domingo, 11 de mayo de 2008

CÓMO ENRIQUECER EL VOCABULARIO

No debemos tener miedo al diccionario, al contrario, si lo que queremos es enriquecer nuestro vocabulario debemos tenerlo siempre a mano. No se trata, ni mucho menos, de que lo estudiemos concienzudamente como si fuera objeto de examen, pero sí que su utilización sea frecuente mientras escribimos e incluso mientras leemos.
El diccionario es la principal herramienta del escritor. El escritor no es un ser sobrehumano dotado de un chip especial donde se almacenan todas las palabras que componen nuestro rico idioma. El escritor duda, ignora, se equivoca, sabe lo que quiere expresar pero, a veces, no encuentra el término adecuado o sencillamente prefiere utilizar otro que se ajuste más a sus pretensiones literarias. El escritor está, por tanto, obligado a usar el diccionario, a enriquecerse con él, a aprender.
El diccionario nos puede servir para controlar la ortografía, para conocer el significado de una palabra, para comprobar la conjugación de verbos y la formación del plural o del femenino de nombres y adjetivos, para conocer expresiones o el contexto de la utilización de un vocablo.
Podemos disponer en el mercado de diccionarios alfabéticos de significados, de sinónimos y antónimos, sobre dudas de la lengua, diccionarios de incorrecciones, particularidades y curiosidades del lenguaje o de ortografía básica.
Son de destacar los diccionarios especializados que tengan relación con el tema concreto sobre el que se desea escribir. Difícil lo tiene el que quiera basar un capítulo de su novela en un partido de tenis y no tenga ni idea del deporte en cuestión ni de los términos habituales, tanto del juego, como del lugar donde se desarrolla, torneos u otros aspectos. Quien dice tenis dice agricultura, construcción, geografía arquitectura, biología, música y un largo etcétera.
También son importantes los diccionarios analógicos. En ellos, al buscar una palabra, encontraremos todas las voces que están dentro de su campo semántico o tienen relación con él. Resultan muy útiles para el escritor bajo de inspiración, bloqueado o sin recursos.
Y dicho esto ¿no os apetece echarle un vistazo a un diccionario? En cualquier caso, repito, no debemos tenerle miedo sino convertirlo en nuestro mejor amigo.

5 comentarios:

fatima_fernandez_mendez dijo...

¿Sabes lo que nunca he encontrado? un diccionario que explicara los distintos matices que pueden tener los sinónimos.
Un abrazo

Maribel Romero dijo...

Claro. Hay habrá que recurrir, una vez tengamos la lista de sinónimos, al diccionario de significados, vamos, al de toda la vida, y en función de la definición de cada término sabremos encajarlo. Es en este caso un trabajo combinado.

Un abrazo.

Maribel Romero dijo...

Perdón, quería decir "Ahí" y no "Hay", qué cabezaaaaaa...

fatima_fernandez_mendez dijo...

Pues alguna vez que lo he hecho así, no me ha sacado de grandes dudas :S.
Un abrazo

Maribel Romero dijo...

Dudar, dudar, la duda no se evapora fácilmente. Está claro que lo que tú planteas es buena idea, pero...

Un abrazo.