sábado, 24 de enero de 2009

EN LA CONSULTA

Doctor, estoy preocupado porque me he tragado una pluma. Sí, no me mire de ese modo, es que tengo pájaros ¿sabe? Ya me imagino que no será de gravedad pero conozco muy bien aquello de que “de lo que se come se cría”, y yo no estoy en contra de los gays ni mucho menos, pero mi familia es muy tradicional, vamos, de las de antes, no me quiero ni imaginar que alguien le dijera a mi padre “tu hijo tiene pluma”. Se moriría el hombre –si es que no se hubiera muerto ya porque mi padre abandonó este mundo hace cinco años–. También tenía pájaros, me refiero a mi padre. No sé si algún día se comería una pluma porque él colgaba la jaula en el balcón. Yo, sin embargo, la cuelgo en la cocina, de ahí que sea fácil que una pluma caiga sobre mi plato. Las plumas vuelan, ya lo debe saber usted, aunque estén solas, es decir, sin pájaro. Pero no es esto lo único que me preocupa, doctor. Estoy obsesionado con los ojos de las gambas. ¿Usted los ha visto? Son redondos y negros, parecen postizos. No he podido comerme ni una gamba en todas las fiestas de Navidad, –que es cuando las solemos comprar–, porque me da la impresión de que me miran. No se ría, ellas me miran y me piden clemencia, aunque estén congeladas, porque una cosa es estar congelado y otra muy distinta es que te coman. Doctor, yo no quería venir, ha sido mi mujer la que me insistió. Mi mujer está fuera, en la sala de espera, es la de la chaqueta gris y el pañuelo rosado al cuello, justo la que usted le dijo que no entrara conmigo, por eso se quedó fuera, ella está más preocupada que yo, sobre todo por lo de los lunes. ¡Ah!, eso todavía no se lo he contado. Resulta que he decidido cambiar los domingos por los lunes, nunca me gustó el primer día de la semana. Desde hace unos meses voy a trabajar los domingos y descanso los lunes, lo malo es que los domingos siempre me encuentro la empresa cerrada y los lunes, cuando acudo al bar para echar la partida, mis amigos no van. Doctor, dígame la verdad, ¿usted cree que estoy loco?

Maribel Romero Soler.

24 comentarios:

Magenta dijo...

Guau, estoy muy feliz de haber descubierto este blog, por las cosas que leí me parece de una calidad muy alta.
Yo (Antes de ser blogger...jeje...) soy amante de la buena literatura, y estoy saltando en una pata........

Maribel dijo...

Magenta, bienvenida, muchas gracias por tu amabilidad, da gusto leer comentarios así, tan espontáneos y originales.

Saludos.

sergio astorga dijo...

Maribel, por lo general no hago comentarios los sábados por la noche, por eso de que los sábados los utilizo para quitarme la apatía que me provocan los demás días de la semana.
El tratar de modificar la rutina siempre provoca desfases que suscitan comentarios tales como: “está usted loco” “lo hace por llamar la atención” , pero no es así, es natural desear modificar nuestros hábitos, y no tengo porque ir al médico, ¿no crees?
Tu relato me parece de una lógica enteramente sana.
Un abrazo no importa que sea en sábado.
Sergio Astorga

Triana dijo...

Bueno esta semana os habeis puesto de acuerdo mis blogueros favoritos para de plumas y de pajaros, Sergio con su cuento, Izaskun con un poema y tu con este micro, como siempre fantástico, y si... como dice el señor de los antojos más de uno, loco de atar, pero al medico?... cuanto más lejos mejor, aunque lleve mas de media vida con ellos o quizá por eso.

Un abrazo de colores.

Arwen Anne dijo...

es muy bueno, la verdad es que me ha encantado y es un gustazo cerrar internet con cosas como estas tuyas, muchas gracias

besos

Maribel dijo...

Sergio, bienaventurados los que modifican la rutina porque de ellos será el Reino de la Locura. ¿Y el médico? Muy bien, gracias. ¿Y usted?

Un abrazo de domingo.

Maribel dijo...

Triana, sí que es cierto, nos dio por las plumas. Hay locos de atar maravillosos, esos que no vayan al médico, por favor, que no nos los cambien.

Un abrazo loquito.

Maribel dijo...

Gracias, Arwen, solo es poner sobre el papel las propias vivencias (tengo pájaros en la cocina y me alucinan los ojos de las gambas, por ejemplo).

Un beso.

Halatriste dijo...

JAJAJAJAJAJA.

Me ha venido muy bien, el relato, los días grises me ponen melancólico y triste.
Pienso que el paciente, no está tan loco, como piensa el médico, es un tío guay, y además se le ve muy convencido de lo que dice.
Como se suele decir los locos no están siempre en el manicomio, o sino preguntad al loco a ver que piensa de los que nos consideramos cuerdo.

JJAJAJAJAJA, ME REITERO ME HA PARECIDO MUYDIVERTIDO.

Lola Mariné dijo...

¡jajaja! muy divertido, Maribel, y muy bien escrito, como es habitual en ti.
Opino como Halatriste: a mi tampoco me parece que el tio este loco, la verdad es que es muy coherente en todo lo que dice; eso sí, un poco especial sí es...

Maribel dijo...

Halatriste, me alegra que el relato haya puesto color a tu día gris. Definitivamente es un tío guay, yo también lo creo.

Gracias por venir.

Maribel dijo...

Gracias, Lola. Loco no está, sencillamente es especial, como tú dices, y la gente especial es la que nos remueve los cimientos, estamos hartos de clichés.

Abrazos.

Alicia dijo...

Me alegra pasar por aquí, se que nunca me voy de vacio. Yo también tenía un canario,heredado por cierto. Sin embargo ahora tenemos dos, ya que uno de mis hijos compró una hembra con el argumento de que sexo es bueno para todos y el canario estaba muy solito. Les compramos una jaula doble y el de la tienda de animales que es concido creo que todavía se debe estar riendo.
Besarkadatxu bat

Maribel dijo...

Alicia, los míos son periquitos y también son pareja, se quieren mucho. Es un verdadero espectáculo contemplarlos, vamos, que es más fácil que me veas en mi casa mirando la jaula que la televisión.

Un abrazo.

Fátima dijo...

Ja, ja , ja, "Estoy obsesionado con los ojos de las gambas. ¿Usted los ha visto? Son redondos y negros, parecen postizos!" lo que me he reído con esta ocurrencia, es muy buena. a mí tampoco me gustan nada los domingos...,mmm tendré que plantearme por qué día de la semana los cambio ; )

Un fuerte abrazo

Maribel dijo...

Fátima, cuando tengas una gamba delante y la mires a los ojos te darás cuenta de que nuestro amigo no andaba tan desencaminado, jajaja.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Tan genial como siempre Maribel.
Me ha gustado mucho el relato, es original y muy ocurrente
Manuela

Maribel dijo...

Gracias, Manuela.

Por cierto, me ha gustado mucho la nueva imagen de tu blog, le seguiré la pista.

B. Miosi dijo...

Ja, ja, ja, Maribel, me he reído mucho con tu cuento, ¡el hombre no estaba loco, los locos eran su mujer y el médico! que no lo dejaban vivir en paz. ¿Quién dijo que los domingos no pueden ser lunes? pensándolo bien quedarían mejor, también el año debía empezar en diciembre, así empezaríamos el año con muchas fiestas, y dejaríamos que noviembre se luciera, siempre tan escondido entre octubre y diciembre (en octubre es mi cumpleaños, jeje)
Como siempre, un placer comentar tus escritos, Maribel
Un abrazo,
Blanca

Maribel dijo...

Gracias, Blanca. La mayoría de los locos lo son porque así lo deciden los demás. El protagonista del relato, a lo sumo, era muy sensible pero incomprendido, jajaja.

Un abrazo.

Jaclo dijo...

¿Por qué siempre al que se sale de lo "habitual" se le ha de suponer loco? Es simplemente obrar "de acuerdo" a otra otra escala de valores y por esta causa, el resultado es diferente. Es lo mismo que calificar el caos de desorden. El caos es otra forma de colocar en orden. En "otro" orden por supuesto.
Saludos

Maribel dijo...

Pues sí, Jaclo, tienes razón. No hay que salirse de la norma si queremos que nos consideren cuerdos, aunque a mí la locura me gusta.

Saludos.

siempreconhistorias dijo...

Magnífico relato, Maribel. Y capaz que el médico diagnostico a tan lógico paciente (que fue, por supuesto, obligado). Pobre mujer de chaqueta gris. Con lo fácil que es entender el cambio de lunes a domingo.
Felicidades.
Un abrazo.
Izaskun

Maribel dijo...

Izaskun, yo creo que la culpa fue de la chaqueta, las chaquetas grises trastornan a sus dueños y les hacen creer que todo el mundo está loco. Con la razón que tenía nuestro amigo, ¿para qué necesitaba ningún médico?
Gracias por tu comentario.
Besos.