domingo, 8 de noviembre de 2009

YO NO SOY DE FACEBOOK

En cuestión de unos meses he recibido invitaciones de distintos amigos para registrarme en Facebook. Son amigos de mi confianza, a los que admiro y respeto, y con los que mantengo contacto a través de otros medios, sean virtuales o no, sin embargo no acepté la invitación, o dicho de modo más suave decidí no registrarme. ¿Por qué? Sencillamente porque creo que quiero negarme a más adicción al ordenador. Tengo cinco cuentas de correo electrónico que abro a diario, tengo un blog que trato de actualizar con frecuencia en cuanto a sus contenidos, y que reviso varias veces cada día para atender los posibles comentarios y mantenerlo vivo. Visito con mucho gusto a mis amigos blogueros, participo en sus entradas, las comento, y estoy siempre pendiente de sus contestaciones; soy miembro de varios foros y de un grupo literario con el que mayoritariamente me comunico a través de una cuenta de correo, y además de todo esto, escribo. Es decir, más ordenador. ¿Qué tiempo me queda para Facebook?

Alguien me dijo en una ocasión que “hay que tener presencia en Facebook”, me lo dijo como una sentencia, del mismo modo que se ha llegado a decir que una empresa que no tiene página web no existe. ¿Pero qué necesidad hay de exhibirse? ¿A quién nos mostramos?

Recientemente recibí un e-mail advirtiendo de los peligros de Facebook y de otras redes sociales y la verdad es que es como para ponerse en guardia. Sé que a este tipo de envíos no les solemos prestar demasiada atención y que, desde la buena fe, no creemos que nadie sea capaz de utilizar la información obtenida a través de nuestros perfiles, fotos o comentarios para hacernos daño, sin embargo, eso de que “todo el mundo es bueno” no deja de ser una entelequia. Se ha demostrado que algunos secuestradores utilizaron estos medios como fuentes de información para llevar a cabo sus actos delictivos. La fórmula es que entran en la red y ven los rostros, las casas, los coches, las fotos de los viajes... y se hacen una idea del nivel social y económico de los que ahí aparecen. Un verdadero peligro.

Pero vamos a centrarnos en problemas menos graves. Os copio parte del e-mail que recibí y que creo os interesará:

“Lo que muchos usuarios no saben es que de acuerdo a las condiciones del contrato que virtualmente asumen al hacer clic en el cuadro “acepto”, los usuarios le otorgan a Facebook la propiedad exclusiva y perpetua de toda la información e imágenes que publican”. “Automáticamente autorizan a Facebook el uso perpetuo y transferible, junto con los derechos de distribución o despliegue público de todo lo que cuelgan en su página web”.

Yo no puedo asegurar que esto sea cierto, pero sí estoy segura de que muchos de los usuarios que en cualquier tipo de servicio a través de la red acaban pinchando un recuadro donde pone “acepto”, no han leído las condiciones del servicio. A mí me ha ocurrido más de una vez. Para abrir una cuenta de correo, para registrarme en un foro, descargar un programa informático o incluso enviar un microrrelato a un concurso. Siempre hay unas condiciones generales que cuando las despliegas para leerlas resultan una verdadera pesadilla, farragosas, letra pequeña, demasiados artículos... Acabas pinchando en “acepto” porque sí, porque piensas que no será tan grave.

Creo que merece la pena reflexionar sobre esto, principalmente reflexionar sobre el tipo de relaciones sociales que deseamos o que priman en nuestras vidas. En el mundo virtual ofrecemos la mejor cara, repartimos una cantidad de abrazos, besos y achuchones que nunca daríamos en persona a nuestros amigos de siempre. Nos pasamos media vida delante del ordenador (es lo primero que conectamos al llegar a casa), y creo de manera sincera que mayormente es bueno. Nos sirve para disfrutar, para conocer a gente maravillosa con la que nunca nos hubiésemos tropezado en una cafetería o en cualquier esquina, personas con nuestras mismas inquietudes, nuestros mismos gustos; hombros amigos donde apoyar la cabeza, experiencias en las que nos sentimos identificados, vivencias que bien podríamos haber narrado nosotros mismos. El grado de empatía es enorme, pero ¿qué estamos perdiendo?, ¿qué dejamos de lado? ¿Quizá más relación familiar?, ¿más encuentros con los amigos de carne y hueso a los que podemos tocar y oler?, ¿más tiempo para nosotros mismos?

Ahí lo dejo. Es un tema que me apetecía tratar. Por mi parte puedo deciros que me siento orgullosa de mis amigos virtuales, he tenido la suerte de conocer a gente magnífica que de otro modo nunca hubiera conocido, me aportan mucho y aprendo con ellos, disfruto y los necesito, pero también me va apeteciendo salir un rato en bicicleta, reunirme con mis compañeros del grupo literario, tomar un chocolate con churros con mi madre, disfrutar más de mi familia, escribir, leer. Y creo que tener tiempo para la vida real implica sacrificar algo de la vida virtual. ¿Para qué más adicción, más obligaciones, más ordenador, si tal y como están las cosas me siento satisfecha?

Lo dicho, yo no soy de Facebook. ¿Y tú?

28 comentarios:

Winnie0 dijo...

Maribel no puedo estar más de acuerdo contigo....No soy nada de redes sociales...sea tuenti, faceboook...Me gusta el mundo del blog y como tú creo que yo ya no podría sacar tiempo pàra atender otra cosa. No me fio de las redes sociales...me dan cierto miedo. Te mando un besote

Felisa Moreno dijo...

Pues yo estoy en facebook pero como si no estuviera, me explico, me abrí una cuenta porque como a ti no paraban de llegarme invitaciones, de vez en cuando agrego a alguien o acepto alguna invitación, por lo general de genter relacionada con la literatura, pero no suelo prodigarme por allí, si acaso cuelgo algún enlace a mi blog. POr otra parte, estoy de acuerdo contigo, este mundo virtual, por muchas cosas buenas que tenga no puede impedir que disfrutemos de las personas que nos rodean. A veces me da apuro no poder contestar todos los comentarios, o dejar en los blogs amigos que suelo leer, pero luego pienso, necesitaría demasiado tiempo, se convertiría en una obligación, dejaría de ser un placer.
En fin, creo que en en su justa medida todo es bueno, siempre que no se abuse.
Un abrazo Maribel, de esos virtuales que no suelo ir dando a mis amigos reales, jejejej.

Anónimo dijo...

Me parece una reflexión tan interesante que ,con tu permiso, pienso compartir todo lo que pueda.
En la web en el blog y hasta en facebook.
Yo estoy porque hay que saber de que van algunas cosas y como dice Felisa, después dosificarlas en la medida necesaria.
De momento no le veo aportaciones interesnates, excepto ser un tremendo tablón de anuncios. Pero aún no tengo una opinión formada.
Gracias por pensar :)
Saludos
haddass

Maribel dijo...

Me alegro de que coincidamos una vez más, Winnie, y es que estas cosas ya se miden por cuestión de tiempo. No podemos con todo.
Un abrazo.

Maribel dijo...

Felisa, tú eres una persona muy centrada y seguro que sabes dosificar muy bien tu actividad virtual, sobre todo sin desatender tu vida y a los tuyos. Es interesante esa contraposición que mencionas entre obligación y placer. Estoy de acuerdo en que cuando determinadas actuaciones se convierten en obligación dejar de satisfacernos y mientras esté en nuetra mano hay que conseguir que sigan siendo placer.
Un abrazo tan virtual como real.

Maribel dijo...

Hola haddass, interesante lo que comentas: "un tremendo tablón de anuncios". ¿Y qué queremos anunciar? Que conste que yo hablo desde el desconocimiento, no sé ni cómo funciona pero sí sé que no deseo más vida virtual.
Si crees que estas reflexiones les pueden ser útiles a alguien por supuesto que las puedes compartir.
Gracias por tu visita y tu opinión.
Saludos.

Lola Mariné dijo...

¡Es verdad! ¡No te tengo en el feisbuc! jajaja.
Entiendo lo que dces, Maribel, yo al principio tambien me resistía, pero al final caí y me alegro, me ha permitido contactar con muchas personas interesantes, encontrar viejos amigos, etc, y no deja de ser una herramienta de promoción.
Soy consciente de que la información que ofrezco llega a los confines del universos, por lo que procuro no poner nada comprometedor, jeje.
Bueno, ya picarás...si no, al tiempo.
Besos.

Proyecto de Escritora dijo...

Yo opino mas o menos como Lola. Es lo que escribí en mi blog, que el culpable no es facebook o los blogs, sino de quien los utilza mal.
También cuido que culego y que no, pero igual que aquí, porque cualquiera puede coger, o leer tus escritos.
A mi me ha permitido la comunicación con mucha gente, y me parece muy bueno, entre otras cosas para el blog. Y tengo un club de escritores noveles, al que por supuesto, te invito, si cambias de opinión. para que veas que no todo es malo allí. ;)
besos!!

Maribel dijo...

Lola, no se puede decir "de este agua no beberé", eso está claro, pero por el momento no dispongo de más tiempo para dedicar a las relaciones virtuales, ésa es la principal razón que me aleja del feisbuc, jajaja.
Un abrazo y que lo sigas disfrutando.

Maribel dijo...

Elena, ya sé que la reflexión que expongo es amplia y trata varios aspectos, pero, como le decía a Lola, la principal razón de no entrar en facebook es que no deseo más vida a través de un teclado y una pantalla. ¡No tengo tanto tiempo para ello! El tema de la seguridad y de la información que algún desalmado pueda obtener de estas redes es equivalente a la que pueda obtener a través de los blogs, como bien dices. Estamos expuestos y depende de nosotros ejercer el control de lo que queremos mostrar, pero no viene mal recordar que son muchos los ojos que nos miran, esto a veces lo olvidamos.
Gracias por tu invitación al club de escritores noveles. Si algún día decido cambiar de opinión sobre el tema lo tendré en cuenta, jeje.
Un abrazo.

B. Miosi dijo...

Tema interesante, Maribel.

Estoy en Facebook porque un amigo me abrió una cuenta de fans. Luego me dio curiosidad y me quedé en Facebook. Pero mis entradas son pocas, como dicen, "es un tablón de anuncios" de manera que anuncio las entradas del blog, los comentarios a mis novelas, poca cosa, en realidad.

Lo que sí me asombra las pocas veces que entro, es encontrar personas que dicen no tener tiempo para nada y ver que se la pasan metidas en Facebook, "jugando unos jueguitos" que ni entiendo ni me interesa entender, pero sí hay muchos echando broma, como se dice.

No veo que el Facebook me haya abierto nuevas puertas. Las personas que conozco de allí las conocí con el blog. Tampoco he tenido algún reencuentro con amistades lejanas, nad de eso.

Creo que estamos empezando a saturarnos del mundo virtual, y te doy la razón en cuanto a la inseguridad.

Yo también he conocido preciosas amistades a través del blog y del foro al que asisto. Entre eso y las visitas blogeras paso el poco tiempo que puedo robar al mundo real.

Un abrazo, Maribel, de esos que pienso darte cuando te conozca!, ja, ja,

Blanca

Maribel dijo...

Interesante también tu aportación, Blanca.
Esos que no tienen tiempo y que sin embargo siempre ves en Facebook las veces que entras, serán de los que nunca reconocerán una cierta adicción, pero no nos engañemos, este mundo es muy adictivo.
Me interesa especialmente lo que comentas de "posible saturación del mundo virtual". Yo creo que sí, que empezamos a darnos cuenta de que nos absorbe demasiado y de que hay vida detrás de Internet.
Como ya se ha dicho, dosificar es importante, disfrutar con lo que se hace y no sentirse obligado a hacerlo. Corazón caliente pero mente fría.
Un abrazote a distancia pero que lo sientas en tu piel.

Jose Ignacio dijo...

Hola, me gustaría hacer un comentario sobre este tema. Creo que el planteamiento no es si pasar más tiempo al ordenador o menos, porque si así fuera, si tuviéramos ese tiempo, tal vez nos gustaría ocuparlo en escribir más, encontrar en internet verdaderas maravillas literarias, contactar con gente verdaderamente interesante, etc. El problema yo creo que es la propia red social y su empleo desmedido para otro tipo de actividades. Qué duda cabe que hay un debate importante en la sociedad sobre el uso y abuso de estas plataformas y sobre la adiccón que provocan en los chavales, además de otras consecuencias no menos importantes como el uso indiscriminado por parte de las empresas de los datos que allí se acumulan.
En fin un tema para debatir largamente.
Aprovecho para felicitarte por el regalo de Sergio, que me parece una delicia. Qué suerte tener amigos como él.
Besos.

Maribel dijo...

Hola, José Ignacio. Sí que es tema para largo debate, y gracias a estos inventos podemos medio debatir asuntos que nunca trataríamos con nuestros amigachos en un café ¿verdad? Todo está muy bien en su justa medida. No me cabe duda de que quien es sensato, lo es en cualquier faceta de su vida, lo es en el mundo real y en el virtual. El problema quizás esté, como tú dices, en el mal uso, el abuso y la adicción, que no sólo crea en los chavales, también en los adultos.
Creo que mientras nuestra vida virtual no deteriore otros aspectos importantes de la vida real, vamos bien. En caso contrario habría que detenerse a pensar un poco.
Gracias por tu felicitación. Sí que es una suerte contar con la amistad de Sergio. ¿Ves? Esto se lo debo a la red.
Un abrazo.

Marien dijo...

Estoy contigo. No estoy en facebook y por eso quizá sea una especie rara, pero adoro darles con el dedo a mis amigos cuando les hablo y comerme todas las aceitunas cuando nos tomamos una caña. Me gusta verle los ojos al natural y notar en el tono de voz si pasa algo extraño, acercandome a su oido para que me lo cuente con el calor de la amistad. Me gusta el roce y la verdad. No veo necesidad ahora mismo de pertenecer a una red social, ya pertenezco al universo, por ahora estoy plena. Mañana ¿quién sabe?
Interesante aportación. Saludo a mis amigos del facebook.
Besos

Maribel dijo...

Jajaja, estás que te sales, Marien, con ese final irónico: "saludo a mis amigos del facebook". Yo también los saludo, jajaja.
Mira, lo has explicado tan bien y tan de corazón que cualquier cosa que añadiera serviría para estropearlo, así que ahí lo dejo.
Un fuerte abrazo (que cruja).

Armando Rodera dijo...

Interesante entrada, Maribel. He de decir que yo si tengo perfil en facebook, pero no suelo escribir nada. Como mucho cuelo las entradas de mi blog y poco más.

No tengo tampoco fotografías ni cosas personales que pueda ver cualquiera. Y es cierto que me soprende la cantidad de cosas que la gente cuelga ahí. Luego te agrega cualquiera como amigo y hala, ya tiene toda tu vida delante: comidas familiares, viajes de pareja o amigos, etc. Y eso sin hablar de las burradas que algunos jovenes y no tan jóvenes cuelgan en sus perfiles de redes sociales, que ya hemos visto las consecuencias que pueden tener.

No me parecen mal las redes sociales, pero todos tendríamos que ser conscientes de los peligros que acechan. Y claro, eso es muy difícil de controlar. Para mí es una herramienta más con la que he metido más en el mundo literario y me he enterado de cosas interesantes. Y aunque también tengo ahí a algunos amigos, no hay nada mejor que el contacto cara a cara. Debemos controlar nosotros a los ordenadores e internet, no al revés.

Gracias por hacernos reflexionar con tu entrada. Saludos.

Marien dijo...

Maribel, qué alegría de verdad. Después de ver tu comentario he ido a su página y allí están los seleccionados. Pensé que como me han llamado tardarían en ponerlos, pero no han sido rápidos. Yo también me alegro mucho de compartir contigo otro libro. Los cuentos infantiles son mis favoritos. Disfruto escribiéndolos.
Miradas de navidad 5, que bien suena. Felicidades otra vez, nenica.
Besos

Maribel dijo...

Armando, es lo que comentaba también Blanca, no deja de ser un tablón de anuncios para colgar vuestras entradas o conseguir cierta promoción. ¿Te puedes creer que no he visto nunca ni cómo es facebook?
Me quedo con esta frase: "Debemos controlar nosotros a los ordenadores e internet, no al revés".
Muy inteligente, pongámosla en práctica.
Un abrazo.

Maribel dijo...

Marien, sí que han sido rápidos. A mí me llamaron ayer y desde entonces estaba pendiente de la web para ver si ponían la noticia de los seleccionados. He visto la lista justo minutos antes de dejarte el mensaje y me he llevado un alegrón. Y bueno, ¿cuántos llevas ya en poco tiempo?, jajaja. ¿Ves? Llegarás lejos.
Felicidades de nuevo.
Un abrazo.

Pablo Rodríguez Prieto dijo...

Pués coincido contigo, en cuanto a que la web nos absorbe.
Es una tendencia que bien analizas y a las conclusiones a la que llegas, reales.
Muchas veces me ha pasado que no visito a mis amigos en forma física, pero por internet me entero que fulanita o menganita estan por aca o por alla. Recibo saludos de ellos desde el otro lado del mundo, pero cuando estan cerca, pués no tenemos tiempo para saludarnos.
Es cierto, debemos priorizar nuestros asuntos y a la web la ponimos siempre en primer lugar.
Tu comentario da pie a muchos otros análisis.
Gracias, nos pones una vez más en sobreaviso.
Que tengas un lindo dia y para ti un abrazo virtual.
Pablo

Maribel dijo...

Hola, Pablo.
Gracias por tu visita y tu comentario. Es curioso. Con lo que comentas podríamos darle la vuelta a la reflexión y analizar otro fenómeno. A ver si al final vamos a tener que darle las gracias a Internet por mantenernos en contacto con nuestros amigos. Es cierto. Los tenemos al lado y ni los vemos, sin embargo el e-mail u otros medios telemáticos son los encargados de que el contacto no se pierda, y por tanto la amistad siga viva. ¿Curioso, verdad? Esto daría para otra entrada, jajaja.
Mil gracias por venir.
Un abrazo.

Alicia dijo...

Yo pertenezco a una red social con poquitos miembros. Me invitó un amigo y entré primeramente por apoyarle y de paso por saciar mi curiosidad y entender los problemas que se pudiera encontrar mi alumnado. Lo de la curiosidad estuvo bien pero yo me he encontrado con un problema que no esperaba encontrarme. De verdad que me encantaría contaros más detalles pero todavía estamos con la esperanza de recobrar la tranquilidad pues dos personas nos hemos vista agobiadas por los celos infundados de una tercera. Ya sabeis acaso los abrazos y besos que todos nos dimos virtualmente tuvieron la culpa…y una persona que se había ilusiones.
Aparte sólo sigo media docena de blogs dónde me gusta dejar comentarios, no quisiera ampliar este círculo en lo referente a escribir. Leo sigilosamente alguno más.
Soy consciente del tiempo que se dedica al ordenador, sin embargo para mi ha sido una experiencia que me ha aportado muy buenos momentos si bien es verdad que no quiero pagar un alto precio por ello.

Maribel este tema da para mucho y sustancioso.

Un abrazo casto y puro, por si acaso.

Maribel dijo...

Alicia, sin conocer Facebook, creo que la red social a la que te refieres no es nada comparable con la primera. Tu red social (y la mía) es una reunión de amigos que hasta hace poco se podían contar con los dedos de las dos manos (ahora ya habrá que añadir los dedos de algún pie, puesto que va creciendo). A ese nivel funciona como un blog, que también absorbe, no vamos a negarlo, pero que controlamos y dirigimos nosotros.
Aún así hay riesgos, y el que tú planteas no se ma había ocurrido. Hablaba en mi entrada de inseguridades, de adicción virtual... y resulta que también se pueden generar celos. Eso sí que es convertir lo virtual en real o viceversa. Mal rollo en cualquier caso, espero que se solucione.

Un abrazo grande, como te mereces.

sergio astorga dijo...

Maribel, me doy una escapada para decirte que coincido prácticamente en todo y no es glamour.
El problema virtual o no virtual es una mas de las garras o tentáculos de las adicciones. No conozco actividad humana que no produzca adicción, conseguir los equilibrios sigue siendo el quid del día que le sigue al otro.

Yo entre a Facebook y puedo decirte que es una simple red social como el chat, tiene los mismos vicios. Es como una sección amarilla, es un poco frívola, y depende com siempre, de quien tienes delante.

Un abrazo virtual, me cachis, es por la distancia.
Sergio Astorga

Maribel dijo...

¡Sergio! Cuánto me alegra que esa escapada te haya traído hasta aquí, que ya se te echa de menos.
Ay, el equilibrio, qué difícil de lograr. Yo no lo he conseguido y créeme que lo intento, me paso media vida arrepintiéndome de lo que podía haber hecho, insatisfecha con lo que sí hice y maquinando mil cosas para hacer (que si las hago no me satisfarán y si no las hago me arrepentiré de ello). Se me da muy mal la cuerda floja.

Ánimo con las ofrendas, que ya estoy deseando volver a la exposición.

Un abrazo de los de verdad.

Deusvolt dijo...

Pues yo también me resistía, Maribel, pero creo que, manejándolo con cierta prudencia y racionalidad puede ser un buen elemento de promoción y acercamiento a otras personas. Como todo en esta vidad internaútica tiene sus riesgos. Pero, ¡qué le vamos a hacer!
Un abrazo y anda, métete en el faisbuc.

Maribel dijo...

Deusvolt, ya le comentaba a Lola que nadie puede decir "de este agua no beberé". Seguro que con capacidad de control, como en todo en la vida, se le puede sacar provecho al feisbuc y disfrutarlo como nos ocurre, por ejemplo, con los blogs.
Si conseguimos que los días tengan más de 24 horas, quizá lo intente, jajaja.
Ah, y que conste que no tengo nada en contra de los feisbuqueros, faltaría plus, era una simple reflexión.
Un abrazo.