martes, 30 de septiembre de 2008

HOMENAJE

Había estrenado una brillante túnica negra y el filo de la herramienta lucía como una gargantilla de oro. Todo era poco para el momento que se disponía a vivir. Qué curioso, la muerte se disponía a vivir un momento. Sacó un espejo de algún bolsillo secreto y se miró vanidosa, como una estrella de cine a la que todos admiran. Había seleccionado a ciento cincuenta y tres. Ciento cincuenta y tres vidas segadas por una guadaña incansable, muy vieja, pero afilada siempre para cada nueva ocasión. Encaramada a lo alto del avión era imposible ser vista, parecía un elemento más de la decoración del fuselaje, una elegante huella negra pintada por la mano de algún artista moderno. Hacía tiempo que no se sentía tan feliz, sin embargo algo ocurría. El avión debía haber partido ya, así entraba en sus planes. Se deslizó por el frío metal como una serpiente escurridiza y se asomó con mucho cuidado por el enorme ventanal de la cabina. El comandante estaba preocupado. Diantres, la muerte no contaba con eso. ¿Acaso la habría visto? Sería imperdonable, precisamente su mayor virtud consistía en manejar el factor sorpresa como nadie. Debía actuar con naturalidad, no levantar sospechas. Siguió deslizándose por el exterior del cuerpo del avión y a través de varias ventanillas leyó distintos mensajes de móviles: “Avería… retraso… un problema en el avión… nos cambiarán de aparato…”. No podía permitirlo. ¿Qué ocurría? Intentó serenarse, lo mejor era no perder la calma, sentía enormes impulsos de llorar solo con pensar que su plan podía irse al traste. Volvió a ubicarse en lo alto del avión con la túnica extendida como una mancha de petróleo en el océano y esperó pacientemente. Todo volvió a la normalidad y apenas una hora más tarde el avión despegó. De nuevo era vencedora. Ciento cincuenta y tres vidas sembraron de horror un improvisado bosque en llamas. Algunos testigos dicen que vieron volar una especie de pájaro por encima de aquella escena dantesca, un buitre negro o un gran cuervo con las alas extendidas y dicen también que emitía sonoras carcajadas.

No hay comentarios: