domingo, 7 de diciembre de 2008

EL TIEMPO VUELA

Estimado tiempo:
Ayer me di cuenta de lo rápido que pasas por mi vida y de las muchas veces que te pierdo. Otras, sin embargo, no te tengo, y he de confesar que tu falta es siempre una buena excusa para justificar lo que no hago, y paradójicamente mientras no hago lo que no hago te estoy perdiendo. Parece un trabalenguas pero es una simple realidad. A veces me atormentas en forma de días, otras en forma de horas, incluso en ocasiones me destrozan tus minutos, y todo eso eres tú, tiempo. Y no hablemos de los años, esos que vas depositando cada vez con más urgencia sobre mi cuerpo y mi mente, como si tuvieras una especial prisa conmigo.
Aún recuerdo cuando era una niña y tú viajabas lento, como un viejo carromato tirado por animales cansados. Recuerdo cuando estábamos a lunes y el viernes quedaba muy lejano, cuando despedíamos el verano con la nostalgia de saber que tardaríamos mucho en volverlo a ver, cuando mamá sacaba esas cajas precintadas del armario con la ropa de invierno, esa que habíamos guardado justo un siglo atrás y que ni siquiera recordábamos.
No podría precisar cuándo decidiste viajar en coche y mucho menos cuándo perdiste el miedo y te animaste a subir en avión, pero la realidad es que vuelas, todo el mundo lo dice, el tiempo vuela, y has comenzado a volar sobre mi cabeza a gran velocidad, sin avisar, como un traidor. Y desde entonces el lunes le da la mano al viernes, el verano vive a una manzana del siguiente, y ni siquiera ya es menester guardar los jerseys en cajas porque se pueden quedar colgados en el armario a la espera del próximo invierno.
Querido tiempo, no tengas prisa, correr no conduce a nada, sólo a sufrir o provocar un accidente. Te pido tranquilidad, un poquito de reflexión, necesitas un descanso. ¿Por qué no te tomas unos días de cuarenta y ocho horas o unos meses de sesenta días? Tú puedes y creo que todos los que soportamos tu paso te lo agradeceremos. Siempre tuya.

Maribel Romero Soler

15 comentarios:

sergio astorga dijo...

Maribel,me uno con entusiasmo a tu petición, que no solo me parece acertada sino justa.Describes con naturalidad, sin exageradas angustias, diria que con bonomía y cierta ternura,el paso irrefrenable de este señor tiempo.
Si llegas a tener tiempo de leer mi comentario sabe que me uno a tu demanda.
Un abrazo a las seis dela tarde.
Sergioorga Ast

Maribel dijo...

Sergio, pues ya somos dos. Esta reflexión, en forma de carta, surgió ayer con motivo de que saqué el árbol de Navidad y mi sensación era la de que lo había guardado una semana antes. El año 2008 es el que más rápido ha pasado por mi vida, seguramente porque se me han quedado todos los sueños por cumplir, todas las metas por alcanzar y todos los proyectos sin fructificar, es decir, que se me ha pasado en blanco, y se paso inerte me produce mucha angustia.
Un abrazo a las diez y media de la mañana de un lunes festivo.

Lola Mariné dijo...

Maribel, me ha encantado tu carta.
Creo que expresas el sentir de muchos que vemos pasar el tiempo como una exalación por nuestras vidas. Yo tengo la misma sensación que tú; también hoy he puesto los adornos de Navidad y mientras lo hacía pensaba que cuando los quite ya nos encaminaremos al verano...y cuando queramos darnos cuenta ya habrá pasado, y otra vez Navidad...
Y no creo que este año haya quedado en blanco para ti como dices, seguro que han pasado muchas cosas de las que como mínimo, habrás aprendido algo que te será util en el futuro.

Maribel dijo...

Lola, así es, una sensación de vértigo. Y en cuanto al aprendizaje, pues tienes razón, hasta de lo peor se aprende y en ese caso se convierte en válido cualquier tiempo, pero me sigue fastidiando mucho que pase tan rápido y a veces tan desaprovechado (esa es la impresión).
Feliz lunes.

siempreconhistorias dijo...

Pasa la vida, sí. Muy bonita carta para ese señor acelerado que no nos deja resollar. A lo mejor si desaceleramos nosotros vuelve a tranquilizarse el ritmo del tiempo. Me sumo, obviamente, a tu petición.
Un abrazo.

Blogen tailerra- Taller de blogs dijo...

Tengo, Maribel,la misma sensación: el tiempo pasa, a cierta edad, con una velocidad vertiginosa.
Tal vez lo más agobiante sea, sin embargo, su estructura cíclica -otra vez es Navidad...- e inalterable.
Cuida esos sueños...

Maribel dijo...

Izaskun, más que desacelerar quizás debiéramos frenar en seco y comenzar desde cero. ¿Verdad? Un abrazo.

Maribel dijo...

Aster, gracias por venir. Estoy contigo, esa constante repetición de la jugada es la que nos recuerda casi con burla lo rápido que pasa el tiempo.

Procuro cuidar a mis sueños pero a veces sufren extrañas metamorfosis y se me convierten en pesadillas, demasiadas pesadillas.

Un saludo.

B. Miosi dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
B. Miosi dijo...

B. Miosi dijo...
Maribel, como decía Einstein: el tiempo es relativo. Cuando somos niños, como bien lo manifiestas en tus reflexiones, transcurre lento, agobiantemente lento. A medida que crecemos tenemos tanto por hacer, que se nos va cada vez más rápido. Cuando vamos de bajada, ya la velocidad va tomando la velocidad de la luz, suceden tantas cosas que nos es imposibe memorizar, asimilar, y muchos de nosotros empezamos a escribir para poder recordar. Pero una de las ventajas del señor tiempo, es que te deja espacio para que te vayas amoldando y no te des cuenta cómo pasa. Nuestros cuerpos también se van acomodando a la nueva realidad, poco a poco, cuando nos miramos al espejo, la presbicia nos otorga un velo de belleza, no notamos las arrugas con la misma nitidez con que la haría una vista joven, (tiene su ventaja) y la experiencia nos da tranquilidad al enfrentar problemas que antes nos parecían insalvables.
No creo que este año se te haya pasado en blanco. Escarba un poquito, encontrarás mucho. Este blog es una prueba.

Besos!
Blanca

A las 12:03 del 9 de diciembre de 2008.
Disculpa, repetí el mensaje y borré uno.

Maribel dijo...

Blanca, me ha hecho gracia tu filosofía, hasta has logrado sacarme una sonrisa, sobre todo con eso de que con la edad no notamos las arrugas con la misma nitidez con que lo haría una vista joven. Pues es verdad, jajaja... así les pasa también a las abuelitas cuando les dices "este vaso está sucio" y se ofenden. ¡Está limpísimo! Así lo ven ellas, jajaja. Mira por donde me has ofrecido otra óptica sobre el tiempo que tiene su chispa. Te agradezco estas palabras que recibo en horas bajas y me vienen muy bien. Besos.

Jaclo dijo...

Maribel:
¡Qué bien has expresado la diferente velocidad con la que nos parece transcurre el tiempo...! En realidad, somos nosotros los que empezamos a andar despacio y cada vez, aceleramos más...
Un saludo.

Maribel dijo...

Pues sí, Jaclo, creo que aceleramos demasiado y así nos va. Muchas gracias por tu visita. Un saludo.

Triana dijo...

Maribel, estoy de acuerdo con Blanca, tu eres aun muy joven, yo ya estoy en un picado sin freno, pero es cierto que tambien estoy mas calmada y disfruto más las cosas pequeñas, no me trazo metas grandes ni a largo plazo y conseguir llegar a ellas, exigirte menos es muy gratificante.

"Tempus fugit"

Un beso grande.

Maribel dijo...

Triana, la cuestión es que el tiempo se me escapa y lógicamente me voy adaptando a su velocidad pero no por ello me gusta.

Un abrazote.