jueves, 23 de julio de 2009

ESPIONAJE Y CORTESÍA

Hay dos frases que tengo permanentemente en la cabeza. La primera la escuché de boca de Mariano Sánchez Soler, escritor, periodista y profesor de los talleres de Novela Negra que convoca cada año la Universidad de Alicante, en uno de los cuales tuve la suerte de participar hace un par de ediciones. La frase es la siguiente: “los escritores no se leen se espían”. Se refería Mariano a que los que escribimos leemos (o nos leemos entre nosotros) de otro modo. Yo no diría exactamente espionaje pero sí es cierto que el lector-escritor actúa de diferente manera a como lo haría el lector-lector. Cuando tenemos en nuestras manos cualquier obra, sea de amigo, conocido o desconocido, no podemos evitar hacerle una lectura analítica. Sin intención de buscar el fallo lo vemos, sin necesidad de rastrear el párrafo sublime lo encontramos, sin pretender adivinar por qué escribió aquello o por qué dio entrada a determinado personaje, lo intuimos. Nosotros también escribimos, y es por eso que somos capaces de ponernos en la piel del compañero que ha volcado todo su talento en una obra que, sin pretenderlo, no solo leemos sino que también analizamos.
Esta reflexión me lleva a la segunda frase. Pertenece a Fernando Marías, gran escritor, creo que por todos conocido, autor de obras como La luz prodigiosa, El niño de los coroneles o Cielo Abajo. La escuché durante una charla que nos ofreció con motivo de Mayo Negro, la semana que la ciudad de Alicante dedica al género, y en la que él participó como conferenciante. Antes de su intervención pública, tuvo la deferencia de reunirse con un reducido grupo de amigos que aspirábamos a ser escritores. La frase es la siguiente: “por cortesía jamás diría a un compañero que su obra no me gusta”.
Fernando me pareció muy elegante con esa manifestación, además de que lo demostró en muchos otros momentos de la charla. Creo que la cortesía en este mundo literario es bastante utilizada y de manera sabia. Lo más cortés cuando algo no gusta es callar y tengo la impresión de que es el recurso que solemos utilizar todos. En líneas generales, salvo que el autor lo pida expresamente, nadie da una crítica negativa sobre cualquier obra que haya leído. La pondrá muy por las nubes si le gustó mucho o será sencillamente cortés si no le gustó tanto, pero nunca dirá abiertamente que le parece lamentable (bueno, sí, esos juicios valientes se los reservan los que firman bajo anónimo). Todos presentamos nuestra obra con frases del tipo “espero que te guste”, “espero no decepcionarte”. Sólo a los muy íntimos somos capaces de pedirles: “dame tu impresión sincera, sin ocultarme nada, dime la verdad”. Y es comprensible.
Aparte de la cortesía, que afortunadamente existe y me parece muy necesaria, yo también hablaría de respeto. Una obra que ha pasado por todos los filtros editoriales, que ha llevado a una empresa a arriesgar su dinero para sacarla al mercado y que demuestra públicamente que apuesta por ella, te puede gustar más o menos, pero sin ninguna duda merece un respeto.
Espionaje y cortesía. ¿Qué opináis?

22 comentarios:

sergio astorga dijo...

Maribel, lo cortés no quita lo valiente y te confieso: te espío, porque sólo se espía lo que te atrae, lo que te enriquece, lo que te confronta y anima, y es verdad uno lee de otra manera, con avidez, con doble intensión y a veces eso nos desequilibra y podemos comentar apasionadamente y no literariamente, pero el riesgo se corre. En este espionaje siempre existe el riesgo de los malos lectores o escritores que con malsana intensión destruyen, castran o plagian, pero este es el riesgo de la convivencia.
También coincido, el silencio es la crítica más agria y rotunda, a veces no muy cortés, y ejercer la valentía no es cosa de algarabías.
Decir que algo no nos gusta con cortesía y argumentos es lo más difícil de lograr.
Convengo plenamente, respetar los gustos y las apuestas a esos gustos es fundamento para el análisis y la crítica de esos gustos.
Espiar con cortesía tal vez sea un buen método de asimilar lo que nos atrae.
Un abrazo más cortés que valiente.
Sergio Astorga

Winnie0 dijo...

Pues que me parece que has escrito una entrada magnífica basada en dos verdades o así a mi me lo parecen. Supongo que es cierto completamente que leeis distinto los que os dedicais a escribir...y también creo que la cortesía es fundamental "en cualquier gremio" al analizar el trabajo del de tu lado.En cualquier caso hay algo que SIEMPRE debe haber, creo yo....RESPETO. Besos Maribel

Alicia dijo...

¡Menudo dilema!
No lo había pensado.
Yo cuando leo no creo que espio, disfruto y si se me queda algo pués estupendo. Yo escribo pero no soy escritora y no tengo tentaciones ¡De momento!ja,ja,ja.
Cuando opino, desde que hago mis pequeños relatos, valoro mucho más el trabajo de los demás e intento buscar el detalle que más me ha gustado y transmitirlo.
Si hay algo que me enganchó a la blogosfera es que los que escribís y opinais sois respetuosos y magnánimos.
Sin cortesía, ha sido una buena reflexión la que nos has propuesto.
Besarkadatxu bat

Proyecto de Escritora dijo...

Es verdad, tenemos una forma distinta de leer, yo diría que también de ver el mundo, que somos como espias o detectives en busca de personajes, aunque no lo queramos nos sale la vena.
Me ha gustado tus reflexiones.
Un beso!

B. Miosi dijo...

Maribel, he leído muchos manuscritos de amigos escritores, y es cierto, lo he hecho desde un punto de vista analítico. Casi nunca me ocurre cuando leo un libro de cualquier autor. Lo cierto es que cuando una obra está todavía en manuscrito y no ha sido publicada, lo justo, lo correcto y lo honesto, es decir la verdad. Si no me parece bien escrita, o bien enfocada, lo digo, pues hago un mal alabando un manuscrito en el que mi amigo ha puesto toda su ilusión y que sé que sólo recibirá negativas de las editoriales.

Cuando se trata de una obra publicada, es diferente, pues se supone que ha pasado por los filtros conocidos, todas las cribas posibles y una editorial ha apostado por ella. Mal haría entonces hablando mal de la obra, puedo pensarlo, claro, pero ya sería cuestión de gustos. Estoy segura que en esta etapa todos actúan con cortesía, pues ¿Quién soy yo para criticar lo que los expertos dictaminaron como bueno?

Debo aclarar que los manuscritos que de vez en cuando me envían son para leerlos con sentido crítico. Así que mi deber es decir si hay algo incorrecto. Una vez alguien lo hizo por mí y le estoy muy agradecida.

Me ha gustado mucho el tema,

Un abrazo,
Blanca

Maribel dijo...

Sergio, yo creo que tú lo tienes todo: eres cortés, valiente, y si además eres espía, la huella que puedas dejar como tal será una huella de sabiduría. Así que saberse espiado por ti es una suerte.
Un abrazo desde mi escondite (de espía).

Maribel dijo...

Winnie, coincido contigo. La cortesía es fundamental y hay quien la confunde con el "peloteo" y a quien piensa que es más íntegro y más persona si es capaz de decirte sus cuatro verdades sin contemplaciones y sin cortesía.
Y el respeto, por supuesto, que no falte. Besos.

Maribel dijo...

Alicia, habría que hacer extenso el significado de espionaje, yo no espío cuando leo, pero aprendo de lo que leo, me identifico muchas veces en las obras de otros y sería capaz de adivinar por qué el autor utilizó una frase o que en alguna otra no ha estado demasiado afortunado. Es otra forma de lectura, y tú, por lo que comentas, ya la estás poniendo en práctica, jajaja.
Y tienes razón, en la blogosfera hay bastante respeto. Es de agradecer.
Un abrazo.

Maribel dijo...

Elena, somos y tenemos la obligación de ser especialmente observadores. ¿Qué seríamos capaces de transmitir si pasáramos por alto ese pequeño detalle que es capaz de desencadenar toda una historia? A espiar toca.

Un abrazo.

Maribel dijo...

Blanca, planteas otro enfoque muy interesante, que no he querido tocar por no hacer la entrada demasiado larga, aunque sí me he referido a él cuando he dicho: "...salvo que el autor lo pida expresamente...".
Yo también he leído, con sentido crítico, manuscritos que me han pasado amigos escritores, y me los han pasado precisamente para eso, para que les diga qué fallos he encontrado, qué frases se pueden mejorar, si le falta estilo, si la historia engancha, si ha sido capaz de transmitir la idea con la redacción dada... Es un tipo de lectura muy necesaria y hay que ser sincero porque ese escritor confía en ti y confía en ti para mejorar. Yo siempre digo que hay que leer la propia obra con los ojos de otro.
En cuanto al libro ya publicado, tienes razón, también lo comentaba en mi entrada, te puede gustar más o menos pero si está ahí es por algo.
De todos modos me sorprende que, como escritora, no leas la obra de un autor de un modo diferente, y no me refiero a un modo crítico, sino experto, especializado, de colega o no sé cómo calificarlo. Supongo que si un médico cardiólogo lee el informe que un colega suyo ha emitido a un paciente, su forma de leerlo siempre será distinta a la del paciente. A eso me refería.
Me alegro de que el tema haya dado juego.
Un abrazo.

Armando Rodera dijo...

Interesante entrada, Maribel. Y que dará mucho juego.

Es verdad que desde hace unos meses he empezado a leer de otra manera. Ahora me fijo más en cosillas que antes pasaba por alto: perspectivas, personajes, diálogos, formas de ver la historia. Antes sólo leía por placer y ahora me paro más en detalles observados desde el punto de vista de escritor.

No he leido manuscritos de nadie, así que de eso no opino, pero estoy de acuerdo con la opinión tuya y de Blanca. Si es alguien conocido que te pide una sincera opinión, es mejor decirsela, sin necesidad de hacer sangre, por supuesto. Sólo de ese modo podremos mejorar.

Pero si he leído muchas obras publicadas y he encontrado aspectos que me pueden gustar más o menos, te puede saler una pequeña vena crítica hacia puntos que quizás nosotros hubiéramos enfocado de otra manera. Pero para gustos los colores, claro está.

Lo único claro es que sólo leyendo, escribiendo y compartiendo experiencias podremos seguir creciendo como escritores.

Un abrazo.

Maribel dijo...

Exacto, Armando, a eso me refería cuando hablaba de "leer de otro modo". Me alegra mucho que hayas captado la idea. Y también me alegra saber que no me pasa a mí sola.
Por supuesto que leer, escribir y compartir experiencias nos va a beneficiar a todos. Estoy de acuerdo.
Un abrazo.

B. Miosi dijo...

Sí, Maribel, hoy no leo como antes. Ahora me fijo en detalles en los que antes ni reparaba, y puedo decir también que desde que escribo, he cambiado hasta mi manera de escribir una simple carta. Y leerlas.
Me refería a que leer un manuscrito es diferente de leer que una obra publicada. Cuando leo un manuscrito es como decir que voy con las antenas encendidas, mientras que cuando leo un libro publicado, esa alerta no es tan evidente, me dedico a gozar más del placer de la lectura. Obviamente disfruto de una manera diferente a la de antes, observo y me deleito con especial interés en pasajes que antes leía de manera automática, únicamente comprendiendo el contenido.

Un abrazo!
Blnca

Alicia dijo...

Replico: Maribel, creí que se habían entendido mis ja,ja, ja.

Yo desde que ando entre vosotros, sinceramente, lo único que he hecho ha sido enriquecerme a todos los niveles: forma de leer, de escribir, de analizar, de opinar, de reflexionar, de imaginar, de compartir,...de soñar. Llegar a estar entre vosotros fue un regalo.

Un abrazo amplio para todos.

Maribel dijo...

Blanca, creo que lo que nos pasa es inherente a la condición de escritores. Imposible leer ya como antes, hemos dado un paso más y es inevitable que nos fijemos en detalles que anteriormente pasaban desapercibidos. En cualquier caso, es cierto que la lectura de un manuscrito requiere, si cabe, mucha más atención. Besos.

Maribel dijo...

Alicia, te entendí, seguramente yo te contesté como una escritora aturullada que no ha sabido explicarse, jajaja. Nos pasa a todos, nos enriquecemos con la lectura a todos los niveles.
Tú eres el regalo. Un abrazo.

Arwen Anne dijo...

Eso es normal, sin querer, se hace, se ven fallos, se vienen a la mente la idea de que se podría poner una frase de otra manera determinada y cosas de esas, pero creo que cuando se hace sin querer, se hace sin maldad, incluso beneficia a quien ve esos errores o fallos

besos

Maribel dijo...

Arwen, ya lo decía en la entrada, es un gesto totalmente espontáneo, nada que se haga de forma deliberada, y sí que beneficia ver esos errores o fallos, de todo se aprende. Un abrazo.

siempreconhistorias dijo...

Querida Maribel, total y absolutamente de acuerdo con la reflexión que haces respecto a cortesías, respetos, espionajes, análisis, anonimatos... Realmente creo que nos espiamos y analizamos y me parece bien; también que quienes somos prudentes somos corteses y desde luego firmamos.
En cualquier caso espero que tú me espíes y me angustian los silencios.
Un abrazo fuerte fuerte.
Gracias.

Maribel dijo...

Izaskun, no dudes que te espío y es un gusto hacerlo, siempre aprendo algo. Y contra el silencio alcemos nuestras voces. Un abrazo.

Lola Mariné dijo...

Es verdad que desde que escribo asiduamente leo de otra manera y me fijo en muchos detalles que antes pasaba por alto.
En cuanto a comentar la obra de un/a amigo/a, es mas complejo: quieres darle una opinión sincera porque crees que asi puedes ayudarle, pero no quieres herirle (ya sabemos que todos los escritores nos creemos los mejores del mundo),asi que te ves en una situación comprometida. Cosa que me está ocurriendo en este momento...

Maribel dijo...

Huy, Lola, no pretendía ponerte en una situación comprometida con esta entrada, ni a ti ni a nadie. Únicamente trataba de invitaros a reflexionar sobre un par de aspectos que me parecen interesantes en este mundo literario en el que nos movemos. En cierto modo tú misma has definido la cortesía: quieres dar una opinión sincera, pero no quieres herir. Eso es cortesía.
Yo no daría un juicio crítico a nadie sobre su obra salvo que me lo pidiera, ¿quién soy yo para ello? Y siempre lo que leo merece un gran respeto, porque sé lo que cuesta parirlo (me guste más o menos, que para gustos los colores).
Mira, yo me encuentro ahora en otra etapa. Ya pasé aquélla de considerar, si no que era la mejor del mundo, al menos la de pensar que todo lo que escribía me quedaba genial. Ahora estoy justo en el lado opuesto, no me gusta nada de lo que escribo. Sólo espero con ansia encontrar el equilibrio.
Besos.