domingo, 14 de diciembre de 2008

LOS PERSONAJES

Generalmente, cuando leemos una novela, nos quedan grabados, por encima de la propia trama, lugares o acontecimientos, las figuras de los personajes. Pueden producirnos una impresión favorable o desfavorable, caernos bien o mal, parecernos importantes o no, pero en cualquier caso constituyen, en ocasiones, un pilar fundamental para el éxito de una obra. No sería la primera vez que una mala novela es salvada por el carisma de uno de sus personajes.
Los personajes deben estar bien caracterizados. Aunque alguno de estos rasgos no se mencione de manera expresa, el lector debe conocer su nombre, edad, aspecto físico, actividad, clase social, relación con el resto de personajes, época y lugar en el que vive. A continuación debemos dibujar sus rasgos psicológicos (si son amables, inteligentes, envidiosos, celosos, alegres…).
Si están bien creados resultarán verosímiles y nos será fácil distinguir a lo largo de una obra sus emociones, su fuerza, sus debilidades… entenderlos casi vivos y a punto de escaparse del libro. Si son débiles y están mal trazados perjudicarán mucho al conjunto de la historia.
Una de las armas de los personajes son los diálogos, a través de ellos se nos muestran tal como son, por tanto hay que cuidar que sean coherentes y acordes con la imagen que pretendamos dar al lector. No es normal que un catedrático hable en plan pasota o que un niño pequeño sea capaz de darnos una lección de historia (salvo que se trate del típico niño repelente).
Hay personajes muy mal diseñados y otros que, con su fuerza, son capaces de suplir determinadas carencias de una novela y dotarla de una importancia que a priori no tiene.
Por último conviene recordar que este apartado, en un informe de lectura, es uno de los más valorados por los editores, así que, amigos escritores, vamos a esmerarnos en la construcción de buenos personajes.

10 comentarios:

B. Miosi dijo...

Maribel, cuánta razón tienes, de las novelas que he leído, son los personajes los que me han quedado grabados, la historia completa muchas veces se esfuma y nos queda el recuerdo de las escenas únicas e irrepetibles del protagonista, (aunque no necesariamente debe serlo)
Cre4o también que es importante no perder de vista la perspectiva del personaje, para no dejar que diluya su magia.

Gracias por la entrada,

Un abrazo,
Blanca

sergio astorga dijo...

Miribel, penetrar con la palabra en el mundo, es ardua labor.
Razón tienes y mucha.
Meditemos.
Un abrazo en busca de autor.
Sergio Astorga

Lola Mariné dijo...

Gracias por estos consejos tan interesantes, Maribel; los tendré en cuenta.
Lo que planteas parece complicado en un primer momento, pero luego te das cuenta que los personajes van definiendo su propia personalidad a lo largo de la novela y actuan y hablan con coherencia. Nos lo ponen fácil.

Maribel dijo...

Blanca, así es, todos conservamos en la memoria personajes de ficción tan importantes que a veces hasta dudamos si no existieron de verdad, fíjate lo bien construidos que estarían para hacernos pensar así. A esa importancia del personaje me refería con mi entrada. Un abrazo.

Maribel dijo...

Sergio, medito y afirmo que penetrar con la palabra en el mundo es muy complejo, pero ahí está la palabra por un lado y el mundo por otro en espera de encontrarse.

Un abrazo de protagonista principal.

Maribel dijo...

Lola, efectivamente lo has bordado. Puede parecer complicado si aislamos la figura del personaje en el proceso de creación, pero el personaje no puede crecer de manera separada a la historia a la que pertenece, por tanto va definiéndose por momentos y mostrándonos quién es según avanza la historia, tarea nuestra será conseguir que se muestre creíble, convincente y capaz de seducir al lector.
Un abrazo.

Triana dijo...

Buena sintesis Maribel, en mi memoria hay una gran cantidad de obras, y en efecto, de la mayoria recuerdas sobre todo sus personajes y es verdad que a algunos, somos capaces de imaginarlos realmente.

Un beso.

Maribel dijo...

Sí, Triana, un personaje con fuerza no se olvida fácilmente. Sherlock Holmes, por ejemplo, es uno de esos que no sabes si pertenece a la ficción o no. ¿Verdad?

Besos.

B. Miosi dijo...

Hola Maribel, quería pasar a dejarte mis saludos navideños desde estas tierras, y decirte que ha sido un placer conocerte a través de la blogosfera. Tu sitio es uno de mis preferidos, tus entradas son tan interesantes y educativas que las colecciono.

Te deseo una Feliz Navidad, aunque es posible que nos sigamos "viendo" a través de la red, recibe un caluroso abrazo.

Blanca

Maribel dijo...

Muchas gracias, Blanca, por tus amables palabras. Para mí también es una satisfacción contar con tu amistad, y estoy siempre pendiente de tu blog.

Ahora lo tengo un poco complicado. Mi madre sufrió un accidente doméstico y lleva 10 días en el hospital. Estoy poco en casa y con mucho por hacer cuando llego, pero siempre procuro sacar un ratito para mis amigos.

Te deseo unas felices fiestas navideñas y espero que entre traguito de licor y bocadito de turrón podamos asomarnos a esta gran ventana virtual para seguir viéndonos.

Besos.

Maribel.