domingo, 12 de octubre de 2008

ANÁLISIS DEL RELATO

Esta entrada está íntimamente relacionada con la anterior, puesto que el análisis que os presento es precisamente sobre el relato de Manganelli. Si me ha parecido interesante traerlo hasta aquí es porque considero que el relato más su análisis poseen un valor didáctico significativo para todos aquellos que gustan de conocer los entresijos del arte de escribir. El estudio nos ayudará a desmitificar el mito, a darnos cuenta de que transgredir todas las normas produce, en ocasiones, resultados sorprendentes, pero eso sí, hay que hacerlo con arte.

El texto que transcribo a continuación pertenece al libro CÓMO LEER TEXTOS LITERARIOS (EL EQUIPAJE DEL LECTOR), de Julián Moreiro, Editorial EDAF.

“Repasemos el texto. Tras planteársenos un conflicto insólito e inverosímil, que no se justifica de ninguna forma (la desaparición del universo), asistimos a las disquisiciones del extraño personaje protagonista con la sensación de que falta tono narrativo (no sucede nada, no se ofrecen datos, no hay progreso en la acción) y nos topamos, en fin, con un desenlace que nos deja boquiabiertos: el conflicto no se soluciona, y además se introduce un elemento que lo complica. Precisamente entonces el relato termina. El autor no sólo apela a un lector cómplice, sino que le pasa la pelota y la perplejidad.
La eficacia del relato reside en su organización, pues nos permite ir conociendo una serie de rasgos que rompen una por una todas las expectativas del lector. En efecto, se ofrecen datos de los que tomamos nota para después comprobar que carecen de relevancia (¿para qué precisar de dónde sale el señor y qué había comprado?) o que no tienen tan siquiera justificación narrativa (el protagonista constata que el polvo a que se ha reducido el universo parece estar “totalmente acostumbrado a su oficio de polvo”); por el contrario, se ocultan informaciones que podríamos esperar razonablemente (¿quién es ese señor de mediana edad?); el personaje utiliza razonamientos que contravienen la lógica (analiza como un hurto cualquiera el robo del universo y se plantea ir a quejarse de que se lo hayan quitado, ya que él lo usaba todos los días), etc.
Puede usted seguir con el juego de descubrir otras rupturas, pues con ello se habrá cumplido uno de los previsibles objetivos del escritor: introducir elementos de disolución en el orden lógico que a usted y a mí nos permite reconocer la realidad”.

4 comentarios:

sergio astorga dijo...

Maribel, antes de entorpecer con elementos ilógicos mi comentario te abradezco tu visita ocurrida en octubre.
Gracias.
Sergio Astorga

Maribel Romero Soler dijo...

Sergio, eres puro ingenio, o simplemente genio. Gracias a ti.

MOI dijo...

Muy interesante el relato y el analisis. Da mucho para reflexionar. Yo creo que tiene ese toque tan original porque, a pesar de lo descabellada e ilogica que es la situación, el narrador nos la cuenta con suma tranquilidad, como si fuese de lo mas normal. Quizá ese sea uno de los trucos a la hora de escribir, creerte de verdad todo lo que dices.

Maribel Romero Soler dijo...

Sí, estoy de acuerdo. El autor da carta de cotidianidad a un absurdo, pero con la particularidad de que ese absurdo no es que una cebolla se va de excursión a la playa sino que alguien ha robado el universo y el universo es cosa grande en todos los sentidos. Este hecho da lugar a todo tipo de reflexión, ¿quién puede robar el universo? Quizás el mismo que lo puso en su lugar, y si el que lo puso lo puede robar y despojarnos de él ¿no estaremos viviendo bajo un poder nefasto? En fin, mil lecturas. Me alegro de que le hayas sacado partido.