viernes, 24 de abril de 2009

LA FUERZA DE LAS RAÍCES

Lloró cuando tuvo que abandonar su país para instalarse en otro continente. Sufrió el olvido y la soledad. Las mañanas dejaron de regalarle el sol y las noches le abrieron sus brazos fríos. Se refugió cientos de veces entre contenedores de basura y soportó la burla y la humillación. Él, un hombre aferrado a una botella. Un español de mierda. Qué paradoja. Años atrás sus propios compatriotas rechazaban a los inmigrantes. Negros, amarillos, sudacas, moros. Y ahora, en pleno 2020, todos se habían visto obligados a abandonar el país. La vida da muchas vueltas y en alguna de ellas la noria se detiene y lo jode todo. Las ilusiones, los sueños, las esperanzas…
Ayer fue un mendigo en la puerta de un supermercado. Hoy es un fugitivo que huye de la justicia, con su botella escondida en el bolsillo interior de la chaqueta raída, envuelta entre cartones, protegida como un feto dentro del útero materno.
La policía es implacable. No perdona. Y menos a los extranjeros, a los desheredados.
—¡Deténgase o disparo! —le dice un agente.
Y él no se detiene. Se cierra la chaqueta asegurándose de que lleva su preciado tesoro y convierte el paso en carrera.
—¡Deje en el suelo aquello que esconde y deténgase!
Sigue corriendo con las escasas fuerzas que le quedan, sin mirar atrás, hasta que una bala le atraviesa la cabeza.
El agente llega hasta él y busca la droga pero sólo encuentra una botella. Una pequeña botella de cristal cerrada con un corcho que no se ha roto gracias a los cartones. La destapa y la huele, después prueba su contenido. “Es agua”, dice a sus superiores con extrañeza. “Agua salada”. Y todos piensan que en realidad aquel hombre estaba loco. Nadie sospecha que murió por llevarse embotellado el mar Mediterráneo.

Maribel Romero Soler

20 comentarios:

Helena dijo...

Muito bom o teu conto Maribel! Parabéns! Tem pelo menos duas voltas. Sim, ele queria morrer mas não pelas razões que nos levas a crer primeiro...
Genial final! Parabéns mais uma vez e obrigada.

Helena

Halatriste dijo...

Hermoso y trágico.
Tal vez embotellando el Mediterráneo quiso rescatar aquellos mensajes acristalados que a la deriva nunca llegaron a su destino.

Un abrazo

B. Miosi dijo...

Al terminar de leer tu cuento, Maribel, reparé en el título: "La fuerza de las raíces". Y encontré mayor sentido, si cabe, a la muerte de este hombre desarraigado que nos has dibujado en tan pocas palabras.

No es fácil ser inmigrante, y te lo digo yo, que vine a Venezuela hace ya tantos años.

Besos,
Blanca

Lola Mariné dijo...

Que historia mas triste, Maribel.
Y tan real. Es la historia de mucha gente hoy en dia, y a veces parece que nos olvidamos que podríamos ser cualquiera de nosotros.

Besos.

Alicia dijo...

Unas desigualdades sociales y ecónomicas a nivel mundial, unas políticas de inmigración y emigración imperfectas y el tópico de inmigrante igual a delicuente te han llevado a un relato triste porque sabemos que puede ser real.
Como siempre muy bello.
Por cierto, he leido la última carta de amor en la revista Visión Femenina y también ha sido para reflexionar. Somos mucho más frágiles de lo que pensamos, nuestra vida puede dar un giro en un segundo.
Un abrazo alegre

Maribel dijo...

Hola Helena, un placer volver a verte. Sí, tienes razón, esas pueden ser algunas lecturas del relato y quizás tenga más mensajes ocultos. Es la grandeza de la literatura, que cada lector encuentra lo que busca o necesita, o sencillamente interpreta.
Gracias por venir. Un abrazo.

Maribel dijo...

Seguro, Halatriste, que en esa botella iba algo más que agua, quizás toda una vida. Un abrazo.

Maribel dijo...

Blanca, tú lo has dicho, no es fácil ser inmigrante, por eso es un tema que hay que tratar con empatía.
Un abrazo.

Maribel dijo...

Así es, Lola, a veces conviene darle la vuelta a las historias para poder identificarnos con el sufrimiento ajeno. Besos.

Maribel dijo...

Alicia, llevas entonces doble ración de tristeza, lo siento. Sí, tanto la situación que narro aquí como la de la carta de amor son historias terribles pero perfectamente posibles, de hecho suceden todos los días, con distintos protagonistas, con distintos nombres, pero que demuestran, como bien dices, lo frágiles que somos. Otro abrazo alegre para ti.

siempreconhistorias dijo...

Sabio y triste relato, Maribel. Precioso dibujo de los rechazos e incomprensiones, de las vueltas del tiempo. Y el mar:vida y muerte.
¡Felicidades!

Winnie0 dijo...

Trepidante, emocionante...te engancha..y te deja triste. Pocre muchacho...sólo sólo quería llevarse "el mar" ....¡qué fuerte! Besos y estupendo relato. Feliz lunes

Maribel dijo...

Así es, Izaskun, los rechazos e incomprensiones llegan a vencer a la persona, aunque tengan el mar. Un abrazo.

Maribel dijo...

Winnie0, especialmente triste cuando nos damos cuenta de que nos puede pasar a cualquiera ¿verdad?
Un beso.

sergio astorga dijo...

Maribel, otro texto con la marca de la casa.
Presentas el conflicto rápidamente y desarrollas diferentes opciones de desenlace, provocando en la lectura incertidumbre (pistas falsas)además de la tensión emosional que el personaje vive y transita en los planos temporales.
El final es intempestivo, dramático y soluciona las falsas pistas en una inesperada y brillante solución. Un texto redodondo, titulo y final:"LA FUERZA DE LAS RAÍCES"
Lenguaje cuidado y gran rítmo. El narrador comienza y termina omnisciente.
Exelente.
Un abrazo hasta la raíz.
Sergio Astorga

Maribel dijo...

Sergio, gracias por tu análisis. Lo cierto es que los finales sorpresa son muy efectivos, a veces dan un giro completo a la narración, es como haber escrito dos relatos distintos. Al lector le suele gustar el impacto final (y sin duda a mí también).

Un abrazo embotellado.

Antonia J. Corrales dijo...

Me ha encantado, pero sobre todo, me ha encantado, sí encantado una vez más, la originalidad con que has llevado al papel la añoranza y la defensa de las raíces. La libertad de pensamiento y nuestras raíces son algo que nadie puede robarnos, nunca. Qué bonito, de veras, que bonito lo del trozo de Mar Mediterráneo.
Felicidades guapa!!!


Antonia J Corrales

Maribel dijo...

Gracias, Antonia, viniendo de ti el comentario, que eres una experta, me siento muy halagada. Besos.

Jaclo dijo...

Maribel, me ha gustado el desarrollo del emigrante muerto por defender algo que le era imprescindible para seguir aguantando, porque después de todo, no todos podremos terminar al lado de algo que guardamos como un querido recuerdo y que da sentido a nuestra vida y el del relato, dejó de ser paria con su gesto de rebeldía.
Saludos

Maribel dijo...

Jaclo, gracias por tu visita y tu comentario. La emigración es un asunto preocupante, ahora recuerdo que fue el tema de tu relato solidario, por cierto estupendo. Saludos.