viernes, 5 de septiembre de 2008

INSOMNIO

El niño se tumbó en el diván tal y como le había indicado el psiquiatra.
—¿Cuántos años tienes?
—Doce.
—¿Y dice tu padre que llevas tres años sin dormir?
—Sí.
—¿Por qué?
—Porque la noche del accidente, cuando mamá salió de casa para acudir a aquella cena de trabajo, me dijo: “dame un beso chiqui, cuando regrese ya estarás dormido”. Y yo le contesté: “ni hablar, no pienso dormir hasta que vuelvas”.

2 comentarios:

Fatima dijo...

Snif, snif. Me ha gustado pero deja una penilla dentro...

Maribel Romero Soler dijo...

Sí, es triste, pero como la vida es la mejor fuente de inspiración, este microrrelato se lo debo a mi hijo. En una ocasión salí tarde de casa para acudir a un evento y justo se desarrolló ese breve diálogo final, lo que ocurre es que, afortunadamente, yo volví.