jueves, 30 de abril de 2009

APUNTES GRAFOLÓGICOS

Hoy no voy a hablar de literatura, pero sí de escritura. Desde siempre me interesó la grafología y en general todas las “ciencias ocultas”. Bueno, creo que en la actualidad no podemos hablar de la grafología como de una ciencia oculta, puesto que son muchos los peritos calígrafos que se dedican precisamente a descifrar letras, palabras y formas de escritura con el fin de adivinar a través de ella rasgos de personalidad, y sus dictámenes son perfectamente aceptados por los tribunales. En cualquier caso, y dentro de esa necesidad de saber que todos tenemos, de intentar salir de la incertidumbre en la que vivimos cada día, siempre me ha interesado toda forma de adivinación del futuro, eso sí, más como curiosidad que como credo. Hubo una temporada en la que confeccionaba cartas astrales, leía manos y echaba el tarot (a los amigos y a los que se dejaban, que no eran todos), y por supuesto realizaba análisis grafológicos.
A modo de curiosidad os diré que el primer paso para realizar un análisis grafológico consiste, como no puede ser de otro modo, en escribir. Hay que facilitar un folio en blanco, sin rayas ni márgenes, al consultante y pedirle que escriba algo. No importa el qué, no hace falta que se caliente la cabeza, puede copiar media página del listín telefónico, en un análisis grafológico lo que menos importa es lo que diga, lo que más el cómo lo escriba. Después del texto también hay que pedirle que estampe su firma.
Los primeros signos que analiza el grafólogo son los concernientes al “orden” en la escritura. Se tiene en cuenta si el consultante ha dejado márgenes o no, dónde los dejó (arriba, abajo, derecha, izquierda, todos, ninguno), separación entre renglones (mucha, poca, nada), inclinación de la escritura (ascendente, descendente, horizontal), tamaño de la letra, presión que se hace al escribir... Después podemos fijarnos en la firma. Dónde la estampó (en el centro, a la derecha, a la izquierda, muy separada del texto, junto al texto). Forma de la rúbrica (separada del nombre, rodeando al nombre, una simple raya, un verdadero garabato).
Por no hacer esta entrada demasiado extensa voy a pasar a dar algunos datos curiosos sobre grafología, solo algunos, quizás, si me animo, siga con el tema.
Una escritura grande revela generosidad y aspiraciones elevadas, una escritura pequeña revela economía, una escritura exageradamente pequeña revela minuciosidad y avaricia, una escritura medina significa espíritu sereno, claridad de pensamiento y armonía en la convivencia.
La escritura dextrogira (es decir, inclinada hacia el lado derecho), revela extroversión, sociabilidad, vehemencia, sensibilidad, necesidad de apoyo en los demás o necesidad de dar y recibir afecto, constancia. Una escritura siniestrogira (cuya inclinación es hacia la izquierda), revela carácter reservado, narcisismos, suspicacia, desconfianza, introversión. Una escritura vertical indica serenidad, autodominio, firmeza, frialdad, carácter reservado, orgulloso, desconfiado, insociable (siempre hay que unir estos rasgos de escritura con otros para determinar verdaderamente el carácter del autor del grafismo).
Los renglones ascendentes pueden interpretarse como ambición, optimismo, celos o solidez mental. También indican ira, inestabilidad, poco sentido de la realidad, frivolidad. Los renglones descendentes significan estado depresivo, cansancio, pesimismo, agotamiento físico, poca fuerza de voluntad, tendencias hipocondríacas.
Los renglones horizontales pueden interpretarse como carácter metódico, perseverante y de gran control emocional. También indican pedantería, inexpresividad, rigidez en las costumbres.

Bueno, me quedo con ganas de contaros más cosas y de hablaros de las firmas, que dicen mucho de sus dueños, pero creo que ya es demasiado por hoy.

¿Habéis pensado alguna vez lo que dice vuestra letra de vosotros?


Fuente consultada: GRAFOLOGÍA APLICADA, María Holgado. Editorial Ruiz Flores.

viernes, 24 de abril de 2009

LA FUERZA DE LAS RAÍCES

Lloró cuando tuvo que abandonar su país para instalarse en otro continente. Sufrió el olvido y la soledad. Las mañanas dejaron de regalarle el sol y las noches le abrieron sus brazos fríos. Se refugió cientos de veces entre contenedores de basura y soportó la burla y la humillación. Él, un hombre aferrado a una botella. Un español de mierda. Qué paradoja. Años atrás sus propios compatriotas rechazaban a los inmigrantes. Negros, amarillos, sudacas, moros. Y ahora, en pleno 2020, todos se habían visto obligados a abandonar el país. La vida da muchas vueltas y en alguna de ellas la noria se detiene y lo jode todo. Las ilusiones, los sueños, las esperanzas…
Ayer fue un mendigo en la puerta de un supermercado. Hoy es un fugitivo que huye de la justicia, con su botella escondida en el bolsillo interior de la chaqueta raída, envuelta entre cartones, protegida como un feto dentro del útero materno.
La policía es implacable. No perdona. Y menos a los extranjeros, a los desheredados.
—¡Deténgase o disparo! —le dice un agente.
Y él no se detiene. Se cierra la chaqueta asegurándose de que lleva su preciado tesoro y convierte el paso en carrera.
—¡Deje en el suelo aquello que esconde y deténgase!
Sigue corriendo con las escasas fuerzas que le quedan, sin mirar atrás, hasta que una bala le atraviesa la cabeza.
El agente llega hasta él y busca la droga pero sólo encuentra una botella. Una pequeña botella de cristal cerrada con un corcho que no se ha roto gracias a los cartones. La destapa y la huele, después prueba su contenido. “Es agua”, dice a sus superiores con extrañeza. “Agua salada”. Y todos piensan que en realidad aquel hombre estaba loco. Nadie sospecha que murió por llevarse embotellado el mar Mediterráneo.

Maribel Romero Soler

jueves, 23 de abril de 2009

FELIZ DÍA DEL LIBRO

Hoy voy a rescatar una entrada antigua. Es del 6 de mayo de 2008 y curiosamente es la entrada más vista por los visitantes del blog, la principal puerta de acceso para muchos interesados que teclean en sus buscadores cuatro palabras: "la importancia del libro". Ése fue su título entonces y hoy, Día del Libro, la vuelvo a traer.

Podría argüir múltiples discursos en defensa del libro y de su importancia, de su significado, sabiduría, enseñanza, necesidad o existencia. Podría extenderme en alabanzas y agasajos, pero no lo voy a hacer. Prefiero tomar prestadas las palabras de un gran escritor, Hermann Hesse, y dejar que su reflexión enriquezca más, si cabe, la importancia de un libro.

“De los muchos mundos que el hombre no ha recibido como regalo de la naturaleza sino que ha creado con su propio espíritu, el mundo de los libros es el más grande. Cada niño que pinta las primeras letras sobre su pizarra y hace sus primeros intentos de lectura, da el primer paso hacia un mundo artificial extremadamente complicado, con leyes y reglas de juego, que ninguna vida humana es lo suficientemente larga para conocer del todo y utilizar perfectamente. Sin palabras, sin escritura, sin libros, no hay historia, no existe el concepto de la humanidad. Y si alguien intentara guardar en un espacio pequeño, en una sola casa o en una habitación, la historia del espíritu humano, sólo podría conseguirlo con una selección de libros…”.

Feliz día para todos, y si es con un libro en la mano mejor.

domingo, 19 de abril de 2009

DOSCIENTAS CUESTIONES DE DERECHO QUE TODO EL MUNDO QUIERE SABER


Parafraseando al desaparecido Umbral, hoy voy a hablar de mi libro. Esta misma semana me comunicaban desde la editorial que lo iban a mandar a imprenta, por lo que el proceso de edición va rápido y su salida al mercado se aproxima.
DOSCIENTAS CUESTIONES DE DERECHO QUE TODO EL MUNDO QUIERE SABER es un libro especializado en su materia, que es el Derecho, pero dirigido a público en general, es decir, no es un libro para profesionales (aunque si alguno lo quiere adquirir estaré encantada, quizás le sea útil). También es una obra muy adecuada para el estudiante de Derecho o de otras disciplinas que traten aspectos jurídicos, puesto que a través de la resolución de supuestos claros y perfectamente posibles le resultará más sencillo entender los dictados de la Ley.
Cuando diseñé esta obra lo hice con el convencimiento de que se trata de un manual de consulta necesario en todos los hogares. Del mismo modo que tenemos un diccionario de la Lengua o una enciclopedia de la salud, me parece indispensable disponer de un libro de consulta sobre una materia que rige cada uno de nuestros pasos, como es el Derecho. Desde que nacemos hasta que morimos, vivimos sometidos a normas jurídicas y en su aspecto más básico es importante conocerlas.
Una experiencia de dieciocho años trabajando en una notaría me ha llevado a conocer las inquietudes de la gente: ¿qué pasa si no hago testamento?, ¿puedo desheredar a un hijo?, ¿es válido un contrato sin intervención de notario?, soy casado ¿puedo vender una vivienda que adquirí en estado de soltero sin consentimiento de mi esposa?...
La estructura de este libro es muy sencilla. Son doscientas preguntas con sus doscientas respuestas. Un índice temático ayudará a localizar la materia que interesa al lector. Está redactado en un lenguaje coloquial, huyendo de formalismos y de términos profesionales, planteando los problemas de forma clara, como se le suelen presentar a la gente. Algunas de las preguntas resolverán verdaderas dudas, otras satisfarán curiosidades, en cualquier caso creo que es un libro muy útil.
Solo me resta mostrar mi agradecimiento a QUIASMO EDITORIAL, y en su nombre a su editora Raquel Ferrero, que valoraron positivamente esta obra desde el principio y respaldaron el proyecto con gran profesionalidad.
Para todos los que escribimos es una gran satisfacción poder presentar un libro. Aunque tengo obras publicadas en trece antologías, ésta es la primera de mi completa autoría y, la verdad, me siento muy feliz.
Y dicho esto, ahora solo falta que el manual esté en las librerías.
Seguiré informando.


jueves, 16 de abril de 2009

NUNCA ES TARDE

Hacía dos años que me había separado de mi mujer cuando conocí a Loren. Jamás hubiese imaginado que podría volverme a enamorar, me encontraba bien en mi piel de soltero, tenía casa, coche, un buen trabajo y ganas de divertirme, pero el amor es así, caprichoso e insolente, y cuando te toca el alma sabes que no tienes escapatoria.
No pensaba contárselo a mi familia y amigos, descubrí que aquella increíble historia cobraba intensidad a medida que el secreto crecía, pero el brillo de mis ojos me delató. “¡Tú estás perdidito!”, me dijo mi madre, que para estas cosas tiene un olfato especial. “¿Eres feliz? Pues eso es lo que importa”, añadió, sin saber todavía que la tal Loren de la que le había hablado, no era en realidad ninguna Lorena, ni siquiera fan de Sofía Loren, sino Lorenzo.
¿Cómo se le puede decir a la madre que te parió que te has enamorado de un tío de uno ochenta y cinco con más músculos que Schwarzenegger? ¿Cómo se le puede explicar que en tu último viaje a Alicante el botones del hotel acabó desabrochándote los ídem del pantalón? ¿Cómo se puede explicar algo que ni tú mismo entiendes?

Fue al entrar al hall de aquel impresionante edificio cuando lo vi por primera vez e inmediatamente me cautivó —a pesar de que las chicas de recepción estaban de toma pan y moja—, sin embargo, incomprensiblemente, no podía dejar de mirarle a él. Era alto, moreno, con el cutis muy bronceado, ojos color miel, su atlético cuerpo se adivinada tras el riguroso uniforme gris, me sonrió y yo me derretí. Algo de aceite debió caer al suelo porque al instante se me acercó. “Me das las maletas”, dijo. Y yo se las di como si fuera un zombi y lo seguí como si fuera un perro y me quedé con la boca abierta como si fuera una muñeca hinchable.
En el ascensor me dijo su nombre, Loren, y yo le susurré que tenía unos ojos preciosos. Se ruborizó un poco. Durante el recorrido de las cinco plantas no dejamos de provocarnos con la mirada y de lanzarnos sonrisas intencionadas.
Llegamos a la habitación, 507, un número para no olvidar, y Loren dejó las maletas en el suelo. Me disponía a darle propina cuando puso su mano sobre la mía y me dijo: “no, por favor, mejor me invitas a una copa”. El contacto de aquellos dedos largos y fuertes con mi piel me produjo la misma sensación que una corriente eléctrica. Quedamos a las ocho de la tarde, cuando él acababa su turno. Eran las seis y me moría de ganas de volver a verle. Estaba ansioso por que transcurrieran de un plumazo esas dos horas y al mismo tiempo algo inquieto, tan sólo llevaba diez minutos siendo gay y no tenía ni idea de cómo transcurriría nuestro encuentro.
Me miré al espejo, me alboroté un poco el pelo para darle un toque más moderno, sustituí mi traje por unos vaqueros y una camisa blanca y rocié algo de perfume en mi cuello y en las muñecas. Por un instante pensé que aquello era una locura, jamás me había fijado antes en un hombre, yo había tenido tres novias y había terminado casándome con una cuarta, pero una cosa estaba clara, con las cuatro había fracasado. ¿Sería posible que estuviera saliendo del armario cuando ni siquiera sospechaba que alguna vez me había metido en él? Tenía que ser sincero con Loren, no podía engañarle, quizás esperaba algo de mí que no era capaz de ofrecerle, ni siquiera sabía si debía llevar yo la iniciativa o debía dejarlo a él, y si lo dejaba ¿hasta dónde podríamos llegar?
Me estaba poniendo muy nervioso cuando tocaron a la puerta. Me sobresalté como si hubiera sonado una alarma. Abrí y allí estaba él, sin el riguroso uniforme gris, con vaqueros y camisa blanca, como un alter ego. Me sonrió y yo le invité a pasar. Me preguntó qué quería beber. Se acercó al mini bar y me sirvió un güisqui con una de esas botellitas que parecen de juguete. Él se sirvió coca cola. Nos sentamos en la terraza, mirando el intenso azul del mediterráneo bajo la luz crepuscular. El corazón me botaba como un resorte. Decidí hablarle claro. Le dije que nunca había estado con un hombre, él me dijo que le ocurría lo mismo. Me quedé extrañado. “¿Qué nos ha pasado entonces?”, pregunté. Me miró a los ojos, me tomó la mano y dijo “No lo sé. ¿Qué te parece si vas poniendo el cartelito de “NO MOLESTEN” y lo averiguamos?”. Le obedecí. Y así nació, como tantas veces en una habitación de hotel, una historia de amor.

Maribel Romero Soler.
2º Premio I Concurso de Relatos Amorosos DO NOT DISTURB. 2008
Hotel Montíboli. Villajoyosa.

Añado una información que me acaba de llegar en un comentario:
El Hotel Montíboli convocó la segunda edición de este mismo concurso el pasado 15 de abril. Todos aquellos interesados en participar en el concurso de relatos "Do not disturb" pueden enviar sus obras por e-mail a montiboli@relaischateaux.com

Las bases están publicadas en www.montiboli.es

sábado, 11 de abril de 2009

SIGO AQUÍ

Aunque sigo inmersa en la tarea de lectura, valoración y selección de textos para el certamen literario del que soy miembro del jurado, me apetecía tomar un pequeño descanso para asomarme por este barrio que tanto me gusta y saludar a mis amigos.
Supongo que muchos de vosotros estaréis disfrutando de estos días de vacaciones, habréis realizado viajes y salidas varias. Yo sigo aquí. Desde que colgué la última entrada me he dedicado, principalmente, a la lectura de los relatos. Es un ejercicio enriquecedor del que se pueden extraer muchos datos de interés para todos los escritores, principalmente para los que intervienen en concursos. Por respeto a los participantes y al certamen no comentaré nada de momento, pero más adelante dedicaré una entrada a esta experiencia. Por supuesto que no pienso hablar de ningún relato en concreto, expondré generalidades, anéctodas, consejos, curiosidades...

Además de ejercer de jurado también he tenido ocasión de darle un buen empujoncito a mi novela, hoy he conseguido llegar a la página 110. Me sigue costando un montón sacarla adelante pero creo que el resultado es bueno. Quiero acabarla pronto y olvidarme de ella, es decir, guardarla en un cajón un par de meses y dejarla madurar para retomarla después y proceder a la fase de corrección.

Por otra parte he tenido conocimiento de que la novelita infantil que tenía medio comprometida con una editorial, titulada UN MISTERIO TRAS LAS PUERTAS, saldrá finalmente en 2010. Las obras que verán la luz este año las tenían apalabradas con los autores desde el 2008 y los que hemos firmado en 2009 tendremos que esperar nuestro turno. En cualquier caso es una satisfacción saber que pronto (porque esto va que vuela) se encontrará en las librerías.

Mi libro jurídico evoluciona satisfactoriamente (como los enfermos). Una vez superada la fase de corrección, me han diseñado la portada (por cierto, me encanta, es elegante y profesional, la mostraré un día de estos), y ahora se encuentra en proceso de maquetación. Si todo sigue a este buen ritmo, creo que pronto estará en el mercado. Ya os hablaré más detalladamente de este libro que, a pesar de no ser una novela, diseñé con ilusión y con el convencimiento de que es un tipo de manual de consulta necesario en todos los hogares.

Y una vez que os he puesto un poco al corriente de mi actividad, ahora me toca retomar la lectura y la escritura. Sólo me resta decir que si hay alguna embarazada en el barrio o alguien que pretenda estarlo, le aconsejo que lea la entrevista que he realizado esta semana a una matrona del Hospital General Universitario de Elche y que aparece recogida en la revista Visión Femenina, le puede ser muy útil.

Saludos para todos.