viernes, 16 de enero de 2009

LA PARTICIPACIÓN EN LOS CONCURSOS

Como dice mi amiga Lola Mariné, escribir hoy es fácil, o dicho de manera más acertada resulta fácil. Todos tenemos al alcance de la mano herramientas que nos simplifican mucho la labor. Es raro a día de hoy el hogar que no dispone de un ordenador (a veces más de uno), y viene siendo más raro todavía el hogar que, disponiendo de ordenador, no se encuentra conectado a Internet. Ya no es necesario arrugar folios y folios con pensamientos y frases que no conducen a nada, basta con coger las tijeras del word y dar un buen corte. Podemos cambiar el final cien veces sin mancharnos de tinta y llevarlo al principio si nos apetece. Podemos modificar la letra sin ningún esfuerzo, poner un vistoso título a nuestra obra con herramientas de rotulación, paginar, incluso alegrar las palabras con todos los colores que puedan caber en la paleta de un pintor. Y para documentarnos tenemos la red, el motor de búsqueda más importante del planeta. Ya no es necesario saber mucho, basta con buscar bien. Internet nos permite bucear en las profundidades de las Fosas Marianas, subir al Everest o deslumbrarnos con la más recóndita estrella del universo. Todos estos adelantos han conducido a que la afición a la escritura crezca y no quede reservada, como antaño, a unos cuantos intelectuales. No solo ha sido la escritura. Afortunadamente ocurre igual, por ejemplo, con el deporte. La sociedad avanzada, la cada vez más definida clase social única, permite que cualquier persona tenga acceso a espacios antes infranqueables. No es de extrañar que nuestro vecino juegue al golf y conduzca un pequeño utilitario, o se deslice por las pistas más importantes de esquí un fin de semana y el lunes a las ocho esté como un clavo en su puesto de trabajo.
Pero me estoy desviando del tema y mucho porque lo que en verdad quería comentar en esta entrada es que, debido a esta facilidad para escribir, cada vez somos más los que nos animamos a participar en concursos literarios y el volumen de participación últimamente es descomunal. No es extraño que cualquier certamen, por desconocido que sea y aunque se trate de su primera convocatoria, reciba más de quinientas obras. Y no hablemos ya de los importantes, esos reciben miles. Dos son las razones que empujan a los escritores a participar en determinados concursos. La primera es la cuantía económica del premio. A mayor dotación mayor participación, es una simple regla de tres. No os extrañéis de que, en concursos con tres mil euros de premio, se presenten mil quinientos participantes, y en los de seis mil, el doble. Sigue siendo un cálculo puramente matemático. La segunda razón es el envío por e-mail. Este sistema cómodo y sencillo de remitir una obra anima al más pintado. Y si además confluyen ambos elementos ya ni os cuento, más vale que nos dediquemos a otra cosa.
En resumen y pensándolo fríamente, nuestra búsqueda de concursos debería ir justo en sentido contrario: premio modestito (ya el reconocimiento de ganador es muy grande) y envío en sobre postal (como toda la vida). La competencia se simplifica mucho y las posibilidades de obtener premio aumentan. Sigue siendo una regla matemática.

19 comentarios:

Arwen Anne dijo...

pues muchas gracias por el consejo, no es la primera vez que lo escucho (mejor dicho, lo leo) pero tiene mucha razón

besos

Trianarts dijo...

Yo nada entiendo por razones obvias del mundo de los concursos, pero cada cosa que dices es absolutamente sensato, aun así, creo que Internet nos ha proporcionado a los que amamos la lectura, conocer a escritores que de otra forma hubiera sido imposible conocer.

Un abrazo furte Maribel.

Blogen tailerra- Taller de blogs dijo...

Estoy, Maribel, completamente de acuerdo.
Sin embargo -te lo digo porque la he padecido- ¿no te parece que sufrimos de conursitis?
Sería maravilloso escribir por el puro placer de hacerlo.

Besos.

Blogen tailerra- Taller de blogs dijo...

Concursitis, quiero decir...

B. Miosi dijo...

La reflexión que haces acerca del mundo actual de la literatura es impecable. Quería añadir que una de las cosas más importantes que ha logrado Internet es que tengamos este tipo de comunicación, nos juntemos unos pocos en un rincón del éter y podamos conversar de lo que nos interesa, en este caso la escritura.

Besos!
Blanca

Lola Mariné dijo...

Pues seguro que tienes razón, Maribel. Pero es que te lo ponen "a huevo" si te ofrecen un buen premio y no tienes ni que molestarte en ir a correos, aparte de que sale más barato: ni el sello te gastas, jajaja..
Hace un tiempo yo mandaba algun relato a concursos por el mero hecho de conseguir publicar (sin exito), ahora ya me fijo más en el premio en metálico (sin éxito igualmente ¡sniff!)pero ni se me ocurre acercarme a los grandes premios (tod@s sabemos por qué).
Pensaré en lo que dices.

sergio astorga dijo...

Maribel. fiado en que dos y dos son cuatro, para perseguir tu impecable razonamiento te dire muy campechanamente:"entre mas burros menos olotes".
Entramos ahora al fatídico y eterno: tener no es saber. Más medios pero menos contenidos.
Comunicarse es fácil, encontrar con quién comunicarse y entablar un dialogo, abieto y crítico es lo difícil.
Los concurso de belleza, perdón, literarios, son los escaparates para proyectarnos al glamur, la literatura viene con el tiempo.
Y como el glamur es atrayente, me diculparás el arrempujon, pero participaré en dox que trex.
Lo que si puedo afirmar es que encontrarte por este medio, virtual-real es un verdadero premio.
Un abrazo fuera de concurso.
Sergio Astorga

Maribel dijo...

No hay de qué, Arwen. Es una opinión personal y debo decir que peco de vez en cuando como todos (principalmente en el envío por e-mail, es tan sencillo que siempre envío algo).

Un abrazo.

Maribel dijo...

Así es Triana, Internet es una fórmula ideal para difundir un trabajo que de otro modo sería imposible. Si no ganas concursos que te puedan dar un poco de currículum ni consigues publicar, ahí está Internet, dando oportunidades y consiguiendo esta magia, la de que nos podamos leer los unos a los otros.

Un abrazo.

Maribel dijo...

Aster, abres un interesante debate. Algo de concursitis si hay, aunque creo que yo no la he llegado a padecer (seguro que me pasa como al que bebe y lo niega). Creo que, principalmente, escribimos por el puro (iba a poner por el puto) placer de hacerlo y porque lo necesitamos, es algo que no podemos controlar. Después hay otras connotaciones, cuando escribes te apetece ser leído, y si vas a ser leído cuanta más gente lo haga mejor. Conseguir ser leído y por mucha gente implica que entres en una dinámica obligatoria. ¿Cómo das a conocer tu obra, tu nombre? Publicar es muy difícil y, al menos, ganando algún concurso tu nombre suena (y espero que la obra literaria más, que es lo que importa). No nos queda otra.
Yo participo en concursos pero creo que ahora lo hago de manera razonable. Antes mandaba indiscriminadamente cualquier cosa que escribía, ahora sólo mando lo que considero que es bueno y tiene posibilidades (y en la mayoría de casos ni aun así). Selecciono más los certámenes y las obras, por tanto queda muy reducida mi participación, aunque siempre tengo algo pendiente de fallo.
Buf, quería decir más cosas pero me estoy enrollando demasiado.
En fin.

Un abrazo.

Maribel dijo...

Blanca, tienes mucha razón, es una de las grandezas de Internet: la comunicación. Nos permite compartir sueños e ilusiones, incluso realidades, lo que escribimos lo escribimos cada uno de nosotros y después es leído por los demás. Es la sensación más maravillosa, sentirte siempre acompañado aunque te encuentres físicamente solo ante una pantalla de ordenador.

Besos.

Maribel dijo...

¿Qué me cuentas, Lola? Hoy he enviado una novela corta a un certamen. La pedían por cuadruplicado. En estos casos, lógicamente, la imprimo fuera de casa. Imprimir y encuadernar con gusanillo: 16 euros. Enviar por correo certificado (que no lo suelo hacer, pero después de gastarme 16 euros solo faltaba que se perdiera el paquete): 8 euros.
Total: 24 euros. Me podía haber comprado una chaqueta en las rebajas.
En fin, que como decía más arriba peco como todos, envío por e-mail y cuando hay algún premio gordo (no me refiero al Planeta, sino a 6.000 eurillos) pues también lo intento, que falta me hacen.

Un abrazo.

Maribel dijo...

Sergio, debo quitarme el sombrero ante tus reflexiones, por supuesto mucho más profundas que las mías. Es cierto: "...Más medios pero menos contenidos. Comunicarse es fácil, encontrar con quién comunicarse y entablar un dialogo, abieto y crítico es lo difícil...".
Todo haz tiene un envés.
Muchas gracias por tu última apreciación.

Un abrazo finalista (por tanto opta a premio).

Jaclo dijo...

Estoy totalmente de acuerdo en eso del coste de participar en concursos. No digamos si como condición en las bases se indica que hay que ir a recoger el premio, casi siempre en el otro extremo del Pais, el día de la fiesta de lo que sea. Pero es tan grande la ilusión, que pesa más siempre que la equilibrada realidad.
Saludos.

Maribel dijo...

Pues sí, Jaclo. Te puedo decir que yo he ido a recoger premios que me han costado dinero (desplazamiento, estancia). Pero, como bien dices, la ilusión era demasiado poderosa. Ahora me lo tomo todo con mucha más filosofía.
Saludos.

Arlette dijo...

Maribel me ha gustado mucho tu reflexión pero soy de las que piensan que hay que agotar todas las vías posibles para ser leído.
Yo escribo lo que me gusta, al margen de modas y corrientes. Cuando termino un manuscrito y lo tengo en el cajón guardando polvo me pregunto, ¿por qué motivo no lo sacudo un poco y lo envió para ser leído? Aunque no gane un premio, un jurado lo va a leer y, si es bueno, el camino es más corto para que otros puedan leerlo.
No solamente se publican los primeros premios y los segundos, muchos autor@ extraordinarios han salido precisamente de los concursos sin ganarlos.
Un beso.

Maribel dijo...

Sí, Arlette, tienes razón. En realidad yo también agoto todas las posibilidades pero, a veces, las posibilidades me agotan a mí. Esto es una lucha constante, los reconocimientos literarios dan mucha energía positiva, pero las decepciones (que son más) van dejando profunda huella y no nos queda otra que levantarnos de cada caída si queremos alcanzar el sueño.
Gracias por tu participación.

Besos.

Arlette dijo...

Confío que algún día podamos tener una tertulia sobre los premios ganados en concursos ;)
Un beso.
He puesto tu blog en mi página.

Maribel dijo...

Que así sea, Arlette, aunque también podemos organizar una tertulia sin premios. Gracias por enlazarme.

Un abrazo.