jueves, 16 de octubre de 2008

UN MICROCUENTO DE CARLOS FRÜHBECK

No conozco a CARLOS FRÜHBECK MORENO, aunque he indagado un poco sobre él y he podido comprobar que es un burgalés afincado en Italia, profesor de español para extranjeros que, como escritor, tiene bastantes premios en su haber. El motivo de traerlo hasta aquí es porque un microcuento suyo me ha fascinado. Con él ha sido recientemente ganador del VI CONCURSO DE MICROCUENTOS DE LA ESCUELA DE LETRAS, convocado bajo el lema "Literatura y cambio climático". Como me gusta compartir todo aquello que me emociona, seduce, fascina, sacude, enloquece o desbarata, os lo pongo. Felicidades, Carlos.

LLUVIA
Me eché a llorar cuando vi que volvían a llover arandelas, tornillos, cadenitas doradas, tuercas, engranajes, rostros de hojalata sobre la tarde reseca de la provincia. Abajo, los cuerpos de los transeúntes se doblaban bajo el peso de las redes metálicas de sus paraguas. Todos habían olvidado por qué habían salido a la calle antes de que empezara a llover. Escuchaba el ruido agudo del metal contra el cristal de mi ventana y reconocía tu voz. De vez en cuando, algunas piezas de lluvia se ensamblaban y me encontraba con un soldado que, con dos platillos y su tricornio, daba un digno paseo militar sobre mi alféizar para volver a caerse. Empezaron a aparecer charcos llenos de cajas de música con bailarinas, pinochos de cuerda y miniaturas de coches deportivos. En cuanto escampara, los pocos niños que quedaban saldrían a la calle a recoger sus juguetes. Alguien había pronunciado tu nombre tres veces delante de un espejo. Me eché a llorar porque sabía que yo nunca sería capaz de hacerlo delante del único espejo que una vez nos reflejó a los dos.

8 comentarios:

Fátima dijo...

Pues sí, un micro más que bueno. Está genial. Gracias por mostrárnoslo.
Un abrazo

Maribel dijo...

¿Qué personaje de la mitología asturiana se come las palabras? Me acabo de dar cuenta de que al micro le faltaba la última palabra: "dos" y podría jurar que estaba. Qué raro, algún trasgu con hambre tengo en el blog.

La verdad es que es muy original, muy atractivo. Me alegra que te guste. Un abrazo.

sergio astorga dijo...

Maribel en verdad el cuento está como FRÜHBECK, lo de arriba es lo de abajo, la irrealidad es realidad, el amor como imagen toma una dimensión que proyecta la ausencia a través de los objetos.
Me gustó mucho. Gracias.
Un abrazo al revés.
Sergio Astorga

Maribel dijo...

Me alegro mucho de que a ti también te guste, Sergio. Un abrazo al bies.

Por cierto, el trasgu sigue haciendo "estrasgus", me ha vuelto loco el contador de visitas, lo mismo cuenta que descuenta, pero me gusta tener un duende en casa.

MOI dijo...

Muy buen microcuento, mezcla de un modo fluido, lo grande (la lluvia) con lo pequeño (la ausencia del ser querido). En mi opinión el único "pero" es que me parece un poco abstracto de más, lo cual tampoco tiene porque ser un defecto.

Maribel dijo...

Quizá tengas razón pero creo que lo abstracto goza de una belleza natural. Precisamente la literatura, como la pintura, son grandes por su versatilidad. Mirando el mismo cuadro somos capaces de ver cosas diferentes y leyendo el mismo texto también. Me alegro que te guste. Por cierto, mañana nos vemos.

Carlos dijo...

Hola Maribel, me alegra un montón que te haya gustado el microrrelato. Gracias por publicarlo en tu blog. Un saludo,

Carlos Fruhbeck Moreno

Maribel dijo...

Qué sorpresa. Gracias a ti por tu visita y tu comentario. La verdad es que me gusta difundir toda obra que vale la pena. Y ya habrás podido comprobar, por los demás comentarios, que no ha sido solo a mí a la que le ha gustado. Enhorabuena.