entre aquellas imágenes, se repetían las escenas de la pareja con el niño, pero el pequeño iba creciendo. Fotos con un año, fotos con dos, con tres… Cada vez que observaba una foto nueva de aquel mocoso más me sonaba su cara, hasta que llegué a aquella instantánea. Se me heló la sangre. ¿Cómo no iba a conocer a aquel niño? Aquel niño era yo. Saqué de mi cartera mi única pertenencia, la imagen que me había tenido toda la vida aferrado a una quimera, soñando con una familia inexistente, la foto con la que fui abandonado treinta años atrás en aquel triste y gris orfanato. Las puse una al lado de la otra, eran dos copias idénticas. Ese chaval era yo y quizás aquella pareja que dormía plácidamente en su cama, antes de ser vilmente asesinados, eran mis padres. ¡Qué paradoja! ¿Sería posible que el Polaco acabara de dejarme huérfano? Pero ¡qué coño! Yo nací huérfano. Fui abandonado en aquel horrible edificio cuando tenía cuatros años y de mi vida antes, la verdad, no me acuerdo. Allí permanecí, aferrado a mi fotografía, hasta que a los trece años tuve los santos huevos de escapar, y entonces no tuve más remedio que aprender a vivir solo. Si aquellos eran mis padres y me habían abandonado ¡bien muertos estaban! En la puta vida que me había tocado vivir no había espacio para las lamentaciones. Saqué las fotos y las dejé en el suelo y a patadas destrocé el pequeño cofre. Después, uniendo al material fotográfico, papeles y basura que encontré por el almacén, prendí fuego para calentarme, era una fría noche de diciembre.

Maribel Romero Soler.

Ya que nos encontramos en plena Semana Negra de Gijón me apetecía cambiar de registro y mostrar algo de mi faceta negra.

Relato publicado en EL TALLER DE LOS CUENTOS OSCUROS.
Editorial ECU.

lunes, 13 de julio de 2009

SEIS VECES SEIS

Este mes acaba el concurso de microrrelatos de abogados.es, una divertida propuesta en la que, desde agosto de 2008, el Consejo General de la Abogacía Española y la Mutualidad General de la Abogacía, han invitado a los escritores a componer sus textos sobre abogados, leyes, justicia..., con un máximo de ciento cincuenta palabras y la inclusión de cinco términos obligatorios que han ido variando mes a mes.

La última vez que comenté en este blog mi calidad de seleccionada fue en mayo, con aquella boda fracasada entre Caperucita Roja y Spiderman. Ya dije entonces que desde que comenzó el concurso estaba quedando seleccionada un mes sí y dos no, y a partir de mayo decidí ponerme las pilas para romper esa dinámica. Lo he logrado. Fui seleccionada también en junio y lo soy actualmente en este mes de julio (aún abierto para la recepción de trabajos y optando a premio). El premio no lo espero, pero me satisface enormemente haber quedado seleccionada a lo largo de todo el concurso en seis ocasiones y de ellas los tres últimos meses consecutivos.

Aquí se pueden leer los microrrelatos seleccionados cada mes a lo largo de este divertido concurso que espero repitan.

Como veis me gusta lo breve, y cada vez más breve, lo secundo y lo practico. Hace poco descubrí el NANORRELATO, la más mínima expresión del texto escrito con cierto sentido (parece ser que el famoso dinosaurio de Monterroso pertenece a este género o subgénero). Fue a través de un concurso y la propuesta era la creación de un relato con un máximo de diez palabras (título incluido). ¿Sería posible? Para mí estas propuestas siempre suponen retos a los que no me puedo resistir y por supuesto lo intenté, es además un ejercicio enriquecedor para poner a trabajar el ingenio y lo recomiendo. Aquí os dejo mis nanorrelatos. ¿Os animáis?

ATRACO
Limpió la caja fuerte y salió volando. Menudo pájaro.

OPOSICIONES
Consiguió una plaza en la cárcel. Disparó al tribunal.

SANTA INQUISICIÓN
¡Sólo soy un escritor!, gritó entre las llamas.

TACAÑO
Me dio la mano y se quedó el brazo.

LIBERTAD
¡Soy inocente!, dijo el pájaro al ver la jaula.

Y bien, por último, ahora que estoy tomando un descanso estudiantil (mañana acabo), os invito a un juego para el veranito. ¿Conocéis bien España? ¿Estáis seguros? Pues a demostrarlo toca con este mapa-puzzle interactivo. Que os divirtáis.

http://www.xtec.es/~ealonso/flash/esprovin3eb.html

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jueves, 9 de julio de 2009

ESTE NO ES MI GATO ¿O SÍ?

El último post que mi amiga Izaskun colgó en su blog SIEMPRE CON HISTORIAS (que aconsejo visitar), me ha llevado a presentaros al más flamante miembro de la familia.

Apareció por casa como un tardío regalo de Navidad, allá por finales del mes de enero, y decidió quedarse. Le pusimos muchos nombres, todavía hoy le llamamos de mil formas diferentes, aunque oficialmente mis hijos lo bautizaron con el nombre de KING. De manera coloquial le llamamos MEU (porque es lo que siempre nos dice él a nosotros).

Nunca me gustaron los gatos, no conozco su conducta, su vida o su disciplina, aunque debo admitir que siempre admiré su independencia y el dominio absoluto de su libertad. He tenido que hacer un cursillo acelerado sobre mininos visitando foros especializados para saber que el animal en cuestión se trata de un siamés, que los siameses odian la indiferencia, que necesitan cariño y compañía y que ellos también son capaces de dar mucho amor (ya veis, más que algunas personas).

El gato vive en libertad, el único indicio de que la mano del hombre ha pasado por su bello pelaje es el collar antiparasitario que luce en el cuello, tengo que reconocer que es bonito el condenado y además me ha salido muy culto, en cuanto coloco mis temarios encima de la mesa para ponerme a estudiar, ya lo tengo literalmente acostado sobre los libros sin dejarme pasar ni una página. Yo le explico con mucha paciencia que eso no se hace pero él me mira sin parpadear, con sus grandes ojos azules, y me dice MEEEEEEEUUUU, y ya no hay más que hablar.

La cuestión es que desde enero hasta hoy nos ha proporcionado ratos de mucha diversión, también nos ha dado algún disgusto (ha llegado a estar dos días sin aparecer) y creo que a estas alturas ya nos quiere un poco.

Acepto todo tipo de consejos sobre gatos, sé que hay expert@s por la blogosfera. Mientras tanto seguiremos disfrutando de su compañía siempre y cuando nos la quiera dar, puesto que ante todo el gato es libre. Creo que por eso me gusta tanto.

domingo, 5 de julio de 2009

FALLADOS LOS PREMIOS DE CANAL LITERATURA


Como comentaba en la anterior entrada, anoche se fallaron los premios de la Asociación Canal Literatura durante una cena literaria en la ciudad de Murcia a la que no pude asistir. Mi relato "¿RECUERDAS?" estaba entre los finalistas del Premio Especial "Amor en el Tiempo" y como finalista se ha quedado.

Os dejo el enlace con la noticia y los nombres de los ganadores en cada una de las modalidades. Felicidades a todos.

http://www.canal-literatura.com/modules.php?name=News&file=article&sid=957