domingo, 8 de marzo de 2009

LOS LIBROS QUE NO HE LEÍDO

Tengo una relación tormentosa con la lectura, me persiguen los libros que no he leído.
Leí mucho durante mi infancia, también en mi adolescencia. Durante un tiempo, por determinadas circunstancias, todos los libros que caían en mis manos eran de Derecho, pero una vez que retomé el hábito de sumergirme en literatura, se puede decir que acabo un libro y comienzo otro, sin embargo ¿cuántos libros no he leído?
Esta semana estuve en El Corte Inglés (sin ánimo de hacer publicidad) para encargar el libro de mi amiga Juana Cortés, MEMORIAS DE UN AHOGADO. También aproveché para comprar dos libros para regalar (hoy he tenido dos cumples), y por supuesto para pasearme por la sección de librería y echar un vistazo a lo nuevo y a lo antiguo. Y vuelvo a mi angustia, ¿cuántos libros no he leído? La gran mayoría de títulos que reposaban en sus estanterías jamás pasaron por mis manos y no sé lo que me he podido perder, tampoco sé por qué elegí otros y no esos. Es fácil que en una reunión de amigos surja el tema de la lectura y alguien comente el último libro que leyó (hoy ha ocurrido) y resulta que precisamente ese libro tú no lo has leído, y claro, como además escribes, parece que tienes la obligación de leerte hasta las etiquetas de los champús. Es decir, que si no conoces determinada obra tu credibilidad como escritor anda en la cuerda floja. Pero por encima de opiniones ajenas sobre la materia, que me preocupan lo justo, lo que de verdad me angustia es pensar qué me he podido perder. Y llegados a este punto es cuando lanzo la pregunta. ¿Cuáles son los libros imprescindibles?

28 comentarios:

Felisa Moreno dijo...

A mí también me angustia no poder leer todo lo que me gustaría. Perderme algún autor genial, imprescindible, pero es imposible leerlo todo.

Me pasó algo similar a lo que cuentas, en mi niñez y juventud leí mucho,luego me centré en la universidad, después en el trabajo y por fin en los niños. Hasta hace un par de años no me centré de nuevo en la literatura.

Si te sirve de consejo, yo ahora me dedico a picotear, sigo recomendaciones de amigos, busco autores que nunca he leído, mezclo clásicos con nuevos escritores. Creo que es bueno diversificar las lecturas para conseguir un estilo propio al escribir.

Otro consejo que yo sigo es si un libro no me gusta en las primeras páginas, lo dejo, hay mucho donde elegir. Antes me obligaba a terminar incluso los mayores tostones.

Un saludo y feliz día

Maribel dijo...

Felisa, me encanta tu comentario porque podría hacer mías todas tus palabras. Lo único que todavía me cuesta es dejarme un libro a medias, a pesar de que mi profesor de novela negra siempre decía que es síntoma de madurez lectora y que hay que saber dejarse un libro a medias sin ningún tipo de remordimiento, yo sin embargo los leo hasta el final, siempre pienso que lo bueno estará por llegar.

Un abrazo y feliz día.

TitoCarlos dijo...

En efecto, necesitas un filtro.
No se que aconsejarte; hubo un tiempo que solo leía lo que me recomendaban, pero no descubría nada, y esa aventura es la que me gusta. Ahora leo contraportadas, y si me sorprende, lo leo. Cuando me recomiendan uno, procuro esperar a una segunda recomendación, y eso sí: me alejo de los best sellers.

Lola Mariné dijo...

Jajaja, Maribel,
comparto tu angustia. Cuando era pequeña y descubrí mi pasión pòr la lectura le decía a mi madre que si leía mucho algun dia se me acabarían los libros...
Comparto la opinión de Felisa: ante la imposibilidad de leerlo todo, yo tambien opto por el picoteo, voy leyendo algo de distintos autores, titulos que me recomiendan, y repito con los que mas me gustan.
Un beso, guapa.

Manuela Maciá & Rafaela Lillo dijo...

Maribel a mi me pasa algo semejante, y también comparto las palabras de Felisa.
Cuando pienso en todos los libros que no he leido y que por ello me he perdido mucho me entra una sensación semejante a la glotonería, me gustaría leermelos todos, sin dejar ni una sola letra en el plato.
Saludos Manuela

Proyecto de Escritora dijo...

Hay un método muy bueno para que no nos ocurra eso que yo intento fomentar en el blog, y es hablar de los libros que nos leemos, así les descubrimos alos demás buenos libros y los demás a nosotros. ;)
Así ganamos todos!!
Es una buena inquietud, así que no la pierdas!
Besos!!

Maribel dijo...

TitoCarlos, en algo coincidimos, yo tampoco leo los libros comerciales, los que están más de moda en un momento dado no los leo. En cuanto al resto, procuro coger obras de autores de los que nunca he leído nada, y hago caso a las recomendaciones si vienen de una persona con buen criterio. Gracias por tu opinión.

Maribel dijo...

Jajaja, pues no se acaban ni de coña, Lola, ahí están para hacernos sentir culpables (los que no hemos leído, claro).
Sí, a mí también me va el picoteo pero, ¡leñe! nunca pico lo mismo que los demás, no coincido con lo que lee el resto y eso es lo que me lleva a pensar que quizás no elijo bien. Besos.

Maribel dijo...

Manuela, me alivia saber que no soy la única. La verdad es que lo has descrito muy bien, mi sensación es la de querer devorar los libros que no he leído, pero para eso ya voy a necesitar más de 24 horas por día. A ver si hago un pacto con el Dios del tiempo. Un abrazo.

Alicia dijo...

Yo, por ser perejil de muchas salsas, no hago mucho de nada pero picoteo de todo. Nunca me he sentido mal por lo que me he perdido. Cuando tomo decisiones a todos los niveles le doy muchas vueltas pero una vez tomada la decisión, tengo como norma no mirar atrás. Reconozco que no leo tanto como quisiera, por eso me gustan los relatos y microrelatos. También es verdad que nos gusta la calle y nos buscamos actividades varias. Como curiosidad te diré que el domingo que viene vamos en una salida organizada a divisar cetaceos desde el cabo Machichaco. En abril los divisaremos con la misma organización pero en barco a lo largo de nuestro Cantábrico. ¿Interesante verdad?. Igual me llega la inspiración, o igual es que salgo en su busca ja,ja,ja. Si hay encuentro insertare el relato en La Nieve.
Espero que hayas tenido buen día.
Besarkadatxu bat.

Maribel dijo...

Proyecto de escritora, efectivamente tu método es muy bueno, no está nada mal eso de comentar el último libro que hemos leído, analizarlo y, si nos atrevemos a tanto, recomendarlo.

Un abrazo.

Maribel dijo...

Alicia, eso de no tener remordimientos de lo que uno no hace es genial, yo, con la edad, lo voy superando, pero es una sensación que siempre me persiguió. Si una mañana de domingo no madrugaba me sentía mal por no haber disfrutado del día (en vez de sentirme bien por haber descansado). Ese ejemplo trasládalo a los libros y a todo lo demás. Ahora ya lo veo bajo otro prisma. Vamos experimentando cambios.
Precisamente hoy, en una comida familiar, me comentaban que cómo me da tiempo a tanto (refiriéndose entre otras actividades a escribir), y yo les decía que cada uno elige su afición o su pasión. Si una persona se sienta delante del televisor para ver una película consume un par de horas en el sofá y seguramente disfrutará mucho, si sale a hacer senderismo, además de disfrutar estará en contacto con la naturaleza, yo las disfruto más escribiendo. No es de más calidad una afición que otra, sencillamente son distintas y todas válidas.
Lo de los cetaceos tiene una pinta genial, ya me gustaría acompañarte, que no solo de escribir vive el hombre (ni la mujer). Seguro, pero seguro, que te viene la inspiración. Ya nos sorprenderás.

Un abrazote.

siempreconhistorias dijo...

Puf, felicidades en este día necesario. Difícil la cuestión: estoy de acuerdo contigo y con los comentarios y no supero la culpa aunque desde que tuve a los niños me especialicé en la lectura de prospectos de jarabes y busco libreros (era adorable Jorge Negrete en Málaga) o me engancho por el título, me fío de editoriales amigas y me obsesiono, picoteo pero siempre vuelvo porque necesito a Cortázar, todo, y a Lispector, necesito a Elphick y a Borges, necesito cuentos y poemas...
Un beso

Maribel dijo...

Izaskun, felicidades también para ti. Aportas algo muy interesante: la figura del librero. Yo nunca he tratado con un librero. Me viene a la mente la pequeña tienda de barrio en la que el propio tendero te aconseja que hoy no compres ciruelas porque lo que de verdad vino de calidad es la sandía. Y la comparo con las grandes superficies, donde la sandía está envuelta en papel film y las ciruelas dentro de una red, y tú coges lo que te dicta tu intuición o lo que tenías en mente, sin ningún tipo de consejo de nadie. Con los libros se me ocurre lo mismo. Hay muy pocas librerías de barrio, cada vez la literatura se concentra más en grandes áreas comerciales, grandes librerías donde los libreros no son tan libreros, son simplemente dependientes de un comercio. Tener una persona de confianza que te oriente sobre literatura porque es su oficio me parece hasta romántico y me gusta que lo hayas sugerido. Hasta me apena que la figura se esté perdiendo.
Un beso.

Helena dijo...

Maribel, nunca tive estas angústias que descreves. Tive outras... Venho da Ciência e a maior parte dos meus colegas ou lia Tom Clancy, Star trek ou nada. Que não lesse estes autores também não constituía qualquer problema para eles. Não me lembro de discutirmos nem sequer Fernando Pessoa, Camões ou Eça de Queiroz que são obrigatórios (ou eram - Fernando Pessoa talvez não) também para os de Ciência. Depois, na Faculdade, andávamos perturbados a aprender uma nova linguagem - a Mecânica Quântica - e as suas aplicações. Era uma loucura o quão mal era dada, para que exactamente o saber só ficasse na mão dos "iluminados". Alguns desses que descreves e que perguntam se já leste este livro (talvez esperando que não o tenhas lido) são os mesmos que encontrei na minha área e que enchiam quadros brancos de fórmulas, sem um único exemplo, que eu suspirava por nunca alcançar...
Habituei-me a não esperar mais do que a minha imaginação, trabalho árduo e um prazer imenso em aprender me pudesse dar. E pouco a pouco tenho visto muitos mitos caírem.
Voltando aos livros, como de mim ninguém espera que leia Borges, Pessoa, Eça, Llosa, Saramago, Marquez, etc. eu leio a quem quero e quando quero (aliás, muitas vezes ouço o que o Sergio me lê).
E sabes o que me dá mais prazer: ler os blogs desta turma de extrema qualidade que reflectem em cada um muitos trabalhos de outros grandes que leram ou que viram na parede de um museu.
O vosso trabalho é fundamental para mim. Divergir no assunto estimula a imaginação.
Obrigada, Maribel, por contribuíres com os teus mini contos mesmo que ainda haja muitos livros que ainda não leste.
Helena

sergio astorga dijo...

Maribel, intentaré responder a tu pregunta, puesto que ya los comentarios han tocado puntos y líneas, ya con angustia, ya con placer, de la relación con el libro y su lectura.
Y aquí me detengo ¿cuáles son los libros imprescindible? es tu pregunta, y yo te respondería que son todos aquellos que te han dejado una huella vital. Así, como la lectura discurre en el tiempo, así nuestras lecturas. Y los libros que nos acompañan a lo largo de nuestra existencia viven con nuestras etapas. Hay muchos tipos de lecturas que podríamos clasificar de imprescindibles, yo menciono dos: los imprescindibles por formación y los imprescindibles por placer. Me refiero al placer de leer, entendiendo que todos los que estamos aquí el placer nos mueve, no el dolor.
Los imprescindibles por formación son además de los escolares o académicos, los que nos amplían o detallan nuestros horizontes, historia de la literatura, biografías de escritores, monografías sobre corrientes literarias, historiad del lenguaje, lingüística.. Estos libros serían leídos o con el placer de la disciplina, o para ser más directos “a chaleco” no hay de otra. Generalmente estas lecturas están al inicio y aunque no son totalmente abandonadas, dan paso al libérrimo placer de leer.
Los imprescindibles por placer son aquellos que en nuestra ya experiencia de lectores, encontramos un goce estético (literario) o nos dicen o nos confrontan, o nos alivian y emocionan. Si no encontramos estos estímulos el abandono inmisericorde será nuestra respuesta. Pero, OH paradoja, como todo placer, tenemos la marca del remordimiento y la ambición, queremos siempre más, y el apetito es inasible, a veces porque seguimos nuestra legítima curiosidad o porque el medio social, moda, círculo nos condena si no estamos al tanto. Aquí el gozo se va al pozo, porque ya la motivación se desplaza a la nuestra necesidad humana de pertenecer a un grupo.
Por último, me parece que las lecturas imprescindibles son de carácter personal e intransferible y creo firmemente que existe una biblibiografía común que nos hace tener un dialogo sin fronteras, me refiero a los clásicos de siempre, la lista es inmensa, pero de esos generalmente hemos leído varios.
Un abrazo imprescindible, al menos para mi.
Sergio Astorga

LETRAWEB dijo...

Bueno, llegué bastante retrasada.
Coincido del pi al pa con Sergio. Después de lo que ha dicho, nada que decir. Vaya, casi que hago mías sus palabras.

Un fuerte abrazo.
Bye bye

Maribel dijo...

Helena, estoy encantada con tu visita y con tu interesante aportación. En efecto, la formación académica que cada uno recibe en su vida marca mucho el tipo de lectura que le acompaña, independientemente de que después la afición te lleve a un autor o a otro. Mencionas, por ejemplo, a Saramago, y para mí es un ejemplo claro de cuándo un autor está por encima de su obra. Me explico. A veces nos gusta un libro concreto, pero cuando lo que nos gusta es un estilo, una forma de expresión, el que de verdad nos atrapa es el autor y nos convertimos en seguidores de ese autor. Es un ejercicio sano de libertad leer lo que uno quiere y cuando quiere sin ningún tipo de remordimiento, es incluso envidiable vivir y decidir sin lastres, con la tranquilidad de hacer lo que uno desea.
Me encanta lo que comentas de los blogs, efectivamente para mí también son imprescindibles y es otra lectura que no cuenta, porque ¿quiénes somos? Del mismo modo suelo leer obras de amigos, compañeros que escriben, que me pasan sus relatos, sus novelas, y eso tampoco cuenta, porque ¿quiénes son?
En cualquier caso creo que tienes suerte con lo que te lee Sergio, seguro que vale la pena.
Muchas gracias a ti por tus palabras y tu inesperada visita, que me llena hoy de satisfacción.

Maribel dijo...

Sergio, eres un valiente, te atreviste a contestar la pregunta y además de manera muy completa.
Coincido contigo en ese esquema de libros imprescindibles, pero creo que los primeros, los académicos o de formación, nos llegan en una edad difícil y los tomamos como obligaciones espantosas (salvo que ames la literatura desde la cuna). Leer a los 14 años "La perfecta casada" de Fray Luis de León puede ser insufrible. Determinadas obras de obligada lectura dejan de interesarnos por la palabra "obligada".
Un profesor de literatura decía que primero los jóvenes deben aficionarse a leer a través de obras contemporáneas, de los libros que de verdad le gustan, y que esas obras los conducen después a los clásicos, quizás éste sea el auténtico orden y no al contrario. Cuando tienes formación lectora (que se consigue leyendo, ni más ni menos) es cuando te apetece bucear entre los autores más importantes de la literatura universal, los que despreciaste en la época de instituto o leíste con más presión que interés. Por eso creo que determinados libros "imprescindibles" hay que releerlos. No es mi costumbre, lo reconozco, pero mucha gente relee y yo ahora lo encuentro una necesidad.
En cuanto a los libros que dejan una huella vital, los que leemos por placer, efectivamente cada uno atesora sus "imprescindibles" y no tienen por qué coincidir con los de los demás. Quizás lo que me ocurra es que últimamente pocos libros dejan en mi una huella vital. Me pueden gustar más o menos, admirar su prosa, su ironía, su reflexión, su humor, su trama, su final, su principio... pero que me dejen huella me está costando mucho, de ahí mi sospecha de que elijo mal. La culpa será mía, sin duda.
Gracias, Sergio, por esta nueva intervención tan apasionante.
Un abrazo para ti y otro para Helena, que se me pasó, y eso es imperdonable.

Maribel dijo...

Letraweb, la verdad es que yo tampoco puedo añadir nada más, coincido igualmente con Sergio, no podía haberlo explicado mejor.

Otro abrazo para ti.

B. Miosi dijo...

Yo también coincido con Sergio y para no repetir lo dicho por él, me referiré a la compulsión de leer lo más que pueda. Al entrar a una librería grande, donde como bien dices, no hay liberos sino vendedores o dependientes, tus ojos van a parar a lo que están promocionando en ese momento, mientras hay miles de miles de libros en los estantes.
Yo tengo un librero, uno de libros usados. Cuando quiero pasar un buen rato, voy y me detengo en libros absolutamente extraordinarios por su rareza. He comprado unos invaluables, que los pude conseguir a precios irrisorios, pero no es ese el motivo: es la "novedad" de encontrar libros extraños. Por ejemplo: hace poco compré "Napoleón y Talleyrand", "Rooseevelt", "Goebbels, Mefistófeles moderno" ¿y sabes qué? este último, una edición de 1947!!! o sea apenas acabada la II Guerra, basada en los diarios que dejó él.
También conseguí "Tratado de pintura" por Leonardo Da Vinci ¡Por dos dólares!!
A veces resultan situaciones sorprendentes: Hace quince días compré allí "El hombre", una novela que tiene más de veinte años escrita por Irwing Wallace. Trata de un presidente negro en la Casa Blanca. ¿Qué cosas, no?

Un placer leer tus posts, amiga, y poder contar nuestras inquietudes,

Besos,
Blanca

Maribel dijo...

Blanca, abres otro frente de debate interesantísimo, el de los libros antiguos o de segunda mano. Éste constituye en sí un mundo aparte, digno del gremio de coleccionistas. Unir el amor a las letras con la posibilidad de encontrar una verdadera joya con valor histórico en forma de libro es ya el súmmum. Fíjate que en mi ciudad pusieron una tienda de libros de segunda mano y no la visito, pero después de leerte estoy deseando entrar en ella. Yo últimamente recurro mucho al préstamo bibliotecario (la crisis), y también disfruto paseando entre las estanterías repletas de libros y descubriendo títulos y autores desconocidos, más de una vez me he llevado una grata sorpresa.
Muchas gracias, Blanca, por tu aportación.

Besos.

Felisa Moreno dijo...

Maribel, en mi blog hay un regalo para ti, pasa cuando quieras a recogerlo.

Besos lectores.

Maribel dijo...

Muchas gracias, Felisa.
Un abrazo.

Triana dijo...

Maribel, llego cuando tantos y tan avezados lectores y/o escritores han dicho ya casi todo, y con casi todos coincido en algunas cosas, yo empecé a leer "libros", muy pequeña, fíjate que con 10, que entré al Instituto empecé el Quijote, leíamos un capitulo cada día en clase, era una hora de lectura al día, ósea, le dimos la vuelta completa tres veces y pico... mi abuelo me regaló Platero y yo cuando hice la comunión con 7...y después no he parado y tengo tantos libros imprescindibles que algunos están todos desgastaditos de tantas vueltas como les di, y por fortuna no dejan de aparecer libros imprescindible; hoy por ejemplo una joya que encontré ayer buscando otra cosa, una edición seriada de una antología de Joaquín Romero Murube, con grabados originales también seriados y firmados que ni el mismo librero sabía que tenía allí, se quedó "muerto" cuando lo vio y me lo tuvo que vender por el precio que tenía marcado, 18 euros, hoy no he hecho nada, no lo he podido soltar... es un nuevo libro imprescindible que me estaba esperando en aquél estante desde hace 15 años y del que solo se editaron 300 ejemplares, yo tengo el 80.
Un abrazo fuerte.

Maribel dijo...

Triana, sé que tú eres una gran lectora, eso se nota, y nos podrías dar a todos sabias lecciones sobre libros imprescindibles. Lo que encontraste ayer, como bien dices, no es un libro, es una joya, igual que las que encontró Blanca y nos contó en su comentario. Te felicito por ese hallazgo y espero que nos cuelgues algo de mi tocayo Romero.

Un beso, guapa.

Arlette dijo...

Depende del sentimiento que tengas en ese momento.
Mi consejo es que sigas tus gustos, que experimentes sobre seguro y que, ¡tranquila! Llegará el día que tendrás mucho tiempo para leer.
Un beso.

Maribel dijo...

Hola Arlette. Me temo que en toda una vida no podré leer lo que quisiera, pero es mal de muchos. Procuro diversificar y leer de todo un poco, no estancarme en un género o con un autor. Hoy he estado en la biblioteca y me he traído tres libros. Una vez que los tenía elegidos he visto otros que también me interesaban, y otros, y otros...
En fin, será para la siguiente ocasión. Un beso.