martes, 26 de agosto de 2008

EL RETORNO

Dije que volvería y aquí me tenéis, un poco antes de lo previsto, faltan seis días para que comience septiembre pero mi espíritu ya se encuentra renovado y con ganas de iniciar nuevos proyectos.
Finalmente agosto no ha resultado tan infructuoso como pensaba. He aprovechado para escribir, sobre todo microrrelato, y cómo no para leer. Agosto también me ha traído un nuevo reconocimiento literario. A primeros de mes recibí un e-mail de una Asociación en el que me comunicaban mi condición de finalista (y aspirante a premio) en un certamen de relato hiperbreve. Hoy ha salido publicado el fallo en su web: me han concedido accésit. Una vez más me quedo en puertas. Conozco muy bien las puertas de muchos certámenes y no cejaré en mi empeño de franquearlas algún día.

Acabo de revisar las bases del certamen y no veo inconveniente en dar a conocer el texto distinguido con el áccesit. La Asociación solo se reserva derechos de publicación sobre los primeros y segundos premios, quedando en libertad los restantes, por tanto os lo pongo a continuación. Solo aclarar que en este caso no se trataba de tema libre, concretamente era "Temática de la mujer: palabras en femenino". Os dejo con él.

MI DELITO

¿Por qué se empeña en discutirlo, señor juez? Yo no he inventado nada. La igualdad, el crimen, la libertad, el castigo, la justicia, el asesinato, la tolerancia, el maltrato, la solidaridad, el abandono, la ayuda, el insulto, la integridad, el abuso, la esperanza, el fraude, la comprensión, el engaño, la convivencia, el egoísmo, la paz o el dolor ya existían antes. Si de algo soy culpable es de haber pedido a mis alumnos que separaran las palabras femeninas de las masculinas. Ese es mi delito, señor juez, pero le repito que yo no he inventado nada.

13 comentarios:

Fátima dijo...

Jo! bien cerquita de la puerta, pensé que habían concedido más accesit y sólo han dado dos, enhorabuena. Todo reconocimiento es bueno ; ).

Abrazos

ANA dijo...

PRECIOSO. Yo, de ser jurado, sólo le pondría una pega, la cual no es ni más ni menos que el mismo principio: "¿Por qué se empeña en discutirlo, señor juez?". Porque si no he leído mal quien lo dice es una maestra o profesora y, para mí y siempre en el supuesto de que se esté en medio de un juicio y no de una simple conversación con café y copa sobre la mesa, ella no es quién para dirigirse a un juez empleando palabras recriminatorias -se empeña-.
"¿Dónde está el delito, señor juez", quedaría mejor a mi entender, ya que de esa manera se evita la duda de si es juicio o café y copa.
Pero la autora no soy yo, así que ya contarás.
¡¡Felicidades!!

Maribel Romero dijo...

Fátima y Ana, gracias a las dos.

Fátima, la verdad es que han sido solo dos accésit y cuento con uno, por tanto debo estar contenta, parece que el nivel de participación ha sido alto.

Ana, yo creo que la grandeza de la literatura estriba en estar por encima de la realidad. Si estoy transcribiendo un juicio lo haré con todas las formalidades, si estoy escribiendo un relato (una ficción) me salto las reglas. Tiene mucho más delito (valga la expresión) precisamente el que sea un delito algo que no lo es. En el Código Penal no es delito separar palabras masculinas de femeninas, y sin embargo yo utilizo ese argumento como recurso literario en mi breve texto, es el motivo por el cual la profesora es juzgada. Está claro que cada uno califica subjetivamente y acepto tu apreciación, pero sinceramente no creo que sea esa la causa por la que me he quedado en accésit. En mi opinión los textos ganadores serán más representativos de la igualdad de género, de la no discriminación por razón de sexo, resaltando más la figura de la mujer. A ver si los publican y los leemos. Gracias.

ANA dijo...

Perdona si te he molestado. Nada más lejos de mi intención que corregir tu relato: es tuyo y punto. Tampoco, lo creas o no, pretendí dar a entender que se quedó en accésit por esa frase que osé comentar. Te expresé cómo lo hubiese escrito yo caso de ser mío o cómo lo hubiese visto si formara parte de un jurado, lo mismo que si estuviéramos sentadas frente a frente en cualquier cafetería o curso de escritura.
Repito, perdona. Repito, ¡felicidades!

Maribel Romero dijo...

¡No, por Dios! No me ha molestado, Ana. Es un placer contar siempre con tu opinión, sincera y oportuna. La verdad es que releyendo mi contestación da la impresión de que estaba mosqueada pero no te preocupes, nada más lejos de la realidad, desde el primer momento me quedé con el PRECIOSO en mayúsculas con que empiezas tu comentario y con las Felicidades entre doble signo de admiración con que lo acabas. Por favor, sigue dándome siempre tu sabia valoración. Un abrazo.

ANA dijo...

¡Hola, Maribel!
En primer lugar, mis valoraciones en absoluto pueden calificarse de sabias, pues son simples comentarios, acertados o no, de lo que percibo a la hora de leer un texto. Y, créeme, en ocasiones es un gran problema para mí, sobre todo cuando mis ojos recalan en alguno de esos blogs donde ni la gramática ni las palabras son empleadas con un mínimo de coherencia linguistica. No es tu caso, por cierto.
Y en segundo lugar, quiero intentar explicar el porqué de mi comentario. Verás, tú dices que la ficción ficción es y que precisamente por ello admite el antojo de saltarse las reglas, pues bien, yo te diría que no simpre; al menos, eso es lo que me han enseñado. Me explico, y utilizaré en mismo ej. que emplearon para mí: un director de banco jamás podrá estar desempeñando su trabajo en el despacho vestido con un chandal, sí cuando dicho director esté en su casa o paseando por el zoo con sus hijos, porque entonces no se amoldará a la realidad que todos conocemos -todos los directores de banco visten traje y corbata-. Y al hacerlo, no transcribes una realidad sino que la plasmas obviando aquello que consideres innecesario: la verosimilitud del texto siempre debe estar presente, sea el texto del tipo que sea. Y lo mismo puede aplicarse en el apartado de los diálogos. En este caso es una profesora dirigiéndose a un juez en el transcurso de un juicio, donde todo ápice de familiaridad entre ambos desentona, hace que pierda verosimilitud.
Supongo, ya para terminar, que el concepto de ficción admite tantas acepciones como contadores de historias puedan existir; pero para mí tan sólo es aquello que surge de la imaginación y luego plasmo sobre el papel, y según qué, el texto será más o menos figurativo, más o menos fantástico.
Lo dicho, me ha gustado mucho cómo has planteado el tema requerido en el concurso.
Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

Hola Ana. Creo que necesitaríamos esa cafetería que mencionabas en otro comentario para hablar del tema con calma, a veces las palabras escritas no son suficientes para expresar lo que uno quiere decir.
Efectivamente en literatura la coherencia y la verosimilitud son reglas primordiales, pero hay que saber tratar la verosimilitud. No todo lo que no es habitual es imposible ni inverosímil. En mi opinión quien no es capaz de jugar con situaciones inusuales está un poco encorsetado, necesitaría soltarse la melena. La literatura permite casi todo, como la propia vida. No es habitual que un padre amoroso, del que los vecinos y la familia hablan maravillas, mate a sus hijos, y desgraciadamente ha ocurrido más de una vez. No es habitual que un director de banco acuda en chándal al trabajo pero dependiendo del momento, situación, bajo qué contexto, podría ocurrir. Imagina que se trata de una persona que atraviesa una depresión, que todo le da igual y que se pone el mundo por montera. Ejemplo: “El Sr. Martín entró a la oficina bancaria a primera hora de la mañana. Sus ojos denotaban que no había dormido en toda la noche y la barba incipiente asomaba tímida oscureciendo su blanco rostro. Portaba, como siempre, el maletín negro de piel, los zapatos burdeos y el reloj de oro, pero en contraste con aquellos signos de cotidianeidad, un chándal gris deslucido cubría por completo su todavía joven cuerpo. El director pasó al despachó, se despojó de la parte superior del chándal y la colgó con cuidado en el perchero de pie, como si fuera una exquisita chaqueta de Armani… etc. etc.”. ¿Es esto inverosímil? No. El relato puede continuar como quieras y darle el giro que quieras: los empleados se quedan con la boca abierta, el interventor entra enseguida a ver qué le pasa, deciden llamar a su casa, lo que tú quieras… Con esto quiero demostrarte que la verosimilitud es un concepto amplio y maleable, que se adapta a cualquier situación.
Vamos con los juicios. ¿Has presenciado juicios? Supongo que sí. Te puedo decir que en un juicio de faltas reciente, por un tema de agresión, la madre del acusado decía al juez: “No tiene usted corazón, es una mala persona, si fuera su hijo, mi hijo no ha hecho nada”. ¿Es ésta la forma normal de hablar a un Juez? No. ¿Sucedió? Sí. Lógicamente dio lugar a la suspensión del juicio y a que se desalojara la sala pero ocurrió. Repito, aquello que no es habitual o no es lo correcto no por ello es imposible.
El microrrelato es un género muy especial, se pretende conseguir con muy poco texto un impacto, un efecto, una sacudida. Eso es al final lo importante. En el microrrelato hay una breve concentración de emociones. Dice más por lo que calla que por lo que cuenta. Perfectamente una señora sometida a presión en un juicio del que no conocemos nada, solo cinco líneas, puede decir al juez la frase que yo utilizo.
En resumen, y para no dar más vueltas (desde luego esto merecería uno o varios cafés si estuviéramos más cerca), yo sigo estando de acuerdo con el microrrelato tal y como está. Me parece que la frase es acertada y que el impacto que pretendía conseguir lo logré. Y por supuesto que respeto tu punto de vista, pero creo que en este caso el concepto que manejas de verosimilitud está demasiado sometido, falto de libertad. Muchas gracias por aportar esas sugerencias, de verdad.

ANA dijo...

OK, el tema es amplio y no nos llevaría a nada concreto si para cada intervención recurrimos a nuevos términos: nadie niega que algo imposible pueda ser, en un momento dado, verosímil.

Maribel Romero dijo...

Lo dicho, necesitamos la cafetería para debatir el tema. Entre sorbo y sorbo sacaríamos muchas conclusiones juntas. Un abrazo.

http://www.muchachadesal.com dijo...

Hola, he disfrutado mucho con vuestro debate. Si alguna vez hay café, no olvidéis llamarme...no me lo perdería por nada del mundo ;).
Un abrazo a las dos

Maribel Romero dijo...

Jajaja. Descuida, contaremos contigo.

Triana dijo...

Estupendo microrelato y supongo que muy merecido el premio, y digo supongo porqué obviamente no puedo valorar el resto de los presentados.

Besos.
Triana

Maribel Romero Soler dijo...

Gracias, Triana. La verdad es que no han publicados los microrrelatos ganadores, a mí también me gustaría leerlos. Quiero pensar que efectivamente sea merecido. Un abrazo.