lunes, 27 de julio de 2009

¿QUÉ PREFIERES?

Los niños preguntan mucho desde que comienzan a dominar, aunque sea con su lengua de trapo, el lenguaje, y suelen atravesar una determinada etapa en la que, uniendo ya un buen dominio del lenguaje con unos enormes deseos de conocer cuanto desconocen, preguntan mucho más. Mi hijo de ocho años debe de encontrarse en esa etapa y me tiene martirizada (cariñosamente hablando) porque además le ha dado por preguntarme qué prefiero.
—Mamá ¿cuál es tu comida preferida?
—No tengo comida preferida.
—Mamá ¿qué canción de Michael Jackson te gusta más? (están él y el hermano muy sensibilizados con su trágica muerte).
—Me gustan todas.
—Sí, pero ¿cuál es tu preferida?
—No tengo ninguna preferida.
—¿Cuál es tu nombre de mujer preferido?
—Maribel —contestó por no repetir respuesta y por demostrarle que uno debe ser feliz con lo que tiene.
—¿Y tú segundo preferido? —me dice el niño tan alegremente porque con toda seguridad no coincide en gustos con mi primer nombre preferido.
—No tengo ninguno.
—Y cuando eras pequeña ¿cuál era tu libro preferido?
—Me gustaba mucho leer pero no tenía ningún libro preferido.

Todo este interrogatorio quasi policial me ha llevado a darme cuenta de que no tengo preferencias. ¡Dios mío! ¿Qué clase de persona soy? Es cierto. Todas las respuestas que he dado a mi hijo son ciertas: no tengo una comida preferida, no tengo una canción preferida, ni un nombre de mujer o de hombre preferido, ni siquiera un libro preferido.
Os aseguro que cuando me he dado cuenta casi me deprimo. Qué vulgaridad.
Decidme, por favor, ¿tenéis algo preferido, aunque sea la marca de la pasta de dientes?

18 comentarios:

Winnie0 dijo...

La verdad es que aunque soy bastante conformista...sí que tengo mis preferencias....pero debo reconocer que han cambiado con los años...antes era el dulce antes que el salado (ya no), el cine americano antes que cualquier otro...(ya no)...Pero hay algo a lo que no fallo desde que entre en la blogosfera....es a los buenos blogs...así que aquí estoy Maribel...Besos y feliz lunes

Triana dijo...

Pues yo tambien confieso que tengo muchas preferencias, el tema está en que quizá son demasiadas, lo que al final, creo se resume en que me pasa lo que a tí, me gustan muchas cosas, creo que es más correcto que decir que prefiero muchas cosas.

Un abrazo fuerte, Maribel

Maribel dijo...

Es verdad, Winnie, los gustos van cambiando con los años. Supongo que se va ampliando el abanico de preferencias y ya no optamos sólo por una cosa. Los niños, por lo visto, son más fieles a ese nombre, cantante, comida, color o lo que sea que les gusta. Un abrazo.

Maribel dijo...

Totalmente de acuerdo contigo, Triana. Ese es el tema, no puedo elegir una comida (me gustan varias), ni una canción (me gustan muchas), ni un libro (me gustan varios por diferentes motivos y no son comparables).
Creo que ahí está el quid de la cuestión: elegir implicaría comparar y ciertas cosas gustan individualmente consideradas, no son comparables con otras.
Un abrazo.

Proyecto de Escritora dijo...

jaja, tiene que ser un poco pesado tener que responder a todo.
Siento decirte que creo tener de casi todo, algo preferido, o varios, cuando me cuesta decidirme. Pero bueno, cuando als preguntas son tan amplias, es normal que no podamos decidirnos solo por una cosa.
hay muchos nombres, por ejemplo, yo le diría: pues me gustan varios, por ejemplo...y después decirle: y a ti? a lo mejor lo que necesita es expresar sus gustos.

Un beso!!

siempreconhistorias dijo...

Hola, Maribel y hola a tu niño sabiamente preguntón como corresponde. Me pasa lo mismo que a Triana, que a ti, que a mucha gente (espero) me gustan muchas cosas, a veces creo que demasiadas, y no podría decirle a mi hijo, ni a nadie cuál es mi libro favorito, ni mi canción, ni mi nombre... Tendría que poner ejemplos y más ejemplos y relativizar más y más porque en general prefiero lo salado a lo dulce pero entre un buen dulce y un mal salado puedo quedarme con el primero, más el jazz que el rock pero me fascinan algunas bandas, más el bel canto que la ópera alemana pero depende de la hora del día, las voces, el clilma... Sí tengo mis preferencias: me gustan la bondad, la sinceridad, el compromiso... Me un niño que pregunta. Y más. Mucho más.
Un beso

Alicia dijo...

Maribel, me pasa como a vosotras. Mi teoría es que no tenemos muchas preferencias porque queremos tener abiertas todas las posibilidades de probar, de enriquecernos... En definitiva somos soñadoras y seguimos pensando que lo mejor está por llegar. Elegir algo como preferido es claudicar y decidir que lo mejor ya ha llegado.
Besarkadatxu bat

Lola Mariné dijo...

La verdad es que yo tampoco tengo un preferido de nada; es dificil elegir una sola cosa de varias que te gustan: un libro, una pelicula, una canción...
Y hablando de niños, yo creo que la etapa de los "por qué" es peor que la de los preferidos, jajaja.
besos.

Maribel dijo...

Jajaja, Elena, no es tan fácil. Ya intento yo explicarle, por ejemplo, que me gustan varios nombres y se los digo, y entonces añade: "sí, pero de esos ¿cuál es tu preferido? El niño es de ideas fijas, jajaja. Un abrazo.

Maribel dijo...

Querida Izaskun, ya imagino que tú sabes mucho de preguntitas y tienes toda la razón con aquello de relativizar y con aquello de que las preferencias y los gustos dependen de muuuuuuchas cosas. Puede ser que no me guste la paella de hoy y que la pruebe mañana en otro lugar y me parezca exquisita. Bien pensado prefiero no preferir.
Un abrazo.

Maribel dijo...

Alicia, me encanta tu teoría: "...seguimos pensando que lo mejor está por llegar...". Pues sí, has dado en el clavo, lo he pensado en muchas ocasiones cuando, por ejemplo, me siento incapaz de elegir un libro de los que he leído a lo largo de mi vida como el mejor (y mira que los he leído buenos), siempre pienso que quizás el mejor esté por llegar. Me gusta la reflexión. Un abrazo.

Maribel dijo...

Lola, no sabes lo que me alivia no ser la única sin preferencias, jajaja. Ya veo que somos un buen grupo. Y sí, tienes razón, la etapa del por qué es de aúpa, pero hay otra que tampoco tiene desperdicio, la del cuánto: ¿Cuánta agua hay en el mar? ¿Cuántas estrellas hay en el cielo? Ya dediqué una entrada al tema porque las preguntitas me vuelven loca. Un abrazote.

http://ocurrienfebrero.blogspot.com/2008/04/menudas-preguntitas-tiene-el-nio.html

Arwen Anne dijo...

que prefiero yo? un atardecer abrazada al hombre que amo

eso es lo que prefiero

besos

Maribel dijo...

Guau, Arwen, eso es saber elegir. Me encanta esa estampa. Te deseo muchos atardeceres abrazada al hombre que amas. Besos.

sergio astorga dijo...

Maribel, preferir, elegir, es un acto de valor y a veces por cortesía, eludimos nuestro miedo a emitir juicios de valor. Enseñar a elegir es tan complicado cuando nosotros no hemos distinguido que escoger tiene una dosis de egoísmo inevitable y necesario.
Gustar y degustar, rechazar y confrontar, es decir disgustar al otro es un trajín que nos desarrolla o nos anula. Eso que llamamos equilibrio tal vez se encuentre en diferenciar un gusto vital, con un capricho. Elegir una vocación es una cuestión de gusto, aunque disguste. Entre más temprano o tarde encontremos el goce del gusto tendremos una elección que nos distingue y conforma. Defender las preferencias es sinónimo de vida. La vida se comparte por gusto, no por obligación. Entre más elecciones más confusión pero también más riqueza.
Yo prefiero venir a tu blog, en vez de dormir la siesta, y si me permites la descortesía creo que tienes gustos muy definidos y eso es lo que me agrada, coincidir ya es otra cosa. Una elección enseña al confrontar; una coincidencia anima mas no educa.
Un abrazo para ti, no tienes elección.
Sergio Astorga

*disculpa hoy me dio por dar lata.

Maribel dijo...

Sergio, yo también prefiero. Prefiero que te dé por dar la lata porque engrandeces este blog con tus palabras. Elegir es un acto de valor, sin duda, y aquél que pregunta ¿qué prefieres?, ¿qué eliges?, ¿qué te gusta más?, lo que de verdad persigue es que prefieras, elijas o te guste lo mismo que a él. Creo que en el fondo vamos buscando almas gemelas para no estar tan solos. Tenemos miedo de expresar una idea o verter un comentario que no secunda nadie, necesitamos siempre al grupo. Si no nos gustó una película y hay cien comentarios favorables no nos atreveremos a dar nuestra opinión, sólo lo haremos en el momento en que hayamos escuchado un par de críticas desfavorables.
Es un honor que elijas mi blog, pero en estas cálidas fechas no desdeñes una buena siesta, que sienta de maravilla.
Un abrazo de mis preferidos.

Fatima dijo...

Hola Maribel,

Como siempre tienes unas entradas fantásticas (hacía tiempo que no iba de gatos pardos a los blogs).
Coincido con vuestros comentarios, soy de preferencias y no de una sola. De lo que me he dado cuenta al leer tu entrada es que mi respuesta siempre es "depende", ja,ja,ja y luego suelto todas las variantes con la consiguiente Zzzzzzzz de quien me lo ha preguntado.
Hummm, Aitor no ha entrado en la fase que comentas, ni en la de ¿Cuántas...? Para mí fue mortal la etapa del Por qué. Había oído hablar de ella pero nadie que no lo haya pasado no se lo puede imaginar (son como una ametralladora)-tenían les Luthiers una parodia fantástica de esa etapa-. No obstante, ojalá siempre pregunten y se pregunten el por qué de las cosas.
Un fuerte abrazo

Maribel dijo...

Hola Fátima. Si no ha llegado esa etapa ya llegará, no te preocupes, jajaja... o quizás con otra variante, pero las preguntitas que no falten. En el fondo lo que nos molesta es que con las preguntas de los niños nos damos cuenta de lo poco que sabemos, jajaja. La mayoría de sus inquietudes somos incapaces de satisfacerlas, pero que pregunten, claro que sí, es necesario para que crezcan.
Un abrazo.